Ir al contenido principal

The man who shot Liberty Valance.

La echaron hace unas semanas en la 2. Jaime nos avisó y yo la disfruté mucho. Al fin y al cabo, siempre se había dicho que era el mejor western de la historia. Al menos, hasta que Eastwood mató el género con "Sin perdón". La peli está ambientada en esa frontera que avanzaba imparable hacia el oeste a lo largo de todo el XIX. Los colonos europeos iban sustituyendo a los pobres indios, aunque quizá el verbo "sustituir" no sea el más adecuado. Paso a paso, y sobre todo, después de la compra de Louisiana, los Estados Unidos se convertían en el gigante del futuro. En la peli aparece el proceso de transformación de "territories" en "states". El guión edulcora este proceso y hace que los partidarios de formar un nuevo estado sean los pequeños propietarios, mientras que los partidarios de mantener el status de territorio, que, al parecer, es algo con menos leyes y normas, son los "grandes ganaderos". Bendita democracia. Para que acabemos de entender bien las cosas, el malo-remalo, Liberty Valance trabaja para esos "grandes ganaderos"

Contra Liberty Valance (Lee Marvin), van a luchar los dos héroes del oeste. El poli bueno y el poli malo. El bueno es James Stewart, en su papel habitual de abogado. Lo tuvimos por aquí hace poco. Cree en las leyes y se hace el fino y el pacífico. El poli malo es John Wayne, que cree en sus puños y en su pistola. Al gran Wayne no se le ve ni demasiado inteligente ni demasiado trabajador; pero llena la pantalla. Y para acabar de asustar, siempre le acompaña su novio Pompey (Woody Strode), que tiene una gran escopeta y le cubre las espaldas.

El debate entre el cumplimiento de las normas y la violencia, que siempre me ha sonado un poco falso, ha dado para mucho. Con mi cuñado, volví a ver "Arde Mississipi"("Burning Mississipi", 1988), de Alan Parker. Aquí, los polis son realmente polis. El poli bueno es Willem Dafoe y el poli malo es Gene Hackman. Era cuando el gobierno federal, el del primer párrafo, ponía sus huevos encima de la mesa. Seremos un país racista, de acuerdo; pero que se note menos. Y si es necesario mandaros al ejército o a los piolines, os los mandamos. De momento, que vaya Gene Hackman. Yo, de mayor quiero ser como él. Sobre todo cuando le dejan usar sus métodos. Es lo bueno de que los malos sean unos nazis muy malos. Que no te tienes que plantear si es lícita la tortura. ¿Qué pasa cuando los malos no son tan malos? La peli tiene muchos más matices. Nunca he olvidado cuando Hackman le cuenta a su compañero:

"When I was a little boy, there was an old Negro farmer lived down the road from us, name of Monroe. And he was, uh, well, I guess he was just a little luckier than my Daddy was. He bought himself a mule (...) and one day just showed up dead. They poisoned the water. And after that there was never any mention about that mule around my Daddy"

 

Comentarios

ElSapo ha dicho que…
Si lo miras bien, no es tan distinta de "Unforgiven", sobre todo en lo mollar (Y sí, qué bueno siempre Hackman haciendo de tio que cobra de dios y del diablo). Soy un hijoputa, es más, lo digo yo (Bill Munny dixit), pero os hago falta de vez en cuando. Y ahí se resume el 80% del cine yankee, incluidos Bruce Willis y hasta el payaso Seagal. Eso sí, cuándo se dan las condiciones para convocar al HP, y cuán HP debe ser, ahí está la cuestión. Como en el primer diálogo de 007 con Q en Skyfall...

Entradas populares de este blog

Die Wannseekonferenz

Como todos los escribas,  a lo largo de mi vida profesional,  he pasado largas horas en reuniones. La mayor parte de ellas, horas perdidas. Como institución secular, nos gestionamos a nosotros mismos y establecemos directrices que se implementarán a través de un sistema documental que permita al mismo tiempo, la flexibilidad y la transparencia de nuestros procesos tácticos. Al fin y al cabo estamos comprometidos con la gobernanza. ¿García, usted es de ciencias, alguna sugerencia? Palabras, palabras, ocultando la realidad, evaporando el ingenio. Instituciones empalabradas, comités empalabrados, mentes empalabradas y romas. Un breve brillo de atención cuando se aprueba el presupuesto. Es decir, los huesos que nos echan los amos. Y luego, el flujo rutinario del tiempo que se pierde para siempre. De vez en cuando, una artimaña inteligente para desviar la atención, una gambeta argentina en el orden del día, y siempre, la búsqueda de motivos racionales para ocultar las razones que ...

El nuevo mundo

Separo aquí una reseña que hice en mi sección del programa sobre ajedrez de Alzira Ràdio "Negras o blancas", del 8/06/2026. Analicé y leí la parte final de un artículo que Marta Peirano publicó en "El País" hace una semana. El artículo era para suscriptores; pero yo lo pude leer en un .pdf que me regalan de vez en cuando unos piratas. Ya hemos reseñado aquí otras cosas de Marta Peirano .  En este mundo, donde todos los que no sabemos,  andamos publicando refritos o directamente usando la IA, Marta es una mujer que sabe. Sabe de internet y sabe explicar cómo ese territorio anarko y libre se convirtió en una granja global donde un puñado de señores tecnofeudales ordeñan nuestra atención y nuestra cuenta corriente. Esos señores no saben nada, no sienten nada, solo saben comprar y vender y nos van a llevar al desastre.  En este artículo excelente, Marta Peirano, contrapone el mundo de su padre, donde el saber y el talento eran respetados por este nuevo mundo, estúpido,...

Torrente, ex-presidente (1)

Hoy empezaremos con una historia de corrupción durante el franquismo (valga la redundancia). Se trató de uno de los asuntos más conocidos (menos ocultados) de la época. Y es que en aquellas fechas, empezaba a haber faxes, líneas editoriales y un público que quería saber. Fue el llamado "caso Redondela" o "caso Reace". Básicamente, consistió en que alguien sustrajo y revendió enormes cantidades de aceite de oliva que la empresa Reace guardaba para la Comisaria General de Abastecimientos. Es decir, el robo masivo y multimillonario de un activo público. Lo interesante del asunto es que el hermano mayor de Sauron estaba implicado.  El directivo que descubrió un asunto tan pringoso fue suicidado en Sevilla, junto a su mujer y una hija.  Un drama. Se produjeron otras oportunas muertes alrededor del caso. El asunto se juzgó en la Audiencia Provincial de Pontevedra en 1974. El fiscal fue un tal Cándido Gómez-Pumpido. Padre del juez homónimo. Y la Audiencia era presidida por...