domingo, 27 de marzo de 2011

Benvenuti al Sud


Acabo de ver esta comedia ligerita y colorida. Quería algo suavecito para entretener la tarde del primer domingo de la primavera.

La peli es un remake de la francesa "Bienvenue chez les Ch'tis", pero aquí el viaje va al revés, de norte a sur. Envían a un empleado milanés de la Poste Italiane a dirigir una sucursal en Castelabate, cerca de Nápoles. Es decir, la peli va de estereotipos. Los italianos del norte ven a los italianos del sur como gente rudimentaria y perezosa. Así que el proceso de integración del forastero da para algunos chistes facilones y mucha alegría. Y hay un lindo final feliz, donde todos se quieren y se abrazan.

Para mi gusto, le falta acidez. El tema de los tópicos y de las imágenes de los de cada país o región tiene mucha carga detrás. Y escribo esto desde el "Levante feliz", donde criamos naranjas y quemamos fallas. Ahora que caigo, he visto en la peli algunos reflejos pálidos de la vieja "Calabuig", y he recordado el hermoso pueblo mediterráneo donde el sabio procedente del Norte, va a esconderse.

sábado, 12 de marzo de 2011

El dilema del prisionero (Poundstone).



Por razones profesionales, me ha tocado estudiar de una manera formal la llamada "Teoría de juegos". Así que, cuando descubrí que, olvidado en una estantería, estaba este libro, me alegré. En algún momento del pasado, el tema ya me interesó. Se trata de un libro de divulgación de esos que sólo son capaces de escribir los anglosajones: suavecito, ingenioso; pero no vacío. Detrás de estas obras siempre hay una generosa beca, o un par de añitos sabáticos y unas excelentes fuentes de información. Nosotros tenemos al Barsa y a la selección.

Su lectura me ha permitido, además, desengrasar un poco el árido estudio de la teoría. Desde el punto de vista histórico, el desarrollo de la "Teoría de juegos" coincidió con los momentos más peligrosos de la guerra fría. Las situaciones que eran modelizadas por la teoría mediante un sutil aparato matemático, se estaban dando exactamente a nivel planetario. Pero lo que estaba en juego no era un signo o un exponente en una función de utilidad, sino la supervivencia de la civilización humana. Me vienen a la memoria algunas pelis que han tratado, con más o menos acierto el tema: "Teléfono rojo: volamos hacia Moscú" (Kubrick) y "Juegos de guerra"(Badham).

El libro gira alrededor de la figura de von Neumann, el matemático húngaro que desarrolló su prodigiosa carrera en EEUU, donde hizo aportaciones en prácticamente todas las ramas de la matemática aplicada. El trabajo de Neumann y Morgenstern "Theory of Games and Economic Behaviour" daría lugar a un cambio de paradigma en el pensamiento microeconómico. Una generación de economistas y matemáticos, trabajando a sueldo del ejército norteamericano, desarrollaría las ideas de Neumann. Debido a la película, "Una mente maravillosa", (Howard) el gran público conoce a John Nash, el matemático que daría nombre a los equilibrios que se dan en un muchas situaciones estratégicas en la vida. Por ejemplo, en el dilema del prisionero, donde una descarnada y fría lógica muestra que la traición es el único camino posible. Las matemáticas parecían poder desvelar así las oscuridades y miserias del alma humana; pero también revelaban que en numerosas situaciones el provecho propio es contrario al interés general, refutando así la intuición todopoderosa de la "mano invisible", en la que se basa tantas cosas en nuestra sociedad.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Pa negre.


El sábado, después de que mi equipo perdiera al fallar un penalty en el último minuto y de que me tocara correr para llegar a tiempo a la sesión de las 23:00, hubo cine. Y vimos la que fue la gran triunfadora de los Goya 2011.

La cosa valió la pena: "Pa Negre" es una fiesta visual, un banquete de emociones, un viaje a otro tiempo. "Pa negre" es "El laberinto del fauno" pero con más oscuridades y menos marionetas, "Secretos del corazón" con más árboles y menos cursilería. El problema es que todo es tan exagerado que, al final, quedamos un poco ahítos y confusos.

Se trata de un dramón-thriller que transcurre en la Cataluña rural de 1944, con vencedores y vencidos, con pagesos y amos y retors y guardias civiles que follan con las modistillas; pero no hay que asustarse, no es otra peli sobre la postguerra, ni sobre identitats nacionals. El "Novecento" español (y/o catalán) todavía no se ha rodado. Todo quedó atado y bien atado.

Yo estuve casi toda la peli intentando identificar esos pueblos de piedra que quizá yo haya cruzado, esos mases, esos riachuelos escondidos. Intenté entender las palabras del catalán de la montaña; y reconocía el hambre y el miedo de mis antepasados. Algunas cosas me recordaban el relato de García Hortelano "Riánsares y el fascista", otras me sugerían "El espíritu de la colmena" y perdonen por nombrar el nombre de Dios en vano. Mi opinión es que Villaronga ha intentado meter en el guión todo lo sugerido por la novela de Teixidor (que no conozco) y la peli revienta a veces por exceso de contenido, creo que le sobra metraje, personajes y paisaje.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Buried (Rodrigo Cortés, 2010)


Amparo me envía una excelente reseña de la que fue, posiblemente, la mejor peli española del 2010. Creo que no me atreveré a verla:

"En Buried, enterrado vivo es más que la terrible obviedad de quedarse sin oxígeno minuto a minuto encerrado en un ataúd de madera. Enterrado vivo significa en esta película: abandonado, manipulado, ignorado, engullido por un sistema social, político y económico sin compasión ninguna por la suerte de un civil sin uniforme. A ratos se vislumbra algo parecido a la compasión o a la esperanza en alguna de las voces que interactúan con el protagonista pero que apenas es el sentimiento de culpa.

No hay un solo minuto en la cinta desperdiciado. Cada secuencia, y todas han sido rodadas en la misma localización, tensan, desasosiegan, entristecen, ilusionan por breves instantes y vuelven a tensar. Parece imposible, pero el director, Rodrigo Cortés, y equipo de esta película han conseguido mantener el suspense durante los 90 minutos de metraje que, además, son a tiempo real, es decir, el protagonista permanece secuestrado ese tiempo. El trabajo interpretativo de Ryan Reynolds supone tal desgaste físico y emocional que necesariamente el espectador tiene que angustiarse como si estuviera pasando por el mismo trance.

Vale la pena verla, sin duda es una película diferente y aporta más de lo que a simple vista pudiera parecer."