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"No" (2012) Pablo Larraín.



De todos los dialectos del inmenso mundo hispanohablante, el chileno y el castellano del norte de la península son,  posiblemente, los más distintos entre sí y respecto a los demás. Así que, aunque he oído a menudo el acento chileno de los labios de compañeros y amigos (Mónica), me costaba seguir alguna de las conversaciones. Además, han querido darle a la peli un aire de documental con el color y con la cámara. Mucho movimiento, tomas raritas, filtro acartonado. Y como era tarde (sesión golfa en los D’Or) la cosa me pareció pesadota y cansina. Y eso que tanto el contexto histórico como el tema eran interesantes, muy interesantes.

En 1988, la dictadura de Pinochet y los Chicago Boys, ante la presión internacional y el rápido empeoramiento de la economía, tuvo que convocar un referéndum para decidir la permanencia o no del sátrapa. La peli cuenta la campaña electoral del “No”, especialmente la creación de las llamadas “franjas televisivas”. Los quince minutos legales de los que disponían los adversarios del régimen, eran, en la práctica su única posibilidad de llegar al electorado, como en Canal 9 y Tele Madrid; pero a lo bestia. Contratan a un publicista estrella que va en monopatín y no se afeita (Gael García Bernal), que les convence de que no hay que hablar ni de las torturas ni de los desaparecidos, sino que hay que vender el “no” como quien vende la coca-cola, con muchos colorines y mucha alegría, aunque en la calle siga habiendo gas lacrimógeno y tú hayas perdido a un hermano y una cuñada embarazada. Y como Gael es un tipo muy listo, y la peli tiene que acabar bien, y a veces, solo a veces, la humanidad va hacia adelante, pues gana el No y pierden los malos. Yo no me creo mucho la interpretación de Gael, pero supongo que todo se basará en personajes reales. O sea, una peli que trata de lo del medio y el mensaje y el continente y el contenido y que los profesores vagos pondrán en las facultades de publicidad y periodismo si de aquí a unos años sigue existiendo la universidad.

Supongo que todos los que se han organizado para cambiar y mejorar la sociedad a través de un sistema electoral, se han tenido que plantear este dilema ¿Cómo han de vender su mensaje sin venderse ellos mismos? ¿Cómo sumar y avanzar si tantas veces hay que gritar "No!"?¿Cómo vencer al adversario (la dictadura de Pinochet, el bipartidismo corrupto español) sin convertirte en el adversario?

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
bueno... hay muchas formas.
En el caso del bipartidismo español (curiosa coincidencia con el binario del referéndum en cuestión), la cosa puede consistir en criticar ferozmente las actitudes que tú mismo has practicado como periodista (véase el inefable Civera)... pero como si no las hubieras practicado.
Vamos, como lo de Star Wars:
-Chewy, try to keep your distance but don't look like you're trying to keep your distance
-Hgggweeee!!!? ("how?")
-I don't know! Fly casual!

pues eso, viva el vuelo indiferente.
J

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