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Mostrando las entradas etiquetadas como Carbonell

Los Ases del Jiloca.

Hay una tierra donde el verde y el rojo libran una batalla encarnizada para que los miren. Esbeltas torres de ladrillo surgen del suelo, milagrosas. Mírame a mí, dicen. Fueron minaretes de las viejas mezquitas que los adustos antepasados del Pirineo convirtieron en iglesias. Los álamos, que crecen altos y fuertes desde la frescura, no se dejan vencer. Miradnos a nosotros, gritan también. Es una tierra tan hermosa que un británico se quedó sin respiración al ver un atardecer. Es un país de pueblos escondidos en los barrancos de arcilla, esperando que pase el hielo del invierno ártico y el calor del verano bereber. Siempre esperando a ver lo que mandan otros, lo que dicen otros. En una espera sin esperanza. Es una tierra de bellezas solitarias y únicas. Y es mi tierra. Como en otras nocheviejas, mi cuñado y yo, ron en mano, huimos de la tele convencional, a pesar de nuestra respetable edad. En la del 2024, le puse unos vídeos de Youtube de "Los gandules" . Y nos reímos a mandíb...

Mis pequeñas perras, Lara y Bimba, en el Museo del Prado (1).

El otro día, la pequeña Bimba se cagó en la sala 55A del Museo del Prado. Como soy un buen ciudadano, lo limpié rápidamente. No vaya a ser que algún señor pisara la cosa visitando "El triunfo de la muerte", de Pieter Brueghel "el viejo", una de las obras más impresionantes de la colección. Recuerdo la primera vez que vi "El triunfo de la muerte" y sus predecesoras: "El jardín de las delicias" y "Las tentaciones de San Antonio", de Jheronimus van Aken, "el Bosco", que están en la sala de al lado. En la enciclopedia Larousse de casa. Pensé que había un error. Creí, en una primera mirada alucinada y confusa, que, en realidad, aquellas fantasías flamencas no eran trípticos (óleo sobre madera) de finales del siglo XV y mitad del XVI, sino obras contemporáneas. Pensé que aquellas extrañas imágenes de muñequitos, cadáveres y pavos reales eran la broma de un asesino en serie que le quería mostrar a los detectives del FBI todo lo que e...

¡Ay, Carmela!

Conocía a José Sanchis Sinisterra por el nombre. Cualquier interesado en la historia del Aragón contemporáneo sabe que fue parte de aquel grupo de profesores extraordinarios (José Antonio Labordeta, el escritor Eduardo Valdivia, el poeta José Antonio Rey del Corral, el historiador Agustín Sanmiguel, Eloy Fernández Clemente) que educaron a una generación de alumnos no menos extraordinarios (Federico Jiménez Losantos, Joaquín Carbonell, Federico Trillo o Manuel Pizarro) en el Instituto Ibáñez Martín de Teruel y en el Colegio Mayor San Pablo, fundado por Florencio Navarrete.Cuando Teruel era lo más progre de España, aunque no lo sabía nadie, ni en Teruel ni en España, según la afortunada frase de Jiménez Losantos. Por iniciativa de Juan Carlos, fuimos al Talia. La València vella estaba hermosa, concurrida, viva, aunque creo que ahora quieren volver a afearla.  Todos conocemos la película de Carlos Saura. Rafael Azcona creó un guión redondo a partir de la obra teatral. Y en la gran pa...

Murió Joaquín Carbonell.

Murió Joaquín Carbonell. Como decía un amigo mío: "Ahora se muere mucha gente que antes no se moría" . A Carbonell le hubiera hecho gracia la frase. Le gustaban los hallazgos inteligentes, sutiles. Dedicó su vida a encontrarlos, en forma de canción, de chiste, de columna periodística o de novela. Cuando yo tenía 17 o 18, me grabaron una casette con algunas canciones de su tercer disco: "Semillas" (1978). Esas canciones empaparon mi alma, como los amores y los odios de esa edad. Y todavía me vienen a la boca, cuando estoy feliz y cuando estoy triste. Yo no sabía entonces que Carbonell se había educado bajo las alas de Labordeta; pero capté que las músicas de ambos eran diferentes. Ambos venían de aquel Teruel contradictorio de finales de los 60 que Jiménez Losantos ha descrito muchas veces . Las canciones de Labordeta eran lamentos llenos de rabia por un Aragón despoblado y pobre, las de Carbonell eran retratos ingeniosos de un mundo rural de trigos, amapolas, tiern...

Descanse en Paz.

Ayer, falleció a los 101 años de edad, José Iranzo Bielsa, conocido como "El pastor de Andorra". El nombre artístico que tuvo como jotero le describía bien. Cuidó el ganado durante toda su vida, junto a su mujer, también centenaria, a pesar de que fue uno de los cantadores de jota más importantes del siglo XX. Varias veces le oí decir a Joaquín Carbonell, que tiene algunas publicaciones sobre él, que José Iranzo era uno de los tipos más extraordinarios y sencillos que había conocido en su vida (y Joaquín ha conocido a tipos interesantes). Al parecer, el matrimonio vivió hasta bien mayores en su tierra de la Andorra de Teruel, en el Mas "el Ventorrillo", sin electricidad ni comodidades.  Descanse (descansen) en paz. No puedo evitar relacionar la imagen de "el Pastor de Andorra" con la de José Castillón Peiret, el protagonista de un precioso libro que compramos en Boltaña en otoño del 2015 y que considero un tesoro. Del bajo al alto Aragón, o viceversa. ...

El artista (Joaquín Carbonell)

No pude acudir a la presentación de este libro en la Librería Primado ; pero no dudé en comprarlo en cuanto Miguel me lo mostró. Y es que todo lo que hace mi paisano Joaquín Carbonell me parece interesante . Precisamente, de paisanos y del paisanaje trata la última obra del bajoaragonés, que he leído con rapidez y gusto. Supongo que la novela tiene mucho de autobiográfico. Si no en todos los hechos narrados, sí en el aire general de la historia. La trama se apoya en aquella contraposición tan antigua entre lo universal y lo local y que, en lo creativo, sería el contraste entre la gran cultura y los reflejos de esta en la cultura popular. Supongo que Carbonell le ha dado muchas vueltas al tema. Al fin y al cabo, ha hecho cosas que podrían ser consideradas muy “locales“; pero siempre se ha esforzado en que todo su trabajo atendiera a motivaciones más amplias.  La novela cuenta la historia de Antonio Zaera, originario de Andorra, la de Teruel. Huyendo de la mina y...

La estación de Canfranc y "Crónicas de Paletonia"

Hacia el norte, siempre hacia el norte, está Jaca. La primera capital del pequeño reino de las montañas. Y más hacia el norte, remontando el curso del agua, Canfranc, el llano seguro y acogedor para los que cruzaban el Summus Portus, el gran puerto. El nombre resonante que luego se pronunciaría en todo Occidente viene de allí, de ese pequeño río de aguas heladas que salta entre las peñas imponentes: el Aragón A Jaca y a Somport me llevaron los de Sendeando y allí pasamos unos días felices y luminosos, que no podré olvidar. Anduvimos por la nieve del otro lado de la muga y bebimos somontano en los bares de la vieja Chaca. Reímos en la fría tarde pirenaica, le enseñé al pequeño Héctor un juego de ingenio y mi corazón se vio reconfortado entre esas montañas que exceden lo humano. Dormí feliz en un cálido iglú, bajo el aguanieve de la Nochevieja. El día 30, unas boiras sospechosas nos hicieron bajar antes de tiempo del monte y aprovechamos para visitar la vieja estación inte...

Querido Labordeta (Joaquín Carbonell)

Tengo que reconocer que cada vez me paso menos por la librería de Miguel . Lo urgente se come a lo importante. Pero en esta ocasión, no había excusa, tenía que ir. Nos visitaba un habitual de la trastienda: Joaquín Carbonell , del que ya hemos hablado varias veces aquí. Venía a Valencia a presentar su último libro: la biografía de José Antonio Labordeta. En septiembre, hizo dos años que “el abuelo” murió. Cualquier zaragozano recordará para siempre esas horas emotivas y de tristeza pública y serena. La ciudad lloraba y cantaba sus canciones. El país también. Creo que, durante el acto, alguna vez estuvo a puntico de llorar. Aunque Joaquín tiene tablas, el recuerdo de una figura tan abrumadora y tan entrañable debe pesar muchas toneladas. Carbonell, discípulo, amigo y compañero de escenario ha sacado varias cosas sobre él: este libro, una canción hermosa , una película no publicada, etc. Sabe que su nombre siempre estará ligado al de José Antonio, del mismo modo que José Anto...

Aragón sin empalmes

NOTA: La siguiente entrada trata sobre temas identitarios y/o humor. Recomiendo la huída al no interesado. Mucho se ha discutido sobre qué sería aquello de las literaturas regionales, los humores regionales, los gustos regionales. Para los diferentes nacionalismos irredentos habría, obviamente, una literatura nacional catalana, un humor escocés o una gastronomía gallega. Lo que no queda tan claro es si Joyce pertenecería a una hipotética literatura nacional irlandesa y Conan-Doyle a una escocesa o estas quedarían circunscritas a lo escrito en gaélico. Mal negocio para los pubs de Dublín y de Edimburgo. Los que son más pequeñicos se tienen que conformar con asumir un papel asignado desde los centros. Así, habría un folclore andaluz, un humor aragonés o una gastronomía alsaciana que existirían solamente como complementos y matices de una identidad centripeta española (o francesa). Y ese folclore o ese humor se habrían deformado hasta lo monstruoso para adaptarse a un papel periférico, su...

Regular, gracias a Dios

Fue mi paisano Miguel, al que se lo había presentado Joaquín Carbonell, el primero que me dio la mala noticia: " ¿Sabes que Labordeta tiene cáncer? ". Así que cuando vi el título y la portada del libro que mis compañeros de trabajo me regalaban por mi cumpleaños, sabía de lo que se trataba. Labordeta ya había escrito cosas biográficas en el pasado: hace poco reseñé aquí el "Memorias de un beduino" sobre sus ocho años de parlamentario; pero este último libro es distinto. Se trata de los apuntes biográficos de un hombre enfermo, de alguien que va de su casa al hospital y del hospital a casa, pasando por el dolor y el miedo. Y eso abruma y enternece, aunque el que cuente historietas de su vida sea un mito viviente. Es lo que tiene el adjetivo "viviente". Labordeta ha sido muchas cosas. De hecho, la capacidad para disfrazarse, para transformarse a sí mismo en lo ideológico y en cierto modo, en lo poético, es una de las características principales del personaje...