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Mostrando las entradas etiquetadas como economía

Torrente, ex-presidente (3).

¿Por qué el ex-presidente más odiado por la torrentada es Rodríguez Zapatero, alias "Bambi"? Porque fue el primero que intentó acercar nuestra sociedad al siglo XX, al menos, en lo superficial. Que Dios nos libre de tanto avance y tantas modernidades. Durante las dos legislaturas zapaterianas, se acabaron para siempre las guerrillas karlistas, España ganó el primero de sus varios mundiales de fútbol y dejamos de ser marionetas de los gringos para ser títeres de los franceses. Sí, pero el muy libertino hizo leyes para los maricas, como si fueran personas y les dio pagas a muchas mujeres a las que les pegaban lo normal. Bambi, como sus antecesores, sabía que no podía enfrentarse al poder de verdad. Ese poder que necesita cien mil moros y doscientos mil latinos al año para obtener una rentabilidad mínima en cada negocio, ese poder que vive de los sobrecostes de los proyectos públicos, ese poder al que le conviene que la tele española no compita por el mercado publicitario, ese p...

Die Wannseekonferenz

Como todos los escribas,  a lo largo de mi vida profesional,  he pasado largas horas en reuniones. La mayor parte de ellas, horas perdidas. Como institución secular, nos gestionamos a nosotros mismos y establecemos directrices que se implementarán a través de un sistema documental que permita al mismo tiempo, la flexibilidad y la transparencia de nuestros procesos tácticos. Al fin y al cabo estamos comprometidos con la gobernanza. ¿García, usted es de ciencias, alguna sugerencia? Palabras, palabras, ocultando la realidad, evaporando el ingenio. Instituciones empalabradas, comités empalabrados, mentes empalabradas y romas. Un breve brillo de atención cuando se aprueba el presupuesto. Es decir, los huesos que nos echan los amos. Y luego, el flujo rutinario del tiempo que se pierde para siempre. De vez en cuando, una artimaña inteligente para desviar la atención, una gambeta argentina en el orden del día, y siempre, la búsqueda de motivos racionales para ocultar las razones que ...

El nuevo mundo

Separo aquí una reseña que hice en mi sección del programa sobre ajedrez de Alzira Ràdio "Negras o blancas", del 8/06/2026. Analicé y leí la parte final de un artículo que Marta Peirano publicó en "El País" hace una semana. El artículo era para suscriptores; pero yo lo pude leer en un .pdf que me regalan de vez en cuando unos piratas. Ya hemos reseñado aquí otras cosas de Marta Peirano .  En este mundo, donde todos los que no sabemos,  andamos publicando refritos o directamente usando la IA, Marta es una mujer que sabe. Sabe de internet y sabe explicar cómo ese territorio anarko y libre se convirtió en una granja global donde un puñado de señores tecnofeudales ordeñan nuestra atención y nuestra cuenta corriente. Esos señores no saben nada, no sienten nada, solo saben comprar y vender y nos van a llevar al desastre.  En este artículo excelente, Marta Peirano, contrapone el mundo de su padre, donde el saber y el talento eran respetados por este nuevo mundo, estúpido,...

No es normal, no fue y no será.

La última guerra del imbécil va a tener una cosa buena: nos va a espabilar a todos. De pronto, vamos a comprender que la prosperidad de nuestra vida anterior era ficticia. Que el capitalismo creador y el crecimiento infinito se basaban en una falacia: que los recursos eran ilimitados. Los economistas, los magos, los vendedores de pócimas, los brokers y los teólogos van a comprender repentinamente que el mundo es material. Humilde, estúpidamente material. Y que el planeta tiene límites. Todos vamos a aprender, a golpes, que nuestra vida y la subsistencia de nuestra prolífica especie están gobernadas por las mismas leyes de la termodinámica que rigen el resto del universo. Que si comemos y nos calentamos en invierno es porque hemos tenido la suerte de que las trampas geológicas y los pliegues anticlinales guardaron durante milenios, para nosotros, como un regalo envenenado, toneladas de algas pudriéndose. Pero que esa mierda prodigiosa empieza a acabarse. Y con ella, los fertilizantes, l...

Franco y Trujillo

Ayer cayó un chaparrón agradable que refrescó las calles de Santo Domingo. El agua corre hacia el malecón. La desmesurada capital de la República Dominicana, la primera ciudad de América, siempre mira al mar. Por ese mar, llegaron los antepasados españoles y los desgraciados antepasados africanos. Por ese mar, llegan de vez en cuando los invasores estadounidenses y los huracanes.  Santo Domingo fue el principio de todo: desde allí salieron hacia tierra firme los  aventureros sedientos que conquistaron el mundo para el rey de las Españas, el primer puerto seguro, el primer fuerte a salvo de los pobres taínos que no podían entender el infierno que había venido de otro mundo, más frío y más oscuro. Santo Domingo fue la primera catedral, la primera universidad, la primera ciudad extremeña a miles de leguas de Extremadura, la primera casilla de la terrible partida de ajedrez que las potencias europeas jugaron en las Américas. A Santo Domingo, ruidosa, desordenada, sonriente, le cam...

La gran apuesta

Hay muchas maneras de contar una historia. Mejor dicho: a la misma historia se le pueden poner diferentes sustantivos y adjetivos. Por ejemplo, yo podría empezar a contar esta historia hablando del primer ministro islandés Geir Haarde al que vi en la tele en octubre del 2008. No entendí absolutamente nada de lo que dijo; pero me di cuenta de lo serios que se quedaron mis anfitriones. Y ese adjetivo, tratándose de islandeses, es mucho decir. Al parecer, el país estaba en bancarrota. Los bancos, que en los años anteriores habían ocupado el skyline de la humilde Reykjavik y que acarreaban fondos de inversión británicos hacia la economía estadounidense, habían quebrado. Al día siguiente, la sustantiva cena de carne de ballena y vino blanco me salió mucho más barata de lo que había previsto. La corona se había desplomado frente al euro.  Otra manera de contar esta historia es hablar del negro de Oklahoma con la camiseta sin mangas. No recuerdo qué monologuista creó esa imagen genial. Pe...

Mis pequeñas perras, Lara y Bimba, en el Museo del Prado (2)

Mis perritas, Lara y Bimba se pasean todas las mañanas por el Museo del Prado porque es de todos. Es público. Es de los españoles, de la humanidad y de la caninidad.  Cada vez que algo valioso pasa al común, a la universidad, como decían los antiguos, es un pasico adelante en el lento curso de la historia, esa fulana retorcida. El museo, como tal, fue fundado durante el reinado de Fernando VII (IV en Aragón). El llamado "rey felón", además de un pene grande y de un criterio moral pequeño, heredó la más formidable colección de arte pictórico de la civilización occidental. Afortunadamente, en 1814, decidieron dar cobijo a ese inmenso tesoro en el edificio que había diseñado Juan de Villanueva antes de la francesada. En 1869, tras la primera expulsión de los borbones (aplausos y vítores), se declaró el museo y su contenido "bienes de la Nación". Me gusta contemplar el "Agnus Dei" de Zurbarán. El maestro usó varias veces el motivo del cordero sacrifi...

"Negras o blancas" (16)

Apunto aquí mis aportaciones al programa de Alzira Ràdio "Negras o blancas" en la segunda mitad de su séptima temporada. Lo hago como recordatorio desesperado. Después de más de 100 obras reseñadas, no confío en mi menguante memoria para evitar repeticiones o errores. El 15/01/2024 reseñé el interesantísimo libro "El arte del estudio en ajedrez" el argentino Zoilo Caputto que falleció el año pasado con 90 años. El 22/01/2024 hablé en más detalle de un libro que ya había citado alguna vez: la colección de partidas "Alekhine" de A. Kotov. El 5/02/2024 hablé brevemente del canal de Youtube "Chessbase India" que me parecía un remedo del VAR en ajedrez.  El 19/02/2024 cité "Juego dinámico de peones" del croata Drazen Marovic y hablamos un poco del ajedrez en la antigua Yugoslavia. El 4/03/2024 volví a "Novela de ajedrez" de Stefan Zweig, que ya había reseñado hace unas temporadas. Y es que han estrenado la peli "The royal ga...

La mano izquierda de Franco.

Pienso que la mayor anomalía de la historia española contemporánea NO fue la guerra civil. Al fin y al cabo, en muchos países menores de aquella desgraciada Europa hubo también guerras civiles. En Yugoslavia, desde la invasión alemana de 1941 hasta el triunfo total de Tito se produjo un todos contra todos más aterrador y brutal que el lío español. En Italia, desde septiembre de 1943 hasta la rendición alemana hubo una verdadera guerra civil entre los fascistas y los partisanos. En Grecia, con el apoyo de Gran Bretaña y los EEUU a un lado y de Tito, al otro, se produjo otra guerra civil que duró tanto como la española (de 1946 a 1949). Lo verdaderamente anómalo de nuestra tragedia es que el resultado de la guerra fue que el poder, todo el poder, acabó en manos de un general de las colonias.  En otras circunstancias, en España se hubiera producido una restauración borbónica con apoyo inglés, o bien, después de un involucramiento más activo con Hitler, una ruptura democrática en 194...

Racismo. Comedias-Drama.

La ciencia, esa hormiguita incansable, cabrona, paciente, tan odiosa y tan valiosa, nos va iluminando. A veces, crea infiernos; pero se da cuenta, rectifica y vuelve a su caminito y nos enseña otro poco de la realidad. Después de siglos de racismo "científico",  ahora sabemos que las clasificaciones raciales y todo el montaje social basado en ellas, son, simplemente, eso, una construcción social capciosa y trilera para justificar la expansión europea de los siglos XVI al XX. El estudio detallado de la biología y la genética de poblaciones nos ha enseñado que solo hay una "raza" humana con grados de color. La ciencia nos ha enseñado que los habitantes de mi querida Iberia son muy parecidos genéticamente (en términos estadísticos) a los habitantes de Irlanda; pero en morenito. Que cuando los chinos comen bien, se hacen casi tan altos como los holandeses. Que si los negros no juegan al polo es porque no tienen ni caballos ni tiempo. Que no existe una "raza" a...

di Caprio.

Estas navidades, vi tres pelis en las que aparece el célebre actor californiano en distintas épocas de su carrera. Las tres tienen miga y es que parece que el muchacho de la cara bonita solo se mete en cosas trascendentes. Un tema enlaza a las tres pelis: el dinero. O mejor dicho, la avaricia. La primera peli es: "Atrápame si puedes" (Spielberg, 2002). Para un europeo actual, es difícil entender la naturaleza de los timos de los que vivía el jovencísimo Frank Abagnale jr, interpretado por di Caprio. En los USA, hasta la irrupción de los modos de pago electrónicos, era muy habitual usar los cheques. El receptor acepta el cheque como sustituto del dinero en efectivo. Con lo que, en lugar de falsificar billetes, resulta más fácil falsificar cheques (y la personalidad del que los firma). Leo en la wikipedia que el verdadero Frank Abagnale aparece como uno de los policías franceses que arrestan a su personaje. Al parecer, se pasó al lado bueno de la historia (aunque no tengo tan c...

Las tripas de los ricos: "Succession" y "Trust"

Todo indica a que vamos velozmente a una sociedad dual, sin clase media. Abajo, millones de desempleados y de trabajadores pobres. Arriba, un 1% que posee cada vez más, a los que cada crisis enriquece más. Es normal que veamos a ese 1% como algo lejano, como un ente estadístico, como un número frío y aséptico. Pero ese 1% son familias, como las nuestras, personas como nosotros, que se despiertan con hambre o con resaca, con odios y con adicciones, con sus penas y risas humanas, tremendamente humanas. Hay algún día feliz que disfrutan de la comida y alguna noche triste que no se les levanta. La única diferencia es que viajarán mucho más en avión que vosotros, pasarán frío pocas veces y en general, esnifarán cocaína de mejor calidad que la gente de mi barrio. Han ganado la class warfare gracias a sus abogados infinitos, a los think tanks a y la estupidez de las clases medias locales. Saben lo qué es la curva de Laffer y se cagan de la risa con ella. Tipos igual de idiotas o de espabila...

Durante la epidemia (7): "Miss you already".

El sistema necesita la vida, el crecimiento, que nada se detenga. En cuanto ha habido que parar un poco, el capitalismo ha temblado. En cuanto la muerte ha asomado su sombra, el sistema ha entrado en crisis. Escondemos la muerte. Muchos gobiernos esconden directamente el número de muertos. El bicho nos ha enseñado que la muerte está ahí, siempre. Que es la otra cara del trozo de torta que he desayunado. Y que es imprescindible. Llevábamos mucho tiempo escondiendo la muerte. Porque el sistema, el Dow Jones, los precios del Brent y del Texas, las oficinas de patentes y las fábricas de medicamentos necesitan contínuamente celebrar los cumpleaños, los paisajes bonitos, la cerveza fresca y los blogs aburridos, celebrar la vida. Ocultar la muerte en otro lado, en tanatorios lejanos (que hoy andan desbordados), en países lejanos que producen coltán o diamantes, en granjas industriales que producen toneladas de tocino (y de microorganismos resistentes a las micromuertes que nuestra astucia l...

Durante la epidemia (4): Fred Vargas.

Me ha costado mucho tiempo acabar la última novela breve, brevísima, de Fred Vargas. Viajó al sur en la mochila rápidamente improvisada. Y volvió a casa sin haber sido terminada. La he acabado en este abril extraño de días nublados y largas siestas. De Vargas, ya conocía "El hombre de los círculos azules" , así que cuando Lola me regaló en algún cumpleaños "Los que van a morir te saludan", se me hizo agua la boca lectora. Había algo en esa novela que hacía lenta la lectura. Quizá la ausencia, las ausencias, la persona que me la regaló ya no está. Fred Vargas (premio Princesa de Asturias) es el seudónimo de escritora de la científica Frédérique Audoin-Rouzeau. Ha trabajado sobre la peste negra del siglo XIV. Supongo que muchos estarán releyendo esos trabajos. No sé si nuestra sociedad cambiará tanto después del coronavirus como cambió Europa después de aquella peste. "Los que van a morir te saludan" (2002) transcurre en una Roma que recuerda muc...

Crematorio.

Había llegado el momento de leer y disfrutar “Crematorio” (2007), la novela que dio celebridad y varios premios a Rafael Chirbes. Miguel, de la Librería Primado, me lo recomendó. Leí con asombro y placer las dos obras maestras que publicaría después: “En la orilla” (2013) y la póstuma “París-Austerlitz” (2016). “Crematorio” ha pasado por ser la novela del boom inmobiliario, de la corrupción, del hormigón en la costa. De hecho, dio lugar a una serie de 8 capítulos sobre el tema. Sin embargo, creo que el autor valenciano no quería hacer una novela que reflejara ese tiempo social concreto. “Crematorio” es una novela mucho más rica y compleja que eso. Pero una cosa es lo que el artista quiere crear, y otra cosa es en qué clase de símbolo devendrá su obra. Llamazares quiso escribir sobre la soledad y “La lluvia amarilla” se convirtió en el gran poema de la despoblación de la montaña.  El protagonista de “Crematorio” es Rubén Bertomeu. El viejo arquitecto y promotor inmob...

Homo Lubitz

Son unos cuatro o cinco millones. Mayoritariamente blancos, hombres, angloparlantes. Trabajan para multinacionales. No son fieles a nadie. A ningún país, a ninguna empresa, a ninguna familia. Solo tienen una religión: evitar pagar impuestos. Nihilistas, descreídos, pragmáticos, cínicos, eficientes. Educados en las mejores universidades. Acostumbrados al avión, a los mejores hoteles, a usar un lenguaje impersonal y aséptico. Decididos a tomar decisiones brutales para mejorar el resultado financiero a corto plazo, al coste que sea. Siempre mirando la agenda en el prodigio tecnológico que llevan en el bolsillo de la americana. Soñando con el retiro para disfrutar de lo ganado-saqueado. Son los que mandan en este mundo acelerado y bullicioso. El personaje de esta excelente novela del asturiano Ricardo Menéndez Salmón, un tal O’Hara es uno de ellos. O’Hara sabe de arte abstracto y de matemáticas. Está obsesionado por los accidentes, especialmente, los de aviación. De ahí el título. E...

Toni Erdmann.

A Merche le dio por comprar DVDs (y comida). Así que una de las noches de este otoño eterno y extraño, vimos esta película alemana del 2016. Los críticos y los jurados de los festivales la habían puesto por las nubes.  Se trata de un padre aburrido que echa de menos a su hija. Al tipo, interpretado por Peter Simonischek, le gusta hacer bromas y meterse (quizás) donde no le llaman. Y se trata de una hija (Sandra Hüller) que es una ejecutiva muy ocupada que trabaja de asesora para empresas que explotan el petróleo de los campos de Ploiesti en Rumanía. Esos campos que fueron tan importantes en la segunda guerra mundial. Pasamos cerca de ellos este verano, en el bus que nos llevaba a la desembocadura del Danubio. La cosa tiene su gracia; pero tampoco es para cagarse de risa. El viejo irrumpe en la vida de la hija haciéndose pasar por un “life coach” (perdonen la expresión) llamado Toni Erdmann. Es como un cachorrito intentando atraer la atención del dueño. Así que hay c...

Visto y leído en verano.

Fue una primavera larga, seca y pesada y ha sido un verano de soles y montañas, lejos del mar. Y el blog desatendido. Intentaré recordar algo lo que leí en ese tiempo y las películas que vi, asumiendo que algo se me olvidará y que mis juicios serán injustos por lejanos y por forzados. Entre mayo y junio, leí “Los besos en el pan”, la publicitada novela de Almudena Grandes. Se trata de una novela coral sobre un tiempo colectivo: el de la gran crisis que no acaba (ni acabará). Las distintas generaciones de una familia y las distintas familias de un barrio viven la vida nueva después de los años del boom y de la tontería. Ha llegado el paro, los ninis y el cierre de los servicios públicos. Y los más mayores recuerdan otros tiempos, parecidos pero distintos: “Cuando se caía un trozo de pan al suelo, los adultos obligaban a los niños a recogerlo y darle un beso antes de devolverlo a la panera”.   Supongo que la Grandes quería escribir algo como “La Colmena”; pero “L...