Ir al contenido principal

Tres versiones de Judas (1).

Este fue uno de los cuentos de Borges que más me impresionó. Lo leí en el libro "Ficciones" cuando tenía catorce o quince y quedé deslumbrado por la inteligencia desatada del argentino, tan deslumbrado como un pobre conejo ante las luces del coche nocturno que lo aplastará. Les hago un resumen rápido: un ficticio teólogo alemán ensalza la figura de Judas Iscariote, el apóstol que traicionó a Cristo y a su pequeña secta. La traición no solamente fue necesaria para la salvación de la humanidad, sino que, realmente, era el sacrificio extremo al que Judas, consciente de lo que hacía, tuvo que someterse. Judas, para que se completara la profecía, tuvo que asumir la condenación eterna. El teólogo lleva al extremo sus razonamientos: "Dios se hizo hombre hasta la infamia, hombre hasta la reprobación y el abismo. Para salvarnos, pudo elegir cualquiera de los destinos que traman la perpleja red de la historia; pudo ser Alejandro o Pitágoras o Riurik o Jesús; eligió un ínfimo destino: fue Judas."

¿En cuántas ocasiones históricas se habrá considerado a alguien un Judas cuando, en realidad, se estaba sacrificando, a él mismo o a los suyos para lograr un bien mayor ?

Traigo esta historia porque hoy acaba el plazo para que los distintos partidos políticos presenten sus posibles coaliciones ante la Junta Electoral Central. Y todo indica que los partidos, partiditos, conciliábulos, guateques y clubes de izquierda no van a llegar a todos los acuerdos que serían aconsejables para intentar detener el tsunami que se nos viene encima. Y unos acusan a otros de ser unos Judas, unos traidores, unos egoístas. Muchos se creen que son el Mesías y que los suyos son los elegidos para el paraíso prometido. Ojalá hubiera muchos más Judas, negociando, traicionando, montando listas conjuntas, cediendo, condenándose para siempre. Lo cierto es que los romanos acabarán arrasando Jerusalem en unos años. Le meterán fuego a todo y se llevarán el arca y el candelabro. Y entonces, nos lamentaremos (o se lamentarán) de no haber intentado hacer algo cuando todavía se podía. 

Pero quizá los partidos de izquierdas no son los únicos culpables. Los votantes españoles, en tanto que españoles, nos caracterizamos por una ignorancia solemne. A menudo, en conversaciones de pasillo o de bar, me he dado cuenta que incluso personas formadas desconocían los aspectos básicos del sistema electoral español. Muchas veces, he tenido que aclarar a amigos supuestamente interesados en la política que la Ley d'Hont no es tan importante, o que el sistema no favorece especialmente a los partidos periféricos. Así que si el tiempo lo permite y la autoridad no lo impide, escribiré dos entradas más, haciendo una explicación rápida de cómo funcionan las elecciones generales. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

El año del eclipse.

Fue el verano del primer eclipse. Quizá no recordéis las mismas cosas que yo. Pero sí que os acordaréis de que casi todo lo visteis en televisión. En vacaciones se suele ver más tele. Hasta los chavales aparcan un poco los móviles y las redes sociales y entre siesta y siesta miran la vieja, solemne, mediana pantalla. Hacía mucho calor en todas partes y era mejor estar en casa en las horas centrales del día, cuando los informativos. Y por la noche, como se cenaba tarde, la gente también veía las noticias. Incluso los sobrinos, mientras esperaban que Merche les hiciera los bocatas para irse a cenar por ahí, a la fresca. Fue dos días después de la invasión de Ceuta, el primero o segundo de agosto. Marruecos había empujado a ochenta mil desgraciados a cruzar la frontera, unos por el espigón, otros nadando. Fue como lo de la marcha verde pero sin camiseta y con flotadores. Murieron unas ciento cincuenta personas, ahogadas. Mala muerte. Ahogarse viendo la costa. Entonces, Pedro Sánchez salió...

La bola negra

Sangre. Mucha sangre. Para atrapar al espectador desde el principio, la peli comienza con escenas muy violentas. La aviación fascista italiana masacra un pequeño pueblo español. Ya se sabe que los fascistas eran muy buenos matando gente desarmada. Los fascistas italianos masacrando a los abisinios o a los campesinos españoles, por ejemplo. Sin embargo, cuando los que tenían enfrente iban mínimamente armados, los fascistas eran más bien cagones. Los fascistas italianos ya no fueron tan valientes frente a los griegos en octubre de 1940 o frente a los británicos en El Alamein en 1942. Y volviendo a casa, frente las tres divisiones del ejército popular de la República en Guadalajara en marzo de 1937 (es que los españoles llevaban fusiles, los muy cabrones). Dicen los arriacenses viejos que todavía se ve pasar a algún italiano corriendo, cubierto de barro.  " Otra película sobre la guerra civil ", pensarán ustedes. Pues no. Y la peli nos lo advierte en seguida: vemos a uno de...

Gladiator

Parece que esta primavera toca Ridley Scott. El domingo vimos en el canal temático Calle 13 "Gladiator" (pronúnciese en latín, no en norteamericano). Siempre me ha parecido una peli casi perfecta en lo técnico. Casi todo está bien hecho: Crowe y Phoenix son creíbles, la historia no falla, y uno puede sentir la luz cegadora del Coliseo y las frías sombras del interior del Palacio. Sin embargo, sigo sin verla como una obra de arte. Supongo que no puedo evitar compararla con "Espartaco", cuyos combates no son tan espectaculares y cuyo argumento es menos sofisticado; pero sigue siendo el mejor peplum de la historia. Hasta cierto punto, "Gladiator" incluso es presentable en lo que se refiere a contextualización histórica. El malo, el emperador Marco Aurelio Cómodo Antonino, hijo y sucesor de Marco Aurelio, existió realmente y, al parecer, fue bastante nefasto (Gibbon lo considera el inicio de la decadencia del Imperio de Occidente). Como al tipo le gustaba baja...