martes, 31 de mayo de 2011

Aproximación al Quijote (Martín de Riquer).


Vi en la tele un excelente documental dramatizado titulado "Las locuras de D.Quijote" (de Rafael Alcázar). Una de las cosas que me llamó la atención fue que la parte que reproducía la obra literaria seguía fielmente los diálogos y los monólogos que Cervantes concibiera. Y disfruté mucho con la sonoridad del castellano paródico, declamado por Ángel de Andrés (Sancho) y Javier Albalá (Quijote), que según dice en la wikipedia , no cobraron por su trabajo.

A raiz del documental, recordé que tenía el clásico de Martín de Riquer y he disfrutado releyéndolo en las noches insomnes de mayo. El longevo catedrático y político franquista puso en ese ensayito mucho de su conocimiento y su sensibilidad y lo recomiendo a cualquiera que esté interesado en aquella novela: la entenderá mejor y la disfrutará más si alguna vez, audaz y voluntarioso, intenta leérsela.

Como es bien sabido, el Quijote es muchas cosas, entre ellas: la primera novela contemporánea, modelo y origen de la literatura occidental y también un símbolo identitario de lo español en tanto que castellano. Durante siglos, esa genial novela cómica, absurda y desmesurada, fue tomada en serio por los académicos y también por los pobres maestrillos de pueblo, que la usaban como modelo de lenguaje. Cervantes se debía descojonar en su tumba perdida. ¿Cómo iba a ser modelo de lenguaje la parodia de un tipo que usa palabras del XV a principios del XVII y llevaba un inodoro en la cabeza y vive en la realidad paralela de los libros de caballerías, tan ridículos, tan vacíos? Fueron los románticos alemanes los que advirtieron la inmensidad del talento
cervantino, que quizá sin darse cuenta, inventó el concepto de personaje en el sentido moderno, la intertextualidad literaria y la idea del héroe que lucha por la justicia y por ello, está derrotado de antemano.

Solo conozco a una persona que se haya leído y releído el Quijote. Era un tipo fibroso y fuerte llamado Pepe, de Barcelona, con el que coincidí haciendo
el Camino de Santiago. Llevaba el libraco en la mochila. Era bombero y no había tenido las cosas fáciles en la vida. Procedía de un entorno problemático y a base de esfuerzo, había progresado. Para él, la idea de la lucha de clases o de la educación como herramienta de liberación no eran constructos teóricos. Me imagino que estará ahora en la Plaza de Cataluña. Subiendo Cebreiro me dijo una frase quijotesca que todavía recuerdo: "¿Utopía? Eso de la utopía no existe. Cuando los rusos subían las escalinatas del palacio de invierno no se pararon a pensar si era una utopía lo que estaban haciendo."

viernes, 20 de mayo de 2011

Inside Job (2010)


A pesar del éxito que está teniendo este documental, no lo han puesto en ningún cine de mi ciudad, ni tampoco en Canal 9, así que lo he visto en un .avi que Tomás me ha pasado.

Cuenta la conocida historia: cómo el proceso desregulador iniciado bajo Reagan y Thatcher hizo crecer como un cáncer dentro del sistema a la irresponsabilidad financiera. El perverso sistema de incentivos de los ejecutivos de los gigantes financieros norteamericanos inundó el mundo con los famosos Collateralized Debt Options (CDO) y su contrapartida, los Credit Default Swaps (CDS). Era la metástasis. Como ya había predicho Stiglitz, los chicos listos trabajaban para ellos mismos, no para sus empresas, que empezaron a colapsar en el otoño del 2008. Era el Armagedón, llevándose por delante activos y empleos en la economía real del mundo entero. El documental es muy bueno porque entrevista a alguno de esos chicos listos y muestra lo que son, unos hijos de puta con muchas casas y muchos coches, y afición a las prostis y a la farli.

Me ha llamado la atención, por razones profesionales, cómo Ferguson muestra que los economistas como "científicos" tuvieron mucho que ver con la burbuja. Los tipos más sesudos de Harvard y de Columbia avalaron con su firma las más alocadas jugadas de casino. Todo estaba bien pagado. Pero lo curioso de todo el asunto es que, aun cuando parece haber bastante consenso sobre lo que pasó, hemos vuelto a la situación previa. Alguien nos ha engañado. Obama no pudo imponer las mínimas reformas que pretendía y los mismos que componían el cáncer han vuelto a los órganos de decisión. Todo sigue atado y bien atado. ¿Hasta cuándo?

Quizá lo único que puedo reprochar al documental es que está absolutamente centrado en EEUU. Aunque los comentarios sobre la burbuja inmobiliaria y sobre la desindustrialización acelerada, tienen mucha vigencia aquí, en la periferia periférica, en plena campaña electoral.

¿Qué ha pasado en estos cuatro años? Los errores de unos pocos están siendo pagados por una mayoría, a la que se le dice, vota y calla; pero hay cada vez más cosas que no funcionan. Casi todos coincidimos en que los políticos en el poder trabajan para intereses distintos de los de la sociedad. No hay dación de cuentas, ni coherencia ideológica. Los islandeses, que son pocos pero valientes hicieron algo. Aquí, muchos nos empezamos a preguntar "¿para qué necesitamos a la socialdemocracia?". Esa socialdemocracia que tendrá que mandar a la policía a disolver a la República del Sol. Y para acabar de joderla, en sitios como Valencia, casi todos los políticos en el poder están corruptos, como saben incluso los que les votan. Y sin embargo, el domingo mucha gente irá a refrendar el bipartidismo esclerótico y el sistema seguirá vivo unos añitos más, con el cáncer extendiéndose poco a poco, por todo el cuerpo.

sábado, 14 de mayo de 2011

Grande Place (Mario Onaindia)

La biografía del terrorista, escritor y político Mario Onaindia es, en cierto modo la biografía de toda una generación de vascos. Procedía de una familia nacionalista, vascoparlante, de clase media-baja. Desde el cristianismo social y el movimiento por la recuperación del vascuence, se incorporó a la lucha armada (que es la forma fina de llamar al terrorismo). Eran los años de los estados de excepción casi continuos en aquellas provincias desafectas, era cuando la muerte de Txabi Etxebarrieta y de José Angel Pardines, el guardia civil al que él había matado antes. El carlismo JEL de toda la vida se había transformado ya en un guevarismo simplificador que movía comarcas enteras, empujadas a porrazos y a descargas eléctricas por la estupidez del régimen y sus malpagados esbirros. Debajo de la mierda de la dictadura, se iba alimentando el terror étnico e iluminado. Onaindia fue uno de los condenados a muerte en Burgos. Muchos vascos todavía recuerdan con orgullo como desafió al tribunal militar cantando a viva voz el "Eusko Gudariak". Era
una minivenganza por la miniderrota del 36. Después de la amnistía general del 77, salió a la calle. Fundó Euskadiko Eskerra, que acabaría fusionándose con el PSOE. Del leninismo a la socialdemocracia, lo normal. Pero el tétrico ejército que gente inteligente y formada como Onaindia había puesto en pie, siguió asesinando y reclamando su papel en una guerra secular contra el Estado, contra su propio pueblo.

"Grande Place" es una novela (creo que traducida del euskera) que se basa en uno de los momentos claves de la vida de Onaindia (que escribió bastantes más cosas: entre otras, biografías strictu sensu) . A través de un alter-ego, que sale de la carcel, el autor hace una indagación en su propia vida. El excarcelado se va a reunir con su compañera en Bruselas. Se establece un sofisticado intercambio entre dos planos de la realidad: los recuerdos de ambos y la descripción minuciosa de la célebre Grande Place de la capital belga, en donde tiene lugar la cita. La novela es bastante mala desde el punto de vista literario; pero puede resultar interesante a aquellos que pretendan rastrear la evolución ideológica y vital de muchos de los de aquella generación profundamente desgraciada y que causó tanta desgracia.

La descripción de la plaza me traía recuerdos de un rápido viaje de trabajo que hice allí con Mónica, Vicente y Cristina, hace ya muchos años. Recuerdo borrosamente aquella experiencia. Pienso en las muchas cosas que ellos han vivido y que yo he vivido desde entonces, en sus-mi familia, en sus-mi carrera profesional. Veo con melancolía qué rápida pasa la vida, las vidas, se reflejen o no en libros o en blogs.

sábado, 7 de mayo de 2011

El calígrafo de Voltaire (De Santis).


Tenía esta novelita en el pueblo y la he leido con gusto y rapidez. Aunque los de la colección de Booklet-Destino la habían puesto en la sección "Novela Histórica", se trata más bien de un relato de intriga, que engancha al lector sin exigirle demasiado. Eso sí, no se puede negar que el argentino De Santis (que tiene mucho oficio en esto de contar historias) logra ambientar perfectamente la trama en la Francia de los años previos a la Revolución. Los ilustrados y los filosófos enciclopedistas estaban poniendo en cuestión al catolicismo y a la monarquía y a todas las telarañas del medievo. Los avances tecnológicos y científicos hacían que lo mágico y lo real se entremezclaran y confundieran. El ambiente que también lograron reflejar pelis como "Vidoq" o "La Conjura de los lobos". Oscuridades y brillo, miseria y lujo, dolor y esperanza en los nuevos tiempos.

Dos temas principales inspiran la novela: el poder de la escritura, es decir, el poder de las palabras, y los autómatas. El lenguaje no es la realidad; pero es una parte de la realidad, que nuestras palabras crean. Y de todas las palabras, las más poderosas son las palabras escritas, manuscritas: "ver a alguien escribir siempre es un misterio, porque quien escribe habla de cosas que no están", dice la novela, que está bien adornada de ciertas profundidades. La escritura construye la memoria y predice el futuro. Y la magia última se produce cuando es un autómata el que escribe: "Un error de ajuste hizo a mi escribiente volcar el tintero, y no hubo otro elogio que una mancha de tinta que se extendió sin límites. Si se me perdonó el error, fue porque un sabio de la corte creyó ver en el accidente un vaticinio sobre la irreparable extensión del imperio" Lo del aprendiz de brujo, la criatura de Dios jugando a ser Dios, hiede a Borges.

Pienso en las toneladas de palabras que yo escribo, que todos los hombres escriben, y que son lanzadas a la red de redes para que sean olvidadas, o para que las lean otros hombres guiados por autómatas. Letras escritas que pasarán desapercibidas o que quedarán para siempre en el corazón de algún hombre o de algún autómata, que acabará escribiendo enciclopedias que producirán revoluciones.

martes, 3 de mayo de 2011

Los secretos del Día D (Larry Collins)

Para descansar la vista de los librotes de Dirección Financiera, busco en las estanterías del despacho del pueblo cualquier cosa. Y me encuentro un librillo titulado "Los secretos del Día D. La historia desconocida del desembarco de Normandía". Es una colección de apuntes sobre las historietas más conocidas de aquella operación: hechos relatados una y mil veces. El librillo va picoteando desde los aspectos más anecdóticos (la selección del nombre en clave "Overlord" o la contraseña extraida del poema de Verlaine: "Les sanglots longs des violins d'automne blessent mon coeur d'une langueur monotone" hasta los asuntos más generales: la indecisión alemana sobre el verdadero punto del desembarco o el papel atribuible y atribuido a los franceses). Como ya comentó "El sapo" en este blog, los vencedores tienden a contar la historia buscando siempre el tourning-point: el momento exacto en que la suerte o la inteligencia (anglosajona, por supuesto), hacen girar la historia en una dirección.




Esas historietas del abuelo quedan entretenidas de leer o de escuchar; pero casi siempre son los procesos de acumulación de fuerzas y las superioridades tecnológicas los que hacen moverse la historia en un sentido u otro. Y eso está más de actualidad que nunca. Los USA y sus aliados hemos necesitado 10 años de guerras-guerrillas, un mini Auschwitz y tres invasiones para, al parecer, localizar (y ajusticiar) a Bin-Laden. Aunque ahora nos contarán con profusión de detalles cómo asaltaron la casa y cómo apretaron el gatillo. En el fondo, me alegro por los familiares de los asesinados en Madrid.

Veo que el libro sobre el día D lo firma Larry Collins, el famoso autor de best-sellers. Supongo que necesitaría dinero y tiró un poco de biblioteca para hacer este trabajo rápido. Leí muchas veces una de las obras que hizo junto con Dominique Lapierre: "El Quinto Jinete".
Es uno de los clásicos del género. La trama era la siguiente: Gadafi pone una bomba atómica en Nueva York y chantajea a los USA. En aquellos años, Gadafi era el anticristo, hoy, solo es un Franco venido a menos, que dice ser el gran paladín contra el islamismo radical. Pero la víctima, en la realidad y en la ficción, era esa ciudad de mestizos, de ricos y pobres, en la que no he estado: Nueva York. Algunos de los mejores párrafos del libro estaban dedicados a esa Babel a la que todos los malos querían (y quieren) destruir.