Ir al contenido principal

Jerusalén.



He tenido la suerte de estar en Santiago y en Roma. Pero nunca he estado en el extremo oriental de ese eje mágico alrededor del que ha girado el espíritu de Occidente durante siglos: Jerusalén. Así que, como tantos otros en el pasado, me conformo con sucedáneos. Acudimos hace unas semanas al Hemisphèric, donde echan pelis  en pantalla esférica. Son documentales brillantes, entretenidos; pero cortos y caros. 

Este era una producción de la franquicia National Geographic sobre la ciudad de las tres religiones. Y para evitar sofocos, tres bonitas adolescentes, una judía, otra palestina y otra cristiana nos hablaban de su barrio jerosolimitano, entre toma aérea y toma aérea. Todo muy correcto políticamente, sin pedradas y sin gases lacrimógenos. Como si el conflicto en Palestina se pudiera arreglar obviándolo o citando a los dioses por los que tantos hombres y mujeres han muerto.

Me gustó el documental. En mi memoria, estaba la ambiciosa “Historia de Jerusalén” de Karen Armstrong, que leí complacido hace muchos años. Más que con el libro, comprendí con la peli que Al-Quds, la ciudad sagrada, ha sido destruida y reconstruida tantas veces que lo físico tiene poco sentido. Si alguna vez existió ese montículo donde Jehová torturó al pobre Abraham o desde donde Mahoma voló al cielo, le caído tanta sangre y tanta mierda encima que quizá sea mejor no visitarlo. Para no llevarse una decepción.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La bola negra

Sangre. Mucha sangre. Para atrapar al espectador desde el principio, la peli comienza con escenas muy violentas. La aviación fascista italiana masacra un pequeño pueblo español. Ya se sabe que los fascistas eran muy buenos matando gente desarmada. Los fascistas italianos masacrando a los abisinios o a los campesinos españoles, por ejemplo. Sin embargo, cuando los que tenían enfrente iban mínimamente armados, los fascistas eran más bien cagones. Los fascistas italianos ya no fueron tan valientes frente a los griegos en octubre de 1940 o frente a los británicos en El Alamein en 1942. Y volviendo a casa, frente las tres divisiones del ejército popular de la República en Guadalajara en marzo de 1937 (es que los españoles llevaban fusiles, los muy cabrones). Dicen los arriacenses viejos que todavía se ve pasar a algún italiano corriendo, cubierto de barro.  " Otra película sobre la guerra civil ", pensarán ustedes. Pues no. Y la peli nos lo advierte en seguida: vemos a uno de...

Raíces de la identidad dominicana. (Reina Rosario)

He vuelto a Santo Domingo, la capital de la República Dominicana, el hermoso país que ocupa los dos tercios orientales de la Española y que, sin preverlo, se ha convertido en mi país latinoamericano, en mi sitio del nuevo mundo. Santo Domingo fue la primera ciudad española de América, lo que es como decir, la primera ciudad americana de España. Aunque esa vieja palabra, "España" que escribo con tanto cariño, no sea la misma España que llena la boca poblada de colmillos y de venenos de esos psicópatas que andan engañando a los tontos  de las banderitas.  Viajar y leer para conocer y para conocerse mejor a uno mismo. Para saber de dónde venimos y a dónde vamos. Una de las ideas interesantes que cuenta este librito es que muchos dominicanos se comprenden mejor a sí mismos cuando emigran a los USA o a la España actual. Allí son identificados, como "negros" o "mulatos", a secas. Y se les caen de los ojos las vendas que la construcción nacional dominicana les fu...

Gladiator

Parece que esta primavera toca Ridley Scott. El domingo vimos en el canal temático Calle 13 "Gladiator" (pronúnciese en latín, no en norteamericano). Siempre me ha parecido una peli casi perfecta en lo técnico. Casi todo está bien hecho: Crowe y Phoenix son creíbles, la historia no falla, y uno puede sentir la luz cegadora del Coliseo y las frías sombras del interior del Palacio. Sin embargo, sigo sin verla como una obra de arte. Supongo que no puedo evitar compararla con "Espartaco", cuyos combates no son tan espectaculares y cuyo argumento es menos sofisticado; pero sigue siendo el mejor peplum de la historia. Hasta cierto punto, "Gladiator" incluso es presentable en lo que se refiere a contextualización histórica. El malo, el emperador Marco Aurelio Cómodo Antonino, hijo y sucesor de Marco Aurelio, existió realmente y, al parecer, fue bastante nefasto (Gibbon lo considera el inicio de la decadencia del Imperio de Occidente). Como al tipo le gustaba baja...