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Mostrando las entradas etiquetadas como comic

Asterix en Córcega.

Las buenas gentes que, cada 12 de octubre , acuden a aplaudir el desfile militar y a pitarle al presidente del gobierno español (en funciones o investido) saben bien lo que hacen. Van con los pulmones llenos de mucho aire, ese aire que solo los nacionalismos pueden insuflar en las almas. Quizá le pitan porque tenga ministros más o menos de izquierdas, que suben el salario mínimo o los impuestos a los bancos. Pero sobre todo, le pitan porque lo identifican como la principal amenaza a la nación. A su nación. A esa nación antipática que, a menudo, parece acabarse a las afueras de Madrid. Esa nación que tiene un ejército que desfila con elegancia y una cabra y que tiene la encomienda explícita de "defender la integridad territorial", aunque lleva perdiendo territorios desde 1640. Ya se ve que las naciones-estado están obligadas a defenderse. A sobrevivir a toda costa. Tienen ejércitos, tribunales supremos, selecciones nacionales de fútbol (anoche 2-0 a Escocia), mapas del tiempo,...

Tintin en el Congo.

Sigamos con África. El hombre ha creado muchos infiernos para los otros hombres sobre la faz de la tierra. Pero quizá uno de los más brutales y abyectos fue la explotación del Congo belga y de sus habitantes por el rey Leopoldo II. Algunos lo llaman el "Holocausto olvidado". En la conferencia de Berlín de 1885, los representantes de las fieras grandes, le dejaron los restos del cadáver africano a las alimañas pequeñas. Y Leopoldo Luis Felipe María Víctor de Sajonia-Coburgo-Gotha, un hijo puta como otro cualquiera, se apoderó de un inmenso territorio, llenito de las riquezas que el capitalismo de finales del XIX y principios del XX anhelaba. Mediante un ejército de mercenarios como Morgan Stanley y muchos colaboradores locales, se llevó a cabo un codicioso saqueo basado en la explotación de los nativos, cuya vida valía menos que el machete que los mutilaba si no entregaban la cuota de caucho. Fueron las tinieblas a las que viajó Conrad o contaron otros, como Vargas Llosa o mi ...

La casa (Paco Roca).

Los antepasados trabajaron hasta caer desfallecidos. Por nosotros. Por dejarnos algo donde pudiéramos vivir. Los padres, o los padres de los padres, construyeron esta casa, estas paredes que nos cobijan; pero que también nos encierran, nos limitan. Nos dejaron la casa y todas las obligaciones que conlleva. En la casa, en la hacienda, en la heredad, cada piedra, cada ladrillo, cada puerta, tiene un significado, una razón antigua, una historia que nos da sentido a nosotros, como herederos. La casa no es solo la casa, es el sudor de las generaciones, las ilusiones, los odios que recibimos y prolongaremos. La casa se convierte en el centro de la vida: la familia se sustancia en ella y mantenerla y traspasarla a los que vendrán es más importante que las personas mismas... En las montañas del norte de España, la casa era la familia. Los apellidos vascos, en su mayoría, son topónimos, la ubicación de la casa o del caserío de origen. La casa como obligación sagrada y símbolo del sitio de las p...

Maus (Art Spiegelman)

Soy uno de esos tipos que, de vez en cuando, mete baza en los grupos de Whatsapp para avisar de que algún mensaje es un bulo. Obviamente, lo hacemos por vanidad, para demostrar que somos más listos o estamos mejor informados. Me consuela pensar que alguna vez habrá sido útil y alguien habrá aprendido que difundir noticias falsas es malo, azuza odios y prejuicios que solo pueden traer futuras desgracias. Muchos bulos pretenden desacreditar a los colectivos más indefensos: los migrantes, los diferentes, los distintos, los pobres; pero también al sistema, a la democracia liberal, esa que todos criticamos pero que nos protege a todos. El odio se disfraza de pueblo, de verdad y hay malos muy malvados sedientos de sangre, en alguna oficina o en algún club de tiro, esperando la gran revancha. La historia se repite, " Those who cannot remember the past are condemned to repeat it" decía el profesor George Santayana. Como recuerdo del viaje a Cagliari, me traje una versión en itali...

Negras o blancas (5)

Empieza la nueva temporada del programa de radio "Negras o blancas" en Ràdio Alzira. Como sabéis, de vez en cuando, colaboro haciendo reseñas de literatura ajedrecística o literatura en torno al ajedrez.  Para mi propia memoria, listo a continuación las reseñas que hice en la primavera del 2019.  En lo que se refiere a libros puramente ajedrecísticos, hablé del libro de problemas "Why we lose at chess?" de Colin Crouch (editorial Everyman chess), de la gran obra del matemático, ajedrecística y divulgador John Nunn, o para ser más exactos, Dr. John Nunn, de la colección autobiográfica de partidas "Yo juego contra las piezas" de S. Gligoric, del capítulo dedicado a Samuel Reshevsky en el tomo IV de "Mis grandes predecesores" del omnipresente G. Kasparov, y del clásico "Finales artísticos" de Kasparian. Reseñé un librito curioso sobre el entorno familiar y deportivo del genio M. Tal, "Team Tal" escrito por el que fuera su ...

Un destino desbaratado (Tamin Ansay)

Durante estos días ruidosos y cansados de fallas, tenemos la feria del libro antiguo y de ocasión en la Gran Vía. Siempre me ha gustado curiosear en esas paradas y comprarme algún libro de saldo. Por un precio reducido, puedes encontrar alguna cosa interesante. Supongo que es una cuestión de dedicarle tiempo a la búsqueda. La búsqueda de un libro siempre es una búsqueda interior. Como Valencia es una ciudad pequeña, no hay muchos más sitios especializados en saldos. El más conocido son las librerías París-Valencia. Allí encontré este gran libro sobre la historia del Islam, que he devorado en estos últimos días. Me recordaba, naturalmente, a las dos obras de Amin Maalouf que leí hace tiempo: “Identidades asesinas” y “Las cruzadas vistas por los árabes”, especialmente a esta última. Como Maalouf, Tamin Ansary es un escritor occidental de origen musulmán. Nacido en Afganistán, se convirtió en el intelectual que trató de explicar al gran público quiénes eran los talibanes y que ...

Tintalibre:

Nuestro “Fin de Régime” está siendo, como casi todo en esta estepa, lento y tranquilo, un poco provinciano, un poco hortera, aunque nos las demos de postmodernos.  Aquí no hay Rasputines montando a la zarina, sino el pequeño Nicolás haciéndose selfies con la lideresa y el presidente. Pero todo está cayendo, inexorablemente. Se cae de viejo y de podrido. Son les branques de l’arbre de Pujol. Y se va cayendo todo el sistema del 78. Quizá, al final se acelere el proceso y la cosa deje de ser tan tranquila. La sociedad va descubriendo que no solo era el bipartidismo, sino que los medios de comunicación que sustentaban el entramado de las mamandurrias también se han quedado viejos e inservibles. Enternecedor el “yo no soy un político” del director de La Razón, Marhuenda, ese señor tan rarito y con tantos intereses políticos y económicos, que va a las tertulias a hacer de derechoso leído y digno. Siguen ciegos ante lo que está ocurriendo. Desde hace un año, ya no le...

Los surcos del azar

Compré esta novela gráfica para regalársela a un amigo, que es aficionado tanto al cómic como a la historia de los derrotados en la Guerra civil. Pero me ha gustado tanto que dudo si se la regalaré y quizá ni se la preste, porsiaca. La reseño precisamente hoy, cuando se cumplen 78 años del inicio de todo aquello. El dibujante valenciano Paco Roca ha logrado muchos éxitos en los últimos tiempos. Aunque no soy habitual del género, ya había oido su nombre antes. Aúna un excelente lapiz con una astuta selección de los temas. Al parecer, prepara concienzudamente las historias, tanto en su contexto histórico como en el atrezzo de las viñetas, con lo que logra meter al lector en la trama. En el caso de "Los surcos del azar", verdaderamente me sentí por momentos en la pequeña ciudad de provincias francesa en la que vive el nonagenario Miguel Ruiz, que rememora para Paco Roca sus aventuras en los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial. Me parecieron excelentes los dibujos...

"El poder". Leon Tolstoi.

Hago inventario de lo que he visto o he leído durante estas breves vacaciones. En un largo viaje en tren hacia el sur, me leí, meticuloso y atento, el opúsculo “El poder” de Tolstoi. Se trata de unas reflexiones sobre uno de los problemas centrales del anarquismo. Tolstoi argumenta sobre cómo los gobiernos (los estados) convencen de la necesidad, de la inevitabilidad de su poder. Justifican así las religiones oficiales, los ejércitos, la desigualdad, la violencia organizada. En mi destino, asistí a varias   procesiones, con cornetas, alcaldesa, saetas y uniformes.  En el cine, vi el reciente estreno Spiderman-2. Es decir, la segunda de la trilogía que pretende hacer Webb. El personaje, del que ya hemos hablado aquí    ha dado para muchas pelis.   esta no es la peor de ellas; pero yo sentí como si me hubieran robado algo de mi primera adolescencia. Al menos, las vertiginosas vistas de Nueva York eran  impresionantes. Me llamó la atención que todo...