Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Sabina

Candlelight. El lago de los cisnes.

  El viernes acudimos al centro de la ciudad a ver esta adaptación de la célebre obra de Chaikovsky. Los espectáculos candlelight usan la luz de las velas para lograr un resultado efectista e íntimo. Y disfrutamos la magia de los cuerpos, entrenados para llegar al límite, para vibrar y hacer vibrar, para que la música llegue al fondo del alma. ¡Cuántas horas de ensayos y cuánto sudor hay detrás de esa perfección! ¡Cuánta belleza hay en el ser humano! ¡Qué hermosa es la danza! Todo lo anterior es mentira. Comimos tarde. Nos echamos una siesta roncadora y feroz y se nos pegaron las sábanas. El atardecer me avisó y me desperté desorientado. Aunque teníamos las entradas, no nos daba tiempo de llegar al Ateneo Mercantil, en la Plaça de l'Ajuntament, que está más linda que nunca. Así que nos quedamos en casa, viendo la Sexta, como buenos progres. Ni disfrutamos la magia de la perfección ni vibramos, ni llegamos al fondo del alma. Ni fuimos a cenar en un sitio bonito y caro, con velas y g...

Dos comedias españolas.

Vimos dos comedias al principio y al final del verano. No son gran cosa; pero me hicieron pensar en lo que había cambiado la sociedad española en 30 años. y en lo que yo había cambiado. La primera fue “El vuelo de la paloma” (1989) de J.L. García Sánchez. Llegamos al cine tarde y era la única que estaba sin empezar. Así que entramos sin percatarnos de que no era un estreno. Ni siquiera un reestreno. Lo cierto es que nos sentimos un poco timados. Hice de tripas corazón e intenté disfrutar la peli. Tenía algunos recuerdos borrosos de ella. Concretamente, uno de los diálogos de José Sacristán para justificar su vagancia. Algo así como que no trabaja para privar al capitalismo de la plusvalía. También salen Galiardo, que hace de galán, Echanove, que hace de pagafantas, Ana Belén, que hace de protagonista y Resines, que hace de Resines. La rutina de un barrio se ve interrumpida por un rodaje. Se acuerdan de la guerra civil (la película que van a rodar trata de eso). Hay niños: Ana Be...

Perfectos desconocidos

Por fin, Alex de la Iglesia ha vuelto a hacer una peli cuyo final no aburre. ¡Aleluya! Para ello, ha puesto oficio, un elenco apañado y, sobre todo, ha comprado una buena historia. “Perfectos desconocidos” es un remake de la comedia italiana “Perfetti sconosciuti”. Se conoce que dineros no le faltan. Una cena de un improbable grupo de amigos (edades, clases diferentes). Y los omnipresentes móviles, esa parte de nuestro cerebro y/o nuestro corazón al alcance de cualquiera que lea sus mensajes traicioneros.  La intimidad en almoneda. A quién no le ha pasado verse comprometido por un mensaje. “Cuernos, cuernos, cuernos” cantaba Sabina, cuando era gracioso. Siempre que veo esta clase de pelis, casi se diría que teatro filmado, pienso en que mejor hubiera sido ir al teatro a verla. Propósito para el año nuevo: ir más al teatro.

Vinagre y rosas. Joaquín Sabina.

Me envía mi primo una reseña del último disco de Sabina: "Vuelve a defraudarme lo último de Joaquín Sabina, tras su horrible directo con Serrat, y ya he perdido la cuenta de las veces. Es mejor que "Alivio de luto", ¡qué proeza, campeón!, pero nos presenta al mismo Sabina de sus últimos discos. Canciones ya oídas, mi favorita del disco, "Viudita de clicqout", es un calco de "La canción más bonita del mundo" al que solo le falta el “qué harías tú si Adelita se fuera con un comisario”, con letras y músicas que llevan muchos años en el repertorio del músico de Úbeda, uy, perdón, del poeta madrileño. Como el tío es un genio igual hace una poesía para Interviú, ¿alguien se las lee?, que una canción para su último disco. Por lo que he podido escuchar en "Vinagre y rosas" les dedica un esfuerzo similar. Este nuevo disco continúa con la tendencia que comenzó con " Enemigos íntimos", los que hemos amado las viejas canciones de JS nunca perd...

Dos novelas de Javier Cercas. Serrat y Sabina.

Como este fin de semana, no he visto ni leído nada, recurro a las reseñas que me envía Angel Miguel, desde "el mundo rural", como él dice. "Soldados de Salamina": Durante años no quise leerme el libro porque la película de David Trueba me había pegado muy fuerte, pero después de pensarlo me he dado cuenta de que la película no es perfecta, de que incluso tiene secuencias que no aportan nada, que sobran, por ejemplo todas las relacionadas con el estudiante mexicano (Diego Luna), lo que realmente me impactó fue Ariadna Gil, el caudal de sentimientos que recrea en la pantalla, su magnetismo personal, también las escenas que cuentan la historia de Sánchez Mazas y la visita final a Miralles. El libro es más redondo que la película. Está estructurado en tres partes que podrían ser en sí mismas tres historias cortas y que, además, enlazan muy bien entre sí. En la primera Cercas nos cuenta que le llevó a escribir la novela, en la segunda la historia de Sánchez Mazas y en la...