domingo, 26 de octubre de 2008

Diccionarios humorísticos: Gran Enciclopedia de Aragón (preta)


Joaquín Carbonell y su amigo Roberto Miranda se lo debieron pasar tan bien escribiendo "Estatuto de Autonomía de Aragón. Plan B" que no pudieron resistirse a la tentación de seguir con la coña. Y se buscaron de cómplice al dibujante Alberto Calvo, el creador de Supermaño. Y de ahí salió la "Gran Enciclopedia de Aragón Preta", que recoje a modo de diccionario ilustrado 701 "definiciones, sinónimos, greguerías y alguna pachuchada", más o menos relacionadas con Aragón. Del mismo modo que las antiguas Enciclopedias resumidas pretendían recopilar y sistematizar todos los conocimientos que un escolar debía tener, la "Enciclopedia preta" (apretada, resumida) pretende recoger y divulgar la manera aragonesa de ver el mundo, tremendista, irónica, desencantada. Obviamente, no lo consigue.
Muchos humoristas han recurrido a la estructura de los diccionarios para perpetrar sus atentados. El mejor de todos ellos es "El diccionario del diablo" (1906) del "gringo viejo" Ambrose Bierce. Creo que su lectura es imprescindible para entender el mundo y la moral anglosajona, es decir, la de los amos. ¿Quién puede superar definiciones como "ABORIGENES: Seres insignificantes que obstruyen el suelo de un territorio recientemente descubierto. Pronto dejan de obstruir. Fertilizan". o "EJERCITO: Clase improductiva que defiende a la nación devorando todo cuanto en ella existe para que el enemigo no sienta la tentación de invadirla"? Mi amigo hispanoargentino, Mauricio, me contó que una dependienta de la librería de "El Corte Inglés" le había remitido a la sección de "Diccionarios y Obras generales" cuando le preguntó por "El diccionario del diablo". Supongo que Bierce se retorcería de risa en la fosa común de ese desierto mexicano donde debe estar enterrado.
También me vienen a la memoria la larga serie de glosarios humorísticos que escribió José Luis Coll (QEPD). Normalmente combinaba dos palabras para dar lugar a una definición paradójica o resultona. A base de intentarlo, le salió alguna cosita apañada.
La "Gran Enciclopedia de Aragón Preta" es una buena muestra de ese humor aragonés que nada tiene que ver con el baturrismo rancio y sumiso que vendieron películas de bajo presupuesto o humoristas con pocos recursos artísticos. La obra toca lo rural y lo celeste, lo económico y lo futbolero, lo lingüistíco y lo zoologico, a la Chunta y al PAR. Algunas de las entradas me parecen buenísimas (lo localista y lo universal) "MERCADILLO MEDIEVAL: hacer la risa con leotardos para el forastero. FIESTAS: cuando estabas reventao venía el cantautol ha (sic) hablarte de la siega..." Aparte, han colocado algunos chistes más estandarizados y urbanitas: "CONJUNTAO: Hombre vestido por la mujer". o "BLOGUERO: fantasma internacional." Así que la lectura de la "Enciclopedia preta" es entretenida, especialmente si uno ha nacido en aquella hermosa tierra. De todos modos, creo que a pesar del arte de Calvo, el "Estatuto. Plan B", que ya comenté en este blog, les salió más divertido. No es de extrañar, tratándose de Aragón, el viejo país donde se inventaron las leyes escritas, los pleitos, los juristas, los notarios y el Ombudsman.

jueves, 23 de octubre de 2008

Fracture


En mi barrio hay un barbero, dos fruterías, un locutorio, dos badulaques, media docena de bodegas y un vídeo club. Aunque prefiero las bodegas, de vez en cuando me paso por el vídeo club. A menudo, salgo con las manos vacías porque casi todo lo que ofrecen son americanadas para adolescentes, gore y comedias de negros. Hace unos días, saqué esta peli atraído por la cara de Hopkins en la carátula. Y para mi sorpresa, me encontré una película entretenida y correcta.
Se trata de un thriller judicial, en el que se plantea un duelo arquetípico entre Hopkins (que hace su papel favorito de manipulador inteligente) y Gosling (un fiscal ambicioso y guapetón que se enfrenta al que parece ser un fácil caso). Esa partida de ajedrez es, al principio, interesante; luego se hace un poco pesada. No se trata de un argumento especialmente original, ni la puesta en escena aporta mucho más que algunos de los mejores capítulos de las series clásicas de detectives; pero no hay ningún error grave ni el director (Hoblit) ha pretendido más de lo que se podía sacar. El final tiene el grado justo de sorpresa para agradar al espectador sin que tengan que inventarse un Deus ex Machina, cosa que se agradece mucho en estos tiempos de milagros y prodigios sin arte ni gracia.

martes, 21 de octubre de 2008

Los ríos de color púrpura


Me llamó la atención que le hubieran soltado tanta pasta a un director europeo, Kassovitz, para hacer la fallida "Babylon A.C."; así que busqué este thriller que tuvo bastante repercusión cuando su estreno. Tenía críticas favorables y un título prometedor. Además, supongo que cubrió cuota europea de pantalla.
La cosa empieza muy bien y muy clásica: un asesino en serie en un entorno natural sobrecogedor (los Alpes franceses), simbolismos cruzados (la pureza, la endogamia, el pasado, los ojos) un poquito de miedo y otro poquito de tripas. Y la clásica pareja de policías contrapuestos; pero ni Reno es Freeman ni Cassel es Pitt. Y entonces empiezas a darte cuenta de que la película tampoco es "Seven". Durante un rato es entretenida: los policías van de aquí para allá sin adivinar nada, el asesino les va dejando las miguitas. Pero así yo también me saco el carné de detective francés, si me van dejando todas las pistas. En un momento dado, Cassel se monta un numerito de artes marciales que no viene a cuento contra unos neonazis (supongo que votantes de LePen) y todo el edificio, que ya estaba temblando, se desmorona. El final es inverosímil y además, no hay quien se lo crea.
Lástima de título y de decorados alpinos. Lo verdaderamente misterioso es que le sigan dando tanto dinero para hacer películas.

lunes, 20 de octubre de 2008

Los limoneros.


El sábado fuimos al cine. Y mi novia eligió bien, porque vimos una coproducción franco-israelí, llena de inteligencia y sensibilidad.
El planteamiento es fácil: Cisjordania, una palestina (Hiam Abbas) que vive de los limoneros que heredó de su difunto marido. El ministro de defensa israelí se muda a su lado y el servicio secreto decide talar los limoneros porque dificultan la vigilancia de la casa del ministro. La viuda Abbas se opone y el caso recorre el sistema judicial israelí. Es fácil ver el simbolismo de todo el asunto y la película podría haber caído rápidamente en un maniqueísmo simplificador. Pero el director (Riklis) se las apaña para ir sacando más cosas de la historia: la vida cotidiana de la viuda, las contradicciones internas de la sociedad palestina, las palabras en hebreo y en árabe, los problemas matrimoniales del Ministro de Defensa, etc... Es decir, la vida, más allá del conflicto en Palestina. La vida reflejada en el excelente sabor de la limonada que prepara Abbas, que con su madura belleza mediterránea, llena rotundamente la pantalla, en cada movimiento, en cada gesto. Por supuesto, el conflicto seguridad-justicia no se resuelve porque no tiene solución, del mismo modo que no hay solución satisfactoria para todos en el conflicto en Palestina.
Durante la película pensé en otro nivel, en aquellos a los que despojan de lo suyo para llevar a cabo proyectos "de interés público". Pensé en los dueños de frutales y de casas, afectados por las grandes obras hidráulicas en España (en Jánovas-Chanovas, en Riaño, en Aoiz, ahora en Yesa). En estos casos, se esgrimen para humillarlos y expulsarlos de sus casas presuntas necesidades públicas... En la película, la razón son las decisiones defensivas de un ejército de ocupación. Los guardias civiles que dinamitaron las casas de Chanovas para que sus habitantes no pudieran volver o que cargaron contra las pobres gentes de Riaño no eran un ejército de ocupación ...¿o sí?

viernes, 17 de octubre de 2008

Franco no estudió en Westpoint.


El tele-juez Garzón ha publicado el auto para iniciar la investigación y el proceso de crímenes políticos cometidos en el período 1936-52. Evidentemente, se trata de un brindis al sol con poco fundamento jurídico (como muchas de sus acciones judiciales contra la izquierda abertzale); pero tiene una importancia histórica. Por primera vez se aplica el concepto de justicia universal a España y por primera vez se escribe en un papel público los nombres de algunos de los culpables de la masacre de 1936-52: "...se solicita a los gobiernos civiles, confirmen la defunción de Francisco Franco Bahamonde, General de Brigada cuando ocurrieron los hechos"
Me viene a la memoria este pequeño librillo sobre el dictador del historiador Gabriel Cardona. Al parecer, Cardona es un reconocido especialista en la historia contemporánea del ejército español: ya leí en su momento "Franco y sus generales. La manicura del tigre" (2002) y "El gigante descalzo. El ejército de Franco"(2003). Algo debe saber del tema porque fue un militar profesional hasta que abandonó el ejército a raíz del 23-F.
"Franco no estudió en West Point" se aleja de sus temas habituales y es un pequeño ensayo que se camufla bajo la forma de una novelita. La norteamericana Elyse Crowe visita Toledo para investigar los estudios que el joven Francisco Franco realizó en la academia de infantería hace noventa años. No es difícil reconocer influencias de la novela del aragonés Sender "La tesis de Nancy", entremezclados con los recuerdos biográficos del propio Cardona, al que imagino también como cadete de infantería.
El libro no es demasiado original, aunque sí ameno, cuando plantea el origen de la manera de ser y de pensar que guió a Franco a través de su larguísima vida. Muchos otros autores ya han escrito sobre esto: abandonado por su padre y posiblemente acomplejado por su falta de prestancia física, el pequeño "Paquito" encontró un eficaz refugio en el ejército y en el escalafón, donde siempre se movió con astucia y seguridad en sí mismo. Se formó en el seno de un ejército con excesivos oficiales, mal formados y peor pagados, rencorosos por la derrota de Cuba, aislados de una sociedad civil que empezaba a despertar de un letargo medieval de siglos. Cardona aventura que ese joven cadete taciturno, de escasa cultura y nadie que lo guiara o lo recomendara, se mimetizó con los mitos del glorioso pasado imperial castellano y católico, materializados en los paredones y callejones de la antigua Toledo. Esos mitos imperiales, facilones y evocadores, constituyeron la única fuente de su ideología en el futuro. Al igual que Hitler con los judíos, encontró en los enemigos exteriores (Inglaterra, el comunismo y los masones) las razones de la decadencia de su patria. Los terribles azares de la historia llevarían a dirigir los destinos de esa triste patria durante cuarenta años a este faraón de clase media con faltas de ortografía.

martes, 14 de octubre de 2008

Coffee and Cigarettes.


Quizá no tengo la suficiente cultura cinematográfica para clasificar esta película. Y como no la sé clasificar, tampoco sé juzgarla. Creo que una parte del problema radica en que se trata de una colección de cortos. Algunos me gustaron; pero otros me sonaron repetidos o irrelevantes. Tuve la sensación de que como obra conjunta resulta fallida, floja, de que se hace humo en el aire, como los cigarrillos que fuman los protagonistas.
Al parecer, Jarmush tuvo bastante éxito con un corto que presentó en Cannes en 1993. Decidió aumentar la cosa, contrató a varios actores buenos y a varios famosos norteamericanos (que no son tan famosos para nosotros) y repitió la fórmula 12 veces. Todos los cortos tienen el mismo planteamiento: los personajes se sientan alrededor de una mesa (a menudo, ajedrezada) y toman café y fuman. En algunas ocasiones, mantienen conversaciones intrascendentes. En otras, tiene lugar alguna negociación o propuesta profesional. En todos los casos, hay cierta tensión oculta debajo de la puerilidad. Pero me parece que, salvo en el corto protagonizado por Alfred Molina y Steve Coogan, no hay suficiente arte. Y la vida, sin arte, es aburrida, a pesar del café y de los cigarrillos.

lunes, 13 de octubre de 2008

A brief history or Iceland. Gunnar Karlsson.


Una de mis muchas manías es la búsqueda de puntos flacos o errores en las historias que de sí mismos se construyen todos los Estados-Nación. La historiografía francesa o española, por ejemplo, ha ido montando a lo largo de los siglos una visión de sus colectivos "nacionales" que es la que se estudia y se repite en sus sistemas educativos con el fin de formar a sus futuros ciudadanos. Lo mismo intentan hacer ahora los nacionalismos periféricos. Esas historias están llenas de pequeñas o grandes invenciones, de omisiones interesadas y de aspectos discutibles. Ninguno de ellos es inocente.
Así que cuando me acerqué a la historia de Islandia, me movía el mismo afán desmitificador. Me paseé por el Museo Nacional de Reykjavik y me compré este libro de Gunnar Karlsson dispuesto a poner todo en duda y a criticar. Pero me resultó imposible.
La historia de Islandia aparece como una narración lineal y limpia, llena de poesía y heroísmo desde los primeros colonos ("settlers") hasta la independencia. La supervivencia de los islandeses en esa roca volcánica en medio de la nada desde hace más de mil años es un hermoso canto al ingenio y a la tenacidad humanos. Los islandeses señalan a menudo que entre sus antepasados están también los esclavos y esclavas celtas que los vikingos llevaron a la isla, porque no les hace gracia que se les considere una "reserva" de pura sangre nórdica. Hacen mucho hincapié en la singularidad de las sagas (uno de los hitos de la literatura universal) y de su idioma ("el latín del norte", que tanto interesó a Borges). Y aunque casi todos dominan el inglés, se esfuerzan en mantener y actualizar su vieja lengua y sus costumbres. Dicen que la única arma inventada por Islandia ha sido el dispositivo para cortar las redes que usaban los británicos cuando los conflictos por la territorialidad de las aguas pesqueras.
Malos tiempos acechan, sin embargo, a este país sin ejército. Los bancos islandeses sucumbieron a los cantos de sirena del sistema financiero norteamericano y se metieron hasta las cejas, arrastrando a inversores de toda Europa. E Islandia está en bancarrota, con lo que eso supone para una isla que tiene que importarlo casi todo del exterior. Me duele, por el cariño que le he cogido a esta pequeña nación de lectores y ajedrecistas.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Babylon A.C.


Anoche me metí en el cine del pueblo donde estoy de paso. La única posibilidad era esta superproducción supercostosa para adolescentes o para viajeros despistados. Me pareció que era o mala o muy mala.
No estoy seguro de esto último, porque vi la peli en inglés y se me escaparon partes del rollo místico-apocalíptico del final. En cualquier caso, creo que no me perdí gran cosa: mundo en decadencia, poderes autoritarios, catástrofes ecológicas y confusión de idiomas (Babel). Supongo que Kassovitz quería hacer un nuevo "Blade runner"; pero hace falta mucha gracia para eso. Toda la película gira alrededor de un tipo duro con papada (Vin Diesel) que ensenya músculos y tatuajes y pega bofetadas para salvar a su Dulcinea (Melanie Thierry).
En la peli salen unas espectaculares piruetas en moto de nieve. Los adolescentes islandeses que había en el cine, se meaban de la risa ante las exageraciones. Ya no se rieron tanto cuando salieron dos osos polares muertos a tiros. El calentamiento global y el deshielo están haciendo que lleguen a las costas del norte de Islandia algunos osos blancos. Como son animales extremadamente peligrosos para las personas o para el ganado, los granjeros los tienen que abatir.
Quizá algunas de las cosas que plantea la peli no estén tan lejanas.