martes, 29 de abril de 2008

Llamando a las puertas del cielo.



El zaragozano Antonio Ansón echa mano de sus recuerdos para describir un mundo rural que se está transformando rápidamente. Son los años 70, en el imaginario pueblo aragonés de Valcorza, del Valle del Altán. Llegan las primeras elecciones democráticas, las teles en las casas, los coches particulares, la música de Bob Dylan y el cultivo en invernaderos. El protagonista nos cuenta cómo se transforma el pueblo, cómo crecen él y sus amigos, y como cambia el mundo, su mundo. Pero ese mundo ya no es el mundo rural idílico y manso de "El camino", Valcorza tiene su cacique fascista, sus putas, sus beatas y su guardia civil gallego. La vida de los hombres gira alrededor de la partida de guiñote en el bar y la de las mujeres, alrededor de la misa y el rosario. Un Aragón rural con moscas y pedradas, con las primeras veraneantas (que se dejan tocar las tetas), los primeros tractores grandes y los primeros curas obreros, que fundan teleclubes, porque el cine ya está cerrado. Ya no hay nadie que toque las campanas. Es decir, el Aragón que yo conocí por los pelos; pero que ya no existe. La casa de los antepasados, que huele a cerrado y a meado de gato, en el país de horizontes hermosos y puros, que se estaba despoblando y muriendo, sin que nadie se enterara.
Quizá lo mejor de la novela (o al menos, lo más innovador) está en los aspectos menos costumbristas, en las pinceladas de "realismo mágico" que adornan la historia: un milagro como el de Calanda, un par de equívocos tontos de pueblo y sobre todo, el punto de vista desde el que el narrador cuenta la historia y la extraña relación que se establece entre los vivos, los muertos, tan presentes como los vivos. Me da la impresión de que volveremos a leer historias de Valcorza.

lunes, 28 de abril de 2008

Dos novelas de Javier Cercas. Serrat y Sabina.


Como este fin de semana, no he visto ni leído nada, recurro a las reseñas que me envía Angel Miguel, desde "el mundo rural", como él dice.
"Soldados de Salamina": Durante años no quise leerme el libro porque la película de David Trueba me había pegado muy fuerte, pero después de pensarlo me he dado cuenta de que la película no es perfecta, de que incluso tiene secuencias que no aportan nada, que sobran, por ejemplo todas las relacionadas con el estudiante mexicano (Diego Luna), lo que realmente me impactó fue Ariadna Gil, el caudal de sentimientos que recrea en la pantalla, su magnetismo personal, también las escenas que cuentan la
historia de Sánchez Mazas y la visita final a Miralles.
El libro es más redondo que la película. Está estructurado en tres partes que podrían ser en sí mismas tres historias cortas y que, además, enlazan muy bien entre sí. En la primera Cercas nos cuenta que le llevó a escribir la novela, en la segunda la historia de Sánchez Mazas y en la tercera la entrevista con Miralles. La novela no tiene puntos flacos pero compararla con la película no tiene sentido porque el protagonista no es el mismo, Ariadna Gil crea una historia diferente.
"La velocidad de la luz". Me ha gustado mucho menos que "Soldados de Salamina", si bien las dos primeras partes de la novela están bien y recrean el método narrativo de la anterior, en la tercera y cuarta parte Cercas recurre a trucos muy manidos para continuar la narración, deja de ser original, pierde su encanto, se aleja de la novela de no ficción, que era en su comienzo. Lo bueno para Cercas es que, si bien la novela está mal acabada y es peor que la anterior, con sus trucos hace más
fácil y comercial el guión cinematográfico.
Como extra te contaré que he escuchado el directo de Joaquín Sabina y J.M. Serrat. No me ha gustado. Serrat no es santo de mi devoción precisamente y además las canciones que interpretan en el disco, en su mayoría, no me gustan nada, y luego las de Sabina tampoco son la leche, además cantadas por Serrat me parecen horribles. El guiño de
empezar y acabar el concierto como en el mítico directo de Joaquín Sabina y Viceversa me resultó un sacrilegio. Por último un directo con dos artistas debería ser algo más que cantar cosas a dúo o una estrofa cada uno, debería haber más interacción entre los dos.

jueves, 24 de abril de 2008

El hombre que nunca estuvo allí.


El domingo, vimos en el canal temático TCM, "El hombre que nunca estuvo allí", de mis dioses cinematográficos particulares, los Coen.
Ya la vi en su estreno y he tenido la misma sensación: no me parece lo mejor de su producción (Fargo me deslumbra como el sol de mediodía). De cualquier modo, "El hombre que nunca estuvo allí" es un ejercicio estilístico, acabado, preciso, cuya ¨técnica" roza la perfección. Es un texto con una caligrafía hermosa. Pero sólo eso.
Al igual que sus pelis anteriores, la historia transcurre en una sola localización geográfica (un pueblo al norte de California). Los Coen gustan de retratar a través de sus obras diferentes tiempos y lugares de los USA, y su cinematografía es un buen recorrido por las manías, valores, costumbres y miedos de los norteamericanos.
El thriller se aguanta sobre el personaje y la labor interpretativa de Billy Bob Thornton. Su voz en off y el humo de su permanente cigarrillo cierran un argumento claustrofóbico y tenso, que es un guiño a los estereotipos del cine negro. Como en otras pelis de los Coen, el mal es absurdo, y como cosa absurda e irracional que es, no conduce a nada bueno y no es admirable, ni divertido. Frances McDormand, la actriz por excelencia de los Coen, acompaña al hierático Billy. Scarlett Johansson tiene un papel turbador y misterioso (para eso ha nacido la chica).

miércoles, 23 de abril de 2008

El asombroso viaje de Pomponio Flato


Buena entrada para el día del libro. Un super ventas. Lo compré la semana pasada, en la Librería Primado. Y no pude dejarlo. Y es que las novelas humorísticas de Eduardo Mendoza siempre me han gustado. No sé si con la parte "seria" de su obra entrará en el canon de los grandes prosistas contemporáneos; pero a los protagonistas de sus parodias: Ceferino, Gurb, Horacio Dos, tengo que agradecerles muchas sonrisas en esta vida. Y a este grupo de personajes extravagantes y cándidos, profundamente tiernos, se incorpora ahora el patricio romano Pomponio Flato.
Mendoza sigue jugando con los múltiples mundos que el uso del lenguaje crea. Y construye una divertidísima comedia en un escenario parecido a "La vida de Brian". Pomponio Flato resolverá un misterioso caso en Palestina: uno de los confines más tristes y pobres del Imperio. El carpintero de Nazaret ha sido acusado de asesinato y Flato tendrá que resolver el asunto y descubrir al verdadero culpable, ayudado por el hijo del carpintero, un niño inteligente y bueno. Del mismo modo que parodió las novelas de detectives en la saga de "El misterio de la cripta embrujada" o las de ciencia ficción en "Sin noticias de Gurb", "El asombroso viaje..." se ríe de la novela histórica de detectives o de los libros de viaje clásicos, con guiños a "La guerra de las Galias" o Heródoto. Tengo la sensación de que en esta última obra, Mendoza ha depurado su técnica y salvo algunas concesiones facilonas (la crónica diarrea de Pomponio), por todo el relato flota un sentido del humor inteligente y ágil. Pomponio es tan racional, pusilánime y convencido de su superioridad cultural como podríamos serlo cualquiera de nosotros y se enfrenta a un mundo donde hay fanáticos religiosos y políticos, relaciones coloniales y recalificaciones de terrenos, como el nuestro.

lunes, 21 de abril de 2008

Elegy


Me envía Amparo la reseña del estreno que vimos el sábado en los Lys:
'Me gusta Isabel Coixet porque es maestra en el arte de hilvanar sentimientos contradictorios sin que el caos de ese tapiz nos abrume. “Elegy” empieza lenta y prosigue lenta, como “La vida secreta de las palabras”, pero lo que va aconteciendo es tan auténtico, las situaciones tan creíbles, que la cadencia de las secuencias, su ritmo pausado pero imparable, nos sujeta a la butaca sin remisión, de principio a fin. Era complicado encontrar a la pareja protagonista sin caer en el tópico de la canicular relación entre profesor y alumna. Ben Kingsley y Penélope Cruz, esa actriz de talento proporcional al buen hacer de quién la dirija, se deslizan sin estridencias sexuales y sin discordancias físicas, por una relación a caballo entre el hedonismo convencido y las correas con que nos ata la necesidad de sentirnos amados, necesidad que encierra otro temor, el de envejecer, y más aún el de envejecer solos. Es una historia sobre miedos, los miedos de todos: al compromiso, a la soledad, a perder atractivo, a no gustar, a envejecer, a enfermar, a morir. Las conversaciones que el profesor mantiene con su amigo el poeta, a pesar del humor que las edulcora, y con la amiga que ha sido su amante intermitente durante 20 años, a pesar del buen sexo que las disfraza, ahondan más si cabe en el tapiz expuesto de las paradojas humanas. Algo que dice Consuela al final quizás resuma la única verdad de la historia, que no son los años lo que marcan el tiempo, sino la actitud, la conciencia de que cada día es único y que ningún momento, presente o futuro, está a salvo del destino.'

viernes, 18 de abril de 2008

Dos novelas de Umbral.


Transcribo una reseña que me envía mi primo, desde el pueblo:
'Estos días me he leído dos novelas de Francisco Umbral: "Y Tierno
Galván ascendió a los cielos" y "El fulgor de África". Son dos novelas
que siento haber leído ya (sic).
La primera es el típico dietario de Umbral. En este nos cuenta como
vivió él, y España, no iba a ser menos, los primeros años de la
transición hasta la muerte de Tierno Galván, que por supuesto era muy
amigo suyo y se corrían muchos saraos juntos. Como siempre, el
autodenominado mejor prosista en español de siglo XX, recurre, de
nuevo, a sus temas favoritos: sus multiples relaciones sentimentales,
(este hombre era un no parar), políticas (¿a quién no han llamado
todos los presidentes del gobierno a cenar en la Moncloa?) y sociales
en general. Nada nuevo. Solo para incondicionales de Umbral.
La segunda me ha gustado más. Es la novela típica de Umbral en la que aborda su niñez en Valladolid, como era la sociedad de la época y las circunstancias políticas, pero a diferencia de otras, en vez de centrar el argumento en su alter ego, generalmente llamado Francesillo, aquí Jonas el Bastardo, y en sus andanzas de joven poeta, intelectual y fornicador nato (este hombre no cambia), en esta novela hay dos partes diferenciadas, si bien la segunda repasa sus tópicos de siempre, en la primera parte se deja a sí mismo en un segundo plano y cuenta la historia de su familia, siempre muy parecida en todas sus
novelas, Hidalguía, matriarcado y decadencia, de una manera que me ha gustado mucho, me recordaba, con perdón, en muchos pasajes, a "Cien años de soledad", una de las mejores obras en español del siglo XX, y de mis novelas favoritas. Me ha gustado, recomendable para cualquiera.´

miércoles, 16 de abril de 2008

"El signo de los cuatro". Sherlock Holmes.


Durante las últimas noches, he tenido en la mesilla "El signo de los cuatro", de una colección de novela negra que vendió "El país".
"The sign of four" fue uno de los primeros relatos en los que apareció Sherlock Holmes. Después, el personaje creció y creció y casi se convirtió en real, arrebatándole la fama a Doyle.
Siempre he sentido un asombro agradable y tranquilo con las descripiciones parsimoniosas del doctor Watson. Me causó mucho placer situar bien una parte de la aventura que transcurre en el Támesis: recordaba los puentes de Vauxhall, Westminster, el Tower Bridge. Ahí transcurre una emocionante persecución que poco tiene que envidiar a las que adornan las pelis yanquis. Nihil novum sub solem.
Las aventuras del célebre detective de Baker Street no dejan indiferente a nadie. De alguna manera, han trascendido lo literario y han pasado a formar parte de la cultura popular, como los cuentos clásicos. Y como los cuentos clásicos tiene mucho de terrible o al menos, de incorrecto, por muy familiar que nos resulte. Yo sabía que como buen ciclotímico aquejado del "mal du siècle", Holmes era adicto a la morfina; pero en "El signo de los cuatro" he descubierto que tampoco le hacía ascos a la cocaína. Eso le causa mucha pena a su amiguito Watson, oficialmente su compañero de alojamiento. Tampoco tienen desperdicio las referencias a razas distintas de la blanca. Por supuesto, se considera "raza blanca" a los ingleses. Por favor, no confundir con los franceses o los irlandeses. De un indígena que aparece en este caso dice Watson: " Aquel hombre salvaje y deforme estaba envuelto en una especie de capote o manta negra que sólo dejaba su cara al descubierto; pero esa cara bastaba para quitarle a cualquiera el sueño por una noche. Jamás he visto facciones que tuvieran tan profundamente impresa la marca de toda la bestialidad y toda la crueldad". ¿Cómo se sentiría el doctor en el multiétnico Londres actual? No se me escapa que estoy juzgando un texto de finales del XIX con criterios del XXI; pero todo tiene un sentido. La economía va de la mano de la ideología. La aventura gira alrededor de un tesoro que ingleses empleados del Imperio robaron en la India. Por supuesto, los lectores de Doyle no tenían ninguna necesidad de preguntarse sobre lo lícito del asunto: no es pecado robar a los que han sido creados como inferiores. God save the queen.

lunes, 14 de abril de 2008

Todos estamos invitados


El viernes fui a los Lys, uno de los pocos cines que van quedando en el centro de la ciudad, a ver el estreno de "Todos estamos invitados" de Gutierrez Aragón. No me gustó.
La peli trata el terrorismo de ETA y la opresión que ejerce sobre la sociedad vasca, a través de dos personajes: un profesor amenazado (José Coronado) y un terrorista amnésico (Óscar Jaenada). Me dio la impresión de que las historias no engarzan bien, el argumento queda deslabazado y previsible y los arquetipos que quiere presentar no funcionan. Creo que se podrían haber quedado sólo con la historia del profesor y el vacío cobarde que le hacen en su cuadrilla donostiarra de comedores de kokotxas y todo hubiera resultado más sólido. Se podían haber ahorrado unas escenas de kale borroka poco creíbles, por ejemplo. Supongo que también me molestó que hicieran uso de trucos argumentales como amnesias y cosas así, eso se debería dejar para las telenovelas. Tampoco me creo a los actores: Coronado no tiene pinta de antropólogo (y eso que ha engordado). Y su pareja, Vanessa Incontrada está demasiado maciza para transmitirle al espectador la angustia que se supone está viviendo. A Jaenada se le queda pequeño el papel de terrorista con golpe en la cabeza. Lástima, me gustó mucho en "Noviembre". Aunque se han hecho bastantes películas basadas en el tema, pocas me han parecido creíbles y entretenidas. De las que he visto, sólo salvaría "La voz de su amo", ambientada en los llamados "años de hierro".
A raiz de "Todos están invitados", he repasado uno de los viejos libros que andaban por la estantería. "El olor del miedo", de Matías Antolín. (Temas de Hoy, 2003) El periodista hace un repaso entretenido y bien documentado de distintas fases de la historia de la ETA. Analiza a alguno de los distintos dirigentes que ha tenido la cruel organización terrorista durante esos años: Múgica Garmendia, Arróspide Sarasola, Alvárez Santacristina. Cuenta el poco conocido episodio del entrenamiento en Argel de varios comandos y la historia de los secuestros de Ortega Lara y Jorge Delclaux. Se nota que el autor ha tenido largas conversaciones con el arrepentido Soares Gamboa porque adorna las historias (terribles, en sí mismas) con abundantes anécdotas y detalles personales.

miércoles, 9 de abril de 2008

La coartada perfecta. Patricia Highsmith.


Hasta ahora, Patricia Highsmith había sido para mí, como para muchos otros, la creadora de Ripley. Ripley el malvado, el brutal, el sofisticado, el despreciable, el gran Ripley. El otro día descubrí en las estanterías de mi biblioteca un librillo, casi un opúsculo, de los que regalan con la prensa. "Novelas de Verano" se llamaba la colección y no viene con qué periódico me lo dieron. Contenía cuatro breves relatos de Highsmith, encabezados por el que le da título. Además de "La coartada perfecta", traía "No puedes confiar en nadie", "Variaciones sobre un juego", "La seguridad en el número" y "Maquinaciones". Ideal para coger el sueño en las noches largas y solitarias de este abril ventoso. Descubro ahora que se puede encontrar alguna de estas piezas on line. Pienso que quizá se trató de esbozos de guiones para TV o cine.
La emoción no consiste en encontrar al asesino puesto que lo conocemos desde el principio de cada relato, sino en adivinar dónde fallará, en encontrar el error en el tortuoso mecanismo de su mente por el que será justamente castigado. Aunque no es la Toscana de Ripley, Highsmith consigue en estos relatos sobre crímenes premeditados y alevosos cierto equilibrio estético, cierto ritmo fácil y agradable.
Quizá sea porque los protagonistas son siempre aburridos tenderos o ambiciosos artistas con la vida resuelta, es decir, gente sin más problemas que los que les traen los celos o la avaricia. O sea, gente normal.

viernes, 4 de abril de 2008

"Estrella distante". Roberto Bolaño.


Esta novela breve, que me recomendó Miguel, de la librería Primado, me descubrió a Bolaño. Cuando la leí por primera vez, hacía tiempo que no consumía literatura y experimenté una sensación de deslumbramiento y asombro, como quien se vuelve a enamorar, como quien regresa a un sitio que trae buenos recuerdos. He releído "Estrella distante" en mi pueblo, durante las vacaciones de Pascua y otra vez me he sentido atrapado por el lenguaje fácil y certero de Bolaño. Por el mero placer de leer, de aprender, de pensar la literatura, los libros.
La investigación que el narrador hace en primera persona sobre Ruiz-Tagle, el personaje fuera de lugar en el mundillo literario de la Universidad de Concepción, es una excusa borgiana para indagar en el hecho de la creación literaria, de la originalidad, de la búsqueda de la palabra que crea nuevas realidades. ¿Existieron las poetisas , los aprendices de escritor que pueblan la novela? ¿existió Wieder, el poeta que escribía versículos de la Biblia en el cielo con un avión de la Segunda Guerra Mundial para asombrar a los generalotes fascistas chilenos y a sus enjoyadas esposas? No importa. Bolaño hace el retrato del artista total, que renuncia a todo para lograr cierta clase de verdad, cierta clase de conquista de la realidad, a través del medio que sea: la poesía, las fotos de las torturas, la pornografía. Y el paisaje es el Chile ilusionado de Allende, las terribles prisiones de Pinochet, la Barcelona del exilio, es decir, el escenario global del artista lationamericano.
Literatura sobre la literatura, "la investigación sobre `La literatura nazi en Latinoamérica' ", donde cada párrafo interesa y agarra al lector desde cierta clase de desesperanza, desde obras y argumentos que nunca se escribirán: "A veces, Bibiano, me explicaba sus proyectos: quería escribir en inglés fábulas que transcurrían en la campiña irlandesa, quería aprender francés, al menos para poder leer a Stendhal en su propia lengua, soñaba con encerrarse dentro de Stendhal y dejar que pasaran los años (aunque él mismo, contradiciéndose en el acto, decía que eso era posible con Chateubriand, el Octavio Paz del siglo XIX; pero no con Stendhal, nunca con Stendhal)". "Estrella distante" ha sido y sigue siendo para mí una fiesta, un placer estético que me llevó a leer posteriormente la grandiosa "Los detectives salvajes".

martes, 1 de abril de 2008

"La Historia de España, que no pudo ser" J. M. Thomas (ed).


Siempre me ha gustado mucho la política ficción. ¿Qué hubiera ocurrido si...? Es una manera de aprender algo de la historia que realmente ocurrió y de dar cierta libertad a la imaginación, que siempre tiende a desear futuros en los que los malos pierden o al menos, no ganan siempre. Así que, en cuanto vi este libro en la sección de novedades, lo compré sin dudar. Y no me gustó. Me quedó la sensación de se trataba de un proyecto rápido para que los 12 autores (todos ellos de la misma cuerda) se ganaran unas peseticas con poco trabajo y sin mojarse mucho. Otros lectores han advertido lo mismo.
Quizá no me gustó porque esperaba algo más cálido y novelesco, al estilo de "En el día de hoy" o quizá, al contrario, no me gustó porque, al tratarse de un texto escrito por una mayoría de historiadores profesionales esperaba más relaciones causa efecto, más certidumbre. Quizá el hecho de que sea una recopilación, le resta frescura, linealidad, coherencia.
El título del libro no es demasiado ajustado porque todos los supuestos que trata pertenecen más bien a la historia contemporánea (de la Guerra Civil en adelante). Stanley G. Payne no llega a mojarse acerca de qué hubiera ocurrido si el golpe del 18 de julio hubiera fracasado totalmente (más de lo que fracasó). Kowalsky afirma que sin las armas de la Unión Soviética, la República Española no hubiera podido resistir 3 años (no se ha esforzado mucho para llegar a tan obvia conclusión). Si José Antonio Primo de Rivera hubiera llegado vivo a Salamanca en 1937 no hubiera podido influir mucho en el bando sublevado, según el editor del libro. Jorge Martínez Reverte (no confundir con Pérez Reverte), el único autor fuera del circuito académico, analiza la hipótesis que me parece más interesante: si la República hubiera llevado a cabo el llamado Plan P (el ataque por Extremadura) hubiera podido prolongar la guerra. Su aportación es, obviamente, la mejor escrita y la más divertida. Tampoco se moja demasiado Ismael Saz acerca de cómo hubiera influido en la historia europea el hecho de que la República hubiera ganado la guerra. Según el norteamericano Goda, si el nuevo régimen fascista español hubiera entrado en la guerra junto a Hitler y a Mussolini, "habría hecho de esta un desastre mayor de lo que fue. España no habría obtenido ganancias territoriales y habría perdido las pocas posesiones de ultramar (Canarias) que aún conservava, y al precio de la pérdida de miles de vidas españolas". Si Alemania hubiera conquistado Europa (quizá gracias al desarrollo de armas atómicas), España hubiera quedado como un pequeño socio comercial, proveedor de materias primas agrícolas y ganaderas, una especie de protectorado, según describe Xavier Moreno. Bowen analiza la influencia que hubiera podido tener un apogeo del germanismo (exaltación histérica del componente visigótico de la "cultura y razas españolas") al calor de la alianza con la Alemania nazi. Dando un salto de unos cuantos años en la historia, Pere Ysás estudia qué hubiera podido ocurrir si Franco hubiera muerto en 1961, en el famoso accidente de caza. Xavier Casals escribe acerca de que fue más probable de lo que se piensa que Alfonso de Borbón Dampierre (el nietísimo) hubiera sido proclamado rey por Franco. Según Martí Marín, si Carrero Blanco no hubiera sido asesinado por ETA en 1973, no hubiera habido cambios sustanciales en la evolución del régimen hacia una "democracia" estabilizada. Supongo que debe ser la postura políticamente correcta. Quizá la hipótesis que analiza Ferran Gallego es la que más desagrada: ¿qué hubiera ocurrido si hubiera triunfado el golpe del 23-F? (asumamos que no triunfó).