Ir al contenido principal

El truco final. (El prestigio).


La semana pasada vi "El truco final. (El prestigio)". No está mal del todo. En el Londres de finales del XIX, dos magos con un oscuro pasado común (Hugh Jackman y Christian Bale), compiten por lograr un truco definitivo, que convertirá al que lo consiga en el más famoso de los magos. Hay una historia de odios y de engaños mutuos, que engancha y entretiene. Lástima que al final haya un Deus ex machina demasiado imaginativo. La peli, que transcurre en su mayor parte dentro de los teatros donde actúan los magos, se apoya en una excelente ambientación de época (decorados, vestidos). Una iluminación cuidada redondea la estética de la obra. Eso parece una cosa habitual en las pelis de Christopher Nolan (al que ya cité en este blog). La Johanson y Michael Caine completan el cuarteto protagonista.
La peli consigue trasladar la sensación de asombro que debía experimentar el público de finales del XIX con los trucos de escape y con las primeras aplicaciones de la ciencia y la tecnología modernas al espectáculo. De hecho, en el argumento aparece la figura del húngaro Nikola Tesla, que hizo numerosos descubrimientos e inventos en varias ramas de la ingeniería, especialmente en electromagnetismo. ¿Cómo se sentiría alguien de ese público si fuera teletrasportado por un momento a nuestro mundo? ¿Cómo juzgaría la magia tecnológica que nos rodea por todas partes y que nosotros somos incapaces de ver?

Comentarios

Entradas populares de este blog

El nuevo mundo

Separo aquí una reseña que hice en mi sección del programa sobre ajedrez de Alzira Ràdio "Negras o blancas", del 8/06/2026. Analicé y leí la parte final de un artículo que Marta Peirano publicó en "El País" hace una semana. El artículo era para suscriptores; pero yo lo pude leer en un .pdf que me regalan de vez en cuando unos piratas. Ya hemos reseñado aquí otras cosas de Marta Peirano .  En este mundo, donde todos los que no sabemos,  andamos publicando refritos o directamente usando la IA, Marta es una mujer que sabe. Sabe de internet y sabe explicar cómo ese territorio anarko y libre se convirtió en una granja global donde un puñado de señores tecnofeudales ordeñan nuestra atención y nuestra cuenta corriente. Esos señores no saben nada, no sienten nada, solo saben comprar y vender y nos van a llevar al desastre.  En este artículo excelente, Marta Peirano, contrapone el mundo de su padre, donde el saber y el talento eran respetados por este nuevo mundo, estúpido,...

"El ejército perdido" de Manfredi

Ya he dicho alguna vez que no me gusta la novela histórica. Por tres razones: a) Las situaciones son descritas en base a valores o comportamientos claramente fuera de lugar y de época. Es decir, ponen tomates en el Egipto Antiguo, o los judíos de la Palestina de Poncio Pilatos hablan en inglés. Cuanto más ignorante es el autor (o autora), más errores o mistificaciones. Aunque a Dan Brown no le ganan. b) Todas las novelas históricas alimentan en mayor medida a algún nacionalismo (el ejemplo más cercano lo tenemos en los super-ventas de Pérez Reverte, Arturo). c) Las historias que narran suelen ser bastante vulgares: chico busca chica, chico supera pruebas, chico venga papá muerto. Si les quitaran los espadones, los castillos y los caballos, quedaría muy poco donde morder. A pesar de todo, me convencieron de que leyera "El ejército perdido" con el argumento de que Manfredi es historiador y arqueólogo y ha investigado precisamente la historia que narra: la "Anabasis" d...

No es normal, no fue y no será.

La última guerra del imbécil va a tener una cosa buena: nos va a espabilar a todos. De pronto, vamos a comprender que la prosperidad de nuestra vida anterior era ficticia. Que el capitalismo creador y el crecimiento infinito se basaban en una falacia: que los recursos eran ilimitados. Los economistas, los magos, los vendedores de pócimas, los brokers y los teólogos van a comprender repentinamente que el mundo es material. Humilde, estúpidamente material. Y que el planeta tiene límites. Todos vamos a aprender, a golpes, que nuestra vida y la subsistencia de nuestra prolífica especie están gobernadas por las mismas leyes de la termodinámica que rigen el resto del universo. Que si comemos y nos calentamos en invierno es porque hemos tenido la suerte de que las trampas geológicas y los pliegues anticlinales guardaron durante milenios, para nosotros, como un regalo envenenado, toneladas de algas pudriéndose. Pero que esa mierda prodigiosa empieza a acabarse. Y con ella, los fertilizantes, l...