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Mostrando las entradas etiquetadas como Christie

Asesinato en el campo de golf.

La realidad siempre supera a la ficción. Ni el mejor Azcona podría haber imaginado la boda cortesana del otro día ni el más inspirado Berlanga, rodarla. Fue una inundación de imágenes ridículas, un tsunami de mal gusto, una representación prodigiosa y completa de todo lo vano y risible de nuestra sociedad. Dicen que el humor siempre ha de apuntar hacia adentro y hacia arriba y apuntar bien la pistola es difícil; pero las imágenes que, como huesos, tuvo a bien echarnos la tele de Ayuso eran una diana gigantesca, grande como un océano de paradojas. Dispararas donde dispararas, acertabas. NO piensen que les deseo unos tiros o unas bombas a los convidados. Sobre eso, volveré más adelante. Al revés, hay que agradecerles a todos que acudieran disfrazados a la iglesia de San Francisco de Borja para alegrarnos la vida y recordarnos, con humor y gracia congénita, cuán estúpido es nuestro reino y cuán absurda es la existencia humana. Dios, gracias por el fuego y por el humor. Semejante orgía de ...

Muerte en el Nilo.

En Filmin, vi en dos o tres sentadas la adaptación cinematográfica del 78 de una de las más conocidas novelas de Agatha Christie. Creo recordar que leí la novela hace muchos años y creo que la tengo en inglés en alguna caja. Siempre es más fácil sentarse en el sofá delante de la tele grande. Si algo llama la atención de la peli es el elenco: Peter Ustinov, el Poirot que más me gusta, David Niven, haciendo de ayudante tontaco, y Ángela Landsbury, una arrugadita Bette Davis y Mia Farrow haciendo de sospechosas.

Más teatro.

Seguimos con el Olympia, porque hemos ido más veces al teatro en este otoño caluroso y largo. Y el público con el que compartimos sala suelen ser jubilados activos, de los que tienen tiempo y dinero para acudir a la limitada oferta teatral de la tercera ciudad de España. Bueno, quizás la segunda. Vimos y disfrutamos “Buena gente”, una obra escrita en 2011 por el Pulitzer David Lindsay-Abaire y que ha sido adaptada y dirigida por David Serrano, para mayor gloria de Verónica Forqué. La obra juega con el contacto entre las clases bajas y las clases altas. Es decir, entre los que han ido tomado decisiones malas y los que han ido tomando decisiones buenas a lo largo de la vida, según diría un darwinista social. O bien, entre los que han tenido mala suerte y los que han tenido buena suerte, según diría un sabio. La Forqué es de los de abajo, porque es buena gente y siempre se ha ido equivocando, de tan buena, de tan simple. Y se encuentra con un antiguo noviete de barrio, de los que h...

Pelis y libros en Navidades.

Durante los días de las vacaciones navideñas, me entretuve viendo y leyendo cosas un poco distintas a lo habitual. Supongo que para eso son las vacaciones. Vimos en la tele "Arde Mississippi"(Alan Parker, 1988). Los chicos del FBI (Dafoe y Hackmann) investigando unos asesinatos racistas en el profundo sur durante los años del presidente Johnson. Cuando el tío Sam se pone a hacer algo lo hace a lo grande. Es una peli que me parece mejor cada vez que la veo. Y es que el tema que trata no pasa de moda, ni en Estados Unidos, con su flamante presidente mulato, ni en Europa, ni en ningún sitio. Y cinematográficamente, me parece buenísma. Cuando aparecía Hackman, mi hermano y yo aplaudíamos felices. Frances Mc Dormand inspira mucha ternura, por contraste con los malos. Porque los malos son muy malos y muy racistas y merecen unas bofetadas del Hackman. Y con ello volvemos a la pregunta de siempre: ¿el fin justifica los medios? ¿está la tortura justificada cuando se trata de detener a...

"Testigo de cargo" (Willy Wilder, 1957)

Anoche vi en DVD este viejo supense judicial. Lo vi con cariño, con simpatía. Y lo disfruté mucho. Y es que los clásicos son los clásicos. Por supuesto, está lejos de las obras maestras de Wilder; pero la historia está bien filmada, bien ordenada y bien contada, sin esquinas que se puedan oxidar ni baches donde uno se pueda tropezar. Creo que es una adaptación de una obra de teatro de Agatha Chrisitie, sencillita y apañada, con un final fácil de adivinar. El gran Laughton aporta el lado cómico con sus vicios de abogado resabido y gordo " Señorita Plimsoll, si usted fuera una mujer la azotaría ahora mismo ". Y la Dietrich llena la pantalla cada vez que sale. Impresionaría aunque fuera la narradora de un documental sobre el parlamento sueco. Por supuesto, Tyron Power y su cara de tonto encantador no le hacen ni sombra. Incluso me atrevo a decir que el desgarro y el misterio de la Dietrich quedan un poco desubicados en las acolchadas salas de los tribunales británicos, donde se ...