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Mostrando las entradas etiquetadas como Chivi

Candlelight. El lago de los cisnes.

  El viernes acudimos al centro de la ciudad a ver esta adaptación de la célebre obra de Chaikovsky. Los espectáculos candlelight usan la luz de las velas para lograr un resultado efectista e íntimo. Y disfrutamos la magia de los cuerpos, entrenados para llegar al límite, para vibrar y hacer vibrar, para que la música llegue al fondo del alma. ¡Cuántas horas de ensayos y cuánto sudor hay detrás de esa perfección! ¡Cuánta belleza hay en el ser humano! ¡Qué hermosa es la danza! Todo lo anterior es mentira. Comimos tarde. Nos echamos una siesta roncadora y feroz y se nos pegaron las sábanas. El atardecer me avisó y me desperté desorientado. Aunque teníamos las entradas, no nos daba tiempo de llegar al Ateneo Mercantil, en la Plaça de l'Ajuntament, que está más linda que nunca. Así que nos quedamos en casa, viendo la Sexta, como buenos progres. Ni disfrutamos la magia de la perfección ni vibramos, ni llegamos al fondo del alma. Ni fuimos a cenar en un sitio bonito y caro, con velas y g...

Xavi Castillo en el Olympia

La larguísima hegemonía política de la derecha en Valencia dio para mucho: para la desindustrialización de todo el país, para la pérdida del sistema financiero, para el deterioro de lo público y para innumerables episodios de saqueo. Pero quizá lo peor de todo fue que la sociedad valenciana se hizo más rancia y más triste.  Tradicionalmente, lo "valenciano" era lo cómico, lo paródico, lo irreverente. La ciudad del Turia (la grande) fue durante siglos, la de los comediantes anticlericales, la de los artistas rebeldes y creativos, la de la alegría de los bajos y del alma, en contraposición a lo castellano y sus seriedades trascendentes y carcas. Pero durante las últimas décadas, las fallas se militarizaron aún más, Canal 9 era el NO&DO, el llamado bando "católico" del Partido ocupó cada espacio y se hizo el silencio. Un largo silencio. Ese luto callado y tristón solo lo rompieron algunos locos que vociferaban con mala baba. Sus censuras y sus hambres les co...