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El ajedrecista guapo "Descifrando enigma" 1


En el programa del 4/05/2026 de "Negras o blancas" de Alzira Ràdio hablé de esta película. Siempre me ha interesado el tema, así que escribo dos reseñas aparte. 

Desde el principio de los tiempos ha habido una guerra inacabable, llena de hazañas y fracasos. En esa guerra han participado los más formidables guerreros y guerreras. Y, a diferencia de otras, cada escaramuza, cada avance y cada retroceso en esa guerra ha mejorado a toda la humanidad. Me refiero a la lucha matemática entre encriptadores y desencriptadores. Posiblemente, la más famosa batalla de esa guerra fue el desencriptado de Enigma, logrado por los británicos de Bletchley Park durante la segunda guerra mundial.

Los ejércitos modernos necesitaban sistemas de cifrado rápido de sus comunicaciones. Los alemanes, en el período de entreguerras, desarrollaron dos series de ingeniosas máquinas electromecánicas que permitían enviar mensajes cifrados que el receptor legítimo podía fácilmente descifrar. Se trató de la máquina Enigma, para los mensajes por radio y de las máquinas Lorenz, anejas a los teletipos.

Nos centraremos en la más famosa, la máquina Enigma. Además de su facilidad de manejo, su cifrado era considerado prácticamente inexpugnable. Enigma sustituía una letra por otra cualquiera (el cifrado clásico de César); pero su potencia radicaba en que cada vez que hacía una sustitución, la clave de cifrado variaba. A eso se le llama cifrado polialfabético. Además, la existencia de un reflector interno hacía que el receptor del mensaje pudiera descifrarlo con la misma facilidad, si la máquina receptora partía de la misma configuración inicial. Incluso disponiendo de algunas máquinas capturadas y de algunos libros de claves diarios, descifrar los miles de mensajes parecía una tarea imposible para los británicos y sus aliados polacos (los primeros que se enfrentaron al bicho).

El ejército de Franco disponía también de sus máquinas Enigma. Además de aviones, bombas y balas, los nazis les mandaron unas versiones comerciales (parecidas a las que se podían comprar). Como se temían los alemanes, los británicos empezaron por lo fácil y con ayuda de los franceses y de algunos militares españoles empezaron a trastear con las comunicaciones franquistas. Eso les ayudó en el desencriptado de las versiones más potentes de Enigma. Los jefes africanos de la España imperial no lo sabían; pero hasta entrados los años 50 los mensajes cifrados que enviaban entre embajadas eran inmediatamente leídos por la pérfida Albión: 

Como nos esperábamos (debido a la estructura con repeticiones de los mensajes), los españoles utilizaban Enigma de una forma infantil e incompetente. El orden de los rotores nunca cambiaba, y las claves se creaban para durar hasta cien días, el Ringstellung (manilla del rotor que se usaba para cambiar las posiciones del cableado interno de los rotores) duraban hasta 10 días y los indicadores de sustitución hasta cien días”, según un informe citado en este libro

Aunque fueron muchos los que colaboraron en el gran proyecto de desencriptado (por ejemplo, los matemáticos polacos a los que citaba más arriba) la historia se ha fijado especialmente en Alan Turing y en los equipos que dirigió en el centro secreto de Bletchley Park. Allí diseñó uno de los primeros ordenadores de uso específico: "Bombe", para replicar el funcionamiento de las máquinas Enigma. Equivocadamente, se ha atribuido también a Turing el diseño de los ordenadores Colossus. En realidad, fueron diseñados por Tommy Flowers y sirvieron para desencriptar las comunicaciones de las máquinas Lorenz. En la siguiente entrada, voy a la película que me dio pie.


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