martes, 16 de febrero de 2010

Ciudadano Bob Roberts, de Tim Robbins


Como hace mucho tiempo (demasiado!) que no voy al cine, me voy apañando con algún DVD. Y anoche, volví a ver una peli que me impresionó muchísimo en su momento, cuando fue estrenada. En inglés se tituló "Bob Roberts", a secas; pero aquí fue presentada como "Ciudadano Bob Roberts", como guiño innecesario al clásico de Welles. Digo innecesario porque el personaje de Bob Roberts supera en maldad y vacío al personaje basado en Hearst. Supongo que Tim Robbins pagó, escribió, dirigió y protagonizó "Bob Roberts"con la voluntad implícita de modernizar aquel clásico aunque creo que tuvo menos repercusión de la que merecía.

La peli cuenta en forma pseudo documental la campaña política de Roberts, un candidato al senado de los USA por el estado de Pennsylvania. Roberts es un político heterodoxo, al menos en lo externo: canta música folk y se presenta como paladín del pueblo al mismo tiempo que alardea de su fortuna. Lanza un mensaje político simplista y hueco, con abundantes referencias bíblicas y la palabra "Pride" como motto. El orgullo de los americanos blancos de clase media, a los que Roberts dice que sus impuestos sólo sirven para dar subsidios a los holgazanes y a los extranjeros. Si son pobres es porque lo merecen y alguien ha de proclamarlo, armado con una guitarra y música country.. Detrás de Roberts hay grandes empresas con oscuros intereses. Uno de los momentos más impresionantes de la peli es ver a los colaboradores del político negociando en japonés y en alemán con la bolsa de Tokyo y de Frankfurt, mientras el líder lanza sus mensajes nacionalistas y patrioteros acerca de la grandeza de América. Business are business y la globalización que iba a transformar totalmente el mundo estaba empezando.

Cuando mis dos amigos cinéfilos y yo la vimos en el cine, nos impresionó la capacidad del establishment para retratarse a sí mismo, aún a sabiendas de que nada iba a cambiar. Pero no fuimos capaces de ver que la peli (que se estrenó en 1993) estaba prediciendo lo que iba a ocurrir a lo largo de los siguientes años, con la toma del poder presidencial por Hulliburton, Arbusto y sus amigos. Es decir, visto de manera retrospectiva, Tim Robbins adivinó con esta fábula cómo la revolución neoliberal se iba a transformar directamente en el saqueo de las arcas públicas a cargo de una nueva derecha sin escrúpulos que usaban (y sigue usando) las supuestas amenazas exteriores como coartada y los miedos de la clase media como ariete. Fueron los Bush en los USA, y la zaplanización y la berlusconización en Europa. Y de aquellos polvos, estos lodos.

martes, 9 de febrero de 2010

Novela de ajedrez.


Hace unas semanas, en la sala de espera de una consulta médica, me entretuve con este relato del austríaco Zweig (1881-1942). Algo raro, pues en las consultas médicas solamente suele haber revistas del pedorreo o de multinacionales farmacéuticas. Se ve que la mayor parte de los médicos piensan que sus pacientes además de estar malitos, no merecen nada mejor. Me alegré por la excepción.

Había leído esta pequeña novela hace algunos años (es una lectura imprescindible para alguien interesado en la cultura en torno al ajedrez) y pasé un buen rato releyéndola. "Die Schachnovelle" narra el encuentro que se produce, a bordo de un barco que hace la travesía Nueva York-Buenos Aires, entre el campeón del mundo de ajedrez, Mirko Czentovicz, y un extraño personaje, el señor B; vienés que huye de los nazis (como hizo el mismo Zweig).

La novela, como muchas otras obras de la misma temática, adolece de varios fallos cuando trata los aspectos más directamente relacionados con el ajedrez como deporte. Por ejemplo, hace que el señor B. y Czentovicz jueguen sin reloj, algo impensable a nivel profesional. Sin embargo, es capaz de captar por un instante aquello de loco o de absurdo (y de maravilloso) que el ajedrez tiene: "un pensamiento que no lleva a nada, una matemática que nada calcula, un arte sin obras, una arquitectura sin sustancia, y aun así, más manifiestamente perenne que todos los libros y obras de arte (...) ¿dónde empieza? ¿dónde acaba? Cualquier niño puede aprender sus reglas básicas, cualquier chapucero probar con él fortuna, y sin embargo, tiene la virtud de generar en el seno de su cuadrado, inmutable y estricto, una especie peculiar de campeones sin comparación, (...) dotados de una genialidad específica que combina clarividencia, paciencia y técnica en proporciones tan exactamente definidas como lo están para los matemáticos, poetas y músicos, sólo que con distinta proporción y armonía".

Por desgracia, en el mundo real, más allá del maravilloso juego de la guerra, estaba la guerra real. Una Europa convulsa (habitada por campesinos resentidos como Czentvicicz) en donde los felices veinte (de los que el trasanlántico era un pálido reflejo) iban a hundirse estrepitosamente, desgarrados por las zarpas de los grandes y de los pequeños monstruos, de los que el señor B, como tantos otros, huía.

jueves, 4 de febrero de 2010

Mariano Constante: los años rojos.



El pasado 20 de enero, murió Mariano Constante. Mariano concitaba en su biografía dos hechos de la historia reciente que siempre me han llamado la atención: la llamada Bolsa de Bielsa y Mauthausen.

En la primavera de 1938, tuvo lugar el embolsamiento y huida de los últimos restos del ejército republicano en el Pirineo aragonés. Mariano formaba parte de la 43 División, formada casi íntegramente por altoaragoneses, a cuyo mando estaba el mayor Antonio Beltrán, "l'esquinazau". La 43, rodeada por los franquistas, se fue retirando de manera disciplinada hacia la frontera francesa, la única salida de la bolsa. Unos 4.000 civiles, habitantes del valle, evacuaron los pequeños pueblos de la cabecera del Cinca y el Cinqueta y acosados por la aviación italiana, cruzaron los puertos, todavía helados. Yo, que he tenido la suerte de poder andar aquella zona en verano, bien calzado y bien alimentado, me estremezco al pensar lo que debieron sufrir aquellas gentes, huyendo con sus haciendas y sus hijos a cuestas. Una de las muchas tragedias, una de las muchas hazañas. Yo llevo un tiempo esperando que la Diputación de Huesca vuelva a editar el documental-libro "El puerto de hielo", que publicó sobre el tema.

Cuando la República Española fue derrotada, muchos, como Constante, siguieron combatiendo a los nazis en las trincheras y en la resistencia Francesa. El destino de la mayor parte de los españoles que fueron hechos prisioneros fue el campo de exterminio austríaco de Mauthausen. He estado allí dos veces como turista. Allí fueron asesinados unos 10.000 españoles. El régimen franquista corrió un tupidísimo velo sobre esta parte de la historia contemporánea, llena de dolor y de gestas. ¿Cuántos saben que el campo de Mauthausen fue el único que se liberó a sí mismo? ¿Cuántos que las fotos clandestinas de Francisco Boix fueron las pruebas decisivas en el juicio de Nüremberg? Todavía me asombra la invencible moral de victoria de aquellos prisioneros, fanatizados e incansables. Los payasos de "Malditos Bastardos" son unas nenazas al lado de aquellos famélicos presos con el triángulo azul de apátrida y la S de Spanier.

Constante dedicó su vida a relatar lo que había sucedido en aquel campo. Quizá haya libros sobre el tema más documentados o mejor editados; pero mi preferido es "Los años rojos", que encontré en un mercadillo y he leído una y mil veces.