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Mostrando las entradas etiquetadas como UK

La mano izquierda de Franco.

Pienso que la mayor anomalía de la historia española contemporánea NO fue la guerra civil. Al fin y al cabo, en muchos países menores de aquella desgraciada Europa hubo también guerras civiles. En Yugoslavia, desde la invasión alemana de 1941 hasta el triunfo total de Tito se produjo un todos contra todos más aterrador y brutal que el lío español. En Italia, desde septiembre de 1943 hasta la rendición alemana hubo una verdadera guerra civil entre los fascistas y los partisanos. En Grecia, con el apoyo de Gran Bretaña y los EEUU a un lado y de Tito, al otro, se produjo otra guerra civil que duró tanto como la española (de 1946 a 1949). Lo verdaderamente anómalo de nuestra tragedia es que el resultado de la guerra fue que el poder, todo el poder, acabó en manos de un general de las colonias.  En otras circunstancias, en España se hubiera producido una restauración borbónica con apoyo inglés, o bien, después de un involucramiento más activo con Hitler, una ruptura democrática en 194...

Cross of Iron.

Podríamos organizar un bonito club con los aficionados al Canal Historia, los que compran cosas en los rastros, los germanófilos y los germanófobos, los que consumen Pervitin, los rojipardos, los verdepardos, los que coleccionan maquetas militares, los que admiran a Putin y a todos los que les gustaría ser rubios y altos. El club no duraría mucho, por las graves disensiones políticas. Pero durante su corta vida, sería un sitio divertido. Todos los miembros del club sabrían qué es la Cruz de Hierro ( Eisernes Kreuz, en alemán). Como tantas otras cosas en la Alemania de la primera mitad del siglo XX, esta condecoración pasó de la costumbre y las normas prusianas al Reich unificado. Recibirla proporcionaba un enorme prestigio militar y social. Aún hoy día, después del largo y doloroso proceso de desnazificación, el Bundeswehr usa una evolución de la cruz como símbolo. La semana pasada me encontré esta peli británica de Peckinpah (1977) en la tele. La recordaba vagamente de la adolescenc...

Oscuridades del ajedrez.

El ajedrez tiene buena imagen social. Generalmente, se lo asocia a la inteligencia, a las clases acomodadas, a cierta sofisticación intelectual o artística. A cualquier padre le parece bien que sus hijos tengan ajedrez como actividad extraescolar (además, es de las más baratas). Todo aquello del valor propedéutico, de que favorece la memoria geométrica, la toma de decisiones, la responsabilidad sobre los propios actos, es cierto. Pero también es cierto que se puede convertir en una pasión arrebatadora que consume vidas. Se dice que "life is not long enough for it, but that is the fault of life, not chess.” Con más intuición que técnica, cualquier guionista mediocre que quiera hacer una historia de esas que tocan la mente, las pasiones y los asesinos en serie, tiene la estúpida idea de colocarla en alguna especie de campeonato mundial de ajedrez.  Aquellos de nosotros para los que el ajedrez es algo más que un hobby sabemos que el asunto no es tan brillante, ni tan sofisticado; per...

Eso que tú me das....

El cine ha muerto ¡Viva el cine! La pandemia está cambiando muchas cosas. Y a las salas de cine les quedaba poco resuello. Antes, íbamos a los Babel dos veces cada tres semanas, ahora tenemos HBO, Prime Video y Filmin en casa. Y ya le estoy pidiendo a mi cuñado una cuenta de Netflix. Sofá, series y multinacionales proveyendo todo lo que necesitáis, humanos de clase media-alta. Pero no solo son las salas de cine las que cerrarán o se reinventarán, sino el concepto mismo de película. Las películas tradicionales han vivido un amortajamiento de 15 ó 20 años, que se está completando ahora. Las series se quedarán con lo bueno de las pelis de toda la vida y lo masticarán y lo regurgitarán para el Panem et Circensis de la distopía a la que vamos a toda velocidad. Lo último que vimos en una sala, la de los cines del Aqua, fue "Eso que tú me das". Es la entrevista que el gran Jordi Évole le hizo a un moribundo Pau Donés. La vida y la muerte, siempre juntas, en el año de la muerte, 202...

Muerte en el Nilo.

En Filmin, vi en dos o tres sentadas la adaptación cinematográfica del 78 de una de las más conocidas novelas de Agatha Christie. Creo recordar que leí la novela hace muchos años y creo que la tengo en inglés en alguna caja. Siempre es más fácil sentarse en el sofá delante de la tele grande. Si algo llama la atención de la peli es el elenco: Peter Ustinov, el Poirot que más me gusta, David Niven, haciendo de ayudante tontaco, y Ángela Landsbury, una arrugadita Bette Davis y Mia Farrow haciendo de sospechosas.

Tierra de Dios.

Vimos en Filmin esta opera prima y nos gustó. Es un "Brokeback Mountain" británico, más honesto y real. No hay vacas bucólicas, bosques bonitos y homosexuales guapetones con camisas a cuadros, sino que hay ovejas asquerosas, cerros oscuros y pelados y gente de pueblo, alcohólica y maleducada, que lo llena todo de mierda con sus botas de goma. Pero hay una historia de amor con sus idas y venidas. Supongo que de aquí a unos años estas pelis estarán fuera de la ley, bien porque volverán a gobernar los ultras de Madrid, bien porque en el nuevo califato las mariconadas estarán prohibidas.

Pelis del otoño.

Como los últimos otoños, este está siendo largo, caluroso, improductivo, tranquilo. Poco cine y pocos libros. Pero no quiero que el olvido se lleve los nombres de las pelis que hemos (he) visto. Para algo tenía que servir este diario, tan abandonado, tan otoñal. En el cine, vimos "La montaña entre nosotros", una historia de supervivencia con besitos. Perdidos en la nieve, un chicarrón y una señorita que no tiene claro qué es lo que le gusta. Y la supervivencia en la montaña, que era la parte que a mí me interesaba. Supongo que a todos los hombres nos gusta imaginarnos en esas situaciones trascendentes y únicas donde la vida depende de la fuerza y de la habilidad para encender fuego. Pero solo imaginárnoslo, de ahí el éxito de esa clase de realities televisivos. En los cines del Puerto de Sagunto, vi "Blade Runner 2049", la esperada secuela. Y me gustó bastante. La historia engarza bastante bien con la del 82. La distopía está tan bien dibujada como en aquella....

Pueblos e imperios. (Anthony Pagden)

Con el final de la Guerra Fría, el norteamericano Fukuyama afirmó que la historia había acabado. En lo político, la visión occidental del mundo se imponía en todas partes, prometiendo con más o menos prisa la democracia y los derechos humanos y en lo económico, el neoliberalismo anglosajón aseguraba un progreso general más o menos alcanzable. Pero la historia seguía su marcha imparable, y tres décadas después, descubrimos que Occidente y sus valores pueden colapsar (empezando por la unión entre países europeos) y que en China, la fábrica del mundo, pueden estropearse las máquinas en cualquier momento. El futuro podría ser una distopía, con una VI República Francesa con Leyes de Nüremberg o un nuevo Al-Andalus  en el 2046. Afuera hay millones de personas que no pueden esperar a que el progreso y los derechos humanos les lleguen por arte de magia. La primavera árabe y Hulliburton reventaron las vallas y la sombra del choque de civilizaciones, esa perogrullada infantil de ...

"Philomena" y "Dallas Buyers Club"

Vivimos a través de las emociones ajenas. Los padecimientos y las alegrías de los otros nos hacen llorar y reir. Espejos sutiles de nuestro yo vacío frente al televisor deshonesto. La empatía, esa ilusión, ese prodigio evolutivo. El arte todo, especialmente el audiovisual, es la manipulación de esa empatía, de la envidia, de la solidaridad más pura. Y esto vale para la mierda de las telecinco y  para los poemas que Miguel Hernández escribió en la cárcel. Aunque haya universos de diferencia en la intención o en la artesanía usada. Las dos últimas pelis que hemos visto  tenían mucho de ese trabajo emocional. Ambas  logran que el espectador se ponga en el lugar de los protagonistas y que sienta un poco su dolor y un poco su lucha por vivir. Y que salga del cine con la ilusión de haber llenado un poco esa nada que nos inunda por dentro. Con menos arte, con otros actores u otro atrezzo, ambas pelis serían telefilmes para después de comer. Pero, afortunadamente, ambas son d...