jueves, 27 de septiembre de 2012

El espacio es una cuestión de tiempo.



Descubro,  entre asombrado y culpable,  el largo tiempo que ha transcurrido desde mi última entrada en el blog. Las vacaciones de agosto no fueron ni de libros ni de pelis. Fueron más bien de aire libre, de soles y de lluvias, de amigos y de meriendas, de bicis y de botas. Septiembre, es decir, la vida real, arrancó con ruidos y soledades, con poco tiempo para pararse, es decir, con poco tiempo para vivir. Así que no he ido al cine y he leído poco. Más bien he releído  alguna cosa. Pereza. Tedio. Siestas mentales. Ahora tengo tele. Una LG cojonuda, más grande que las ventanas de la casa. La tele se adueña del espacio para hacernos olvidar ese vacío entre el agobio y el aburrimiento que hay en casi todas las casas y mantiene cerrados los libros y los sesos. Para poder ver el 25-S a distancia, en el sofá-escaño.
Un fin de semana conseguí apagar la tele y me leí la primera entrega de una colección que ha sacado RBA. Llega el otoño y el curso y las colecciones inundan los quioscos. Hay varios quioscos en mi barrio. También hay contenedores de basura, que los pobres saquean todas las tardes. Primera entrega de la colección, más barata. ¿Cuánto tiempo les queda a esas colecciones en papel?
La colección es “Grandes ideas de la ciencia”, unos libritos de divulgación científica. El de lanzamiento estaba dedicado, ¿cómo no? a Einstein y a la Relatividad. Aunque dicen que para comprender bien algo, hay que ir al original, ya me voy haciendo viejo para releer los textos de divulgación que el propio Einstein escribió. Así que me tengo que conformar con  este sucedáneo. Y el aperitivo me resultó agradable y facilón. Aunque quizá pecaba de sencillote, el texto me gustó. Especialmente, la breve explicación sobre la Relatividad General y su relación con la Relatividad Especial. Aun siendo un profano, creo que el libro capta bien la transformación de las ideas de Einstein desde las ecuaciones de Lorentz a la geometría de Minkowski.
Por otro lado, el libro combina bien las pinceladas sobre el desarrollo de las ideas científicas y la biografía einsteiniana. Lástima que al autor no le han dejado firmar los de RBA. Me imagino que será un tipo con un doctorado, con muchas horas de estudio y con una beca sin renovar, al que este país de mierda, dirigido por orangutanes, solo le deja la oportunidad de hacer de negro en una editorial.