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Mostrando las entradas etiquetadas como drama

La gran apuesta

Hay muchas maneras de contar una historia. Mejor dicho: a la misma historia se le pueden poner diferentes sustantivos y adjetivos. Por ejemplo, yo podría empezar a contar esta historia hablando del primer ministro islandés Geir Haarde al que vi en la tele en octubre del 2008. No entendí absolutamente nada de lo que dijo; pero me di cuenta de lo serios que se quedaron mis anfitriones. Y ese adjetivo, tratándose de islandeses, es mucho decir. Al parecer, el país estaba en bancarrota. Los bancos, que en los años anteriores habían ocupado el skyline de la humilde Reykjavik y que acarreaban fondos de inversión británicos hacia la economía estadounidense, habían quebrado. Al día siguiente, la sustantiva cena de carne de ballena y vino blanco me salió mucho más barata de lo que había previsto. La corona se había desplomado frente al euro.  Otra manera de contar esta historia es hablar del negro de Oklahoma con la camiseta sin mangas. No recuerdo qué monologuista creó esa imagen genial. Pe...

Mas Miró. Ma ma. Lo cotidiano. La vida.

El padre y el tío han decido vender el viejo piso de los abuelos. Hacía años que no entraba allí. Acudí para ayudar a desmontar algún mueble y cambiarlo de sitio. No era necesario. La cuadrilla de negros sonrientes que contrataron para vaciar el piso, lo hizo. Si algún día, alguno de ellos vuelve a casa de sus padres o de sus abuelos en Senegal o donde sea, también sentirá esa melancolía infinita, esa ternura extraña, ese desasosiego que yo sentí al ver los muebles viejos de los abuelos, el sofá gastado, los electrodomésticos que con tanta ilusión se compraron y que nadie ha usado en muchos años. La vida pasa a toda velocidad. Y solo me doy cuenta cuando miro con un asombro mineral la silla donde el abuelo disfrutaba las largas tardes de invierno leyendo los libros que yo le sacaba de la biblioteca de Mislata, la cocina donde la abuela hacía paellas perfectas, las paredes decoradas con papel o con gotelé. Aún están como entonces. Pisos de clase media tirando a muy media, en los cinturo...

The undoing. Los jueces españoles.

Vimos en HBO el estreno de esta miniserie y la disfrutamos. Una pareja bonita: Nicole Kidman y  Hugh  Grant. Una infidelidad y un asesinato horrendo. Y todo apunta al marido. Ella duda: a veces lo cree culpable, a veces no. El suegro (Donald Sutherland) paga a la mejor abogada penal (Noma Dumezweni) para defenderlo. "Mi papel es remover la mierda hasta confundirlos a todos" dice la abogada. Yo pensaba que la serie explica bien cómo nos gusta estropear nuestra vida. Y cada cosa que hacemos es un movimiento de peón, que no puede volver hacia atrás. El cine y la TV estadounidenses han aprovechado bien estos dramas judiciales, en los que la tensión se puede mantener hasta el final, cuando su señoría pronuncia el veredicto, que acatarán pobres y ricos, feos y guapos. Qué guapa sigue estando la Kidman! Hemos visto tantas pelis de juicios que hemos creído que la justicia era así. Pero luego volvemos a la realidad y vemos cómo es la justicia de aquí. Y cómo son los jueces de aquí. Y ...

Las tripas de los ricos: "Succession" y "Trust"

Todo indica a que vamos velozmente a una sociedad dual, sin clase media. Abajo, millones de desempleados y de trabajadores pobres. Arriba, un 1% que posee cada vez más, a los que cada crisis enriquece más. Es normal que veamos a ese 1% como algo lejano, como un ente estadístico, como un número frío y aséptico. Pero ese 1% son familias, como las nuestras, personas como nosotros, que se despiertan con hambre o con resaca, con odios y con adicciones, con sus penas y risas humanas, tremendamente humanas. Hay algún día feliz que disfrutan de la comida y alguna noche triste que no se les levanta. La única diferencia es que viajarán mucho más en avión que vosotros, pasarán frío pocas veces y en general, esnifarán cocaína de mejor calidad que la gente de mi barrio. Han ganado la class warfare gracias a sus abogados infinitos, a los think tanks a y la estupidez de las clases medias locales. Saben lo qué es la curva de Laffer y se cagan de la risa con ella. Tipos igual de idiotas o de espabila...

Durante la epidemia (9): El último show.

Nunca me hizo gracia "Marianico el Corto". En realidad, no me hacían gracia los cuentachistes; pero Marianico casi me irritaba. En él veía al arquetipo humorístico aragonés que podía ser aceptado desde el poder central. Se sabe, desde hace mucho, que la manera de digerir las diferencias regionales o identitarias es caricaturizalas para que hagan mucha risa en la villa y corte. Que los de provincias se rían de si mismos y nos entretengan. El andaluz gracioso es aceptable, el andaluz que pide la reforma agraria, un pesado. Las gallegadas de pueblo son aceptables, el gallego urbano que dice que es portugués, un idiota. El maño de los chistes baturros es aceptable, el que cuenta historias somardas de caciques y de ingenieros de la hidroeléctrica, un tipo sospechoso. Quizá, yo no había entendido nada y las cosas no eran tan complicadas. Creo que Marianico (Miguel Ángel Tirado) se fue reciclando, al socaire de la tele autonómica. Y el director aragonés Alex Rodrigo ("La ca...

Durante la epidemia (7): "Miss you already".

El sistema necesita la vida, el crecimiento, que nada se detenga. En cuanto ha habido que parar un poco, el capitalismo ha temblado. En cuanto la muerte ha asomado su sombra, el sistema ha entrado en crisis. Escondemos la muerte. Muchos gobiernos esconden directamente el número de muertos. El bicho nos ha enseñado que la muerte está ahí, siempre. Que es la otra cara del trozo de torta que he desayunado. Y que es imprescindible. Llevábamos mucho tiempo escondiendo la muerte. Porque el sistema, el Dow Jones, los precios del Brent y del Texas, las oficinas de patentes y las fábricas de medicamentos necesitan contínuamente celebrar los cumpleaños, los paisajes bonitos, la cerveza fresca y los blogs aburridos, celebrar la vida. Ocultar la muerte en otro lado, en tanatorios lejanos (que hoy andan desbordados), en países lejanos que producen coltán o diamantes, en granjas industriales que producen toneladas de tocino (y de microorganismos resistentes a las micromuertes que nuestra astucia l...

Pelis de mayo: "Quo Vado", Zweig, "Wilson" y "Cast away"

Para mi propia memoria, anoto las pelis que vimos en mayo. Quizá algún día consulte este blog-diario. A pesar de su final feliz, nos gustó “Wilson”, una tragicomedia sobre la soledad, el amor, el fracaso y el individualismo. Woody Harrelson lo hace bien, como casi siempre.  Viendo “Náufrago” (“Cast Away”) en la tele, comprendí que el verdadero protagonista no era Hanks, sino otro Wilson: la pelota, a la que el náufrago dota de vida para evitar la locura. He visto varias veces esa peli y cada vez me gusta más. Supongo que nos llamó la atención el cartel. O más probablemente, era la única que no había empezado cuando llegamos al cine. Porque siempre llegamos tarde. Así que vimos esta comedia facilona y ruidosa sobre estereotipos. Sobre los funcionarios italianos y sobre los italianos haciendo italianadas graciosas en el extranjero. A mí, no me parecieron demasiado graciosas. Ya hemos visto demasiadas bienvenidos al norte o al sur y demasiados apellidos manchegos...

Películas de marzo.

Ya ha pasado un marzo de afanes y prisas. Donde el trabajo y la competición se llevaron mucha energía. El otro día leí una pintada que decía: "¿Cuánta vida te cuesta tu salario?" Marzo se me llevó mucha vida, que espero recuperar en abril. Y claro, el blog, sin tocar. Como penitencia, como punto de inflexión, como disciplina narcisista, hago reseñas breves de lo que he visto en estas 5 semanas sin escribir nada. En el cine, vimos "Moonlight", la gran sorpresa de los Óscar. También nos sorprendió a nosotros. Mi compañera de trabajo, Sandra, con la que coincidimos en la sala, decía a la salida con visible complacencia: "vaya, vaya con la academia". Y es que es  una peli sobre minorías en minorías. Y rematadamente bien hecha, que crece según avanza el drama y atrapa a cualquier persona con algo de sensibilidad. Y es que este negocio de las emociones se inventó allí. Y para seguir con las minorías, en la tele vi la peli de acción "Gangster squad...

Manchester frente al mar y Hedi.

Cuando vamos al cine, no solemos fijarnos si la peli va a ganar o si ha ganado algún premio. Últimamente, hemos ido poco; pero hemos visto dos pelis bastante interesantes, y además premiadas. La primera fue “Manchester frente al mar”, una traducción horrible del nombre del pueblo de Massachusetts  en el que transcurre la mayor parte de la historia (Manchester-by-the-Sea). Se trata de un dramón que atrapa desde el principio y no te suelta. Una parte del mérito es la forma en la que está contada la historia (guion y dirección de Kenneth Lonergan). El guion se ha llevado un Óscar. Otra parte se debe a la interpretación del Cassey Affleck (que también se ha llevado un Óscar al mejor actor). Salimos del cine asombrados, tristes, empapados de la terrible situación de ausencia que transmite la historia tremenda y honesta. Gente normal a la que le pasan cosas que nos podrían ocurrir a las personas normales. La segunda, que vimos anteayer, fue “Hedi, un viento de libertad”...

Amores y polvos.

Vimos consecutivamente dos películas sobre amor y sexo. Es decir, sobre el único tema del que se puede afirmar que es lo más importante en esta vida, sin miedo a hacer el ridículo.  La primera fue una peli islandesa sobre un cuarentón gordo y calvo que aún vive con su madre y juega con soldaditos de plomo y la PlayStation . Se ha quedado en la primera adolescencia. La peli cuenta cómo va saliendo de ese agujero, que debe estar lleno de hombretones como él. El pobre es un pagafantas de ciento cincuenta kilos, que va aprendiendo sobre los demás y sobre las mujeres a cada paso, dubitativo, como un bondadoso pajarico caído del nido. El personaje es interesante y Gunnar Jónsson, que es grande como una montaña, lo borda. Pero la peli se hace lenta y pesadota. Supongo que les puede resultar tierna a algunas chicas. Yo salí del cine con una desagradable sensación de tristeza agarrada al alma, como cuando se te pega un olor molesto a la ropa de lana. La segunda peli es el último e...

45 años.

Han vuelto a abrir los cines Aragón.  Fui bastante a esas salas en su otra época. Quedaban cerca de casa. Pero un día, el cine apareció cerrado. Y la ciudad fue un poco más triste. Estuvo con la persiana bajada mucho tiempo. Aún me emociona recordar los crespones negros que alguien colocó en las puertas metálicas cuando Labordeta murió. ¿Qué sitio era mejor para el luto? Mi vida también andaba de luto por aquel entonces. Pero ahora les han lavado la cara. Y los han vuelto a abrir. Y la ciudad es un poco más hermosa y tenemos concejales que van en bicicleta a los sitios, como en los países normales. Y me siento feliz. Anoche  fuimos allí por primera vez en esta nueva época. Vimos "45 años", un drama que estuvo bastante tiempo en cartel en los Babel. Y acertamos. La peli es lenta; pero la gran Charlotte Rampling sostiene cada momento de una trama sutil. Nos llegó hondo la historia. Al salir a la Avenida Aragón, yo me tuve que repetir a mi mismo que las pelis son eso, solo p...

Mi lucha (Antonia San Juan)

Según dicen, “Aquí no hay quien viva” y su sucesora, “La que se avecina” son las grandes sitcoms de la tele española. Supongo que una parte de su éxito proviene de lo bien que han reflejado los cambios urbanos y sociales de la burbuja y de la crisis: los vecinos del viejo edificio del centro de ANHQV se trasladaron a “Mirador de Montepinar”, la urbanización de cartón piedra lejos de cualquier parte, donde transcurren las absurdas peripecias de los vecinos de LQSA.  Uno de los grandes hallazgos de LQSA fue Estela Reynolds (Paca Pacheco), que, según la Wikipedia , ha salido en las temporadas 3,4,6 y 7. Y la mayor parte de la fuerza del personaje proviene de Antonia San Juan.  La actriz canaria fue chica-almodóvar en 1999, en la oscarizada “Todo sobre mi madre” y ha sido habitual en los escenarios y madrileños en los últimos 30 años; pero es su interpretación en la serie la que la ha dado a conocer a un público más amplio. Supongo que aprovechando ese tirón y par...

Palmeras en la nieve

Parece una película norteamericana, de las muy taquilleras. Y por eso está haciendo mucha taquilla. Es un dramón de casi tres horas, con paisajes espectaculares, actores guapos (el Casas y la Ugarte), ambientación de lujo y mucha épica.  Cuando los críticos se quejen de que la industria patria no hace productos vendibles, les arrearán con esta peli en toda la boca.  Se basa en el best seller escrito por la alcaldesa de Benasque, Luz Gabás, que se inspiró en la historia de su familia. Y del mismo modo que el libro ha tenido ediciones en otros idiomas, la peli pronto tendrá versiones extranjeras. No me arrepiento de haberla elegido; pero la cosa, con tanta duración y tanta lágrima, me sonaba más a serie televisiva que a peli de cine. A pesar de las idas y venidas de los personajes y del final previsible, me metí en la historia y disfruté cómo debían disfrutar nuestros padres cuando vieron “Lo que el viento se llevó” o “Memorias de África”. La historia está p...