Nunca olvidaré el final de "Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto": Victoria Abril descargando cajas de cerveza, cojeando, después de haber sufrido brutalidades sin cuento. Me parece una de las escenas más hermosas de toda la historia del cine español, un inigualable canto a la esperanza y a la fuerza humana. Así que fácilmente convencí a mi novia para ir al estreno de la nueva de Agustín Díaz Yanes. Y me esperaba mucho. Al fin y al cabo, todo indicaba que esta peli estaba muy relacionada con la genial opera prima del madrileño. Y efectivamente, el planteamiento de "Solo quiero caminar" repite el de "Nadie hablará.." e incluso, la segunda es la continuación cronológica de la primera. Pero no nos gustó. Y no nos gustó porque el director y guionista ha intentado meter demasiadas cosas. El tema es el mismo que en "Nadie hablará...": en "Solo quiero caminar" se contraponen hombres extremadamente violentos (narcotraficantes mexican...