lunes, 25 de octubre de 2010

Añado un blog: El umbral de la palabra.

En el umbral de sus orillas se dirimen todos los encuentros y alguna despedida. En la profundidad de su abismo vive un aliento insondable que contiene todas las dudas y adormece toda ambición.

jueves, 21 de octubre de 2010

Corazón rebelde (2009)


Tengo la intuición de que cuando hicieron esta peli no se esperaban tanto premio. Pero les quedó muy linda y muy redondita, quizá demasiado. La peli se basa en el gran Lebowsky, perdón, en el gran Jeff Bridges, que es un cantante country viejuno y borrachete, que va dando tumbos por los escenarios de medio pelo de esos pueblos de los desiertos, hasta que se enamora como un chavalico y le vuelve a entrar la ilusión. Todo muy bonito, incluso cuando vomita güisqui a mitad de digerir.
La cosa me gustó bastante, por todo aquello del alcoholismo y del cariño por los hijos de los compañeros, aunque creo que me perdí algo porque la música country y ese sentimiento sobrecogedor de abandono y de soledad me pillan ahora, para mi suerte, muy lejos.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Jornada en Calamocha.


Un amigo me pide que le dé publicidad a través del blog a la jornada "La cultura de los árboles trasmochos en Europa: el chopo cabecero" que se celebrará el próximo 23 de octubre en Calamocha, en la hermosa comarca aragonesa del Jiloca. Hay más información en este enlace.
Al día siguiente, se celebrará la 2ª Fiesta del Chopo Cabecero en Torre los Negros, continuación de la que tuvo lugar el año pasado en Aguilar del Alfambra.

martes, 5 de octubre de 2010

H.G. Wells.


No he leído demasiada ciencia ficción. No sé si se trata de algo generacional (ese producto nos llegaba más a través de los cómics que de las novelas) o de algo personal (me producía rechazo cualquier cosa excesivamente inverósimil). Así, leí más a Sagan que a Asimov, y más al Jack London que hablaba de Alaska que al que hablaba del futuro. Así que siempre he mirado el género como a algo ligeramente pueril y anecdótico.

Sin embargo, encontré un librillo, mal encuadernado y viejo, en uno de los bares en los que me refugio. He pasado buenos ratos con él y me ha hecho cambiar mi visión del género. Se trata de una colección de relatos de H.G. Wells, publicados por la editorial Hyspamerica. Cuando leí relatos como "Una raza aterradora", sobre la plausible interacción entre los hombres de Cromagnon y los hombres de Neanthertal, o "EL valle de las arañas", percibí que allí dentro había mucha literatura.

Navegando un poco, encontré que Wells, al que se considera con razón, padre del género, pretendía con sus relatos retratar las sombras y luces de nuestro mundo. Así, anduve unos días interpretando qué significaba el curioso Pyecraft, el gordo que no experimenta la acción de la gravedad, o Googgles, el hombre- dios que puede hacer realidad cualquier deseo.

Se suele decir que lo importante en la obra de Wells es el fondo. Sin embargo, creo que uno de sus valores, es también el certero uso del lenguaje, que siempre logra llevar al lector a los inquietantes mundos que describe. Así, en "La esfera de cristal" puede leerse:

"Cruzaban la atmósfera en todas las direcciones bandadas de pajarracos, describiendo curvas majestuosas. Del lado de allá de la sábana de agua, se elevaban multitud de edificios polícromos que brillaban al sol como si tuvieran facetas metálicas. El contraste de los múltiples colores de las edificaciones y de los espesos bosques que las rodeaban no podía ser más pintoresco".