Ir al contenido principal

Mujeres de El Cairo (2010)


¿Qué hay al otro lado del Mediterráneo? ¿Qué creemos que hay? El sábado vimos una peli de las que ayudan a comprender un poco mejor a las sociedades de los países islámicos. La sociedad egipcia, concretamente. Y sé que el adjetivo "islámico" ya supone una generalización pueril y desinformada.
La peli trata la condición femenina en esa sociedad, a través de las entrevistas que una periodista estrella hace en su programa líder de audiencia. Mediante la historia de tres mujeres, y la de la propia entrevistadora, vemos la discriminación contra la que esas mujeres luchan. Y vemos que el problema no es sólo el velo, "hay muchos tipos de velo, no solamente el de tela", dice uno de los personajes. La protagonista pertenece a la clase social más alta, que vive en un mundo occidentalizado y rico. Me impresionó la vista de la metrópolis de El Cairo desde el rascacielos donde trabaja su marido, otro periodista famoso y bien pagado: desde esa altura no se diferenciaba nada de Madrid o de París. Pero incluso en esa clase social próspera y moderna se hace presente la desigualdad que sufren las mujeres. Es decir, la dualidad entre la parte de la sociedad que intenta "modernizarse" y la sociedad tradicional, y que fractura países como Egipto o Turquía. "Yo soy dos", le dice una de las dependientas de las tiendas de lujo que frecuenta la periodista y que se tiene que cubrir la cabeza y cambiar de ropa para regresar a donde vive, uno de los infinitos suburbios que circundan El Cairo. La peli no es cinematográficamente perfecta y se hace un poco larga; pero plantea bien el machismo como uno de los componentes fundamentales de aquellas sociedades. Recomendable, aunque uno (o una) pueda pensar "y en la nuestra a calderadas".

Comentarios

Entradas populares de este blog

El año del eclipse.

Fue el verano del primer eclipse. Quizá no recordéis las mismas cosas que yo. Pero sí que os acordaréis de que casi todo lo visteis en televisión. En vacaciones se suele ver más tele. Hasta los chavales aparcan un poco los móviles y las redes sociales y entre siesta y siesta miran la vieja, solemne, mediana pantalla. Hacía mucho calor en todas partes y era mejor estar en casa en las horas centrales del día, cuando los informativos. Y por la noche, como se cenaba tarde, la gente también veía las noticias. Incluso los sobrinos, mientras esperaban que Merche les hiciera los bocatas para irse a cenar por ahí, a la fresca. Fue dos días después de la invasión de Ceuta, el primero o segundo de agosto. Marruecos había empujado a ochenta mil desgraciados a cruzar la frontera, unos por el espigón, otros nadando. Fue como lo de la marcha verde pero sin camiseta y con flotadores. Murieron unas ciento cincuenta personas, ahogadas. Mala muerte. Ahogarse viendo la costa. Entonces, Pedro Sánchez salió...

La bola negra

Sangre. Mucha sangre. Para atrapar al espectador desde el principio, la peli comienza con escenas muy violentas. La aviación fascista italiana masacra un pequeño pueblo español. Ya se sabe que los fascistas eran muy buenos matando gente desarmada. Los fascistas italianos masacrando a los abisinios o a los campesinos españoles, por ejemplo. Sin embargo, cuando los que tenían enfrente iban mínimamente armados, los fascistas eran más bien cagones. Los fascistas italianos ya no fueron tan valientes frente a los griegos en octubre de 1940 o frente a los británicos en El Alamein en 1942. Y volviendo a casa, frente las tres divisiones del ejército popular de la República en Guadalajara en marzo de 1937 (es que los españoles llevaban fusiles, los muy cabrones). Dicen los arriacenses viejos que todavía se ve pasar a algún italiano corriendo, cubierto de barro.  " Otra película sobre la guerra civil ", pensarán ustedes. Pues no. Y la peli nos lo advierte en seguida: vemos a uno de...

Gladiator

Parece que esta primavera toca Ridley Scott. El domingo vimos en el canal temático Calle 13 "Gladiator" (pronúnciese en latín, no en norteamericano). Siempre me ha parecido una peli casi perfecta en lo técnico. Casi todo está bien hecho: Crowe y Phoenix son creíbles, la historia no falla, y uno puede sentir la luz cegadora del Coliseo y las frías sombras del interior del Palacio. Sin embargo, sigo sin verla como una obra de arte. Supongo que no puedo evitar compararla con "Espartaco", cuyos combates no son tan espectaculares y cuyo argumento es menos sofisticado; pero sigue siendo el mejor peplum de la historia. Hasta cierto punto, "Gladiator" incluso es presentable en lo que se refiere a contextualización histórica. El malo, el emperador Marco Aurelio Cómodo Antonino, hijo y sucesor de Marco Aurelio, existió realmente y, al parecer, fue bastante nefasto (Gibbon lo considera el inicio de la decadencia del Imperio de Occidente). Como al tipo le gustaba baja...