viernes, 28 de marzo de 2008

Filosofía a mano armada (Tibor Fischer)


Si uno ha hecho el trabajoso camino de dotar de cierto sentido a su vida; y no está seguro de haber llegado a un sitio correcto, no debería leer este libro. El protagonista, Eddie Féretro, experto en el concepto de flujo en Heráclito, alcohólico y atracador de bancos, se dedica a minar a lo largo de cuatrocientas divertidas páginas cualquier certidumbre que el lector tenga acerca de lo que es valioso en nuestra existencia. Hay subfusiles, tugurios, carreras de coches y filosofía espolvoreados por todo el texto.
Eddie es un tipo brillante, con un gran futuro a sus espaldas, "este frenesí fue el fundamento de mi carrera; mi tesis doctoral sobre el vocabulario jónico estaba casi lista antes de que yo llegara a la universidad". Su vida ociosa y aburrida como profesor en Cambridge va cuesta abajo, sin dirección ni producto, empapada en alcohol. Un verdadero parásito del presupuesto universitario y de las fundaciones de investigación, que se autocompadece con ironía, mientras bebe y come con placer y se echa largas siestas. Así que, huyendo del sinsentido, se monta esta "Road movie", con un excelente contrapunto, el patibulario y deforme Hubert, con el que establece una relación tipo Pigmalión. La pareja, con la más formidable arma jamás inventada: no tener nada que perder, se convierte en los más peligrosa banda de atracadores de Francia.
A pesar de que las situaciones no son demasiado verosímiles, es difícil no reconocerse en el alucinado diálogo interior de Eddie, un antiquijote, que va recordando su vida de borracheras y oportunidades intelectuales perdidas entre golpe y golpe, entre aventura y aventura. Pienso que quizá debería intentar leer alguna de las otras novelas de Tibor Fischer en inglés; aunque me da miedo perderme sus juegos de palabras y piruetas verbales, llenas de una sabiduría nihilista y sin pretensiones.

lunes, 10 de marzo de 2008

Madres e hijos.


Vimos este fin de semana dos películas muy distintas; pero que giran en cierto modo alrededor de la maternidad.
El viernes fuimos al cine a ver "Juno", de Jason Reitman. Ellen Page interpreta a una adolescente norteamericana que se queda embarazada y decide dar el niño en adopción. Se trata de una historia divertida y tierna, de diálogos rápidos y brillantes, en la que la complicidad entre las protagonistas femeninas (la chica, la madrastra y la que va a adoptar al niño) empapa a las espectadoras (y a algún espectador). Una parte importante del mérito es del guión, escrito por la stripper Diablo Cody y premiado con un Oscar. Nos lo pasamos bien.
El domingo vimos en el canal temático CTK, "En el nombre del hijo". de Terry George. Trata las protestas y la huelga de hambre que durante principios de los años 80 llevaron a cabo los presos del IRA, reivindicando su condición de prisioneros de guerra y que se saldó con la muerte de varios de ellos. La historia está contada desde el punto de vista republicano (no aparecen atentados contra civiles). En cualquier caso, no intenta indagar en el conflicto político; sino en el drama vivido por las madres de los presos que, más o menos convencidas de la necesidad de la "lucha armada", ven a sus hijos adelgazar hasta morir. Ante ellas, se presenta el dilema de autorizar la alimentación de sus hijos presos. Maternidad frente a ideología. La peli se basa en la excelente interpretación de Hellen Mirren y de Fionulla Flanagan (arquetipo de mujer irlandesa). La relación que se establece entre ellas (una es más militante, la otra se había mantenido al margen del conflicto) sostiene la historia.
Creo que se me escaparon matices porque no podía sacar de mi cabeza el reciente asesinato del ex-concejal del PSOE de Mondragón-Arrasate. El pistolero que cruelmente, lo asesinó delante de su mujer y de su hija, también tendrá una madre, como Hellen Mirren. Y cuando lo detengan, como Hellen Mirren, sufrirá por si lo torturan y tendrá que ir a verlo a una lejana prisión. Como Bobby Sands, el etarra, también se considerará a sí mismo "un prisionero de guerra" y a su víctima "una víctima del conflicto". Oscuridades dentro de la oscuridad. ¿Cuándo habrá luz?

jueves, 6 de marzo de 2008

El enigma argentino.


Compré de saldo "El enigma argentino (descifrado para españoles)" del periodista Horacio Vázquez-Rial
Supongo que muchos, desde cierto "sentido común" convencional, se habrán planteado la cuestión que pretende responder el libro: "El fracaso de Argentina como nación es el mayor misterio político del siglo XX".
No creo que el libro llegue a dar una respuesta satisfactoria a tal cuestión (suponiendo que sea válida). Me parece que a veces se queda en análisis demasiado coyunturales. Por supueso que es interesante saber que Menem es el corrupto representante de la mafia siria y que su función fue intentar salvar de los juicios a los milicos. Pero Menem pasó (o pasará). Lo que creo que falta en el libro es un estudio de porqué las clases dominantes argentinas han sostenido a gobiernos corruptos o directamente imbéciles.
Puedo decir de positivo que he entendido un poco mejor (si es que eso lo puede decir un extranjero) qué fue el peronismo y cuál fue su efecto sobre la historia argentina contemporánea.
En cualquier caso, sí que he sacado dos conclusiones con las que no sé si estaría de acuerdo el autor:
- Argentina, como el resto de países latinoamericanos, nace enmarcado en un sistema de intercambios y de especialización internacional. Por mucho que sus dirigentes consideraran que era un país del primer mundo (por ejemplo, favoreciendo la emigración bajo el supuesto de que "es un país poco poblado"), Argentina nunca ha sido un país central.
- La dictadura militar, como cualquier otro gobierno autoritario conservador, además de la orgía de sangre necesaria para exterminar a los sindicatos de clase y a la sociedad civil organizada, produjo un empobrecimiento enorme del país. Supongo que esto no es una gran novedad, pero en el caso de Argentina el paralelismo entre reacción y empobrecimiento está clarísimo. El autor explica varias veces a lo largo del texto cómo creció la deuda interna durante los años del "proceso". Parafraseándolo, "para robar 60.000 millones de dólares, fue necesario asesinar a 30.000 personas".