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Mostrando las entradas etiquetadas como antropología

Mitologías vascas: "Irati" y "Amama"

Fue el libro de un vasco, Jon Juaristi, "El bosque originario" el que me hizo ver la importancia que tenían las mitologías o mitos fundacionales en la construcción de las imágenes nacionales de los distintos pueblos: los franceses y Asterix, los españoles y Covadonga o los vascos y los aragoneses y sus bichos del bosque...A menudo, he citado a Juaristi en este blog: aquí y aquí El profesor de la Universidad de Alcalá siempre me ha deslumbrado. Juaristi, que evolucionó de abertzale a españolista y de comunista feroz a cándido liberalista y sionista apasionado, ha dedicado una parte de su trabajo intelectual a explicarse a sí mismo su propio deslumbramiento. El que sufrió en su adolescencia bilbaína cuando leyó a Krutwig.  Hace unos cuantos años, nos invitaron a cenar en la sociedad gastronómica de Arano, en la muga entre Navarra y Guipúzcoa. Nosotros andábamos con las mochilas y se conoce que les caímos simpáticos. Fueron muy amables con nosotros. Después de ...

Gárgoris y Habidis.

Yo me arrastraba por mis primeros cursos de ingeniería industrial. Llegaba muy pronto al campus, casi al amanecer, dispuesto a ir a clase; pero acababa en la biblioteca de la universidad. Me engañaba diciéndome a mí mismo, vanidoso y adolescente, que le sacaría más provecho al tiempo estudiando por mi cuenta que tomando apuntes en aulas repletas de aforos ilegales, escuchando a confusos profesores sobrepasados por la masificación. Pero acababa leyendo cualquier cosa distinta del cálculo o de la física. En aquella época, los libros todavía eran el principal distractor de los otros libros y quedaba tanto tiempo para los exámenes parciales...Suena raro pensar que una biblioteca era la sede de mis perezas. Hoy en día, hemos aprendido a procrastinar de otras formas. Entonces, solo estaban los benditos libros. Mis manos y mis ojos debieron tocar muchos en aquellas mañanas largas y holgazanas.  Recuerdo el "Groucho y yo", una autobiografía divertida e inteligente del gran cómico est...

ἡ ἀλήθεια ἐλευθερώσει ὑμᾶς

En caracteres latinos: e elētheia eleutherōsei hymas. La famosa frase del versículo 8:32 del Evangelio de Juan "la verdad os hará libres".  La verdad judicial, la verdad histórica. Los hechos probados los llaman. Y en muchos asuntos, la verdad está en los despojos, en los huesos, en los cadáveres. "... serán ceniza, mas tendrán sentido. Polvo serán, mas polvo enamorado" Creo recordar que hace años leí un libro de la biblioteca de Mislata sobre antropología forense, que me impresionó mucho. También me ha gustado esta serie de 10 episodios producida por la tele vasca y que he visto a través de Prime Video. Aunque tengo que admitir que a veces se han dejado llevar un poco por el tremendismo. Inevitable tratándose los temas que se tratan.  La documentales están protagonizados por el antropólogo forense más famoso de España: Paco Etxeberria, que la mejora con sus explicaciones pausadas y expertas, llenas de compasión por la vida que hubo en los huesos con los que tras...

Descanse en Paz.

Ayer, falleció a los 101 años de edad, José Iranzo Bielsa, conocido como "El pastor de Andorra". El nombre artístico que tuvo como jotero le describía bien. Cuidó el ganado durante toda su vida, junto a su mujer, también centenaria, a pesar de que fue uno de los cantadores de jota más importantes del siglo XX. Varias veces le oí decir a Joaquín Carbonell, que tiene algunas publicaciones sobre él, que José Iranzo era uno de los tipos más extraordinarios y sencillos que había conocido en su vida (y Joaquín ha conocido a tipos interesantes). Al parecer, el matrimonio vivió hasta bien mayores en su tierra de la Andorra de Teruel, en el Mas "el Ventorrillo", sin electricidad ni comodidades.  Descanse (descansen) en paz. No puedo evitar relacionar la imagen de "el Pastor de Andorra" con la de José Castillón Peiret, el protagonista de un precioso libro que compramos en Boltaña en otoño del 2015 y que considero un tesoro. Del bajo al alto Aragón, o viceversa. ...

Por qué somos como somos.

Confieso que, a veces, compro cosas en el Opencor de mi barrio. Han cerrado algunos badulaques. Además, la fidelidad étnica y el famélico estado de mi nevera los domingos por la noche han hecho que vuelva a la gran cadena española que todo lo puede y todo lo vende. Supongo que es un pecado leve. Perdóneme, padre. Aunque quizá el siguiente pecado que voy a confesar no pueda ser perdonado: también he comprado libros. ¡Libros!...reconozco que eso sí que es grave. Es una cosa compulsiva, supongo. Que me perdonen mis amigos libreros por incrementar un poco las inimaginables ganancias de "El corte inglés". El otro domingo volví a casa con un pan integral, una ensalada de bolsa, algunas latas y divulgación científica de gran superficie. Televisión empaquetada. Entretenimiento. Todo lo que llevaba, la comida, la bebida, este libro, tenía el mismo envoltorio, el mismo olor. Olor a nada, a soledad, a tristeza. Punset es un tipo irrepetible. No para. Organiza debates y simposios. Y adem...

Asterix y los vikingos.

Los cómics de la generación que nos precedió fueron " El Guerrero del Antifaz ", " El capitán Trueno " y " Roberto Alcázar ", autárquicos, militarizados, españolísimos, limitaditos y evidentemente, homosexuales. Los cómics de nuestra generación ya fueron más cosmopolitas y presentables. De Estados Unidos nos llegaban los superhéroes Marvel y de la lejana Europa, Tintín y Asterix. Aunque la sexualidad de estos últimos tampoco ha estado clara nunca. A mí, me gustaba más Asterix. Supongo que prefería la historia antigua a la historia contemporánea y lo coral a lo individual. Así que cuando iba a la biblioteca, buscaba afanosamente las aventuras de los galos. Y el otro día, me saqué del vídeo club esta adaptación en dibujos animados. Y me gustó mucho, claro, como cuando era un crío. Creo que la peli logra captar algo de ese arte que rezumaba el cómic ¡Qué placer esos dibujos de línea estilizada y esos colores puros! ¡Esos bosques donde los druidas buscaban el...

Encuentro con el Otro.

El último libro del gran Ryszard Kapuscinski no trae recuerdos de sus viajes a terribles guerras postcoloniales, ni reportajes sobre África o sobre Centroamérica. Se trata de una breve recopilación de conferencias del célebre periodista polaco acerca de lo que él llama "el Otro": el extranjero, el diferente, el "que no es como yo". Una vez más, pienso lo acertado que fue el que le concedieran el Premio Príncipe de Asturias en el 2003. Parece que además de dárselo a deportistas profesionales, también se lo dan de vez en cuando a humanistas. Y en un ejercicio profundamente humano, Kapuscinski indaga en las múltiples dimensiones de la "otredad". El "otro", especialmente cuando no es un occidental, nos enseña mucho de nosotros mismos: actúa como espejo, como baremo de nuestra personalidad, de nuestra capacidad para el diálogo. Kapuscinski llegó al concepto de "otro" al descubrir que, a su vez, él era también un "otro", especialmen...