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La medida de la realidad. (Alfred W. Crosby).



El libro empieza así: “A mediados del siglo IX d.C. Ibn Jurradadhbeh calificó la Europa occidental de fuente de “eunucos, niñas y niños esclavos, brocado, pieles de castor, gluten, martas cebellinas y espadas” y no mucho más. Un siglo después, otro geógrafo musulmán, el gran Masudi escribió que los europeos eran gentes de mente embotada y hablar pesado”. Para seguir: “Seis siglos más tarde, los francos (…) les llevaban la delantera en ciertos tipos de matemáticas e innovaciones mecánicas. Se encontraban en la primera etapa de creación de la ciencia y la tecnología que serían la gloria de su civilización y el arma afilada de su expansión imperialista. ¿Cómo habían logrado todo esto aquellos palurdos?”.

Efectivamente, el desarrollo de la ciencia y la tecnología requirieron que los europeos se pusieran a cuantificar. Aristóteles podía hacer bonitas afirmaciones sobre el movimiento de los objetos; pero no eran ciencia, en el sentido de que no eran contrastables. Para que hubiera un Copérnico y un Galileo (y para que los cañones y los barcos europeos esclavizaran al resto del orbe) fue necesario que se empezara a medir el tiempo y la distancia con cierta precisión. Y a ese proceso (entre los años 1250 y 1600) se dedica este librito, que compré de saldo ya hace unos cuantos años.

Y aunque hay buenas críticas por ahí, a mí, me ha decepcionado un poco. En mi opinión, los temas quedan un poco cortos y deslavazados. Hubiera agradecido menos párrafos sobre la perspectiva ¡cuánto les gusta a los anglosajones la pintura italiana! y más sobre la medición del tiempo o las distancias marítimas. El libro adolece de otro defecto común: una profunda ignorancia sobre el papel de los árabes hispanos en la transferencia del conocimiento clásico a la Europa occidental: una sola referencia a Alfonso X, el sabio. Supongo que manejarse solo en inglés limita un poco. Del  mismo autor, me parece mucho mejor el imprescindible “Imperialismo ecológico: La expansión biológica de Europa, 900-1900” también en editorial Crítica.

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