A quien Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos. Y a los míos les gusta que les lleven al cine y a cualquier tipo de espectáculo. Y como a mí también me gustan las palomitas y los dibujos animados, pues ejerzo de tío complaciente. Reseño aquí a lo que hemos ido acudiendo en este verano sofocante y largo. Vimos “Los Minions”, la precuela de las dos pelis sobre Gru, el villano atontado. Los de la productora Illumination Entertainment comprendieron que a los críos lo que les hacía gracia eran los bichitos amarillos, y montaron una peli justificando su existencia como operarios en las fábricas del mal de Gru. Aunque recuerdan un poco a los Rabbids, creo que industrialmente no tienen mucho que ver (los conejos idiotas proceden de los videojuegos). Yo casi me duermo con la historia de los pequeños ayudantes de los malos. Para tanta felonía, ya tenemos a nuestros atareados gobernantes. Cuando estuve en Estados Unidos, leí algo sobre el asombroso viaje de las mariposas...