jueves, 16 de diciembre de 2010

"Sunset Park" de Paul Auster


La segunda novela a la que me refería en la entrada anterior es "Sunset Park". Varios personajes cerca de la treintena conviven en una de las muchas casas ocupadas de Nueva York, en el barrio de Sunset Park. Simplemente, ahorran el coste del alquiler durante unos meses mientras acaban la tesis doctoral, pintan, arreglan trastos viejos o viven y esperan que la policía venga a pegarles.
Una profunda sensación de melancolía y soledad empapa el texto. Me pareció asombroso como Auster consigue trasladar al lector a los tristes paisajes de la urbana Nueva Inglaterra sin una sola descripción de lugar. La novela recorre lo que uno quiere y lo que puede ser, los fracasos íntimos, las alegrías, el deseo, la creación fallida. Pero en esas historias personales aparecen como fogonazos los grandes temas de la sociedad norteamericana, es decir, la nuestra: la guerra de Irak, la integración de las distintas culturas, el empobrecimiento paulatino e irremediable de las clases medias.
La novela, de lectura fácil, está organizada en capítulos que se centran en cada uno de los distintos personajes, cuyo punto focal es Miles Heller, hermoso, fuerte, culto y ... muerto por dentro. Para huir de esa muerte interior, ha descubierto que no tiene más salida que renunciar a todos sus sueños, a dejar de vivir el futuro y vivir cada día como el último. Porque cada día es el último.

viernes, 10 de diciembre de 2010

"Blanco Nocturno", de Ricardo Piglia.


Dudo que ningún empleado de la sección de librería de "El Corte Inglés" o de Fnac hubiera podido recomendarme dos novelas tan buenas. De ambos libros, Miguel, el de la Librería Primado, me dijo: "Este te gustará, seguro..." Y acertó, vaya si acertó. En los dos casos. Es lo que tienen los libreros que leen y que piensan, esa especie que debería estar tan protegida como los linces ibéricos y los presidentes de diputación provincial. Hacía tiempo que no lo pasaba tan bien con dos novelas, ambas ambientadas en América: "Blanco nocturno" en la inmensa pampa ganadera y "Sunset Park" en Nueva York.

"Blanco Nocturno" es una elaborada novela con un asesinato, un detective y mucho arte literario. Y es que el autor, Piglia, conoce el oficio; aunque creo que ha hecho más ensayos que novelas. Según escribo esto, voy pensando que "Blanco Nocturno" se parece en ciertos aspectos a algunos de los casos resueltos por don Isidro Parodi: un detective heterodoxo, tambien encerrado, la Argentina y un crimen en donde la bragueta y lo crematístico se entremezclan y confunden. Pero ahí acaban los paralelismos: la prosa de Piglia es directa y certera, Su funcion es explicar, no impresionar (excelente el recurso de las notas a pie de pagina, como si de un tratado cientifico se tratara). Por otro lado, el paisaje no es el Buenos Aires urbano y optimista de los 40, Sino la Argentina rural y ganadera (carne, cuero, caballos) de 1975, cuando los milicos andaban degollando gente como los gauchos degollaban a los becerros.

En ese escenario, un complejo juego de pasiones e intereses se lleva por delante al bendito Tony Durán, hermoso mulato yanqui, cuya presencia es una anomalía en ese mundo de hombres fuertes y tristes y viejas familias poderosas venidas a menos, como los Belladona, como la república. Leyendo, creí sentir a menudo esa emoción que se tiene cuando en la soledad de la noche oscura se cree percibir las cosas en su verdadera dimensión, con cierto brillo mágico y blanquecino, como de color de luna.

Dejo "Sunset Park", de Auster, para la siguiente entrada.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Chloe.


El sábado, huyendo de la lluvia y de las soledades, nos metimos en el cine, nos comimos unos bocatas y vimos esta coproducción norteamericana. Es una historia sobre pasiones femeninas, sobre la belleza y el deseo, sobre la infidelidad y sobre los celos, y especialmente, sobre el vacío de la vida de cualquier pareja. En este caso, gente bien y guapa de un Toronto nevado y tristón.
Parece ser que es un remake que le encargaron a Egoyan de la peli francesa Nathalie. Me supongo que este pulió las escenas de cama y eligió a las actrices. La pareja de protagonistas, la Seyfrend y la Moore, sus cuerpos, sus miradas, sus labios... son lo mejor de la peli. Ocultan totalmente al Neeson que hace de galán madurito y deseado. El problema es que la historia se va desenfocando conforme avanza la peli y el final queda falso y prematuro, sin que uno, que es muy primario, vea qué hay de thriller y qué hay de historia calientacorazones.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Ernest Lluch: Las Españas vencidas...


El próximo domingo se cumplirán 10 años del asesinato del político y profesor Ernest Lluch. Lluch fue Ministro de Sanidad y Consumo en la primera legislatura del PSOE. Muchos han advertido las abisales diferencias en formación y currículo entre Lluch y la actual ocupante del cargo. Son buen reflejo del empobrecimiento intelectual y profesional en las cúpulas de los dos grandes partidos de este duopolio postmoderno y gürteliano.

Lluch fue uno de los que intentó introducir en la paupérrima universidad española de los 70 el discurso y la investigación que se hacía en el mundo civilizado. No sé si lo logró. Influyó poderosamente en la Universidad de Valencia, una de cuyas cátedras de economía ocupó en 1974. Trabajando en mi tesis, leí "La via valenciana"(1976), conjunto de ensayos que cambió radicalmente la manera de ver el desarrollo industrial valenciano del final del XIX y principos del XX.

Pero la obra de Lluch que más me impresionó fue "Las Españas vencidas del XVIII", una colección de textos cuyo tema básico (uno de los predilectos de Lluch) era la ilustración y el pensamiento económico en la Cataluña posterior a la guerra de Sucesión. Sin embargo, trabajando en él, advirtió que algo faltaba en ese campo. Algo que habían soslayado tanto la historiografía más españolista como la más catalanista. Y Lluch se descubrió a sí mismo como "aragonés, en sentido amplio". De acuerdo a Lluch, en la guerra no solamente fueron vencidas las aspiraciones de los países de la Corona de Aragón, sino toda una visión política contrapuesta al absolutismo ilustrado. El desarrollo económico sería, en ese contexto, "la venganza catalana".
Lluch dedicaría ingentes esfuerzos a llenar el silencio histórico que había sobre aquellos derrotados: los austracistas, que convencidos de que tenían la razón legal se vieron obligados al exilio o a la connivencia con los nuevos poderes venidos de Castilla.

No es casualidad que en obras como "Los perdedores de la Historia de España" del españolísimo García Cortázar, un librillo de divulgación histórica que anda por casa de mi padre, no se diga ni una sola palabra sobre aquellos aragoneses, catalanes o valencianos, sobre cuya derrota se construyó el nuevo estado borbónico.

martes, 16 de noviembre de 2010

Seis problemas para don Isidro Parodi (1942)


Recuerdo perfectamente lo primero que leí de Borges: una edición de "Ficciones" en una colección de literatura latinoamericana. A precio de saldo (era la primera entrega rebajada), tenía en mis manos algo que me pareció insólito, mágico. Leí y releí "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius", el mundo dentro del mundo, como reflejo infinito, como metáfora deslumbradora del todo y también "Pierre Menard, autor del Quijote": el juego ingenioso de la literatura y las referencias apócrifas y llenas de poder. Yo era por aquel entonces un adolescente, fascinado por las matemáticas y por los juegos matemáticos y Borges aparecía como el sumo sacerdote de un dogma agudo y hermoso.

Luego leí más cosas del ciego laborioso y engreído, y conocí los claroscuros de su biografía; pero nunca perdí la devoción a su cábala ambiciosa y brillantes Y obviamente, llegué a Bioy Casares a través de su compatriota. Y claro, después de lo de "no sería una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta" no pude evitar leer "La invención de Morel".

Durante estos días, me he acostado con algo un poco menos monumental: a falta de otras compañeras de cama, me he releído esta colección de relatos policíacos que los dos tipos escribieron al alimón bajo el seudónimo de Honorio Bustos Domecq. En ella, un improbable Parodi, escucha pacientemente en su celda los planteamientos de distintos casos policíacos y los resuelve limpiamente. Es decir, el género en su esencia intelectual, sin más adorno que la infatigable charla argentina, a modo de juego sutil o de entretenimiento exigente, antes del sueño, durante el sueño.

lunes, 8 de noviembre de 2010

V de Vendetta


¿Quién me ha visto y quién me ve? ...comentando una peli de la tele. Antes, cuando era más joven, cuando no tenía tele, solo comentaba las pelis del cine o del vídeo club, ahora solo me falta el gato y la chimenea...
Claro, que en este caso concreto, el hecho de que una tele (la pública) emita como peli del domingo algo con tanto contenido político y polémico, asombra y reconforta.
Porque la clave del asunto es que el argumento convierte a un terrorista (alguien que pone bombas y mata miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado) en un héroe. Además, en un héroe interesante y muy cinematográfico, a pesar de los monólogos pseudocultos con que lo hacen apechugar. El mérito ¿como no? está en el cómic original de Alan Moore, que fue quien imaginó esa Inglaterra postnuclear, distópica y fascista. Recuerdo lo que me impresionó hace muchos años una breve historieta basada en el relato "Repent, Harlequin!" Said the Ticktockman", con tema parecido: el héroe individual, dotado de poderes extraordinarios, que se plantea cambiar el orden que considera injusto y aleccionar al resto de ciudadanos para que se le unan en la lucha. Es decir, un resistente, un Robin Hood... un asesino.
El guión de la peli fue escrito por los hermanos Wachowski y creo que a ellos se deben muchos de los pros y los contras de la peli, que gana espectacularidad sobre el cómic pero pierde abundantes matices (como la ideología anarquista del héroe).

viernes, 5 de noviembre de 2010

Enlazo un blog: El blog del sapo.

Añado a la sección de enlaces el blog de un amigo: el Sapo. Un blog para el que esté interesado en la pringosa actualidad política (especialmente, la valenciana) y no tenga suficiente con el No-Do (Canal 9).

miércoles, 3 de noviembre de 2010

"Bizancio", de R.J. Sender.


Las aventuras de los almogávares son una parte importante de los mitos identitarios de los aragoneses y los catalanes, del mismo modo que el Cid o Hernán Cortés lo son de los castellanos o Zumalacárregui de los vasco-navarros. Los almogávares eran unas tropas mercenarias que participaron como fuerzas de choque en la expansión de la Corona por el Mediterráneo durante el XIII y el XIV. La "famosa pátina del tiempo" y la historiografía romántica fueron exagerando la imporancia y la presunta invencibilidad de estos montañeses, expertos en degollar enemigos, en robar tesoros y en violar niñas. Así que más pronto o más tarde, me tenía que leer el grueso novelón que el gran escritor altoaragonés Sender le dedicó a sus aventuras en el Imperio Bizantino. Después de varias semanas de valientes acometidas, lo he acabado en este puente lluvioso y triste.

No me he encontrado con una novela histórica al uso, la que hubiera podido escribir el lenguaraz Pérez Reverte, españolizando a los almogávares, o Manfredi, exagerando sus virtudes castrenses. Sino que me he tragado una narración densa, inestable, desequilibrada y un poco pesada, es decir, literatura de verdad. No le recomiendo la novela a nadie; pero tengo que reconocer que no he podido dejarla en ningún momento.
Sender no se detiene demasiado en las hazañas de los almogávares, que eran tan hijos de puta como cualquiera de su época, sino que centra la atención de la novela en el personaje de la princesa María, la bizantina que manipula a los jefes de la expedición para lograr sus objetivos políticos. Sus cartas a Roger de Flor, con el que se casa, reflejan perfectamente esa visión femenina que es capaz de mirar a través de los hombres, planos y simples: "Tú haces los milagros, Roger, pero aquí sólo ven los más pequeñitos y verosímiles. El Patriarca tiene algo que ver en esto. Yo lo conozco. Parece un perro, el Patriarca. Un perro al que le gusta que le pequen. Uno de esos perros con mirada de hombres que podrían ser más que hombres si quisieran". El Imperio aparecería así como lo sofisticado, lo sútil, lo amanerado y los aragoneses y los catalanes como lo viril, lo desatado, lo violento, fuerzas de la naturaleza frente a civilización.

La muerte a traición de Roger de Flor hizo que la expedición se volviera contra el Imperio que los había contratado y llevara a cabo la llamada "Venganza catalana". Saquearon media docena de ciudades y fundaron un estado efímero, Neopatria, al modo de los estados francos de Tierra Santa. En la parte final de la historia, aparece un personaje, el capitán Rocafort, que encarna el papel del traidor que se enfrenta a los prejuicios de casta y se atreve a desafiar a todos los poderes. A Sender le encantaban estos personajes, prolongación del mito del anarquista español enfrentado a todo y a todos y autoproclamado emperador, imagen en cierto modo, del propio escritor. Lo desarrollaría mejor en la que quizá es su mejor novela: "La aventura equinoccial de Lope de Aguirre".

En el final, extremadamente valleinclanesco, las tropas vuelven casa con su botín:
"Pasaban los caballeros, con ruido de enjalmas, de hierros, de adargas y de conteras de lanza. Reconocía Arenós otras caras aragoneses y oyó con emoción palabras de la montaña pirenaica. Bellver miraba las murallas al sesgo y decía:
- No han dejau foraus en o muro.
Otro a su lado respondía:
- Y qué? No tiés os zaragüelles plenos?
- Tan remplius que revientan por a bragueta.
- En ta'l forau de tu prima a cava.
Reían como monstruos joviales y seguían cabalgando (...)
Peleaban las aves de presa por la cabeza de Nicodemos y se cambiaban fuertes aletazos. Tenía la cabeza una flecha que la atravesaba. La flecha que le disparó un almogávar desde su caballo, sin detenerse, al ver la pica, hincada arriba, en la saetera."

lunes, 25 de octubre de 2010

Añado un blog: El umbral de la palabra.

En el umbral de sus orillas se dirimen todos los encuentros y alguna despedida. En la profundidad de su abismo vive un aliento insondable que contiene todas las dudas y adormece toda ambición.

jueves, 21 de octubre de 2010

Corazón rebelde (2009)


Tengo la intuición de que cuando hicieron esta peli no se esperaban tanto premio. Pero les quedó muy linda y muy redondita, quizá demasiado. La peli se basa en el gran Lebowsky, perdón, en el gran Jeff Bridges, que es un cantante country viejuno y borrachete, que va dando tumbos por los escenarios de medio pelo de esos pueblos de los desiertos, hasta que se enamora como un chavalico y le vuelve a entrar la ilusión. Todo muy bonito, incluso cuando vomita güisqui a mitad de digerir.
La cosa me gustó bastante, por todo aquello del alcoholismo y del cariño por los hijos de los compañeros, aunque creo que me perdí algo porque la música country y ese sentimiento sobrecogedor de abandono y de soledad me pillan ahora, para mi suerte, muy lejos.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Jornada en Calamocha.


Un amigo me pide que le dé publicidad a través del blog a la jornada "La cultura de los árboles trasmochos en Europa: el chopo cabecero" que se celebrará el próximo 23 de octubre en Calamocha, en la hermosa comarca aragonesa del Jiloca. Hay más información en este enlace.
Al día siguiente, se celebrará la 2ª Fiesta del Chopo Cabecero en Torre los Negros, continuación de la que tuvo lugar el año pasado en Aguilar del Alfambra.

martes, 5 de octubre de 2010

H.G. Wells.


No he leído demasiada ciencia ficción. No sé si se trata de algo generacional (ese producto nos llegaba más a través de los cómics que de las novelas) o de algo personal (me producía rechazo cualquier cosa excesivamente inverósimil). Así, leí más a Sagan que a Asimov, y más al Jack London que hablaba de Alaska que al que hablaba del futuro. Así que siempre he mirado el género como a algo ligeramente pueril y anecdótico.

Sin embargo, encontré un librillo, mal encuadernado y viejo, en uno de los bares en los que me refugio. He pasado buenos ratos con él y me ha hecho cambiar mi visión del género. Se trata de una colección de relatos de H.G. Wells, publicados por la editorial Hyspamerica. Cuando leí relatos como "Una raza aterradora", sobre la plausible interacción entre los hombres de Cromagnon y los hombres de Neanthertal, o "EL valle de las arañas", percibí que allí dentro había mucha literatura.

Navegando un poco, encontré que Wells, al que se considera con razón, padre del género, pretendía con sus relatos retratar las sombras y luces de nuestro mundo. Así, anduve unos días interpretando qué significaba el curioso Pyecraft, el gordo que no experimenta la acción de la gravedad, o Googgles, el hombre- dios que puede hacer realidad cualquier deseo.

Se suele decir que lo importante en la obra de Wells es el fondo. Sin embargo, creo que uno de sus valores, es también el certero uso del lenguaje, que siempre logra llevar al lector a los inquietantes mundos que describe. Así, en "La esfera de cristal" puede leerse:

"Cruzaban la atmósfera en todas las direcciones bandadas de pajarracos, describiendo curvas majestuosas. Del lado de allá de la sábana de agua, se elevaban multitud de edificios polícromos que brillaban al sol como si tuvieran facetas metálicas. El contraste de los múltiples colores de las edificaciones y de los espesos bosques que las rodeaban no podía ser más pintoresco".

jueves, 30 de septiembre de 2010

María Moliner y las primeras estudiosas...


El pasado viernes fui a la presentación de este libro en el Centro Aragonés de Valencia.

Obviamente, hubo el preceptivo homenaje a Labordeta. Y es que el impacto de la noticia ha sido tan grande en Aragón como en la diáspora (he visto varias banderas aragonesas con el crespón negro en esta ciudad). La idea era poner la Albada por la megafonía, pero, por aquellas cosas de la técnica, salió esa otra canción, tan labordetiana en la que cita y pide ayuda con sorna a todo el santoral étnico, San Lorenzo, Santa Orosia y... ¿cómo no? la diosa madre, la Virgen del Pilar. A nosotros nos cortó un poco el rollo solemne, pero el abuelo debia estar descojonándose en ese infierno parecido a los Monegros donde lo han metido, destinado a los rojos separatistas y a los borbones gandules.

Vamos a lo serio: el libro en cuestion es un elaboradísimo trabajo de investigación de M.P. Benítez. A mí, como soy de ciencias, me dejó impresionado la meticulosidad y el esfuerzo que la autora ha puesto en esta obra, publicada por el Rolde de Estudios Aragoneses. Tal esfuerzo solamente puede hacerse desde la pasión. La pasión por reivindicar lo maltratado, lo discriminado, lo olvidado. En este caso, la mujer como investigadora en un mundo de hombres y para hombres, por un lado, y las lenguas minorizadas de Aragón, por otro.

Quizá lo mas llamativo, desde el punto de Vista de la gran ciencia filológica, esa que se hace en los madriles, es la aportación a un mejor conocimiento de la figura de la famosa María Moliner, nacida en Paniza, que empezó su gran carrera lexicográfica con el estudio paciente y cariñoso de la humilde lengua de las montañas: la fabla aragonesa.

Cuando ya había acabado la conferencia, de pronto, sonó la Albada. A mí, casi se me atraganta el cariñena.

lunes, 27 de septiembre de 2010

El gran Vázquez.


Fui a este estreno esperando una comedia rápida y ágil. Me esperaba también la misma estética sorprendente y poderosa de las dos pelis sobre Mortadelo que hicieron Javier Fesser y Miguel Bardem. Error. La peli no es una colección de gags de personajes de comics, sino una colección de escenas (más o menos verídicas) de la vida de Manuel Vázquez, el dibujante de historietas que tanto brillaba en los primeros 60, en una España que devoraba tebeos. Y para recrear la Barcelona de aquellos años han hecho lo que han podido, pero el presupuesto debía ser corto porque vi varias veces circulando el mismo 600.
Vázquez era un caradura, un sablista, un moroso y un polígamo, es decir, un desgraciado, asi que la peli deja una difusa sensación de tristeza. La historia no llega a resolverse y se hace un poco aburrida, a pesar de que Santiago Segura se esfuerza y pone sus mejores caras de pillo. Salvando las infinitas diferencias, la naturaleza del personaje del artista cabezarrota, me recordaba al Sean Penn de la interesante "Acordes y desacuerdos" de Woody Allen.
Dos cosas me llamaron la atención: el poder evocador de la figura del pícaro, que tanto peso ha tenido en el imaginario literario español, y por otro lado, cómo refleja la peli la transformación de la economia española. Parte de los pufos de Vázquez procedían precisamente de las compras a plazos. Después de los oscuros años de la autarquía llegaban las lavadoras y las teles, para que la naciente clase media de los 60 se endeudara. Los listos como Vázquez pensaban que podian engañar al sistema.
Cambiando totalmente de tema, el sábado me llegó la triste noticia del fallecimiento de otro dibujante (caricaturista) que procedía de un pueblo cerca del mio (firmaba como Javi Rillo), y era amigo de alguno de mis amigos. Desde aqui un abrazo para ellos. Algunos autores se hacen eco de esto. Creo que hoy volvía al Altiplano. Para siempre.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Adiós a Huesca y provincia, a Zaragoza y Teruel.

Fue hace muchos años. Era un pueblo del sur de Aragón, de madrugada. Un pueblo de la "Sierra Callada", como él la llamaba. Éramos adolescentes que empezábamos a salir de fiesta. Eran las verbenas del verano, el alcohol. Recuerdo, como si fuera ahora mismo, a dos amigos de la cuadrilla, subidos en una mesa. Cantaban la Albada. La Albada lenta y poderosa, la Albada triste y guerrera "Y esta es la albada del viento, la albada del que se fue, que quiso volver un día; pero eso no pudo ser". Marcaban solemnemente los versos, con fuertes golpes en la mesa. Resonaba el bar. El mundo resonaba, como cuando rompen la hora en Calanda, como cuando vienen las tronadas fuertes en las montañas, "la luz golpeando la luz".

La Albada, el Canto a la Libertad, la Sanjuanada, ... y tantas otras. Himnos para una tierra de ausencias, versos para un país de silencios largos. Las llamaban "canciones de autor" aunque, curiosamente, se convirtieron en canciones de todos, en canciones de adolescentes que intentaban entender el mundo, canciones para que la megafonía municipal avisara de que llegaba el agua para regar o el pescado a la plaza, canciones para los que emigraron a Cataluña o a Valencia, y se tenían que esconder para que no les vieran llorar cuando se acordaban de los pobres pueblos que habían dejado. Canciones para que aquella tierra sin mar recuperara la voz. La voz casi perdida, "lanzada contra el cierzo y el sol". Se convirtieron en canciones del pueblo, aunque al autor, siempre tan socarrón, le hiciera mucha gracia la frase.

No sé por qué, hace unos días, mi mano, de manera inconsciente, escribió el viejo verso de ese poeta, hermano de poeta: "Somos como nuestra tierra, suaves como la arcilla, duros del roquedal". La vida tiene sus caminos misteriosos y sutiles, porque el viernes también escuché la versión aragonesa del viejo himno occitano "Aqueras montañas, tan alteras son", que él, a veces, cantaba en algún concierto.

Así que ayer, de madrugada, cuando ya debía estar haciendo mucho frío en Teruel y esa humedad persistente empapaba Zaragoza, "esa madrastra, esa tumba nacida a nuestras espaldas", me estremecí al leer el sms que mi primo me había mandado: "Ha muerto Labordeta. ¿y ahora qué?".

viernes, 17 de septiembre de 2010

Resident Evil (4) en 3D.


Mi amigo Javi me dijo que tenía intención de bajar un día a Teruel a ver esta peli. Así que, cuando volví a Valencia, picado por la curiosidad, me metí en el cine en una de las últimas tardes ociosas de septiembre.
Dicen que el 3D será el formato al que se verán abocadas todas las salas comerciales para prolongar su agonía unos años más. Y yo quería enterarme por mí mismo de lo que era.
Pues bien, la cosa no es para tanto. Cuando el ojo se acostumbra, las cuchillos que te lanzan los personajes y las visceras que aparentemente te salpican se hacen rutinarias.
De la peli en sí (y supongo que de la saga en general), poco que decir. Que no es una peli, que es una sucesión de pantallas de videojuegos en los que unas tías buenas con las camisetas mojadas destripan zombies pegándoles tiros a bocajarro con escopetas recortadas en un mundo apocalíptico. O sea, como en las pelis de quinquis pero al revés.

Entre salpicadura y salpicadura, iba pensando que los temas del fin del mundo y del mundo nuevo son constantes en nuestra cultura. Precisamente, el otro día hablaba con mi compañero Jordi de "Mecanoscrit del segon origen" del catalán Pedrolo, la típica novela de lectura obligatoria en secundaria.
Por otro lado, también me llamó la atención la idea de los "supervivientes", es decir de ese último grupo de humanos en medio del caos. Se trata de una idea muy bíblica, que en la visión anglosajona del mundo adopta un matiz muy predecible: sólo los puros serán premiados. El Myflower, supongo, rodeado de zombies.

jueves, 9 de septiembre de 2010

El mosaico partido: la economía más allá de las ecuaciones. (Dowbor).


Pronto se cumplirán dos años de la quiebra de Lehman Brothers. Muchos consideran ese momento (el 15 de septiembre de 2008) el hito de la crisis subprime. En aquellos meses la percepción general era que la causa fundamental del crack había sido el programa de desregulación global que los neocons anglosajones habían conseguido implantar a lo largo de los 80 y los 90. La opinión común era que había que llevar a cabo un contraproceso de rearme de los estados nacionales y de las instituciones de control. Es decir, que había que reformar el capitalismo liberal.
Dos años después, las ideas dominantes han cambiado. Ahora el punto de vista hegemónico vuelve a ser: "contra la crisis, más mercado". De hecho, varios estados nacionales de la zona central del sistema (España, Francia, Italia) liberalizan su mercado laboral o aplican recetas liberales para cumplir las consignas de los mercados financieros internacionales. ¿Qué ha pasado en estos dos años? ¿En qué momento nos engañaron? ¿Quién decide cuál es la opinión dominante? Quizá para recomponer nuestros esquemas de análisis tendríamos que volver a algún momento previo, a lo que se pensaba del sistema antes de la crisis.

Reflexionando sobre este tema, me encontré en los armarios del pueblo este libro de la colección "Libros de encuentro" de la organización Intermón Oxfam. El libro tiene dos partes diferenciadas. La primera es una autobiografía del autor, que hizo el típico recorrido intelectual y personal de muchos estudiantes latinoamericanos: el descubrimiento de la pobreza de sus compatriotas, el enojo, el antiamericanismo, la subversión, la antisubversión, la tortura en las instalaciones militares, el exilio, el descubrimiento de la economía planificada y su posterior fracaso. Ese recorrido intelectual justifica la segunda parte del libro, en donde el autor hace hincapié en la necesidad de liberarse de los corsés ideológicos y de investigar las condiciones concretas de cada lugar. En la línea de Amartya Sen, Dowbor analiza las razones del éxito o del fracaso de muchas de las iniciativas económicas en las que participó como consejero o como profesor. Usa para ello un equipo de herramientas casi desconocidas para la economía ordinaria: conceptos como red, legimitidad o tiempo social. Recomendado para heterodoxos.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

The Karate Kid (2010).


Los de mi generación vimos muchas pelis de chinos. Era el penúltimo género al que recurrieron los cines de los barrios obreros, antes de pasarse a las clasificadas S y cerrar. Las películas de artes marciales eran sencillitas, honradas, fáciles de ver y de entender. Por lo general, tenían un protagonista que daba unas hostias como panes, recitaba haikus y siempre vencía a los malos. El más famoso fue Bruce Lee. Y como éramos inocentes y nos conformábamos con poco, todos queríamos saber artes marciales para defendernos de los tipos chungos que nos amedrentaban. Es decir, el mismo mecanismo de huída que ofrecían los superhéroes de la Marvel; pero menos fantasioso. Así que los gimnasios se convirtieron en buenos negocios (en mi suburbio eran todos coreanos huídos de la guerra que enseñaban taekwondo). Claro que cuando ibas al gimnasio te dabas cuenta de la diferencia que hay entre el cine y la realidad, esa que hace que todo el mundo prefiera el cine. Pero entre acrobacia y acrobacia se fue colando un poco de sabiduría oriental, es decir, de sabiduría.

Así que no me podía negar a ir a ver este estreno. Se trata de un remake del éxito del 84, con más presupuesto y un protagonista más mono, si cabe: Jaden Smith, el hijo del todopoderoso príncipe Will Smith. Hay que reconocerle al niño que lleva el arte en la sangre y todo lo hace bien. Le han puesto de profe de kung-fu a Jackie Chan, un habitual del género y les ha quedado una peli bonita y suave, casi Disney, con mucho karma y mucho chi, que además, transcurre en el origen de todas las cosas: China. Ideal para hacer la digestión de las palomitas y la coca-cola.

martes, 31 de agosto de 2010

Centurión.

Al igual que hacían nuestros padres y abuelos, para huir de los calores del final de agosto, me fui al cine, que tiene aire acondicionado. Y escogí esta peli bélica.

Trata de unos soldados norteamericanos que combaten en Afganistán. A pesar de la superioridad en hombres, armas y preparación de las tropas de ocupación, sufren continuas bajas a manos de los pashtunes, que practican una guerra de guerrillas cruel y fanática. Después de que su división sea aniquilada, el grupo de soldados queda detrás de las líneas enemigas, al mando de un suboficial llamado Quinto Dias (Fassbender). Intentan sobrevivir, perseguidos como animales en un territorio que difícilmente puede albergar vida humana. Podemos contemplar una sucesión de escenas extremadamente violentas, que rozan lo gore, en unos paisajes desnudos y puros.

La peli solo aspira a entretener y todos los personajes, tanto los marines como los talibanes son planos; los primeros hacen de soldados voluntariosos y viriles y los segundos de fuerza de la naturaleza, que de forma inevitable acabará encontrando y aniquilando a los primeros. No pude evitar acordarme de los pobres guardiaciviles y el traductor que murireron el otro día en esa guerra absurda y cruel. Dentro de ese tedio ensangrentado, se perfila a veces el desconcierto de los soldados supervivientes, representantes de un mundo distinto, civilizado y cosmopolita, que no comprenden qué hacen allí, en el culo del mundo, enfrentados a esos bárbaros fanatizados en una guerra sin sentido que a nadie interesa, más que a los políticos corruptos que los enviaron. El colapso de todo el sistema imperial se adivina también en la desesperación y la impotencia de los soldados perseguidos como animales.


Ah! Me he confundido, la peli no transcurre en Afganistán, sino en la antigua Caledonia (Escocia), donde no hay pashtunes, sino pictos bárbaros y los protagonistas son los legionarios de una Roma lejana y exhausta.

domingo, 29 de agosto de 2010

Guipúzcoa. Bernardo Atxaga.


He pasado unos días hermosos andando por las frescas montañas de Guipúzcoa con dos buenos amigos. Durante esos días han venido a mi mente en varias ocasiones dos libros de uno de mis autores preferidos. A través de esos libros, he intentado entender la realidad de lo que estaban viendo mis ojos y mis botas de senderista. Pero a su vez, las historias que leí en esos dos libros, deformaban esa realidad que estaba delante de mí y me hacían ahogarme en un mar de tópicos y lugares comunes. La literatura como un gran prismático y también como una lente deformante. El autor al que me refiero es, obviamente, Bernardo Atxaga. Y los dos libros, escritos originalmente en euskera y traducidos por el propio autor, son: "Un hombre solo" (1993) y "El hijo del acordeonista"(2004).

Uno de los hostales en los que nos alojamos, cerca de Arrate, me recordaba al hotel rural en el que se ambienta la primera novela. Ese hotel es el refugio de un ex-miembro de ETA, que vive entre la angustia por ocultar su pasado y la incertidumbre de lo que ocurrirá cuando la organización vuelva a pedir su colaboración.

Y al llegar a Elgeta (Elgueta), en el Debagoiena, no pude evitar acordarme de "El hijo del acordeonista", que creo que ya he nombrado alguna vez en este blog. En la larga tarde que Jorge y yo pasamos, viendo como el cielo se oscurecía y haciendo la ronda de bares por la aldea. Los borrachines euskaldunes de narices rojas y anchos hombros con los que compartíamos tedio podían haber sido cualquiera de los protagonistas de aquella novela certera y potente.

viernes, 20 de agosto de 2010

Lecturas del verano.

Compruebo con asombro la cantidad de días que llevo sin meter entradas en el blog. Muchos días sin internet, días plácidos de verano, de tranquilidad y de viajes. Reseño brevemente lo que he leído en estas vacaciones que ya se van, para siempre.

A finales de julio, me leí "La historia del dinero. De la piedra arenisca al ciberespacio", de Jack Weatherford. Se trataba de un libro de saldo que me encontré por casa. Inicialmente me decepcionó al comprobar que, además de anticuado, no era un libro sobre historia económica. En realidad, trata los aspectos sociológicos del uso del dinero a lo largo de la historia. Pero luego empecé a disfrutarlo más. Comencé a comprender que si hay algo que caracteriza a nuestra civilización (la manera humana de vivir de unos 5.000 años hasta ahora) frente a otras, es precisamente que la sociedad completa gira en torno a esa cosa prodigiosa llamada dinero. Siempre me llama la atención la capacidad que tienen los autores anglosajones para relacionar temas diferentes de manera erudita y amena. En la universidad española, tan preocupada ahora por la hiperespecialización, hay pocos profesores que tengan esa visión de conjunto y esa capacidad de síntesis.

También leí "Una historia del antisemitismo", de Gerald Messadié. Un libro imprescindible para entender mejor la historia de occidente, y sus fanatismos y sus oscuridades enormes. El antisemitismo es uno de las caras de ese mal que conforma nuestra alma profunda.

Y en lo que se refiere a ficción, dos libros. Por un lado, la curiosa novelita "Alba Cromm". Se la regalé a Irene, con la voluntad implícita de leerla yo. Creo que ambos hemos disfrutado con su lectura. El argumento no es gran cosa: un suspense futurista con buenos y malos; pero tiene ingredientes interesantes: la guerra eterna entre hombres y mujeres y está narrado a través de varios lenguajes, pues los protagonistas mantienen conversaciones con el messenger o escriben en el blog. Nueva literatura para la nueva época. La red omnipresente, el sueño borgiano de la biblioteca de Babel.

Por otro, algo más clásico, que me encontré en la casa donde estuvimos en Menorca: "Opiniones de un payaso". El particular ajuste de cuentas del premio nobel de literatura Heinrich Böll con la sociedad alemana de la postguerra. Un libro lúcido, desgarrado, sobre la hipocresía religiosa, sobre el desamor y la infelicidad, sobre el alma de los artistas, sobre el fracaso personal. Está lleno de párrafos brillantísimos (mérito que supongo en parte del traductor). Vamos, lo mejor para leer en la playa.

lunes, 26 de julio de 2010

Mujeres de El Cairo (2010)


¿Qué hay al otro lado del Mediterráneo? ¿Qué creemos que hay? El sábado vimos una peli de las que ayudan a comprender un poco mejor a las sociedades de los países islámicos. La sociedad egipcia, concretamente. Y sé que el adjetivo "islámico" ya supone una generalización pueril y desinformada.
La peli trata la condición femenina en esa sociedad, a través de las entrevistas que una periodista estrella hace en su programa líder de audiencia. Mediante la historia de tres mujeres, y la de la propia entrevistadora, vemos la discriminación contra la que esas mujeres luchan. Y vemos que el problema no es sólo el velo, "hay muchos tipos de velo, no solamente el de tela", dice uno de los personajes. La protagonista pertenece a la clase social más alta, que vive en un mundo occidentalizado y rico. Me impresionó la vista de la metrópolis de El Cairo desde el rascacielos donde trabaja su marido, otro periodista famoso y bien pagado: desde esa altura no se diferenciaba nada de Madrid o de París. Pero incluso en esa clase social próspera y moderna se hace presente la desigualdad que sufren las mujeres. Es decir, la dualidad entre la parte de la sociedad que intenta "modernizarse" y la sociedad tradicional, y que fractura países como Egipto o Turquía. "Yo soy dos", le dice una de las dependientas de las tiendas de lujo que frecuenta la periodista y que se tiene que cubrir la cabeza y cambiar de ropa para regresar a donde vive, uno de los infinitos suburbios que circundan El Cairo. La peli no es cinematográficamente perfecta y se hace un poco larga; pero plantea bien el machismo como uno de los componentes fundamentales de aquellas sociedades. Recomendable, aunque uno (o una) pueda pensar "y en la nuestra a calderadas".

sábado, 24 de julio de 2010

Eslava Galán y el Santo Cáliz


Eslava Galán es uno de los estajanovistas del panorama editorial español. Hace literatura, ensayo, best-sellers con seudónimo y hasta poesía a razón de dos o tres volúmenes al año. Supongo que debe tener muchas cosas bastante malas. Pero lo que he leído de él me ha parecido soportable. Recuerdo con cariño "El comedido hidalgo"(1994): una novela basada en la vida de Cervantes. Esa figura y ese paisaje: la Castilla decandente y agostada de finales del XVI dan para mucha literatura, supongo. Recuerdo, sobre todo, el final fínisimo de un párrafo que me impresionó, cuando ese recaudador de impuestos manco va con su caballo: "...en dirección a Sevilla, donde late el corazón del mundo".

A principios de julio, leí dos libros de Eslava Galán que andan cogiendo polvo en las estanterías de la casa del pueblo. Me vienen a la mente ahora que veo algo en la prensa de la ciudad sobre el Santo Cáliz que se guarda en la catedral de Valencia. Estos dos libros se podrían clasificar como "libros escépticos" o "desmitificadores".

El primer libro se titula: "Los templarios y otros enigmas medievales" (1992) y es una colección de apuntes sobre diversas historietas pertenecientes a la edad media europea y española (permítaseme la separación). El autor explica lo que convencionalmente se sabe sobre esos temas, es decir lo que pone en la Wikipedia, y después, pasa a desmontar cruelmente las leyendas y misterios que se han ido forjando al respecto. Obviamente, el argumento estrella del esoterismo medievalizante son los "misteriosos" templarios y sus "tesoros" y su "sabiduría" escondida. Han dado para toneladas y toneladas de libros y folletos. Pues bien, los templarios y las otras órdenes militares eran solo eso: estamentos perfectamente encuadrados en la estructura de clases de sus sociedades, que acabaron cuando acabaron sus funciones de control o de poder o de expansión comercial hacia Oriente. Da un poquito de pena; pero esa es la simple y desnuda realidad. Y eso que en mi pueblo y en otros sitios de Aragón andan ahora usando la simbología y las ruinas de los castillos de aquellos gorrones para hacer fiestas y promover el turismo fino. Me parece bien mientras no se olvide que ya no hay ovnis, ni tesoros escondidos, ni dinastías merovingias, ni hijos de María de Magdala, solo la historia de las clases sociales y la lucha por el pan, desnuda y terrible, sin romanticismos ni películas.


El segundo libro es "El fraude de la sábana santa y las reliquias de Cristo" (1997). Uno de los aspectos más curiosos del cristianismo, como religión oficial de Occidente, ha sido la afición a las reliquias. Las reliquias transferían su "poder mágico" a su poseedor y se convertían así en un símbolo de la posición de una ciudad o de un mandamás en la jerarquía política. Desde nuestro punto de vista contemporáneo, tan triste y tan aguafiestas, resulta cómico que haya, por ejemplo, tantos restos de la cruz en la que, al parecer, fue ejecutado el nazareno, que se podrían construir barcos enteros con ellos. O profundizando en el absurdo, que una docena larga de sitios se proclamen poseedores de los restos cárnicos de la circuncisión del mesías. Todo nos puede parecer rídiculo y macabro, como las parodias que hacen de las pelis de terror; pero la fe en esas reliquias constituyó durante siglos una parte fundamental de la fe cristiana. En lo que se refiere a la reliquia más famosa, la llamada "sábana santa" de Turín, se sabe, gracias al Carbono 14, que se trata de una ingeniosa falsificación medieval. Una pseudociencia: la "sindonología", que pretende llegar al conocimiento de Dios (o de su hijo el crucificado) a través del análisis "científico" le da a Eslava Galán para cincuenta páginas de mofa y de cachondeo. Es un abusón. Hace trescientos años no se hubiese puesto tan chulito. Volviendo al principio, los de la catedral de Valencia pueden estar tranquilos: no se pueden aplicar esas pruebas de sabios descreídos al Cáliz, pues la sencilla copa envuelta en el oro y en las piedras preciosos que le pusieron después, es de materia inorgánica.
Hoy, la Iglesia Católica, como ya no puede quemar a los preguntones, adopta un significativo silencio sobre lo de las reliquias: deja a las gentes que sigan adorando momias incorruptas, columas donde se aparecieron hologramas o plumas de las alas del Arcángel San Gabriel. Lo importante es que sean felices y que marquen la casillita.

martes, 29 de junio de 2010

Pirineos, tristes montes (Severino Pallaruelo)


En las vacaciones de navidad del 2002 hice mi primer viaje largo a los Pirineos. Pasamos la nochevieja en unos bungalows sin alma al lado del embalse de El grado.
Fue en aquel viaje, cuando me encontré este viejo libro en una tienda de deportes y material de montaña en L'Aínsa, mientras mis amigos compraban ropa para el esquí. Entonces, yo no sabía casi nada de aquellas montañas. Por eso, cuando una de las chicas del grupo, una morena alta y fuerte, aficionada a los deportes de invierno, me espetó "¿tristes? ¿por qué tristes?", yo no supe qué responder.

A la vuelta, leí aquel libro con tranquilidad y ternura. Contaba pequeñas historias de los montañeses, de los abuelos de Pallaruelo y de los abuelos de sus abuelos. Y yo no pude evitar pensar también en mis antepasados y en la dura vida de aquellas gentes, con sus inviernos eternos. Comprendí entonces qué significaba "triste". Después, volvería a andar por los Pirineos y leería las historias de las gentes que expulsaron de sus casas a hostias o a hambres y también, descubriria los versos formidables de La Ronda "porque hay huellas en la nieve que ni un sarrio ni un esquí pueden dejar". Y me conocería mejor a mí mismo.

Ahora, preparando otro viaje a los Pirineos, releo con cariño esta colección de relatos y todavía me estremezco con la historia del viejo tión que hacía doce o catorce horas de senderos de alta montaña para transportar hielo cuya única utilidad era refrescar las bebidas de los ingenieros de los pantanos y de las primeras líneas eléctricas. Aquel viejo hombre montañés nunca se quejó de nada, nunca dijo nada.

miércoles, 23 de junio de 2010

Historia de la guerra de España. Vicente Rojo.


Supongamos que existe algo parecido a la neutralidad en historia, es decir, que los hechos ocurridos en el pasado pueden aprehenderse despojados de todo sesgo o prejuicio. Supongamos también que las personalidades individuales afectan con sus particularidades y talentos al devenir histórico y supongamos, por último, que la historia militar, es decir, lo de las batallitas y los movimientos y los repliegues, etc. es algo importante. Asumiendo todo esto, llegaríamos a la conclusión de que el general Vicente Rojo Lluch fue uno de los españoles más importantes del siglo XX. Sin embargo, este valenciano no tiene ni calles ni plazas dedicadas en ninguna ciudad grande. La razón es fácil de adivinar: se mantuvo leal al gobierno español y, por tanto, acabó en el mando de los perdedores. Mala suerte.

Para mi cumpleaños, mi cuadrilla de amigos, me regaló este libro, ¡ muchas gracias, Enrique! En él, se publica el último manuscrito inédito del general, redactado durante su exilio. Jorge Martínez Reverte lo descubrió en el Archivo Histórico Nacional y lo ha sacado sin añadirle demasiadas notas. Por supuesto, Rojo ya había publicado otras cosas autobiográficas sobre la guerra, como “Así fue la defensa de Madrid”, que aparece en este libro como segundo capítulo.

Rojo, como otros militares de la época, se vio sorprendido por el golpe de estado del 17 de julio de 1936. En su conciencia, entraban en conflicto sus creencias católicas y su aversión al desorden social con la fidelidad al gobierno legalmente constituido. Como otros, decidió mantenerse en su puesto y acatar las órdenes de las autoridades civiles. ¡Qué terrible debió ser aquel verano! Rojo describe en la primera parte del libro, con una prosa algo pesada, pero culta, sus impresiones y sus sufrimientos. Inevitablemente, me recordaba a aquel premio Planeta de 1983, “La guerra del general Escobar” de Olaizola. Muchas de estas gentes de orden acabaron impregnándose del entusiasmo popular que permitió a aquella España rodeada y aislada defenderse durante 3 años.

La segunda parte del libro, donde se centra más en su desempeño profesional, me resultó más interesante y fácil de leer. La exitosa defensa de Madrid convirtió a Rojo en Jefe del Estado Mayor, desde donde concibió sus planes estratégicos de gran alcance. Quién sabe que hubiera pasado si el medio millón de hombres en armas que la República española había logrado organizar a mediados del 38 hubiera dispuesto de suministros y si hubieran podido llevar a cabo el famoso Plan P. Muchos especialistas piensan que Franco hubiera podido perder la guerra por sus numerosos errores. A los interesados en el tema, les recomiendo “La incompetencia militar de Franco”, del coronel Carlos Blanco Escolá, que leí con placer y cierto asombro hace ya muchos años.



Nada de esto ocurrió. El ejército mixto de la república no atacó Extremadura. La armada española no atacó a los submarinos alemanes. Franco ganó la guerra y Rojo acabó dando clases en Bolivia.

jueves, 17 de junio de 2010

Monografico.net


Uno de los tipos de literatura que más he consumido a lo largo de mi vida son los opúsculos y folletos que reparten por los bares (aunque en esos sitios también he consumido otras cosas). Se trata de publicaciones que viven de la publicidad que esos mismos garitos pagan en sus páginas. Por lo general, se trata de publicaciones con poca vida, poco talento y poco interés.

El otro día, a la segunda cerveza, agarré uno de esos opúsculos, titulado Monográfico.net. Lo primero que me sorprendió fue que llevaban 139 números editados. Automáticamente pensé que era una mentirijilla. Pero me llevé una gran sorpresa al empezar a hojear el cuadernillo y ver quiénes publicaban allí: El Roto (en página par), Darío Aranti, Calpurnio, etc... Es decir, la créme de la créme del humor gráfico latinoamericano y español. Pero es que al avanzar un poco más en sus páginas, me encuentro incluso un artículo de Noam Chomsky. Ironía: lo que no le publican en los grandes medios norteamericanos, se lo publican en los folleticos europeos 100% papel reciclado. Y entonces volví atrás, pedí otra cerveza y me dispuse a estudiar todos los textos que todavía no había leído.

Al día siguiente, investigo un poco en la red y como sospechaba, Monografico.net también es una web muy cuidadita y diseñada, donde alguien ha debido meter pasta para tener como colaboradores a tipos bastante buenos y esperar a que los probecicos dueños de los bares le vayan poniendo publicidad. Y mientras, yo sigo bebiendo cerveza mientras leo "Belleza: el hombre se fijo en la belleza de la flor. ¡Estoy perdida!- pensó la flor." (Eneko) o "No deberíamos preocuparnos tanto por la crisis, sabido es que no hay mal que cien años dure... A este sólo le quedan noventa y nueve..." (Miguel Ángel Martín).

miércoles, 2 de junio de 2010

Regular, gracias a Dios


Fue mi paisano Miguel, al que se lo había presentado Joaquín Carbonell, el primero que me dio la mala noticia: "¿Sabes que Labordeta tiene cáncer?". Así que cuando vi el título y la portada del libro que mis compañeros de trabajo me regalaban por mi cumpleaños, sabía de lo que se trataba. Labordeta ya había escrito cosas biográficas en el pasado: hace poco reseñé aquí el "Memorias de un beduino" sobre sus ocho años de parlamentario; pero este último libro es distinto. Se trata de los apuntes biográficos de un hombre enfermo, de alguien que va de su casa al hospital y del hospital a casa, pasando por el dolor y el miedo. Y eso abruma y enternece, aunque el que cuente historietas de su vida sea un mito viviente. Es lo que tiene el adjetivo "viviente".

Labordeta ha sido muchas cosas. De hecho, la capacidad para disfrazarse, para transformarse a sí mismo en lo ideológico y en cierto modo, en lo poético, es una de las características principales del personaje. Y sin embargo, su vida y su obra parecen más coherentes cuanto mejor sea la perspectiva desde la que se observan. En este libro, parece cerrarse ese periplo, porque el personaje se transforma en persona. En una persona asustada, a la que su hija tiene que ayudar a escribir estas "memorias compartidas" porque ya no tiene fuerza para agarrar el boli. Y sin embargo, incluso detrás de ese pesimismo aparente y retorcido, tan aragonés, podemos notar cierta esperanza tranquila.

En estas memorias, pone más luz en algunos de los aspectos de su vida que había dejado de lado en obras anteriores: sus padres y el negocio familiar, las milicias universitarias, su boda. Es decir, las cosas importantes de verdad. Aunque fuera la vida triste de los profesores represaliados en la Zaragoza derrotada y oscura de los 40 y los 50, esa "gusanera" como escribió su hermano Miguel, el gran poeta ausente, siempre ausente. En el libro también vuelve a contar, cambiando un poco el tono, alguna de las vivencias que marcaron su vida y lo convirtieron en el Labordeta público: los años en el Teruel contradictorio, mediocre y secreto de los 60 y las primeras canciones y conciertos. Aquellos años darían lugar a "Andalán" y a la nueva canción "baturra" como la llama irónicamente el autor, y en última instancia, al aragonesismo contemporáneo. A ese aragonesismo al que este hombre tragón, campechano y andariego le puso una voz rotunda y honrada, aunque ahora la voz ande algo aflautada por culpa de la quimio maldita.

lunes, 31 de mayo de 2010

Lobo. (1994)


El domingo la vimos en la tele, en un canal temático. Nos pareció una cinta correcta, que lograba transmitir, sin demasiados efectos especiales, ese desasosiego que todas las pelis de miedo deberían tener, y que a menudo se convierte en un chiste malo.
Nicholson hace de Nicholson, como siempre, y además hace de hombre lobo, con problemas en el trabajo y en casa. Es decir, lo normal en esta sociedad enferma. Por un momento, pensé que en este mundo ficticio y teatral que entre todos hemos construido, lo normal, lo razonable sería transformarse en un animal, como REALMENTE hacen los indios del peyote. Ser un lobo y aullar por la noche e intentar violar a la Pfeiffer y morderle el cráneo al jovencito trepa que nos quiere quitar el despacho.
Luego se me olvidaron todas esas locuras y seguí disfrutando de la sopa de verduras de domingo que Amparo había preparado.

lunes, 24 de mayo de 2010

Historia de la Unión Soviética (Carlos Taibo)


Nunca olvidaré aquella escena. José Luis y yo en un puente metálico, en la ciudad rusa de Vyborg, (la antigua Viipuri finlandesa), viendo pasar bajo nosotros, durante largos minutos, un tren interminable cargado de chatarra, en dirección al noroeste, hacia Finlandia. Kilómetros de vagones y vagones, repletos de vigas, de maquinaria, de restos oxidados de lo que fueran las glorias industriales del imperio. Era agosto de 1997. Todo se desmontaba. Todo se vendía. Toneladas de hierro enviadas a precio de saldo a Occidente, para ser fundidas en los hornos capitalistas. Para ser recicladas en el fuego del vencedor.

El siglo XX, fue en cierto modo, el de la Unión Soviética. Su fundación, pervivencia y colapso constituyen, quizá, la cuestión histórica más interesante del siglo. Durante nuestra infancia y adolescencia fue siempre la otra mitad del mundo, esa amenaza y al mismo tiempo, ese interrogante sobre la posibilidad de vivir de otra manera. De algún modo, nos sigue pareciendo mentira que ese bloque aparentemente monolítico e inexpugnable, dejara de existir. Casi, casi de un día para otro.

La Unión Soviética fue muchas cosas. Entre ellas, un gran experimento social y económico. Lenin y su secta de revolucionarios consiguieron hacerse con el poder del estado más extenso del planeta e impulsaron un proceso de transformación brutal y gigantesco que costó la vida a muchos millones de personas. Inmensas regiones salieron de la Edad media para formar parte de un inmenso y temible mecanismo de guerra y de poder; pero también de igualitarismo y de modernización. Es difícil imaginarse la magnitud de las catástrofes humanas y ecológicas producidas. Naciones enteras fueron borradas de la faz de la tierra, mientras el nombre de los líderes bolcheviques era pronunciado con adoración y esperanza por todos los esclavos del mundo. La Unión soviética fue también la prolongación histórica de la rusa zarista y de su vocación expansiva. Hasta que no leí "Imperio", del polaco Kapuscinski, no comprendí que la historia soviética debía ser entendida no solamente en términos ideológicos (viabilidad de una sociedad socialista cercada por el capitalismo) sino en términos nacionales y nacionalistas (Rusia como metrópoli centrípeta de veinte o treinta países, muchos de los cuales todavía no sé ubicar en el mapa).

Por todo ello, no podía evitar comprar y devorar este breve libro de Carlos Taibo. El autor no oculta la dificultad de su objetivo: "determinar en qué medida la degradación del sistema soviético fue el producto de 'causas naturales', tuvo su origen en las presiones externas padecidas desde 1917, o por el contrario, obedeció a decisiones más o menos libres de los dirigenes bolcheviques". El libro se estructura en base a los seis líderes máximos que tuvo el régimen. Personalmente, los períodos que más me interesaban eran los de Jrushchev y la Perestroika. Taibo interpreta la historia soviética, desde el famoso XX Congreso de febrero de 1956, hasta el golpe de estado de agosto de 1991 y la dimisión de Gorbachov, como un intento infructuoso de resolver los problemas económicos permanentes que el sistema padecía. Muchos de esos problemas se arrastraban desde la época de Stalin y de la industrialización forzada. Una especie de sino inevitable se percibe en todas las páginas: el burocratismo, la preponderancia del gasto militar, la planificación centralizada, se encaminaban inexcusablemente al desastre. Simplemente, la Unión soviética no pudo mantener la competencia económica, militar y tecnológica con el capitalismo y pese a todos sus intentos, Gorbachov, tuvo que certificar el fin del experimento. Quizá en nuestro lado del mundo se esté dando ahora mismo el mismo proceso y no seamos capaces de verlo.

lunes, 17 de mayo de 2010

Medianoche en el jardín del bien y del mal.


Como es bien sabido, Clint Eastwood ha dirigido grandes películas, entre otras cosas, porque ha dirigido muchas. Y a base de probar, se aprende. El sábado por la noche vimos en el canal temático TCM una de esas muchas.

"Medianoche en el jardín del bien y del mal" es un drama-thriller suavecito y tranquilo ambientado en la hermosa ciudad de Savanna, en el estado sureño de Georgia. Supongo que Eastwood quería indagar en ese sur que resulta tan lejano y tan incomprensible a los yankies. La peli tiene dos de las características habituales en su cine: actores experimentados y una historia correcta; pero las piezas no encajan, las situaciones parecen artificiosas y la cosa es aburrida desde el principio. Amparo no pudo evitar dormirse y yo tuve que hacer un esfuerzo para llegar a la parte del juicio (con Spacey de acusado, Law de víctima y Cusack de testigo despistado) y es que los juicios americanos siempre tienen algo de interesante. Son como muy serios, muy formalitos. Al menos, los acusados no pueden defenderse acusando de prevaricador al juez instructor.

viernes, 14 de mayo de 2010

Guns, germs and steel. (Jared Diamond).


My fellow, Tomás, lent it to me two years ago and I spent good moments reading it. I’m no sure if I give it back to him, because: “There was only one guy more stupid than the one who lent a book, is the one who gave it back”.

I’ve read some books by the same author ("Collapse" and "El tercer chimpancé"), and all of them impressed me. Jared Diamond seems to know about everything. He writes about languages, history, genetics, politics. In fact, “Guns, germs and steel” has the pretentious subtitle: “A short story of everybody for the last 13:000 years”.

The book studies the reasons of the apparent superiority of some human groups above others. Translating it into concrete questions:

• Why Pizarro and his small group were able to beat Atahualpa and the Inca empire, instead of Atahualpa's coming to Castille to capture Charles I of Spain?
• Why white people were able to kill the majority of Australian aborigins and substitute them?
• Why Bantu people (black people) were able to kill the majority of hotentote (bosquiman) people and substitute them in the South of Africa?

The answers are well known in any of those cases: there were big differences in technology and in organization between the invaders and their victims. In some cases, nature helped the winners: the most terrible arms of the Conquistadores in the Americas were the germs and the diseases, which Amerindians were not immunized against. But the original questions are not answered. Why the predominant people (white men, Chinese, bantu farmers) were superior in technology or in organization to subjugated people?

The book argues that the differences in power and technology between human societies originate in environmental differences, which are amplified by various positive feedback loops. These advantages were only due to the influence of geography and were not inherent in the Eurasian genomes.

According to Diamond, there were two big environmental advantages of Eurasia over other areas in which farming apparently developed independently. The various Eurasian inventors of farming in Fertile Crescent and China had by far the best natural endowment of crops and domestic animals. The superiority in domestic animals was the more relevant as other areas had no such animals as horses, camels, cows or sheep.

Other big Eurasian advantage is that its mainly East-West axis provides a huge area with similar latitudes and therefore climates. As a result it was far easier for migrating Eurasian populations to adapt those plants and animals to which they had become accustomed to new areas. The Americas' North-South axis forced Amerindians, Unfortunately for them, to adopt new crops and animals as they migrated from North to South because of the wide variation in climates. In the same way, Africa has natural impassable borders (Sahara desert and tropical forests) which avoid the travel of farming through the whole continent.

Summarizing, human history was determined by natural (geographical) conditions and no by differences between human races, as racism thought. Life always develops in a mysterious way.

miércoles, 12 de mayo de 2010

España e Italia (2): Montalbano y Carvalho.


Más contemporáneo que el rancio Don Camilo, hay otro personaje literario que es bien representativo de la Italia de las últimas décadas: el detective Montalbano. Así que al volver de Roma, releí dos novelas que había en casa y que precisamente son las dos primeras de la saga: "La forma del agua" (La forma dell´acqua) y "El perro de Terracota" (Il cane di terracotta).

El comisario Salvo Montalbano ha sido la gran creación del guionista, director teatral y novelista Andrea Camilleri. La popularidad de las novelas de Montalbano (llevadas a la tele y traducidas) han convertido a Camilleri en un respetable (y rico) abuelito, que se puede permitir decirle a Berlusconi lo que es.
Montalbano resuelve casos en la imaginaria localidad de Vigata, en Sicilia. En sus investigaciones aparece a menudo la especial idiosincracia siciliana (en la versión en italiano, abundan las formas dialectales), la corrupción política y la mafia; pero también la belleza del país y la antigua sabiduría de sus gentes. Esa sabiduría que la Europa inventada por Lutero atribuye siempre al sur, a modo de mala conciencia. Montalbano, oriundo de la isla sabe moverse dentro de ese sistema de fuerzas equilibradas y de palabras no dichas para encontrar la verdad, aunque a veces, la verdad no pueda ser revelada.

Como es bien sabido, el apellido Montalbano es un homenaje explícito de Camilleri a su amigo Vázquez Montalbán. Así que es inevitable comparar a los personajes estrella de ambos: Montalbano y Carvalho, y discutir hasta qué punto son arquetipos "nacionales" de la España e Italia contemporáneas.

Ambos, Montalbano y Carvalho gozan plenamente de la gastronomía, ambos tienen una mujer que les quiere y muchas que los desean; pero Montalbano disfruta de la vida, mientras que Carvalho arrastra una angustia permanente. Montalbano se baña desnudo en el mar al amanecer y Carvalho quema libros con odio y resentimiento. En ese sentido me confiman lo que alguna vez he pensado de Italia y de España, que la primera es la segunda en tonos amables, mientras que España es Italia en tonos trágicos. García Márquez escribió una vez en alguno de sus "cuentos peregrinos" algo así como "los italianos, hace muchos siglos que descubrieron que no hay más vida que esta y eso los ha hecho perezosos y acomodaticios; pero, a diferencia de los españoles, también les ha quitado el vicio de la crueldad".

miércoles, 5 de mayo de 2010

España e Italia (1): Don Camilo.


En uno de los muchos bares que frecuento, además de dos guapas camareras, hay libros. Y mientras espero que venga Enrique, acompaño las primeras cervezas con la lectura de alguno de ellos. Así, me he leído "El camarada Don Camilo", la tercera de la saga. Por casa, andan también "Don Camilo", "La vuelta de D. Camilo" y "D.C. y los jóvenes de hoy". Tengo que confesar que he disfrutado con todos ellos. Y eso que comprendo perfectamente el papel ideológico del personaje creado por Guareschi. Todo, en la Italia de la postguerra, estaba destinado a evitar que el Partido Comunista ganara unas elecciones. Para ello, se usó el poder de la CIA, las organizaciones mafiosas, el sistema electoral, el "Osservatore italiano", las bombas en las estaciones de tren y también, la literatura y el cine. Afortunadamente para los italianos, consiguieron su objetivo y el PCI nunca llegaría al gobierno.

Don Camilo era un cura de anchas espaldas, que siempre andaba a bofetones con los rojos; pero que en el fondo, era buena persona. El poder del personaje procedía de que se había criado en la misma tierra que sus feligreses. Un cura primario y rural, empapado de esa niebla del norte de Italia que "nubla el corazón de los hombres". Don Camilo era capaz de romper una baraja compacta con las manos para amedrentar a sus adversarios. El jefe de estos, Peppone, el alcalde herrero, igual de grande y de bestia, siempre le tenía que reconocer que, en su momento, Don Camilo también había subido a las montañas para combatir a los fascistas. Guareschi, con un astuto arte para el diálogo y la creación de situaciones, conseguía llevar sus historias a cierta situación en la que el sentimentalismo hacía difícil el más mínimo análisis. Ese personaje y ese mundo sería también llevado al cine por varios directores.

Como he hecho hace poco un viaje de ida y vuelta a Italia, me gustaría poder comparar a Don Camilo con los curas de aquí. En primer lugar, me viene a la mente el cura aragonés Bruno Fierro, que hiciera famoso una canción de La Ronda de Boltaña. Fierro también era el cura de su pueblo: un cura grande y simplote que pertenecía a esas montañas pirenaicas en las que "esconjuraba tronadas". Fierro era (es) como las peñas o los árboles, o los ríos crecidos. Fierro tenía el mejor estómago para el vino de toda la comarca. Comarca, por cierto, llena de "sobrinos" suyos. Por desgracia, la comparación no cuadra. Fierro pertenecía a otra época, a otro mundo.

Los equivalentes de Don Camilo, a este lado del mediterráneo, en esos años 40 y 50, oscuros como las sotanas, no eran tan campechanos ni tan tiernos como aquel cura. Ni el mejor de los escritores hubiera podido construir con ellos algo parecido al personaje italiano. También daban bofetadas; pero menos literarias y más reales. Por desgracia, no hablaban con el Cristo crucificado, como Don Camilo, sino con el Jefe Provincial del Movimiento.

lunes, 3 de mayo de 2010

La isla interior


El sábado fuimos al cine. Por eliminación, entramos a ver esta producción española de la pareja de directores Félix Sabroso y Dunia Ayuso. La peli trata de una familia en la que el padre está aquejado de esquizofrenia y los tres hijos tampoco están demasiado bien. Una inquietante Geraldine Chaplin preside toda esta colección de tristezas y dramas como madre dominante y omnipresente. La historia es un interesante acercamiento a cómo la enfermedad es generadora de enfermedad y cómo los hijos asumen las cargas procedentes de los padres en un doloroso ciclo sin fin.

Aunque los directores consiguen que uno empatice con la situación y se empape de las sombras que pueblan la vida de la familia, el problema es que la historia no se resuelve; porque en cierto modo, no se puede resolver. Los personajes, a pesar de las buenas interpretaciones, parecen por momentos, poco creíbles. En especial, el personaje interpretado por un excelente Alberto San Juan, que es un profe de instituto con graves problemas para la interacción social, que todavía vive en la casa familiar y sufre aterrorizado por la posibilidad de desarrollar la esquizofrenia del padre. Lo extraño del asunto es que es profe de literatura y la cosa, a mí, no me cuadra demasiado. Y eso que he conocido a bastantes profesores tarados, os lo aseguro.

lunes, 26 de abril de 2010

Libros, libros, libros: "Edén".


Neruda decía de ellos: "Ya no caben en el mundo...cuánto libro... cuánto librito... ¿quién es capaz de leerlos?.. Si fueran comestibles...Si en una ola de gran apetito los hiciéramos ensalada, los picarámos, los aliñáramos..." El otro día se celebraba el día del libro: libros por todas partes, en mis dos casas, en el trabajo. Libros nuevecitos y libros de segunda o tercera mano, con el nombre de un antiguo dueño, con hojas marcando las hojas. Libros para cada momento, llenos de historias, de palabras, de angustias inabarcables, de risas alocadas, de polvo. Mundos infinitos. Y de vez en cuando, encuentras uno que te cuenta lo que precisamente querías leer en ese instante, uno que te trae los adjetivos que necesitabas, y que te hace ver lo insignificante (y maravillosa) que es tu vida.

La última novela con la que sentí precisamente esa coincidencia, esa señal, fue "Edén", del poeta Felipe Hernández. No sé por qué, pero viví intensamente los padecimientos del protagonista, un funcionario miope y apocado en un mundo futuro y fantasmal. "Edén" se sitúa en una sociedad que ha sucedido a la nuestra y parece haber perdido gran parte de la tecnología (no hay electricidad ni vehículos); pero conserva nuestras absurdas obsesiones por la organización y la burocracia (en realidad, máscaras del poder). La historia se desarrolla en una ciudad gigantesca en donde conviven en sus innumerables suburbios y barrios, cientos de lenguas distintas (precisamente el protagonista trabaja como intérprete-copista en algo parecido a un Departamento de Traducción). Todos los recursos de esta sociedad degradada y enferma parecen dirigidos a la construcción de una gran torre. Es decir, hay un juego de ucronías-utopías con resonancias bíblicas. El protagonista se verá atrapado en una angustiosa situación debido a un error burócratico. La influencia de "El proceso" de Kafka, una de las obras fundamentales de nuestra cultura, es innegable. Se trata el problema de la identidad, del destino, de la violencia oficial, del deseo. Con estos ingredientes, Hernández construye una historia interesante, a la que quizá hubiera podido sacar más partido; pero que me sirvió para vivir otra vida más miserable y triste que la mía durante tres largas noches.

jueves, 22 de abril de 2010

La Odisea de la plata española.


La economía ha sido coronada como la princesa de entre las ciencias sociales. Creen que a través de ella, se puede llegar a alcanzar el secreto de ese animal prodigioso, brutal, gregario y siempre hambriento, que es el ser humano. Yo no tuve esa vana ilusión hasta bien mayorcito, así que la economía que he estudiado, como ya he escrito alguna vez en el blog, ha sido la de los libros de divulgación. Es decir, que no sé nada del tema. Los de la revista Bostezo, me invitaron a una mesa redonda y no fui capaz de decir nada sensato. Cosas de los autodidactas.

Lo último que he leído ha sido este breve librito del célebre historiador italiano Carlo María Cipolla, más conocido por su teoría de la estupidez . "La Odisea de la plata española" sigue el modelo bien establecido por la historiografía económica, que ya explicara el gran Quevedo en sus célebres versos:

"Nace en las Indias honrado,
Donde el mundo le acompaña;
Viene a morir en España,
Y es en Génova enterrado".


Es decir, Castilla descubrió la manera más rápida y eficiente de enriquecerse: ir a robarles a los que tenían. Pero las inmensas cantidades de plata que llegaron a la corona durante los siglos XVI y XVII, tuvieron como efecto una inflación galopante y las deudas de la monarquía hispánica acabaron financiando el incipiente desarrollo del capitalismo en los países protestantes del norte de Europa. Me ha llamado la atención el hecho de que la moneda castellana se convirtiera en la moneda de referencia internacional (incluso en la lejana China), aunque la corona que la emitía (la principal potencia militar del mundo) estuviera casi en una contínua bancarrota. De alguna manera, la situación se parece algo a la de la actualidad con el dólar, EEUU y su principal comprador de deuda pública: la China contemporánea.

martes, 20 de abril de 2010

Ciudad de vida y muerte.


Una conocida mía es de origen polaco. Recuerdo que en una discusión sobre historia, para hacerle la puñeta, yo le decía que la Segunda Guerra Mundial no había empezado con el ataque alemán a Polonia, en 1939. A ella le daba mucha rabia; pero yo le quería hacer ver que la historia siempre es maleable y que cada nacionalismo (especialmente el de los Estados-Nación) la manipula y la adapta a sus intereses estratégicos. Manu Leguineche podía decir, con toda propiedad, que la Segunda Guerra Mundial empezó en su pueblo (Guernica) con el bombardeo del 26 de abril de 1937. Si uno adopta un punto de vista más universal y cosmopolita, advierte en seguida que, en realidad, el que sería el peor conflicto armado de la historia de la humanidad, había empezado unos años antes, con el proceso de expansión japonesa en el extremo Oriente. "Ciudad de vida y muerte" trata de la conquista y ocupación de la antigua capital del imperio chino, Nanjing-Nanking, por parte de las tropas japonesas.

La publicidad la presentaba como una gran película bélica y efectivamente, se trata de una peli bélica, en blanco y negro, espectacular, atronadora, imparcial, majestuosa y equiparable a los grandes clásicos occidentales; pero solamente durante el primer tercio del metraje. Después, cambia el tono épico y empieza a narrar algo distinto: las brutalidades y crímenes que cometieron los ocupantes japoneses contra los prisioneros y la población civil después de su victoria absoluta. En el segundo tercio del metraje asistimos a la sobrecogedora descripción del asesinato a sangre fría de las decenas de miles de chinos prisioneros. La brutalidad del vencedor parece no tener fin: los vencidos son muertos a bayonetazos para ahorrar balas. O enterrados vivos. Y sin embargo, el espectador todavía está llamado a visitar el horror un poco más de cerca. El último tercio de la película se centra en las violaciones de las niñas y las mujeres chinas por parte de los soldados japoneses. Millares de ellas se vieron convertidas en esclavas sexuales cuya vida no tenía ningún valor en medio de una locura de humillación y dolor.

Lo narrado es tan abrumador que al director y guionista Lu Chan se le puede perdonar cierto academicismo en la manera de construir la peli y algunos minutos que parecen sobrar. El contenido satura cualquier juicio sobre la forma. Afortunadamente, Lu Chan ha huído de planteamientos maniqueos e incluso, en medio de ese infierno, entre los soldados japoneses podemos encontrar la compasión y entre las víctimas la voluntad de vivir y de sobrevivir. Es decir, incluso en medio de la muerte, fluye la vida, que siempre encuentra su camino misterioso, aunque "vivir sea más difícil que morir", como dice uno de los protagonistas.

viernes, 16 de abril de 2010

Las viudas de los jueves


Yo he estado alguna vez en residencias privadas para clases altas en países latinoamericanos. Bien, no en residencias tan lujosas para gente tan rica como los que salen en esta peli; pero sí en urbanizaciones cuya motivación era la misma: la necesidad de separarse, de vivir prodegidos, y al mismo tiempo, encerrados. "Las viudas de los jueves" trata de la vida en una de esas residencias donde los argentinos más ricos (abogados de multinacionales, businessmen, médicos high-class) viven: hay piscinas, jardineros, güisqui de importación, canchas de tenis y mucha gente armada en la puerta, para evitar que pueda entrar el país real, la verdadera Argentina, la América Latina de la pobreza y las villas miseria. Es el sistema, cuanto más pobre es el entorno, más ricos son los ricos; pero más condenados están a vivir en su jaula de oro, sin saber nada de su país, sin ver nunca lo que hay más allá de las verjas vídeovigiladas.

La historia transcurre en diciembre de 2001, cuando el "corralito" y la congelación de los depósitos, es decir, durante la crisis más grave de la Argentina contemporánea. Esa misma crisis que hizo salir a las calles de Buenos Aires a las multitudes también afectó a los residentes de esas urbanizaciones.

Con ese escenario, Pyñeiro, el mismo director de la tierna y hermosa "Kamchatka" intenta contarnos un thriller que sacude la acomodada rutina de los protagonistas. Digo "intenta" porque no lo consigue. La peli se hace aburrida, quizá de tan aburrida y vacía que es la vida de las cuatro parejas del argumento. Hay muchos flash-backs, mucho apunte acerca de la angustia que consume su vida muelle, y algo de moralina sobre el "nada nos basta, por mucho que tengamos siempre queremos más"; pero la peli se hace pesadita, sin que las interpretaciones del elenco de galanes y de bellezas argentinas, ni el interés intrínseco de la historia la salve.

miércoles, 14 de abril de 2010

Le Stanze di Raffaello.



Pasamos unos días en Roma. Visitamos los Museos Vaticanos, esa colección desmesurada y enorme de riquezas, ese botín gigantesco que aturde, ese almacén que guarda la historia simbólica y material de Occidente, que ES Occidente.

Por supuesto, no nos enteramos de mucho, la magnitud de lo que veíamos excedía nuestro conocimiento y nuestra sensibilidad de turistas de rebaño, que quieren ver la Capilla Sixtina. Creo que lo que más nos impresionó fueron "Le Stanze di Raffaello", los antiguos apartamentos del Papa Julio II, decorados con los frescos de Rafael Sanzio. Ya sé que ni cronológica ni artísticamente es exacto lo que voy a escribir; pero me sentí, de algún modo, ante el punto de partida del Renacimiento. Los frescos, verdaderos alardes de técnica y de belleza, irradiaban libertad.

Amparo e Irene estudiaron detenidamente el que quizá es el más famoso: la "Escuela de Atenas". Encontraron cierta incongruencia en la identificación de los personajes que hacían los paneles vaticanos. Según esos paneles y la mayor parte de los autores, los personajes que aparecen en el lado inferior derecho mostrando una bola del mundo y del cielo son Ptolomeo (de espaldas) y Zoroastro (acompañados del propio Rafael y del pintor Perugino). Sin embargo, nos pareció evidente que la figura que estaba de espaldas era la de una mujer. Ellas, que vieron hace poco la peli de Amenábar, llegaron a la conclusión de que esa mujer tenía que ser Hipatia (o Hypatia) de Alejandría, que había desarrollado los trabajos de Ptolomeo.

Aunque esa deducción no coincide con la de la mayor parte de expertos, a mí me pareció razonable. Prefiero la intución de mis chicas que los estudios de los expertos con sotana. Rafael habría pintado esa figura vuelta de espaldas para soslayar la terrible y enfermiza misoginia del arte de la época y de la iglesia católica. Supongo que algún norteamericano ya habrá escrito una novela de aventuras con el tema.

viernes, 2 de abril de 2010

La cinta blanca (Das Weisse Band)


Con tan buenas críticas y tantos premios, tenía miedo de que la quitaran de cartel, así que en la tarde del Viernes Santo, he ido a ver la última de Haneke.

"La cinta blanca" es un esbozo de respuesta a una vieja pregunta, omnipresente en la cultura europea: ¿dónde está el origen del mal? Y una de las muchas caras del mal, en nuestro mundo contemporáneo son las dos guerras mundiales y el militarismo y el fascismo que fueron sus principales causantes.

Haneke, en una película coral, en blanco y negro, muestra al juicio del espectador un pueblo del norte de Alemania, en los años previos al atentado de Sarajevo. Varias capas subyacen en la historia: el sistema feudal prusiano, el dogmatismo protestante y la obsesión por el pecado, que empapa una sociedad que esconde odios y envidias. Una opresiva sensación de maldad reina en el pueblo y se manifiesta en extraños sucesos, muchos de los cuales son símbolos de lo que ocurriría en la historia de los siguientes 30 años. Ya había encontrado esa sensación de maldad, autorreproductiva y perpetua y referida al mismo capítulo de la historia europea, en el libro que comenté en mi entrada anterior "Amphytrion".

Sin embargo, algo dentro de mí, se rebela ante la aparente imposibilidad de vencer a ese mal destructivo e inevitable, que ha reinado y reina en la historia de Occidente.

lunes, 29 de marzo de 2010

Amphytrion (Ignacio Padilla).


Compré esta novela en la Feria del libro antiguo y de ocasión, atraido por la portada y por el título. Así, he aprendido que Amphytrion, en la mitología griega, fue un mortal que dio cobijo a Zeus, y este consiguió acostarse con su mujer haciendóse pasar por aquel.

Es decir, el libro va de suplantaciones. Una cadena de suplantaciones y de falsas identidades, o mejor dicho, de nuevas identidades, conforman un argumento robusto y muy interesante, que recorre la atormentada historia europea del XX.

La trama comienza en el lado imperial de la Gran Guerra y se prolonga a los años oscuros de la Alemania hitleriana y a la posterior persecución de los nazis, en la década de los 60. En cierto modo, los personajes, fantasmales, difusos, reflejan la angustiosa confusión del siglo y sus trágicas consecuencias. Una maligna mano invisible parece llevar a los hombres, incapaces de manejar su destino, a la desgracia. El ajedrez juega cierto papel importante en la historia, puesto que todos los personajes practican el juego. El evocador leitmotiv "Dios mueve al jugador y este a la pieza", en palabras de Borges, resuena en todo el texto.