Ir al contenido principal

Life of Pi.



Como se descubrió en la India hace 3.000 o 4.000 años, todo, absolutamente todo, ocurre en nuestro interior. Todo: la felicidad y la tristeza, la ilusión del futuro y del pasado, la conexión con lo sagrado, el deseo, el apego y la filantropía, Dios y los infinitos dioses, y la vivencia de cada uno de los momentos que constituyen nuestra vida absurda e insignificante. Todo eso ocurre única y exclusivamente dentro de nosotros. En Occidente,  también inventamos algunas otras cosas: el materialismo dialéctico, la inclinación hacia la estrella Vega, el prodigioso mecanismo del ADN, la transubstanciación, las infinitas cifras de Pi, la reducción de la mortalidad infantil, y el cine en 3D. Pero son cosas más bien menores.

Creo que esta peli trata de lo primero. De cómo gestionamos nuestra vida, nuestro interior. Recurriendo a un arsenal de símbolos, Ang Lee monta una película enigmática e interesante, basada en una novela de Yang Martel. La historia cobra cierto sentido cuando el protagonista naufraga en medio del Pacífico con la única compañía de un tigre, que, obviamente, quiere comérselo. Y es precisamente esa amenaza brutal la que le permite sobrevivir. Seguir existiendo. Ser. Ser tigre.

Lástima que viéramos la peli en los D’Or, los viejos cines de estreno del Ensanche, porque allí son dobladas y no hay 3D y al parecer, es la obra a la que mejor ha sentado ese avance tecnológico. Preveo que cosechará algunos Oscar. Salimos encantados y pensativos. Últimamente, para el cine soy como para la comida. Me gusta todo. Después de la peli, todavía estábamos un poco asustados por el ruido de las tormentas en el océano. Volví a casa pensando  en nuestras vidas, en los tigres que nos amenazan desde nuestro interior, mientras el planeta, indiferente y solitario cabecea cada 26.000 años hacia la estrella Vega.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La bola negra

Sangre. Mucha sangre. Para atrapar al espectador desde el principio, la peli comienza con escenas muy violentas. La aviación fascista italiana masacra un pequeño pueblo español. Ya se sabe que los fascistas eran muy buenos matando gente desarmada. Los fascistas italianos masacrando a los abisinios o a los campesinos españoles, por ejemplo. Sin embargo, cuando los que tenían enfrente iban mínimamente armados, los fascistas eran más bien cagones. Los fascistas italianos ya no fueron tan valientes frente a los griegos en octubre de 1940 o frente a los británicos en El Alamein en 1942. Y volviendo a casa, frente las tres divisiones del ejército popular de la República en Guadalajara en marzo de 1937 (es que los españoles llevaban fusiles, los muy cabrones). Dicen los arriacenses viejos que todavía se ve pasar a algún italiano corriendo, cubierto de barro.  " Otra película sobre la guerra civil ", pensarán ustedes. Pues no. Y la peli nos lo advierte en seguida: vemos a uno de...

Raíces de la identidad dominicana. (Reina Rosario)

He vuelto a Santo Domingo, la capital de la República Dominicana, el hermoso país que ocupa los dos tercios orientales de la Española y que, sin preverlo, se ha convertido en mi país latinoamericano, en mi sitio del nuevo mundo. Santo Domingo fue la primera ciudad española de América, lo que es como decir, la primera ciudad americana de España. Aunque esa vieja palabra, "España" que escribo con tanto cariño, no sea la misma España que llena la boca poblada de colmillos y de venenos de esos psicópatas que andan engañando a los tontos  de las banderitas.  Viajar y leer para conocer y para conocerse mejor a uno mismo. Para saber de dónde venimos y a dónde vamos. Una de las ideas interesantes que cuenta este librito es que muchos dominicanos se comprenden mejor a sí mismos cuando emigran a los USA o a la España actual. Allí son identificados, como "negros" o "mulatos", a secas. Y se les caen de los ojos las vendas que la construcción nacional dominicana les fu...

Gladiator

Parece que esta primavera toca Ridley Scott. El domingo vimos en el canal temático Calle 13 "Gladiator" (pronúnciese en latín, no en norteamericano). Siempre me ha parecido una peli casi perfecta en lo técnico. Casi todo está bien hecho: Crowe y Phoenix son creíbles, la historia no falla, y uno puede sentir la luz cegadora del Coliseo y las frías sombras del interior del Palacio. Sin embargo, sigo sin verla como una obra de arte. Supongo que no puedo evitar compararla con "Espartaco", cuyos combates no son tan espectaculares y cuyo argumento es menos sofisticado; pero sigue siendo el mejor peplum de la historia. Hasta cierto punto, "Gladiator" incluso es presentable en lo que se refiere a contextualización histórica. El malo, el emperador Marco Aurelio Cómodo Antonino, hijo y sucesor de Marco Aurelio, existió realmente y, al parecer, fue bastante nefasto (Gibbon lo considera el inicio de la decadencia del Imperio de Occidente). Como al tipo le gustaba baja...