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Mostrando las entradas etiquetadas como Einstein

El ajedrecista guapo "Descrifrando enigma" 2

Turing y el desencriptado de Enigma han dado para mucho material de ficción. De alguna manera, se ha coronado a Alan Turing como el padre fundador de la computación (y por ende, de la IA). Del mismo modo que se coronó a Albert Einstein como padre de la energía atómica. En el caso de Turing la cosa no es tan exagerada. Sin su genio, quizá Enigma hubiera sido desencriptado más tarde y el desarrollo de los ordenadores no hubiera sido tan rápido. Su final trágico (castigado y humillado públicamente por homosexual) ha contribuido a aumentar el interés por su vida: misterios numéricos, injusticias woke y nazis derrotados, ¿qué más se puede pedir? La peli que me motivó la reseña fue "The imitation game", (2014). Se estrenó en España como "Descifrando Enigma". Como es habitual, el título original es más acertado, ya que "Bombe", la criatura electromecánica de Turing, imitaba a Enigma, del mismo modo que cualquier ordenador moderno simula otros sistemas. Esta peli ...

Oppenheimer

En la adolescencia, me compré muchos libros de las típicas colecciones que lanzan en septiembre. Los primeros son más baratos y parecen más interesantes. Luego se acaba el presupuesto o el interés. Una de esas colecciones eran biografías de científicos. Leí con placer los ejemplares sobre Einstein, Newton y Darwin. Ahora dormirán el sueño eterno en alguna caja de cartón en el trastero del pueblo. Ningún adolescente volverá a leerlos nunca. Yo me veía como futuro científico, sin darme cuenta de que lo que me gustaba era la historia, no la ciencia, o mejor dicho, el pensamiento científico. Entendía (o creía entender) las ideas de estos gigantes y el marco histórico en el que tuvieron lugar; pero en el momento en el que había que profundizar un poco en las ecuaciones de Lorentz o en las leyes de la genética, mi pereza todopoderosa me hacía desistir del tema. Oppenheimer también tenía su volumen en esa colección y creo recordar que lo leí con interés. Después, ya como docente, volví a pens...

El espacio es una cuestión de tiempo.

Descubro,   entre asombrado y culpable,   el largo tiempo que ha transcurrido desde mi última entrada en el blog. Las vacaciones de agosto no fueron ni de libros ni de pelis. Fueron más bien de aire libre, de soles y de lluvias, de amigos y de meriendas, de bicis y de botas. Septiembre, es decir, la vida real, arrancó con ruidos y soledades, con poco tiempo para pararse, es decir, con poco tiempo para vivir. Así que no he ido al cine y he leído poco. Más bien he releído   alguna cosa. Pereza. Tedio. Siestas mentales. Ahora tengo tele. Una LG cojonuda, más grande que las ventanas de la casa. La tele se adueña del espacio para hacernos olvidar ese vacío entre el agobio y el aburrimiento que hay en casi todas las casas y mantiene cerrados los libros y los sesos. Para poder ver el 25-S a distancia, en el sofá-escaño. Un fin de semana conseguí apagar la tele y me leí la primera entrega de una colección que ha sacado RBA. Llega el otoño y el curso y las colecciones inu...