Ir al contenido principal

"Las puertas del Edén" de Ethan Coen.


Una buena campaña publicitaria y el Oscar al semidiós Bardem se encargan de recordarnos que tenemos que ir a ver "No es país para viejos".
Todavía no he ido, a pesar de que desde que vi "Fargo", pongo velas a los hermanos Coen cuando me siento triste. Así que he matado el gusanillo con esta colección de relatos de Ethan Coen, el menor de la pareja.
Se trata de una colección de historias, monólogos y diálogos que, inevitablemente recuerdan al ambiente y a los personajes de "Sangre fácil" o "Muerte entre las flores". Salen italianos obesos que pretendían formar su propia banda y acaban de peluqueros, detectives privados que nunca serán Bogart, geishas que prometen edenes, psicópatas y agentes secretos británicos (es decir, más psicópatas).
No es una colección de guiones, sino más bien ideas para guiones que se han convertido en una literatura de pinceladas rápidas y fáciles. De todos modos, se puede saborear el sentido del humor judío y la ternura que inspiran aún los más duros del barrio; que en el fondo, son unos perdedores.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Oscuridades del ajedrez.

El ajedrez tiene buena imagen social. Generalmente, se lo asocia a la inteligencia, a las clases acomodadas, a cierta sofisticación intelectual o artística. A cualquier padre le parece bien que sus hijos tengan ajedrez como actividad extraescolar (además, es de las más baratas). Todo aquello del valor propedéutico, de que favorece la memoria geométrica, la toma de decisiones, la responsabilidad sobre los propios actos, es cierto. Pero también es cierto que se puede convertir en una pasión arrebatadora que consume vidas. Se dice que "life is not long enough for it, but that is the fault of life, not chess.” Con más intuición que técnica, cualquier guionista mediocre que quiera hacer una historia de esas que tocan la mente, las pasiones y los asesinos en serie, tiene la estúpida idea de colocarla en alguna especie de campeonato mundial de ajedrez.  Aquellos de nosotros para los que el ajedrez es algo más que un hobby sabemos que el asunto no es tan brillante, ni tan sofisticado; per

El sustituto.

En Valencia, la transición-transacción sufrió la presión constante de una extrema derecha violenta y envalentonada. Esto condicionó la evolución política de la naciente autonomía (renuncia del PSPV a muchos símbolos y elección de la vía del 143 en lugar de la del 151). También contribuyó a la larga hegemonía de un PP más españolista y nostálgico que el de otras regiones.  Desde 1976 hasta bien entrados los años 80, se sucedieron tanto los ataques físicos a cualquier persona que pasara por ser "rojo" o "catalanista" (es decir, que usara el valenciano donde no tocaba) , como los atentados y los sabotajes a las instituciones nacidas de las primeras elecciones. Es decir, el uso de una  violencia "ilegal" para obligar a la mayoría a hacer lo que quiere una minoría. La definición canónica de "terrorismo". Vean en el documental "Operación elefteria" sobre la retirada de la estatua ecuestre de Franco de la Plaza del Ayuntamiento, como los repr

Oro.

Cuando vi que echaban esa peli en la Sexta, algo me dijo que me iba a gustar. Así que la busqué en Netflix. Me la acabé en dos ratos. "Oro" está basada en un relato breve de la T mayúscula de la RAE, Arturo Pérez-Reverte. Como veremos más adelante, al cartagenero no le gustó el resultado final. El director es Agustín Díaz-Yanes, que ya había tenido la suerte de trabajar con el apacible escritor en la versión cinematógrafica de "Alatriste". A diferencia de "Alatriste" y de sus otras pelis , en "Oro ", Díaz-Yanes no ha intentado meter más de lo que cabía y le ha salido una cosa visualmente hermosa, manida pero interesante, un poco irregular pero creíble. Tener un buen presupuesto y un elenco robusto (incluyendo al finado Juan Diego) también ayuda. Es una banda de euroasiáticos que se adentran en unas selvas misteriosas y se dedican a civilizar a los nativos. Es decir, una parte importante de la historia del mundo en los últimos cinco siglos. Cambie