lunes, 30 de junio de 2008

La jungla 4.0. (Die Hard 4.0)


Me saqué del vídeoclub "La jungla 4.0". Es la peor de la saga: aburrida y previsible. Los abundantes y caros efectos especiales no son capaces de solventar sus carencias.
Las aventuras de McClane se basaban en dos cosas:
a) la irreverencia y los chistes de Willis, aún en las situaciones más duras (recuerdo con placer los divertidísimos desplantes en "El último boy scout" o en "La jungla 1").
b) los malos que eran muy malos y muy inteligentes (por supuesto, más que McClane) y sus planes malvados hubieran funcionado de no aparecer el muy bestia.
En la última, Willis no tiene gracia. Quizá sea porque le han cambiado a los dialoguistas o por su nuevo aspecto de metrosexual: maduro, rapadito y correcto. Si sigue así, acabará de icono gay. El malo (Olyphant) se parece un poco a José Luis Moreno, en "Torrente 2. Misión en Marbella". Es decir, se parece a su propia parodia. Y su plan, "total fire" en la versión en inglés, no hay quien se lo crea. Incluso el plan de Moreno para destruir Marbella era más realista.

viernes, 27 de junio de 2008

El cántico de la cuántica. (Pharabod y Ortoli).


Para zaherir a un compañero de trabajo, licenciado en filosofía, a veces le pregunto cómo se puede hacer filosofía sin ser físico cuántico. En realidad, soy yo mismo el objeto de mis pullas, ya que me gustaría saber algo de física cuántica (y de filosofía!). Así que estos días he releído este librillo de divulgación que andaba por mi biblioteca del pueblo. Aunque no sé si he entendido algo.
El subtítulo del libro: "¿existe el mundo?" deja claro que tratar de física cuántica es tratar con la naturaleza misma de la realidad y con la posibilidad del conocimiento, es decir, las eternas preguntas de la filosofía.
Los primeros capítulos traen una descripción bastante asequible al aficionado de algunos de los resultados y discusiones básicas de la disciplina:
a) el descubrimiento de Planck (1900) de la discontinuidad en el ámbito de la irradiación.
b) la explicación cuántica del fenómeno fotoeléctrico en el annus mirabilis de Einstein (1905).
c) el modelo del paquete de ondas de De Broglie (1923) y la ecuación de Schrödinger (1926).
d) el modelo matricial y el principio de indeterminación de Heisenberg (1927).
c) la paradoja EPR y la experiencia de Aspect.
d) la popular paradoja del gato de Schrödinger.
Y a partir de estos resultados, se establecen las discusiones sobre el papel que juega la "conciencia" en la determinación de la realidad y sobre las conexiones entre la física cuántica y otros modos de conocimiento (como la parapsicología o las religiones). En ese sentido, los autores no son nada amables con el famoso libro "El tao de la física" de Capra. El debate se estructura en base a los llamados idealistas: "es imposible dar una descripción satisfactoria de los fenómenos atómicos sin hacer referencia a la conciencia" (Winger, 1961) y a los llamados materialistas: "el mundo de las partículas existe, aun cuando no lo observemos y se comporta exactamente como lo dice la física cuántica. La cuestión es que la realidad física en el nivel cuántico no puede definirse en los términos clásicos como intentaron hacerlo Einstein, Podolsky y Rosen... Esto no hace del mundo cuántico algo menos real que el mundo clásico y nos enseña que la realidad de la experiencia ordinaria en el mundo es sólo una pequeña parte de lo que es". (Rohrlich, 1983).

miércoles, 25 de junio de 2008

José Luis Sampedro.


Ayer tuve la suerte de poder escuchar a José Luis Sampedro. La excusa era la presentación del libro "La ciencia y la vida" donde Olga Lucas recoge conversaciones entre Sampedro y el gran cardiólo e investigador Valentín Fuster (recientemente Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Valencia).
Dada la avanzada edad de Sampedro, la librería Primado no le dio demasiada difusión al acto e intentó que hubiera poca gente, que fuera más bien una reunión de amigos. Y acertó y fracasó, al mismo tiempo. Fracasó porque, atraídos por la fama de Sampedro, acudimos muchos y no había sitio suficiente; pero acertó porque se logró un ambiente armónico y tranquilo, lleno de complicidades y de luces. Supongo que la veneración que en todos los que estábamos inspira la figura de José Luis hizo mucho. Su voz era la voz cansada y sabia de un hombre de 91 años; pero creo que se me escaparon pocas de las palabras que pronunció.
Habló de la vida ("ese viaje hacia nosotros mismos"), de la muerte, del alma ("nos hacen creer que somos un jinete sobre un caballo y que en la muerte, solo perece el caballo; pero eso es falso, somos centauros",de nuestra sociedad enferma "las calles son como arterias colapsadas de colesterol" y de la educación como el único camino que en la actualidad queda para la transformación de esa sociedad. El autor de "Los mongoles en Bagdad" habló de lo colectivo, refiriéndose a su novela "La senda del drago". Explicó que el drago (que es una planta canaria enorme y fuerte que puede vivir durante siglos) se forma inicialmente por la unión de unas briznas de hierba.
Es decir, poesía, mucha poesía. Me hubiera gustado contarle a Sampedro lo que significó en mi vida "La sonrisa etrusca". Seguro que tenemos muchos años por delante para hacerlo.

viernes, 13 de junio de 2008

"13 días": la crisis de los misiles.


Anoche vi "13 días", de Roger Donaldson (2000), sobre la crisis de los misiles de Cuba. En lo cinematográfico, me pareció una cinta correcta; pero sólo eso, correcta. No arriesgaron: decidieron ceñirse a la secuencia cronológica de los acontecimientos y tratar solo el lado norteamericano del conflicto. Como el espectador ya sabe que el mundo no se destruyó, el argumento tiene que buscar la tensión de otra manera, así que sacan una y otra vez las reuniones al máximo nivel entre el presidente Kennedy y su gabinete militar y civil. Y se ponen un poco pesados. Los hermanos Kennedy (John y Bob) hacen de buenos, de "palomas" y los militares de "halcones" A uno hasta le ponen un puro en la boca para que parezca más desagradable. No sé si eso responde a la realidad histórica de lo que ocurrió. Kevin Costner, que no podía hacer de presidente porque no tiene cara de irlandés, hace de secretario de Mr. President. Como no he leído nada sobre ese asunto, no sé hasta qué punto estuvo el mundo cerca de una guerra nuclear. Me pareció interesante cómo trata el tema del lenguaje de la política internacional: cómo informar a la otra superpotencia de hasta dónde estás dispuesto a llegar para defenderte y cómo interpretar los signos que la otra te lanza. Pura confrontación entre las hormonas de los machos dominantes de la manada, aunque los matemáticos la modelicemos con las sutilezas de la teoría de juegos y el dilema del prisionero.

jueves, 12 de junio de 2008

Cine bélico: "Un paseo bajo el sol" y "Jarhead"


La otra noche vi en DVD la vieja película bélica: "Un paseo bajo el sol" (1945) de Lewis Milestone. Aunque la peli no tiene demasiado interés, me inspiró mucha ternura. Los soldados norteamericanos son unos héroes en blanco y negro, resignados y seriecitos que van muriendo y matando alemanes bajo el sol de Salerno, mientras tienen añoranza de Texas y de Brooklin. Es decir, pura propaganda sencilla y linda, destinada a reforzar la moral de retaguardia. En las costas españolas también se les esperaba; pero no desembarcaron. El protagonista principal es Dana Andrews que, de no haber sido por el alcohol, hubiera sido un galán mediocre y famoso. Milestone, que, como tantos otros emigrantes rusos, cambió su nombre original (Milstein), hizo varias pelis de propaganda bélica. Vi hace algún tiempo otra obra suya: "La estrella del norte"(1943), que tiene algo más de miga porque transcurre en Ucrania, durante el ataque alemán y narra los sufrimientos de la población civil. Eran los años en los que el padrecito Stalin era el aliado contra el otro monstruo.
Digo que "Un paseo bajo el sol" me inspiró ternura porque los Estados Unidos todavía se veían a sí mismos como los adalides de la democracia y sus soldados eran los más esforzados y voluntariosos, los más felices y valientes. Luego, todo cambió. Esa contradicción entre lo creemos que somos y lo que verdaderamente somos se ve muy bien en "Jarhead" (2005) de Sam Mendes, que cuenta el entrenamiento de un marine y su participación en la invasión de Irak. Los marines (llamados Jarheads por su corte de pelo) andan loquitos por matar beduinos e implantar la democracia a alguna muchacha; pero nunca lo consiguen. La guerra va siempre cincuenta o sesenta kilómetros por delante de ellos. Hegemonía basada en la I+D. Se limitan a ver cadáveres calcinados. Ya no son héroes de una república, son empleados de un imperio. Ya no son voluntariosos granjeros pelirrojos del Medio Oeste, son hispanos que se han enrolado para obtener la nacionalidad o psicópatas que aspiran a dar rienda suelta a sus instintos. Y detrás de ellos, una gigantesca organización logística externalizada, que les proporciona la alimentación, la hidratación, el descanso y el ocio, y enriquece a Cheney y a los Bush a costa del contribuyente norteamericano y del petróleo de los beduinos.

lunes, 9 de junio de 2008

Super Size Me


En plena crisis alimentaria mundial, veo este curioso documental, que venía con el periódico "Público", sobre la presencia masiva de la comida rápida en la dieta (y en la vida) de los norteamericanos. "Toda América es una franquicia de McDonald's. Es como los Picapiedra, el fondo es siempre el mismo. Los mismos edificios K-Mart, Wal-Mart, Mc Donald's, Wandy's. No tenemos ni idea de dónde estamos. Cézanne se inspiraba en los montes que veía por su ventana. Miro por mi ventana y no veo montes, sólo publicidad." dice uno de los entrevistados.
Spurlock es más soso y atontado que Moore; pero el documental no se hace aburrido gracias al reto masoquista que el autor se plantea a sí mismo: durante 30 días, toda la comida que ingiere procede de McDonald's: refrescos, big macs, mc nuggets, pasteles y patatas fritas, muchas patatas. O sea, lo que cualquiera de nosotros ha deseado hacer; pero "con fines pedagógicos". Los resultados asombran a los mismos médicos que le hacen el seguimiento: no sólo engorda y sus índices metabólicos se descontrolan, sino que su hígado empieza a deteriorarse igual que lo hace el de un alcohólico crónico. Impresionante.
El debate que subyace es si el consumidor es verdaderamente libre en el llamado "libre mercado". Las cadenas y los productores de comida rápida argumentan que se limitan a proporcionar al consumidor la comida que éste desea, en las mayores cantidades y a los mejores precios de la historia. Si el abuso de este tipo de comida es perjudicial, es un problema del lado de la demanda, no del lado de la oferta y que no debe haber regulaciones al respecto. Además, ya se preocupan de tener fuertes lobbies que impiden esas regulaciones. Un hamburguesado y agotado Spurlock compara en un momento dado los big macs con la heroína.
La conclusión del documental es que el consumidor no es libre: "Un niño ve unos 10.000 anuncios de comida al año en la tele. El 95% son de cereales azucarados, refrescos, comida rápida y dulces. Los padres no pueden competir contra esos 10.000 anuncios", dice un médico. A mí, me está entrando hambre.

jueves, 5 de junio de 2008

"El testamento ológrafo": Alfambra en la literatura.


Anoché acabé "El testamento ológrafo" de Honorato Boscá. La única razón de la compra y de la lectura de esta novela es que, sorprendentemente, está ambientada en mi pueblo, Alfambra. Al parecer, el autor pasó allí varios veranos en la infancia y ha usado sus recuerdos como escenario para la historia. Y con eso me he quedado, porque la novela no es gran cosa: la técnica narrativa es rudimentaria, la historia floja y el final, inverosímil. Y en lo que se refiere a la ambientación, tampoco hay mucho que destacar: el habla atribuida a los habitantes del terreno suena más a manchega que a aragonesa, y algunos de los detalles de la historia son claramente anacrónicos. Una lástima, porque el argumento sonaba bien: Alfambra, julio de 1954, las últimas partidas guerrilleras antifranquistas, al borde de la aniquilación, los primeros veraneantes valencianos. Me parece que con menos páginas, se hubiera podido contar la mismo: la crueldad de las fuerzas represivas franquistas, la presión a la que estaban sometidos los habitantes de los pueblos del sur de Aragón, las múltiples carencias materiales de aquella sociedad, las diferencias económicas y culturales entre los oriundos y los veraneantes valencianos, las brechas enormes que la guerra había dejado. Sombras del pasado, que de vez en cuando aún manchan nuestras vidas insípidas y acomodadas.

lunes, 2 de junio de 2008

Gladiator


Parece que esta primavera toca Ridley Scott. El domingo vimos en el canal temático Calle 13 "Gladiator" (pronúnciese en latín, no en norteamericano).
Siempre me ha parecido una peli casi perfecta en lo técnico. Casi todo está bien hecho: Crowe y Phoenix son creíbles, la historia no falla, y uno puede sentir la luz cegadora del Coliseo y las frías sombras del interior del Palacio. Sin embargo, sigo sin verla como una obra de arte. Supongo que no puedo evitar compararla con "Espartaco", cuyos combates no son tan espectaculares y cuyo argumento es menos sofisticado; pero sigue siendo el mejor peplum de la historia.
Hasta cierto punto, "Gladiator" incluso es presentable en lo que se refiere a contextualización histórica. El malo, el emperador Marco Aurelio Cómodo Antonino, hijo y sucesor de Marco Aurelio, existió realmente y, al parecer, fue bastante nefasto (Gibbon lo considera el inicio de la decadencia del Imperio de Occidente). Como al tipo le gustaba bajar a la arena a lucirse ante la plebe (¿os imagináis a Rodríguez Zapatero de lateral derecho en el Barsa?), pues estaba cantado que le iban a sacar en alguna peli. Cómodo murió asesinado (ahogado en la bañera) en un complot urdido por el Senado, harto de sus desvaríos. Eso sí, no fue restituida la república. Aquí tampoco.
Scott hizo 5 años después otra peli de tema histórico bastante parecida en su mecánica interna y en su concepción técnica: "El reino de los cielos", que reseñaremos algún día.