jueves, 16 de diciembre de 2010

"Sunset Park" de Paul Auster


La segunda novela a la que me refería en la entrada anterior es "Sunset Park". Varios personajes cerca de la treintena conviven en una de las muchas casas ocupadas de Nueva York, en el barrio de Sunset Park. Simplemente, ahorran el coste del alquiler durante unos meses mientras acaban la tesis doctoral, pintan, arreglan trastos viejos o viven y esperan que la policía venga a pegarles.
Una profunda sensación de melancolía y soledad empapa el texto. Me pareció asombroso como Auster consigue trasladar al lector a los tristes paisajes de la urbana Nueva Inglaterra sin una sola descripción de lugar. La novela recorre lo que uno quiere y lo que puede ser, los fracasos íntimos, las alegrías, el deseo, la creación fallida. Pero en esas historias personales aparecen como fogonazos los grandes temas de la sociedad norteamericana, es decir, la nuestra: la guerra de Irak, la integración de las distintas culturas, el empobrecimiento paulatino e irremediable de las clases medias.
La novela, de lectura fácil, está organizada en capítulos que se centran en cada uno de los distintos personajes, cuyo punto focal es Miles Heller, hermoso, fuerte, culto y ... muerto por dentro. Para huir de esa muerte interior, ha descubierto que no tiene más salida que renunciar a todos sus sueños, a dejar de vivir el futuro y vivir cada día como el último. Porque cada día es el último.

viernes, 10 de diciembre de 2010

"Blanco Nocturno", de Ricardo Piglia.


Dudo que ningún empleado de la sección de librería de "El Corte Inglés" o de Fnac hubiera podido recomendarme dos novelas tan buenas. De ambos libros, Miguel, el de la Librería Primado, me dijo: "Este te gustará, seguro..." Y acertó, vaya si acertó. En los dos casos. Es lo que tienen los libreros que leen y que piensan, esa especie que debería estar tan protegida como los linces ibéricos y los presidentes de diputación provincial. Hacía tiempo que no lo pasaba tan bien con dos novelas, ambas ambientadas en América: "Blanco nocturno" en la inmensa pampa ganadera y "Sunset Park" en Nueva York.

"Blanco Nocturno" es una elaborada novela con un asesinato, un detective y mucho arte literario. Y es que el autor, Piglia, conoce el oficio; aunque creo que ha hecho más ensayos que novelas. Según escribo esto, voy pensando que "Blanco Nocturno" se parece en ciertos aspectos a algunos de los casos resueltos por don Isidro Parodi: un detective heterodoxo, tambien encerrado, la Argentina y un crimen en donde la bragueta y lo crematístico se entremezclan y confunden. Pero ahí acaban los paralelismos: la prosa de Piglia es directa y certera, Su funcion es explicar, no impresionar (excelente el recurso de las notas a pie de pagina, como si de un tratado cientifico se tratara). Por otro lado, el paisaje no es el Buenos Aires urbano y optimista de los 40, Sino la Argentina rural y ganadera (carne, cuero, caballos) de 1975, cuando los milicos andaban degollando gente como los gauchos degollaban a los becerros.

En ese escenario, un complejo juego de pasiones e intereses se lleva por delante al bendito Tony Durán, hermoso mulato yanqui, cuya presencia es una anomalía en ese mundo de hombres fuertes y tristes y viejas familias poderosas venidas a menos, como los Belladona, como la república. Leyendo, creí sentir a menudo esa emoción que se tiene cuando en la soledad de la noche oscura se cree percibir las cosas en su verdadera dimensión, con cierto brillo mágico y blanquecino, como de color de luna.

Dejo "Sunset Park", de Auster, para la siguiente entrada.