miércoles, 27 de mayo de 2009

Hollywoodland


Se trata de una mirada a la trastienda del Hollywood dorado de los 50. Por un lado, un detective improbable y heterodoxo (Brody) investiga el posible asesinato de una estrella de capa caída (nunca mejor dicho). Por otro, vemos retazos de la vida de esa estrella (Affleck), cuya carrera ha empezado y acabado con la interpretación para la tele de Superman "el hombre de hierro que defiende la ley, la justicia y el modo de vida americano" (reconocen que son cosas distintas).
La peli comienza muy bien, tiene más estilo que gancho y se alarga innecesariamente, hasta hacerse casi aburrida. El director Coulter ha intentado demostrar que además de dirigir series sabe hacer pelis. Supongo que su objetivo era hacer otra "L.A. Confidential"; pero quizá hubiera necesitado más ideas o más tías buenas.

viernes, 22 de mayo de 2009

Memorias de un ultra.


Antonio Salas es el pseudónimo de un periodista que se ha dedicado a infiltrarse en sitios poco recomendables, para escribir varios libros sencillos de leer y muy interesantes. Hace unos años, leí "Diario de un skin", en el que mostraba con toda claridad la fuerte interacción entre las directivas de los clubes de fútbol (especialmente el Real Madrid) y los grupos violentos de las gradas.
Así que el otro día me compré de saldo "Memorias de un ultra", que es una biografía autorizada de un militante de extrema derecha, actualmente en prisión y arrepentido de pegarle a la gente. Lo que me atrajo es que se trataba de un ultra de Valencia y pronto reconocí muchos de los lugares o de las personas de las que hablaba (aunque les hubiera cambiado el nombre para evitarse demandas).
El protagonista del libro hace un recorrido que puede considerarse paradigmático. Como tantos otros niños de las clases altas valencianas que vivían en el Eixample, castellanohablantes y elitistas, participó activamente en la llamada "Batalla de Valencia". Ese terrorismo de "baja intensidad", unido a la miopía política del PSPV-PSOE y a otras circunstancias, permitió a la derecha lograr una serie de victorias simbólicas, que están en el origen de su actual hegemonía en Valencia.
Como otros muchos militantes de la extrema derecha española, el protagonista del libro fue evolucionando de un franquismo nostálgico a un fascismo neonazi homologable a los europeos. Y fue viajando de secta en secta, en ese oscuro mundo paralelo al mundo real. Al final acabó trabajando, como muchos de sus compañeros de locura en una famosa empresa de seguridad en Valencia. Patria y business, supongo.
Otra parte de la historia que me llamó bastante la atención es cuando el protagonista describe con pelos y señales la buena relación que mantiene con los presos etarras con los que comparte prisión. E inevitablemente, se le nota la admiración que les profesa. Supongo que en el fondo de su ideología subyace la necesidad de imitar al más fuerte, al más poderoso, al más violento. Que Dios les perdone.

martes, 19 de mayo de 2009

La sombra del poder


Se trata de un thriller muy bien construido, que mantiene la tensión a lo largo de toda la historia. Los dos protagonistas (Crowe y Affleck) son solventes y muy creíbles. Quizá el final de la peli, donde han metido algunos giros inesperados y ambiguos, deja un poco insatisfecho al espectador.
Trata de una investigación que llevan a cabo unos astutos periodistas sobre unos oscuros asesinatos, detras de los cuales está una gran corporación que va a lo suyo. Es decir, intentando asegurarse multimillonarios contratos públicos y privatizaciones, etc, etc. Como es ficción, al final triunfa la verdad y los malos son desenmascarados y la democracia resplandece.
Por desgracia, la realidad no es así. En nuestros días, lo público y lo privado se mezclan de manera inextricable. Vemos parte de las funciones públicas, adjudicadas a sistemas privados y vemos a las grandes corporaciones vistiéndose de legitimidad para decidir sobre los asuntos públicos. Y ya no existe prensa con capacidad para
denunciarlo, puesto que los grandes grupos mediáticos forman parte del poder, son el poder. Ya sé que no es nuevo; pero es lo que nos ha dejado la revolución neocon y quizá sea la última étapa del viejo sistema capitalista. Los amiguitos de Bush perpetraron el mayor asalto imaginable a los presupuestos públicos norteamericanos con el cuento de la "Guerra contra el terror" y nadie les pedirá cuentas jamás y eso que han llevado al modelo a la quiebra financiera. Y en nuestro pueblecico, lo mismo, pero con menos drama y menos espectacularidad. Esperanza Nixon Aguirre no responderá jamás de su red de espionaje pagada con fondos públicos ni los otros virreyes nos explicarán para qué sirve la enorme madeja de empresas públicas con consejos de administración privados que gestionan, para nuestro bien, los intereses públicos. The brave new world.

viernes, 15 de mayo de 2009

El crash de 2010 (Niño Becerra)


Me compré este libro por dos razones:
1) me llamó la atención el título (buena idea publicitaria)
2) tanto el nombre como la cara del autor me pareció curiosa (lleva una extraña barba tipo Abraham Lincoln).
Ya sé que todo esto no suena muy selectivo, ¿pero que le vamos a hacer? Lo cierto es que el libro es fácil de leer, incluso para un profano como yo y que tiene algunas ideas interesantes.
El autor defiende la tesis de que la crisis actual es, en realidad, un anuncio de una crisis mayor, que estallará el año que viene, cuando el PIB mundial sea negativo. Además, dice que la crisis no será una crisis de tipo cíclico, sino que será de tipo sistémico, del mismo modo que lo fue la crisis de 1929. Pero a diferencia de aquella, la crisis de 2010 será la última gran crisis del sistema tal cual lo conocemos. Desde 1950, la economía ha crecido casi ininterrumpidamente y el sistema ha ido adaptándose a las circunstancias para que las ventas nunca bajaran. En la última década, la expansión universal del crédito ha garantizado que la máquina no se parara. El autor afirma que del mismo modo que el final del siglo XVIII vio la transformación del mercantilismo en el actual sistema capitalista, la década 2010-2020 contemplará el final del sistema capitalista y su transformación radical en otro modelo, que todavía no está definido. Por supuesto, esta transformación se producirá en medio de graves trastornos sociales y medioambientales, los sistemas de protección social de los países del Norte dejarán de cumplir sus funciones y la conflictividad será muy grande en los países del Sur. O sea, que el libro no es muy optimista.Me han parecido interesantes y aclaradoras las explicaciones acerca de la evolución del sistema capitalista a lo largo de su longeva existencia. Sin embargo, me han parecido muy flojas las justificaciones de su predicción apocalíptica. No he encontrado la causalidad por ningún lado (dejando a parte el lugar común del fin del petróleo).
Es decir, lo típico de los catedráticos de economía: son cojonudos explicando lo que ha ocurrido; pero sus predicciones nunca son muy científicas, por mucho que las vistan de ciencia. Yo, por mi parte, le digo a mi padre que no venda el huerto.

miércoles, 13 de mayo de 2009

La guerra de las Salamandras.


Un amigo hispanoargentino, buen lector y mejor conversador, me recomendó encarecidamente este libro. Pero esta pequeña gran obra estuvo acumulando polvo en la estantería durante unas semanas. Y hoy, en las largas horas pasadas en la sala de espera del hospital, me la he leído y me ha impresionado profundamente.
El autor, el checo Karel Capek (la C se escribe con sombrerito) pasará a la historia por ser el creador de la palabra universal "robot". "La guerra de las salamandras" es, quizá, su novela más importante.
Se trata de una historia de las que llaman "distópicas", con un planteamiento buenísimo: en una lejana isla del Pacífico es descubierta una raza de salamandras inteligentes: pueden aprender a hablar y a usar herramientas. Capek nos cuenta como las salamandras son estudiadas, como son llevadas por el mundo y como son criadas para servir de nueva y utilísima fuerza laboral. En cada párrafo, a traves de una lucida ironia, Capek analiza la sociedad de su tiempo, y a la humanidad completa, con sus prejucios, miedos, avaricias. Nada parece sobrar en este agudo relato, en esta metáfora genial. Es lo mejor que he leído en muchos años sobre la estupidez humana. Las transformaciones que la presencia de las salamandras van a producir en el mundo son enormes; pero nadie parece darse cuenta, tan entusiasmados como están los capitalistas con obreros tan dóciles o los generales con soldados tan fieles.
Quizá si Capek hubiera escrito esto 10 años antes y si los capitalistas alemanes se lo hubieran leído, hubieran comprendido lo estúpido que era apoyar al nazismo incipiente. El buen Capek murió antes de ver la destrucción que las salamandras de verdad iban a causar.