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Mostrando las entradas etiquetadas como música

Murió Joaquín Carbonell.

Murió Joaquín Carbonell. Como decía un amigo mío: "Ahora se muere mucha gente que antes no se moría" . A Carbonell le hubiera hecho gracia la frase. Le gustaban los hallazgos inteligentes, sutiles. Dedicó su vida a encontrarlos, en forma de canción, de chiste, de columna periodística o de novela. Cuando yo tenía 17 o 18, me grabaron una casette con algunas canciones de su tercer disco: "Semillas" (1978). Esas canciones empaparon mi alma, como los amores y los odios de esa edad. Y todavía me vienen a la boca, cuando estoy feliz y cuando estoy triste. Yo no sabía entonces que Carbonell se había educado bajo las alas de Labordeta; pero capté que las músicas de ambos eran diferentes. Ambos venían de aquel Teruel contradictorio de finales de los 60 que Jiménez Losantos ha descrito muchas veces . Las canciones de Labordeta eran lamentos llenos de rabia por un Aragón despoblado y pobre, las de Carbonell eran retratos ingeniosos de un mundo rural de trigos, amapolas, tiern...

El sábado, nos vamos al Jiloca. X fiesta del chopo cabecero.

La Mar de Músicas-3

La actuación que nos llevó a Cartagena fue la del tercer día. Merche quería ver a Pablo Milanés. Verlo, lo vimos de lejos. Porque solo quedaban entradas en el galllinero del auditorio "El batel", un edificio grande y feo como un barco de guerra de los que fondeaban allí. Oírlo, lo oímos bien y lo disfrutamos. Teniendo en cuenta la edad y la salud del cubano, yo me pensaba que habría algo de timo. Es decir, tres canciones para salir del paso y mucho protagonismo de las estrellas invitadas. Pero fue al revés, el viejo Pablo cantó mucho y bien y los invitados, cada uno una canción del repertorio del cubano. No es que me apasione el tipo. Pero como tantos otros, me sé alguna de sus canciones. Todas suenan bien, sin ripios. Todas traen el aire de aquella isla tan hermosa, de la que el artista lleva escapando toda la vida. Hubo sorpresita, porque uno de los artistas invitados, bajo otro nombre, era Víctor Manuel. Afortunadamente, solo cantó una canción con Pablo.

La Mar de Músicas-2

En el segundo día del festival tuvimos sesión doble. Primero, música chilena y después, flamenco. Conozco varios chilenos y a mi oido le encanta su acento entrecortado, a veces brusco, a veces suave. Junto con nuestro castellano del norte, el otro dialecto extremo y raro del español universal. Siempre recuerdo a Mónica acunando a Diego en Viena y cantándole canciones chilenas. Los chilenos eran Manuel García y Tita Parra. M.García es un cantautor que hace letras hermosas y suaves, muy digno y muy palabrero. No nos gustó demasiado. Tita Parra es la nieta de Violeta Parra, la chilena universal. Canta canciones de su abuela con mucho sentimiento. La mayor parte del público eran personas más mayores que nosotros, de los que lloraron con Violeta, con Víctor Jara, con Quilapayún, con la tragedia que vivieron los chilenos. A nosotros, nos sonaba todo un poco antiguo. La cuota flamenca la ponían Rosalía y el guitarrista Raül Refree. Todo sonaba muy bien; pero no sé de música lo suficiente...

La carrasca hendida.

El 29 de junio de 1707, con los primeros decretos de Nueva Planta, los reinos de Aragón y de Valencia dejaban, legalmente, de existir. Aunque la derrota definitiva del reino de Aragón se produciría tres años después. Tras las victorias borbónicas en La Alcarria,   Zaragoza se rindió sin lucha a los felipistas el 4 de enero de 1711. Tras la derrota catalana, el decreto de Nueva Planta para el Principado, el 16 de enero de 1716, promulgaba la desaparición legal y definitiva de la Corona de Aragón, tras más de 500 años de historia. “Por justo derecho de conquista” aclaraban los decretos. La historiografía española olvidó hace mucho tiempo todo aquello. Hay que olvidar los pecados originales, supongo. El nacionalismo catalán, en cambio, necesita rememorarlo para llorar lo perdido, para justificarse. Aragoneses y valencianos quedaron, como siempre, a medio camino. No todos los aragoneses fueron austracistas; pero la mayoría lo fueron, por odio a los franceses, por los vaivenes de la...

Descanse en Paz.

Ayer, falleció a los 101 años de edad, José Iranzo Bielsa, conocido como "El pastor de Andorra". El nombre artístico que tuvo como jotero le describía bien. Cuidó el ganado durante toda su vida, junto a su mujer, también centenaria, a pesar de que fue uno de los cantadores de jota más importantes del siglo XX. Varias veces le oí decir a Joaquín Carbonell, que tiene algunas publicaciones sobre él, que José Iranzo era uno de los tipos más extraordinarios y sencillos que había conocido en su vida (y Joaquín ha conocido a tipos interesantes). Al parecer, el matrimonio vivió hasta bien mayores en su tierra de la Andorra de Teruel, en el Mas "el Ventorrillo", sin electricidad ni comodidades.  Descanse (descansen) en paz. No puedo evitar relacionar la imagen de "el Pastor de Andorra" con la de José Castillón Peiret, el protagonista de un precioso libro que compramos en Boltaña en otoño del 2015 y que considero un tesoro. Del bajo al alto Aragón, o viceversa. ...

L'avenir y Woody Guthrie

Hacía tiempo que no íbamos a los Babel. Tanto que la tarjetita que te cuñan para tener una entrada gratis se nos había caducado. Son esas señales de que la vida pasa y se va sin que te enteres. Vimos “L’avenir” (“El porvenir”), una película del cupo francés, dirigida por Mia Hansen-Love e interpretada por Isabelle Huppert. De esa directora no había visto nada; pero a Huppert la vimos en “Amour” , que nos gustó mucho. He leído en algún sobrecito de azúcar una frase que reza más o menos así: “bendice al que te abandona, porque te da la libertad”. La peli trata de esa libertad que se encuentra la protagonista, profe de filosofía en secundaria, cuya madre tocapelotas muere y cuyo marido se va a comprar tabaco. Además, empieza a ver que su manera de enseñar y escribir la filosofía, convencional y académica, no conecta con los nuevos tiempos y los nuevos tipos de alumnos y lectores.   Pero me llevé la sensación de que la historia no se resuelve. No vi relación entre la f...

Momentos estelares de la humanidad

Seguimos con la historia, esa ropa de la que uno nunca puede desprenderse. He pasado buenos ratos en los últimos meses con la que pasa por ser una de las mejores obras de Stefan Zweig (1881- 1942). Ya reseñamos hace una vida su famosa “Novela de ajedrez”  Lo de ahora es un librito de pasajes históricos ordenados cronológicamente (de Cicerón a los esfuerzos del presidente Wilson tras la Gran Guerra). Descubro que precisamente la biografía novelada fue el género donde el judío vienés Zweig brilló más. Cosmopolita, humanista, lector insaciable, idealista… fue uno de los representantes de esa intelectualidad europea de entreguerras que desapareció para siempre con los totalitarismos y la catástrofe que trajeron. “Sternstunden der Menschheit ” (1927) presenta brevemente 14 momentos brillantes de la historia y la cultura de Occidente. La emoción que anima la prosa de Zweig atrapa en cada relato de principio al fin. Hacía mucho tiempo que no había leído párraf...

Los cosacos de Ucrania

Cuando era pequeño, me impresionaban sobremanera los bailes “rusos”. Especialmente, ese paso en el que el danzante, agachado en cuclillas, lanzaba las piernas hacia adelante con brío poderoso. Por supuesto, intentábamos imitarlo, pero el culo acababa en el suelo. Con los años, aprendimos que  no servíamos para bailar.Y que el adjetivo “ruso” cubría como una pesada manta, a muchas y distintas naciones, que no eran rusas y que también bailaban, cantaban y bebían alcohol a mares. El viernes por la noche, casi por casualidad, fuimos al Olympia a ver un espectáculo de música y danza titulado “Los cosacos de Ucrania”. El teatro estaba casi vacío, supongo que conseguir público en agosto es tarea ardua. Todo fue muy folclórico y sencillito, algo pobretón y artesano; pero la actuación nos gustó. Cuatro parejas de danzantes saltaban y lanzaban las piernas con brío y ritmo. Música alegre, baile trabajado y exigente. Trajes regionales. Y esas sonrisas eslavas, tan inquietantes. De vez en cuand...

Samba

Los de “Ixo Rai” usaron ese mismo nombre, “Samba”, para bautizar a un sin-papeles en Aragón en una de las canciones de su tercer disco   Supongo que a los europeos, ese nombre nos suena como exótico, africano, misterioso. Así que los directores de la celebrada “Intocable” (2011) han bautizado así al personaje interpretado por Sy, que también protagonizaba aquella. Sy es un negrazo grande con cara de bueno, que hace de negrazo grande y bueno, como ya hacía en “Intocable”.  La peli cuenta las peripecias y desgracias de un sin-papeles en París. Siempre temeroso de la expulsión, siempre buscando trabajo con documentación chunga, siempre haciendo colas ante oficinas o despachos (“no sabes la cantidad de papeles que tienen los sin-papeles”). La peli tiene su romance (con la Gainsbourg, una mujer que siempre deja una extraña sensación en los fotogramas por los que pasa), su gracia, su buenismo y su emoción.  Pero se olvida pronto. Como olvidamos pronto...