La organización y la subasta de la TDT ha sido, como tantas otras cosas en nuestra sociedad, un fracaso. Los distintos virreyes repartieron las frecuencias entre los amigos del Partido. En ese espacio público podríamos haber tenido una buena oferta de canales en diferentes idiomas, pluralidad informativa, acceso a los otros canales públicos europeos, etc. La técnica y el mercado lo permitían. En su lugar, nos hemos quedado con un lamentable catálogo de mierda y moscas, poblado de tarots y de proxenetas, y de tertulianos semianalfabetos entregados devotamente a la tarea de analfabetizar a los televidentes. Y casi todo en español, que para eso estamos en España. Y al que no le guste que se vaya. Al parecer, ya se han ido 110.000 personas con formación entre abril de 2008 y abril de 2010. Aun así, como hay muchos canales, de vez en cuando se puede encontrar alguna sorpresa agradable. El otro día fue "Leaving Las Vegas", en versión original (el doblaje era espeluznante). La peli ...