lunes, 31 de mayo de 2010

Lobo. (1994)


El domingo la vimos en la tele, en un canal temático. Nos pareció una cinta correcta, que lograba transmitir, sin demasiados efectos especiales, ese desasosiego que todas las pelis de miedo deberían tener, y que a menudo se convierte en un chiste malo.
Nicholson hace de Nicholson, como siempre, y además hace de hombre lobo, con problemas en el trabajo y en casa. Es decir, lo normal en esta sociedad enferma. Por un momento, pensé que en este mundo ficticio y teatral que entre todos hemos construido, lo normal, lo razonable sería transformarse en un animal, como REALMENTE hacen los indios del peyote. Ser un lobo y aullar por la noche e intentar violar a la Pfeiffer y morderle el cráneo al jovencito trepa que nos quiere quitar el despacho.
Luego se me olvidaron todas esas locuras y seguí disfrutando de la sopa de verduras de domingo que Amparo había preparado.

lunes, 24 de mayo de 2010

Historia de la Unión Soviética (Carlos Taibo)


Nunca olvidaré aquella escena. José Luis y yo en un puente metálico, en la ciudad rusa de Vyborg, (la antigua Viipuri finlandesa), viendo pasar bajo nosotros, durante largos minutos, un tren interminable cargado de chatarra, en dirección al noroeste, hacia Finlandia. Kilómetros de vagones y vagones, repletos de vigas, de maquinaria, de restos oxidados de lo que fueran las glorias industriales del imperio. Era agosto de 1997. Todo se desmontaba. Todo se vendía. Toneladas de hierro enviadas a precio de saldo a Occidente, para ser fundidas en los hornos capitalistas. Para ser recicladas en el fuego del vencedor.

El siglo XX, fue en cierto modo, el de la Unión Soviética. Su fundación, pervivencia y colapso constituyen, quizá, la cuestión histórica más interesante del siglo. Durante nuestra infancia y adolescencia fue siempre la otra mitad del mundo, esa amenaza y al mismo tiempo, ese interrogante sobre la posibilidad de vivir de otra manera. De algún modo, nos sigue pareciendo mentira que ese bloque aparentemente monolítico e inexpugnable, dejara de existir. Casi, casi de un día para otro.

La Unión Soviética fue muchas cosas. Entre ellas, un gran experimento social y económico. Lenin y su secta de revolucionarios consiguieron hacerse con el poder del estado más extenso del planeta e impulsaron un proceso de transformación brutal y gigantesco que costó la vida a muchos millones de personas. Inmensas regiones salieron de la Edad media para formar parte de un inmenso y temible mecanismo de guerra y de poder; pero también de igualitarismo y de modernización. Es difícil imaginarse la magnitud de las catástrofes humanas y ecológicas producidas. Naciones enteras fueron borradas de la faz de la tierra, mientras el nombre de los líderes bolcheviques era pronunciado con adoración y esperanza por todos los esclavos del mundo. La Unión soviética fue también la prolongación histórica de la rusa zarista y de su vocación expansiva. Hasta que no leí "Imperio", del polaco Kapuscinski, no comprendí que la historia soviética debía ser entendida no solamente en términos ideológicos (viabilidad de una sociedad socialista cercada por el capitalismo) sino en términos nacionales y nacionalistas (Rusia como metrópoli centrípeta de veinte o treinta países, muchos de los cuales todavía no sé ubicar en el mapa).

Por todo ello, no podía evitar comprar y devorar este breve libro de Carlos Taibo. El autor no oculta la dificultad de su objetivo: "determinar en qué medida la degradación del sistema soviético fue el producto de 'causas naturales', tuvo su origen en las presiones externas padecidas desde 1917, o por el contrario, obedeció a decisiones más o menos libres de los dirigenes bolcheviques". El libro se estructura en base a los seis líderes máximos que tuvo el régimen. Personalmente, los períodos que más me interesaban eran los de Jrushchev y la Perestroika. Taibo interpreta la historia soviética, desde el famoso XX Congreso de febrero de 1956, hasta el golpe de estado de agosto de 1991 y la dimisión de Gorbachov, como un intento infructuoso de resolver los problemas económicos permanentes que el sistema padecía. Muchos de esos problemas se arrastraban desde la época de Stalin y de la industrialización forzada. Una especie de sino inevitable se percibe en todas las páginas: el burocratismo, la preponderancia del gasto militar, la planificación centralizada, se encaminaban inexcusablemente al desastre. Simplemente, la Unión soviética no pudo mantener la competencia económica, militar y tecnológica con el capitalismo y pese a todos sus intentos, Gorbachov, tuvo que certificar el fin del experimento. Quizá en nuestro lado del mundo se esté dando ahora mismo el mismo proceso y no seamos capaces de verlo.

lunes, 17 de mayo de 2010

Medianoche en el jardín del bien y del mal.


Como es bien sabido, Clint Eastwood ha dirigido grandes películas, entre otras cosas, porque ha dirigido muchas. Y a base de probar, se aprende. El sábado por la noche vimos en el canal temático TCM una de esas muchas.

"Medianoche en el jardín del bien y del mal" es un drama-thriller suavecito y tranquilo ambientado en la hermosa ciudad de Savanna, en el estado sureño de Georgia. Supongo que Eastwood quería indagar en ese sur que resulta tan lejano y tan incomprensible a los yankies. La peli tiene dos de las características habituales en su cine: actores experimentados y una historia correcta; pero las piezas no encajan, las situaciones parecen artificiosas y la cosa es aburrida desde el principio. Amparo no pudo evitar dormirse y yo tuve que hacer un esfuerzo para llegar a la parte del juicio (con Spacey de acusado, Law de víctima y Cusack de testigo despistado) y es que los juicios americanos siempre tienen algo de interesante. Son como muy serios, muy formalitos. Al menos, los acusados no pueden defenderse acusando de prevaricador al juez instructor.

viernes, 14 de mayo de 2010

Guns, germs and steel. (Jared Diamond).


My fellow, Tomás, lent it to me two years ago and I spent good moments reading it. I’m no sure if I give it back to him, because: “There was only one guy more stupid than the one who lent a book, is the one who gave it back”.

I’ve read some books by the same author ("Collapse" and "El tercer chimpancé"), and all of them impressed me. Jared Diamond seems to know about everything. He writes about languages, history, genetics, politics. In fact, “Guns, germs and steel” has the pretentious subtitle: “A short story of everybody for the last 13:000 years”.

The book studies the reasons of the apparent superiority of some human groups above others. Translating it into concrete questions:

• Why Pizarro and his small group were able to beat Atahualpa and the Inca empire, instead of Atahualpa's coming to Castille to capture Charles I of Spain?
• Why white people were able to kill the majority of Australian aborigins and substitute them?
• Why Bantu people (black people) were able to kill the majority of hotentote (bosquiman) people and substitute them in the South of Africa?

The answers are well known in any of those cases: there were big differences in technology and in organization between the invaders and their victims. In some cases, nature helped the winners: the most terrible arms of the Conquistadores in the Americas were the germs and the diseases, which Amerindians were not immunized against. But the original questions are not answered. Why the predominant people (white men, Chinese, bantu farmers) were superior in technology or in organization to subjugated people?

The book argues that the differences in power and technology between human societies originate in environmental differences, which are amplified by various positive feedback loops. These advantages were only due to the influence of geography and were not inherent in the Eurasian genomes.

According to Diamond, there were two big environmental advantages of Eurasia over other areas in which farming apparently developed independently. The various Eurasian inventors of farming in Fertile Crescent and China had by far the best natural endowment of crops and domestic animals. The superiority in domestic animals was the more relevant as other areas had no such animals as horses, camels, cows or sheep.

Other big Eurasian advantage is that its mainly East-West axis provides a huge area with similar latitudes and therefore climates. As a result it was far easier for migrating Eurasian populations to adapt those plants and animals to which they had become accustomed to new areas. The Americas' North-South axis forced Amerindians, Unfortunately for them, to adopt new crops and animals as they migrated from North to South because of the wide variation in climates. In the same way, Africa has natural impassable borders (Sahara desert and tropical forests) which avoid the travel of farming through the whole continent.

Summarizing, human history was determined by natural (geographical) conditions and no by differences between human races, as racism thought. Life always develops in a mysterious way.

miércoles, 12 de mayo de 2010

España e Italia (2): Montalbano y Carvalho.


Más contemporáneo que el rancio Don Camilo, hay otro personaje literario que es bien representativo de la Italia de las últimas décadas: el detective Montalbano. Así que al volver de Roma, releí dos novelas que había en casa y que precisamente son las dos primeras de la saga: "La forma del agua" (La forma dell´acqua) y "El perro de Terracota" (Il cane di terracotta).

El comisario Salvo Montalbano ha sido la gran creación del guionista, director teatral y novelista Andrea Camilleri. La popularidad de las novelas de Montalbano (llevadas a la tele y traducidas) han convertido a Camilleri en un respetable (y rico) abuelito, que se puede permitir decirle a Berlusconi lo que es.
Montalbano resuelve casos en la imaginaria localidad de Vigata, en Sicilia. En sus investigaciones aparece a menudo la especial idiosincracia siciliana (en la versión en italiano, abundan las formas dialectales), la corrupción política y la mafia; pero también la belleza del país y la antigua sabiduría de sus gentes. Esa sabiduría que la Europa inventada por Lutero atribuye siempre al sur, a modo de mala conciencia. Montalbano, oriundo de la isla sabe moverse dentro de ese sistema de fuerzas equilibradas y de palabras no dichas para encontrar la verdad, aunque a veces, la verdad no pueda ser revelada.

Como es bien sabido, el apellido Montalbano es un homenaje explícito de Camilleri a su amigo Vázquez Montalbán. Así que es inevitable comparar a los personajes estrella de ambos: Montalbano y Carvalho, y discutir hasta qué punto son arquetipos "nacionales" de la España e Italia contemporáneas.

Ambos, Montalbano y Carvalho gozan plenamente de la gastronomía, ambos tienen una mujer que les quiere y muchas que los desean; pero Montalbano disfruta de la vida, mientras que Carvalho arrastra una angustia permanente. Montalbano se baña desnudo en el mar al amanecer y Carvalho quema libros con odio y resentimiento. En ese sentido me confiman lo que alguna vez he pensado de Italia y de España, que la primera es la segunda en tonos amables, mientras que España es Italia en tonos trágicos. García Márquez escribió una vez en alguno de sus "cuentos peregrinos" algo así como "los italianos, hace muchos siglos que descubrieron que no hay más vida que esta y eso los ha hecho perezosos y acomodaticios; pero, a diferencia de los españoles, también les ha quitado el vicio de la crueldad".

miércoles, 5 de mayo de 2010

España e Italia (1): Don Camilo.


En uno de los muchos bares que frecuento, además de dos guapas camareras, hay libros. Y mientras espero que venga Enrique, acompaño las primeras cervezas con la lectura de alguno de ellos. Así, me he leído "El camarada Don Camilo", la tercera de la saga. Por casa, andan también "Don Camilo", "La vuelta de D. Camilo" y "D.C. y los jóvenes de hoy". Tengo que confesar que he disfrutado con todos ellos. Y eso que comprendo perfectamente el papel ideológico del personaje creado por Guareschi. Todo, en la Italia de la postguerra, estaba destinado a evitar que el Partido Comunista ganara unas elecciones. Para ello, se usó el poder de la CIA, las organizaciones mafiosas, el sistema electoral, el "Osservatore italiano", las bombas en las estaciones de tren y también, la literatura y el cine. Afortunadamente para los italianos, consiguieron su objetivo y el PCI nunca llegaría al gobierno.

Don Camilo era un cura de anchas espaldas, que siempre andaba a bofetones con los rojos; pero que en el fondo, era buena persona. El poder del personaje procedía de que se había criado en la misma tierra que sus feligreses. Un cura primario y rural, empapado de esa niebla del norte de Italia que "nubla el corazón de los hombres". Don Camilo era capaz de romper una baraja compacta con las manos para amedrentar a sus adversarios. El jefe de estos, Peppone, el alcalde herrero, igual de grande y de bestia, siempre le tenía que reconocer que, en su momento, Don Camilo también había subido a las montañas para combatir a los fascistas. Guareschi, con un astuto arte para el diálogo y la creación de situaciones, conseguía llevar sus historias a cierta situación en la que el sentimentalismo hacía difícil el más mínimo análisis. Ese personaje y ese mundo sería también llevado al cine por varios directores.

Como he hecho hace poco un viaje de ida y vuelta a Italia, me gustaría poder comparar a Don Camilo con los curas de aquí. En primer lugar, me viene a la mente el cura aragonés Bruno Fierro, que hiciera famoso una canción de La Ronda de Boltaña. Fierro también era el cura de su pueblo: un cura grande y simplote que pertenecía a esas montañas pirenaicas en las que "esconjuraba tronadas". Fierro era (es) como las peñas o los árboles, o los ríos crecidos. Fierro tenía el mejor estómago para el vino de toda la comarca. Comarca, por cierto, llena de "sobrinos" suyos. Por desgracia, la comparación no cuadra. Fierro pertenecía a otra época, a otro mundo.

Los equivalentes de Don Camilo, a este lado del mediterráneo, en esos años 40 y 50, oscuros como las sotanas, no eran tan campechanos ni tan tiernos como aquel cura. Ni el mejor de los escritores hubiera podido construir con ellos algo parecido al personaje italiano. También daban bofetadas; pero menos literarias y más reales. Por desgracia, no hablaban con el Cristo crucificado, como Don Camilo, sino con el Jefe Provincial del Movimiento.

lunes, 3 de mayo de 2010

La isla interior


El sábado fuimos al cine. Por eliminación, entramos a ver esta producción española de la pareja de directores Félix Sabroso y Dunia Ayuso. La peli trata de una familia en la que el padre está aquejado de esquizofrenia y los tres hijos tampoco están demasiado bien. Una inquietante Geraldine Chaplin preside toda esta colección de tristezas y dramas como madre dominante y omnipresente. La historia es un interesante acercamiento a cómo la enfermedad es generadora de enfermedad y cómo los hijos asumen las cargas procedentes de los padres en un doloroso ciclo sin fin.

Aunque los directores consiguen que uno empatice con la situación y se empape de las sombras que pueblan la vida de la familia, el problema es que la historia no se resuelve; porque en cierto modo, no se puede resolver. Los personajes, a pesar de las buenas interpretaciones, parecen por momentos, poco creíbles. En especial, el personaje interpretado por un excelente Alberto San Juan, que es un profe de instituto con graves problemas para la interacción social, que todavía vive en la casa familiar y sufre aterrorizado por la posibilidad de desarrollar la esquizofrenia del padre. Lo extraño del asunto es que es profe de literatura y la cosa, a mí, no me cuadra demasiado. Y eso que he conocido a bastantes profesores tarados, os lo aseguro.