Ir al contenido principal

¿Por qué estamos en guerra?


Este librillo (Anagrama, 2003) recoge algunos textos y conversaciones del difunto escritor Norman Mailer acerca de la invasión de Irak.
Mailer era uno de los intelectuales judíos más influyentes de los E.E.U.U. (se nota que estaba bien informado) y tiende a hablar con cierto tono ex-catedra. Eso se le puede perdonar a un "clásico".
Aunque el libro no aporta cosas demasiado novedosas, el tipo conoce bien el alma norteamericana, así que va un poquito más lejos del análisis primero de las causas de la invasión (el obvio negociete de los Wolfowitz, Cheney y Rumsfeld y la legitimación de Bush III) e intenta describir la lógica ideológica que esconde. Indaga en cómo los "conservadores patritoteros" lo han apostado todo a una transformación generalizada de los E.E.U.U. hacia un Imperio en el sentido estricto de la palabra.
No olvida tampoco la influencia que la visión cristiana fundamentalista ejerce en esta política: "Cuando nos hayamos convertido en la reencarnación del Imperio Romano en el siglo XXI, la reforma moral podrá hacer su entrada triunfal en el panorama."

Comentarios

Entradas populares de este blog

Bizkaia maite (1).

Tomo el título de la hermosa canción de Lertxundi sobre la más occidental de las provincias vascas, que hemos visitado durante las vacaciones de Pascua. Aprovecharé para reseñar cosas que he leído y he visto sobre el País Vasco.  En el viaje, observé a menudo el contraste humano y cultural que alberga Vizcaya. Una cuestión de altitud, por así decirlo. Abajo, en los estrechos valles fluviales, los pueblos superpoblados que han ido recibiendo durante ciento cincuenta años a  miles de emigrantes, que venían a saciar su hambre. Y las fábricas que les dieron trabajo a ellos y riquezas enormes a la burguesía local. Arriba, semiescondidos entre los bosques de las colinas, los caseríos donde habitan los campesinos autóctonos, con su lengua, sus costumbres austeras, su ganado y sus desconfianzas. Ya advertimos aquí esta brecha geográfica en Guipúzcoa. La vi también en Vizcaya, concretamente en la comarca de Uribe, donde hemos pasado unos días soleados y tranquilos. También en la Basílica de Be

Bizkaia maite (2).

En la primera mitad del siglo XX se reprochaba al PNV que pretendiera hacer de su tierra algo así como "el Vaticano del Cantábrico". Después, en la segunda mitad, se reprochaba al nacionalismo de izquierdas que pretendiera hacer de Euskal Herria "la Albania del Cantábrico". Ni unos ni otros consiguieron su objetivo; pero lograron muchas cosas. Hoy en día, la Comunidad Autonóma Vasca es un país avanzado y rico que administra sus propios impuestos, con muchas estructuras de estado destinadas la "construcción nacional". En la Comunidad Foral, el vasquismo tiene, si no la hegemonía cultural a lo Gramsci, cierta clase de mayoría social y se acerca poco a poco a la mayoría política. Incluso en Iparralde empiezan a verse ikastolas. Si Sabino levantara la cabeza, se sentiría feliz de ver que muchos de los privilegios forales perdidos en 1876 (y en 1937) se recuperaron (la Constitución española de 1978 lo dice expresamente). Aunque luego vería niños apellidados Gar

Oscuridades del ajedrez.

El ajedrez tiene buena imagen social. Generalmente, se lo asocia a la inteligencia, a las clases acomodadas, a cierta sofisticación intelectual o artística. A cualquier padre le parece bien que sus hijos tengan ajedrez como actividad extraescolar (además, es de las más baratas). Todo aquello del valor propedéutico, de que favorece la memoria geométrica, la toma de decisiones, la responsabilidad sobre los propios actos, es cierto. Pero también es cierto que se puede convertir en una pasión arrebatadora que consume vidas. Se dice que "life is not long enough for it, but that is the fault of life, not chess.” Con más intuición que técnica, cualquier guionista mediocre que quiera hacer una historia de esas que tocan la mente, las pasiones y los asesinos en serie, tiene la estúpida idea de colocarla en alguna especie de campeonato mundial de ajedrez.  Aquellos de nosotros para los que el ajedrez es algo más que un hobby sabemos que el asunto no es tan brillante, ni tan sofisticado; per