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Perfectos desconocidos

Por fin, Alex de la Iglesia ha vuelto a hacer una peli cuyo final no aburre. ¡Aleluya! Para ello, ha puesto oficio, un elenco apañado y, sobre todo, ha comprado una buena historia. “Perfectos desconocidos” es un remake de la comedia italiana “Perfetti sconosciuti”. Se conoce que dineros no le faltan. Una cena de un improbable grupo de amigos (edades, clases diferentes). Y los omnipresentes móviles, esa parte de nuestro cerebro y/o nuestro corazón al alcance de cualquiera que lea sus mensajes traicioneros.  La intimidad en almoneda. A quién no le ha pasado verse comprometido por un mensaje. “Cuernos, cuernos, cuernos” cantaba Sabina, cuando era gracioso. Siempre que veo esta clase de pelis, casi se diría que teatro filmado, pienso en que mejor hubiera sido ir al teatro a verla. Propósito para el año nuevo: ir más al teatro.

Con una pistola en cada mano.

Las mujeres hacen cosas irracionales, los hombres hacen cosas estúpidas. Esta peli trata de lo segundo. Es decir; es partidista, sesgada, estereotipada y   truquera. O sea, que no está mal del todo. Retrata a una colección de hombres cercanos a los 50, enfrentándose a las consecuencias de sus autismos emocionales, de sus confusiones, de su falta de educación sentimental, de su egoísmo. A mí, todo eso me sonaba y   aunque nadie aprende en cabeza ajena, no viene mal reírse un poco con las desgracias de los demás atolondrados. Y reírse de los muchos yoes de uno mismo, de nuestros pasados, de nuestras arduas resurrecciones. Hasta ahora, no había visto ninguna peli de Gay; pero parece ser que es buen director de actores y ha conseguido juntar a un elenco que funciona bien en la pantalla: Eduard Fernández, Sbaraglia, Javier Cámara (el mejor actor del humilde cine patrio), Eduardo Noriega, Alberto San Juan y Jordi Mollà son las víctimas. Candela Peña, Clara Segura, Leonor Wa...

En el punto de mira. (Vantage Point, 2008).

Ayer me dejé embaucar por el aspecto externo de esta película. Os aviso para que no caigáis en la trampa. La cosa parecía, a priori, digna: un atentado contra el Presidente de los Estados Unidos (William Hurt) en una conferencia internacional celebrada en Salamanca. Los hechos son contados desde distintos puntos de vista a partir de un mismo momento del tiempo. Pero al director, a los guionistas y a los productores se les va el tema de las manos y la peli se convierte en un conjunto histérico y deslabazado de tiros, persecuciones y personajes sin sentido (especialmente el de Noriega), que hablan mediante acrónimos (POTUS, ETA, etc.) Lo único interesante son las caras de tonto que pone Whitaker y la manera en que se representa a la ciudad de Salamanca y sus habitantes. Según les parece a los norteamericanos, todos los helmánticos son latinoamericanos que agitan rojigualdas mal hechas, mientras explotan bombas a su alrededor. Huyan de este bodrio.