Ir al contenido principal

Resistencia (Defiance) (2008)


Anoche se nos hicieron las tantas viendo esta peli. Sin embargo, no nos dormimos. Y es que está bien rodada, los diálogos no aburren, las escenas bélicas son creíbles y los actores hacen bien su trabajo. Pero hasta ahí se puede decir. La peli es plana, entretenida y liviana, es decir comercial, muy comercial.
Con el mismo material se hubiera podido hacer algo mucho más duro, emotivo, personal, con más tripas, y por tanto, más difícil de digerir.
La peli trata la historia de un grupo de judíos bielorusos que huyen de las matanzas nazis y se refugian en los bosques inmensos e impenetrables para intentar sobrevivir ("vivir será nuestra venganza"). Hechos reales. Es el tipo de gesta y de héroes con los que la cultura de masas entretiene a nuestra generación. Y es que la historia la hacen los vencedores (o los supervivientes).
Si la industria del cine estuviera controlada por los latinos, supongo que veríamos pelis sobre el pequeño ejército loco de Sandino, que desde las selvas nicas hostigaba a los invasores gringos. O si Rigorbeta Menchú fuera directora de cine, en lugar de judíos refugiados en los bosques europeos, veríamos a los indios huyendo por la selva del horrible genocidio guatemalteco. Claro, que los indiecitos no quedarían tan heroicos ni tan lindos como Craig matando invasores. ¿O quizá sí? Y eso es lo nos da miedo...

Comentarios

Entradas populares de este blog

Auge y caída de Reginald Perrin

En la infancia pudimos ver excelentes series británicas que nos entretuvieron y nos hicieron como somos. Recuerdo vagamente esta. Tan vagamente que ahora descubro que el título correcto era "Caída y auge de Reginald Perrin", traducción literal de " The fall and rise of Reginald Perrin ". Creo recordar que Reginald era un ejecutivo de medio pelo que pasa por una crisis. Tanto su vida familiar como su trabajo son una mierda. Recuerdo (o creo recordar) cómo se desnudaba para suicidarse en las frías aguas del océano. En toda la serie flotaba una atmósfera oscura, absurda y divertida. Las hazañas aburridas y los turbios fracasos de la clase media. La marca de la casa del humor británico.  Todo lo que sube tiene que bajar. La ruleta de la vida, esa imagen tan medieval y tan certera. Si me hubieran preguntado hace un mes por la prelación de los poderosos en nuestra querida España habría contestado sin demasiadas dudas: el número uno es Florentino, la número dos, Ana Botín,...

No es normal, no fue y no será.

La última guerra del imbécil va a tener una cosa buena: nos va a espabilar a todos. De pronto, vamos a comprender que la prosperidad de nuestra vida anterior era ficticia. Que el capitalismo creador y el crecimiento infinito se basaban en una falacia: que los recursos eran ilimitados. Los economistas, los magos, los vendedores de pócimas, los brokers y los teólogos van a comprender repentinamente que el mundo es material. Humilde, estúpidamente material. Y que el planeta tiene límites. Todos vamos a aprender, a golpes, que nuestra vida y la subsistencia de nuestra prolífica especie están gobernadas por las mismas leyes de la termodinámica que rigen el resto del universo. Que si comemos y nos calentamos en invierno es porque hemos tenido la suerte de que las trampas geológicas y los pliegues anticlinales guardaron durante milenios, para nosotros, como un regalo envenenado, toneladas de algas pudriéndose. Pero que esa mierda prodigiosa empieza a acabarse. Y con ella, los fertilizantes, l...

Los Ases del Jiloca.

Hay una tierra donde el verde y el rojo libran una batalla encarnizada para que los miren. Esbeltas torres de ladrillo surgen del suelo, milagrosas. Mírame a mí, dicen. Fueron minaretes de las viejas mezquitas que los adustos antepasados del Pirineo convirtieron en iglesias. Los álamos, que crecen altos y fuertes desde la frescura, no se dejan vencer. Miradnos a nosotros, gritan también. Es una tierra tan hermosa que un británico se quedó sin respiración al ver un atardecer. Es un país de pueblos escondidos en los barrancos de arcilla, esperando que pase el hielo del invierno ártico y el calor del verano bereber. Siempre esperando a ver lo que mandan otros, lo que dicen otros. En una espera sin esperanza. Es una tierra de bellezas solitarias y únicas. Y es mi tierra. Como en otras nocheviejas, mi cuñado y yo, ron en mano, huimos de la tele convencional, a pesar de nuestra respetable edad. En la del 2024, le puse unos vídeos de Youtube de "Los gandules" . Y nos reímos a mandíb...