Seguimos con las altas cumbres, allá donde duerme la belleza última y espera la solitaria muerte. De ellas dijo Anatoli Boukreev: " no son estadios donde satisfago mi ambición de logros, son las catedrales donde practico mi religión. Yo voy a ellas como las personas van a la oración. Desde sus majestuosas cimas veo mi pasado, sueño el futuro y, con una inusual agudeza, experimento el momento presente…mi visión se aclara, mis fuerzas se renuevan. En las montañas yo celebro la creación. En cada viaje (a ellas) nazco de nuevo." Un extracto de este párrafo esta inscrito en el campo base del Annapurna, donde murió en 1997. Vimos en varias sesiones el celebrado estreno de Bayona. Nos organizamos, codiciosos y pacientes, como buenos burgueses que quieren sacar el máximo partido a su suscripción de Netflix. Encendíamos el fuego y calenticos y bien cenados veíamos padecer a los muchachos en la nieve, durante un rato. Y luego a dormir. Dando gracias a Dios, a los cuatro enlaces d...