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Mostrando las entradas etiquetadas como Chandler

The Karate Kid (2010).

Los de mi generación vimos muchas pelis de chinos. Era el penúltimo género al que recurrieron los cines de los barrios obreros, antes de pasarse a las clasificadas S y cerrar. Las películas de artes marciales eran sencillitas, honradas, fáciles de ver y de entender. Por lo general, tenían un protagonista que daba unas hostias como panes, recitaba haikus y siempre vencía a los malos. El más famoso fue Bruce Lee. Y como éramos inocentes y nos conformábamos con poco, todos queríamos saber artes marciales para defendernos de los tipos chungos que nos amedrentaban. Es decir, el mismo mecanismo de huída que ofrecían los superhéroes de la Marvel; pero menos fantasioso. Así que los gimnasios se convirtieron en buenos negocios (en mi suburbio eran todos coreanos huídos de la guerra que enseñaban taekwondo). Claro que cuando ibas al gimnasio te dabas cuenta de la diferencia que hay entre el cine y la realidad, esa que hace que todo el mundo prefiera el cine. Pero entre acrobacia y acrobacia se f...

Perdición (Double indeminity)

Recuerdo perfectamente cuando vi en el cine esta peli. Me llevaron dos amigos que ya tenían en las pupilas mucho más cine que yo. Recuerdo con afecto el respeto que me infundían sus opiniones, a pesar de que por aquel entonces yo era un adolescente más idiota y soberbio de lo normal. Recuerdo la extraña sensación de ver una peli clásica, en versión original y de descubrir en ella una sutileza mágica que superaba con mucho el ruido cansino y monótono de la tele. El cine, con ese poder que había hipnotizado a los viejos, nos hipnotizaba ahora a nosotros, la primera generación sobrealimentada y teleadicta, la quinta del VHS. Aunque cada mes cerraran una sala en la ciudad. Por ello le tengo cariño a "Perdición", a pesar de que hay quien opina que no es una de las grandes ni del cine negro ni de Wilder. De vez en cuando la veo y disfruto de las muchas cosas buenas que tiene. Me gusta especialmente el odioso personaje del detective, interpretado por Edward G. Robinson, uno de los i...

El sueño eterno y Blade Runner.

A veces, pensamos que las obras de culto nacen de una manera fácil, espontánea, con poco esfuerzo. Esas obras llegan en el momento preciso para reflejar las aspiraciones estéticas o vitales de una generación o un determinado público. Se convierten en modelos a imitar y en fuente de inspiración para críticos y autores de blogs. Durante las últimos días, me he entretenido con dos de esas obras maestras que ya forman parte de la imagen de nuestro tiempo: la novela "El sueño eterno" (1939) de Raymond Chandler y la peli " Blade Runner " (1982) de Ridley Scott. Ambas se caracterizan porque fueron el fruto de una cuidada y trabajosa elaboración. Es decir, muestran que el hallazgo artístico difícilmente proviene de la casualidad o de la suerte. En el caso de "El sueño eterno", Chandler anduvo probando durante mucho tiempo (cuando el alcohol le dejaba) hasta que perfiló al sensato y duro Marlowe. Cada página transmite la impresión de estar dolorosamente construida....