lunes, 25 de agosto de 2008

"Los falsificadores" (Ruzowitzky, 2007)


Las mejores obras sobre el nazismo, la Segunda Guerra Mundial y el holocausto proceden del ámbito cultural germano. Supongo que en ello hay mucho de exorcismo o de liberación de sus propios fantasmas. He visto en DVD "Los falsificadores", la película austríaca que ganó el Óscar a la mejor película extranjera en el 2008. Se ha presentado como la sucesora de "Las vidas de los otros". Al igual que aquella, "Los falsificadores" también me ha gustado mucho.
Con el fin de desestabilizar las economías enemigas, los nazis pusieron a falsificar dólares, libras y otros documentos en cantidades masivas, a algunos judíos procedentes de los campos de concentración. Usando como soporte una peli de suspense se nos cuenta otra vez la terrible verdad del gran progrom: cómo unos fanáticos papanatas, con la aquiescencia de la mayor parte de la población, humillaron, torturaron y asesinaron a la élite cultural y profesional de Centro Europa. No es una obra maestra; pero su ritmo narrativo es muy bueno y plantea al espectador algunas preguntas de mucho calado sobre la crueldad o el sinsentido de la persecución a los judíos y otras minorías.
¿Quién podía pensar que la locura criminal nazi iba a afectar a toda la sociedad alemana y austriaca? Hubo millones de víctimas, que quizá unos meses antes de ser conducidos a los campos, todavía confiaban en el Reich. Supongo que lo mismo pasó en Argentina o Chile, cuando el "proceso"
¿Hasta qué punto es lícito colaborar con el opresor para salvar la propia vida? El protagonista, el "mejor falsificador de Europa" interpretado por un espléndido Karl Markovics, no lo dudará. Proporcionará a las SS todo su arte y conocimientos para poder sobrevivir. Al igual que hicieron muchos científicos o profesionales. A ese respecto, me viene el recuerdo inevitable de Primo Levi, ingeniero químico, cuyas obras son imprescindibles para conocer aquel tiempo. Levi dedicó su vida a responder la terrible pregunta ¿por qué sobreviví yo? Esa pregunta flota a lo largo de la peli también. Levi se suicidó sin poder responderla.
Curiosamente, una parte de la película transcurre en Mathausen. Ese nombre debería ser conocido por cualquier escolar español. Sin embargo, esa ley del olvido que cubre nuestra historia contemporánea nos sigue convirtiendo en un país anormal, enfermo. Todavía son necesarias varias películas como "Los falsificadores" en el sur de Europa.

sábado, 23 de agosto de 2008

"Garage". 2007. Lenny Abrahmson.


Refugiándome del calor de agosto, me metí en el cine a ver esta peli irlandesa, con la esperanza de que la pantalla se llenara del frescor verde y tranquilo de la isla esmeralda. Y efectivamente, hubo algo de ese verdor, porque la peli transcurre en la Irlanda rural de largos otoños y prados con rocío. Aunque la peli está muy bien hecha y las interpretaciones, como era previsible, son muy buenas, no me gustó. La historia es demasiado triste. Más triste que lo que el cartel o la primera parte permitían predecir. Volví a casa con cierta desazón, con cierta amargura en lo hondo. Nadie me esperaba.
La peli trata de los hombres solos. Hombres, que a causa de la despoblación de sus territorios, o de sus propias carencias, no se casarán y vivirán solamente para su trabajo, para sus costumbres. Mozos viejos, solterones, maziellos los llaman en Aragón. Por lo visto, también los hay en la Irlanda rural. Hombres que trabajan y viven sin nadie a quien cuidar y sin nadie quien les cuide. El protagonista de la película es Pat Shortt, que es un tonto de pueblo, bonachón y bienintencionado que trabaja en una vieja gasolinera. Cumple los horarios y se aferra a sus rutinas. No hay esperanzas ni belleza en su vida entre surtidores y latas de aceite. De vez en cuando pasa un camión cargado de pollos, con dirección al continente o cae la llovizna eterna. El sábado por la noche toma sus pintas en el pub, ve bailar a las pocas chicas que hay y aguanta las bromas de los jilipollas del pueblo. De vez en cuando, va a pasear a un lago de aguas oscuras y tranquilas, como su vida de hombre solo.

miércoles, 20 de agosto de 2008

"Whisky" de Rebella&Stoll


Yo había tenido unos días muy agitados, mi mente estaba llena de ruidos y mi agenda, de citas y jaelos. Y una noche vi la película uruguya "Whisky". Yo estaba solo en casa. Entonces llegó un silencio tranquilo, un suave reposo, una languidez placentera. Quizá fuera un tratamiento homeopático, porque "Whisky" trata de la soledad, de las soledades. Especialmente, de las soledades elegidas. Y también del fracaso.
Es una película lenta, pero llena de pequeños detalles. La historia transcurre en pisos descuidados, en talleres obsoletos, en Piriápolis, una decadente ciudad de vacaciones que el mar está pudriendo, en ese Uruguay pequeño y sin brillo, en "esa burocracia elevada a la categoría de república" que dijera el poeta Benedetti . Quizá lo mejor son los tres actores protagonistas: sus caras son el mejor reflejo de la rutina, de la falta de ilusión, pero también de la belleza y de la esperanza. Andrés Pazos interpreta a Jacobo Köller, el dueño de un pequeño y viejo taller de fabricación de calcetines. Es un hombre taciturno, rutinario, silencioso, solo, vestido con sombras y tristezas. Va a recibir la visita de su hermano Herman (Jorge Bolani) que posee una fábrica de calcetines en Brasil. Herman es hablador, divertido, exitoso. El pequeño país y el gran país, siempre juntos, siempre separados. Jacobo será acompañado durante la visita por su veterana empleada Marta (Mirella Pascual). En mi opinión, este último personaje es el verdadero protagonista de la historia: Marta también está sola y sabe que ya no es joven. Toda la vida ha cumplido órdenes, ha hecho lo que se esperaba de ella y ahora se ve inmersa en una situación para la que no estaba preparada y que hace temblar su espíritu. Me enterneció cuando se arreglaba frente al espejo, cuando con inmensa femeneidad, intentaba estar más atractiva, cuando dudaba si sumergirse en la piscina del hotel, por miedo a que se le estropeara la permanente.

Ali (2001)


¿Por qué he visto esta peli precisamente ahora? Quizá se deba a las noticias que nos han ido llegando de los JJOO de Pekín. Los caciques del COI les han dejado claro a los deportistas que no pueden tener ideas ideológicas y si las tienen, que se callen. Que son meros empleados de un negocio multinacional del que recibirán las migajas si llegan los primeros.
Muhammad Ali sí que tenía ideas idelógicas y no se calló. Como dice Galeano en "Memoria del fuego": "Lo obligaron a defenderse: pega como nadie, feroz y veloz, tanque liviano, demoledora pluma... Le dijeron que un buen boxeador deja la bronca en el ring: él dice que el verdarero ring es el otro, donde un negro triunfante pelea por los negros vencidos, por los que comen sobras en la cocina...Le quitaron el título mundial, lo condenaron a cárcel y multa: gritando agradece estos elogios a su dignidad humana."
Pues me temo que con estos mimbres tan buenos, Michael Mann ha hecho una mala cesta. La peli es demasiado larga. Se queda en una biografía simplona, que no supera las grabaciones de los 70 en las que Clay gritaba al mundo sus ideas y desafiaba al gobierno de los EEUU. La historia avanza capítulo tras capítulo de manera lineal, sin profundizar en la vida del boxeador y en los tiempos que vivió. No indaga demasiado ni en la verdadera personalidad de Muhammad Ali ni en la de la gente que circula alrededor (Malcolm X, los black muslims, el promotor Dan King). A Will Smith no le dejan sonreir ni bromear para que no nos acordemos de sus interpretaciones en comedias; pero Cassius Clay sonreía, bromeaba, bailaba y tumbaba gigantes a hostias. Vamos viendo los combates (contra Frezier, contra Foremann, etc.), los amoríos y los problemas del campeón; pero en pocos momentos se logra captar la épica de la lucha y la energía indomable de ese negro grandote y ágil como una avispa.

martes, 12 de agosto de 2008

Peregrinos.


Ayer por la tarde, fui al cine a ver el estreno "Peregrinos", una comedia que usa el Camino de Santiago como escenario. Yo anduve desde Saint-Jean-de-Pied-de-Port (Donibane Garazi) hasta Santiago hace unos cuantos años, así que tengo que juzgar la película como "peregrino" (qué aspecto más extraño tiene esa palabra) y me cuesta ponerme en el lugar del espectador que no haya hecho el camino. Se dice que cada uno hace su propio camino y vive la experiencia de una manera personal e intrasferible. La directora Colline Serreau pretender contarnos su Camino. Y no sé hasta qué punto lo consigue.
El argumento es bien sencillo y resultón: un grupo muy heterógeneo hace la peregrinación a pie desde Puy-en-Velay (en el Norte de Francia) hasta Santiago. Son tres hermanos que se odian, dos chicas francesas, dos magrebíes un poco desubicados, una enferma de cáncer y el guía. Cada personaje arrastra unos determinados problemas y tiene una motivación distinta. Durante los tres meses de marcha, irán apareciendo y cambiando las relaciones entre ellos, con final feliz y predecible.
Al principio, la película me resultó empalagosa y demasiado artificial. Me fui refugiando en los hermosos paisajes que recorre el grupo. Y me reafirmé en una vieja conclusión: Francia es el país más hermoso del mundo. Y para mi suerte, la mayor parte del metraje trancurre allí. Luego,la película va ganando un poco en profundidad. De hecho, me emocionó cuando uno de los caminantes: una profesora laicista y protestona se pone a enseñar a leer a uno de los pobrecicos magrebíes, que está convencido de que peregrinan a Saint-Jacques de la Meca.
No sé si recomendaros la película; pero lo que si os recomiendo es que en algún momento de vuestras vidas os pongáis una mochila (con poco peso) y echéis a andar hacia donde va el sol, hacia donde acaba el mundo.

sábado, 9 de agosto de 2008

Asesinato por decreto.


Las viejas películas de suspense, basadas en los detectives clásicos (Sherlock Holmes, Hércules Poirot) son como los juguetes de la infancia. Las recordamos con cariño. Les perdonamos que no tengan sofisticados mecanismos electrónicos. No importa que incluso estén un poquito estropeadas, un poquito ajadas. Nos divirtieron en el pasado y nos llenan de cierta felicidad tranquila y fácil en las largas noches de verano.
Vi en DVD "Asesinato por decreto", de Bob Clark. La película transcurre en un Londres teatral, de callejones oscuros y nieblas fantasmales. En el interior de una casa de Baker Street, un fuego familiar y hermoso calienta el gabinete. Suena un violín. Sherlock (Christopher Plummer) y su novio Watson (John Mason) se enfrentan a Jack el destripador. Cuentan con la ayuda de un inquietante Donald Sutherland. Aunque coincidieron en el tiempo (Sherlock nació en 1887) y los célebres (y reales) crímenes de Jack tuvieron lugar en Whitechapel en 1888, me parece improbable que Conan Doyle escribiera un argumento así.¡Pobres prostitutas degolladas y destripadas!
Una de las cosas interesantes de esta pequeña obrita es que muestra el ambiente contrario a la monarquía entre las clases bajas de Londres a finales del XIX. La incapacidad de la policía para detener los crímenes hizo que corriera el rumor que alguien perteneciente a la familia real estaba involucrado en los horribles asesinatos de mujeres de la calle. El misógino Holmes vive ese conflicto entre la necesidad de justicia (esa justicia que para él es un mero entretenimiento intelectual) y la necesidad de estabilidad social (que para alguien de su clase, necesariamente pasa por la defensa de los reyes).

viernes, 8 de agosto de 2008

The incredible Hulk. (Leterrier, 2008)


Para combatir la pertinaz sequía de ideas que les dura más de una década, Hollywood vuelve a la carga con guiones inspirados en los superhéroes de mi infancia y adolescencia. Y como no he podido ir a ver "El caballero oscuro", vi en DVD otra secuela sobre la "Masa". La Masa era el poético nombre con que tradujeron "The incredible Hulk". Aunque la Masa no era exactamente un superhéroe, era el más fuerte y el más terrible de ese universo sencillote y consolador. Aparecía como una fuerza de la naturaleza, brutal e incontrolable, al margen del mal y del bien, que tan claritos estaban para el resto de los dioses de ese Olimpo barato. El doctor Banner y el monstruo verde que llevaba dentro y que aparecía cuando le molestaban, estaban directamente inspirados en el Doctor Jekill y Mr. Hyde; pero los lectores de cómics no lo sabíamos. Por supuesto, entonces no conocíamos a Jekill y a Hyde. Nunca tuve tebeos protagonizados por Hulk; pero, de vez en cuando aparecía como artista invitado en las series que yo leía habitualmente y montaba un buen estropicio.
Como era predecible, la peli es muy mala. No vale ni para las palomitas y el refresco. Además, no han sido muy respetuosos con algunas cosas del comic: creo recordar que Bruce Banner se convirtió en la Masa por una exposición a la radiación en un experimento nuclear. En la peli, su mutación se ha producido por un error en un experimento de tipo biológico (cambio del paradigma científico dominante). Al principio, es aburridita. Luego, se dan cuenta de que tienen que hacer algo que lleve niños al cine y que permita hacer videojuegos y le meten los efectos especiales y un supermalo (Tim Roth) y la cosa se convierte en una jilipollez. El doctor Banner era un tipo angustiado por el mal que se ocultaba en su interior y por la posibilidad de hacer daño cuando se transformara. En la peli, Norton interpreta más bien a un turista despistado que quiere recuperar a su novia (Tyler). No recuerdo que el general Ross (Hurt en la peli) fuera tan estúpido en el cómic. Podría dejar el ejército norteamericano y ponerse a hacer pelis de superhéroes; para seguir quitándonos un poquito más las ilusiones de la infancia.

2666. Roberto Bolaño.


La primera edición de la obra póstuma de Bolaño me había esperado durante varios meses en las estanterías de casa. Empecé su lectura a mediados de julio y la fui acelerando con el principio de las vacaciones. Las últimas noches he estado atrapado en este edificio enorme y prodigioso, en este laberinto hecho de palabras y referencias cruzadas, en este cementerio lleno de fantasmas, de sombras y de luces, de muerte y de dolor, que aspira a reflejarlo todo, a explicarlo todo, a ser el todo...
2666 está compuesto por 5 novelas que podrían ser leídas en cualquier orden y que quizá convendría leer por separado, dejando pasar tiempo entre una y otra, para no quedar tan asombrado y confuso como yo he quedado. El autor planeó que se publicaran de esa manera, pero sus albaceas literarios juzgaron más conveniente (y quizá más comercial) que se publicaran en un solo tomo, como capítulos de una sola y monumental novela. Esta novela es, sin duda, la obra cumbre de Bolaño, a la que dedicó los últimos años de su vida y en la que aplicó una depuración última y definitiva de su estilo magistral e inconfundible.
Cada una de las novelas-capítulos es muy diferente a las demás; pero hay un punto de fuga común: el desierto fronterizo entre México y los Estados Unidos. Un personaje hace referencia a otro, que ha leído a un tercero que tiene relación con un cuarto que desea o vive o cuenta algo relacionado con el primero. Unas veces, leemos las conversaciones, otras, los pensamientos y en otros casos, enumeraciones o comentarios, o descripciones o detalles intrascendentes, como los que se recuerdan de los sueños. Y las historias se van entrelazando, como ondas que chocan en la superficie de un laguna oscura.
En la primera parte de la novela, unos profesores europeos llegan a Santa Teresa, en el norte de México. Del mismo modo que en "Los detectives salvajes", hacen una búsqueda borgiana de un autor de culto, un improbable e indefinido Benno Von Archimboldi. Con ellos colabora el profesor chileno-mexicano Amalfitano, descrito en la segunda parte. Bolaño retrata así el mundo literario, a través de literatura sobre la literatura y se retrata a sí mismo y a todos los escritores, y a todos los exiliados y viajeros, y a todos los lectores. Estas primeras partes me parecieron menos brillantes, más previsibles y aburridas, quizá por su parecido con "Los detectives ..."
El tercer y cuarto capítulo son la parte "mexicana" de la obra y creo que muchas de sus páginas son lo mejor que se ha escrito en las últimas décadas en español. En esas páginas asistimos a la aparición en Santa Teresa de numerosos cadáveres de mujeres violadas y asesinadas (trabajadoras de las maquilas, putas, niñas). Un cadáver y otro y otro y otro. A través de esa enumeración cruel y laboriosa, hacemos un viaje alucinante y alucinado al desierto, a los moteles, a las autopistas, a los puestos aduaneros, a las cárceles, a los basureros gigantescos en donde viven niños y ancianos que rebuscan en la basura. A veces, durante la noche insomne y asombrada en la que leí "La parte de los crímenes", pensé que sólo un loco podía escribir y describir así el horror y la derrota. Sólo un loco o un genio podía contar ese viaje a todos los lugares, a todos los tiempos, a la gloria y a la humillación, a las sombras difusas del mal y del bien, un viaje pesimista y terrible al alma humana.
La quinta parte regresa a la Europa del nazismo, de la segunda guerra mundial, del holocausto, de los bombardeos, de la destrucción y la reconstrucción. Este capítulo, no sé por qué, me recordó un poco a "Sepharad" de Muñoz Molina; pero Bolaño es más denso y más rico y a la vez, más descarnado y más certero. En esta quinta parte, se cierran los círculos iniciados en las partes anteriores y descubrimos las muñecas últimas en esa serie de matruskas, o a los espejos que reflejan apagadas pantallas de televisión u otros espejos donde se miran los personajes, donde nos miramos los seres humanos, sin reconocernos nunca, sin vernos nunca.

jueves, 7 de agosto de 2008

Tropa de élite.


El otro día, vi la película brasileña "Tropa de élite", de Jose Padilha. Ha sido lanzada como la sucesora de "Ciudad de Dios"; aunque creo que no es tan redonda como la peli de Meirelles. La "Tropa de élite" es un cuerpo especial de la policía de Río de Janeiro, que realiza intervenciones en las favelas. Dado el nivel de corrupción policial y el grado de armamento del que disponen las bandas, sólo un cuerpo militarizado y separado de otras estructuras policiales, puede intervenir allí. Así que es una peli con muchos tiros y mucha sangre.
Pero no se queda en una mera cinta de acción: además, intenta arañar un poco los problemas que hay debajo. En los países del Norte económico, el Estado tiene el monopolio casi total de la violencia; pero en los del Sur (y más, después de la revolución neoliberal), el Estado no alcanza a amplias capas de la sociedad. Allí es sustituído por otros poderes ( las bandas de traficantes y los policias corruptos) que aseguran cierta estabilidad. De vez en cuando, el Estado-Leviatán aparece en forma de comandos que se cargan gente a mansalva y que actúan con más brutalidad que los propios traficantes; pero el sistema no cambia ni mejora y son siempre los mismos los que sufren. Aunque me parece una película recomendable, como peli de acción queda un poco deslabazada y como peli social es demasiado facilona.
El personaje que me ha parecido más interesante es el protagonizado por André Ramiro, un policía negro que cree en la ley y en el sistema; pero que acaba atrapado por la espiral de violencia y venganza. El personaje, ingenuamente, intenta progresar socialmente mezclándose con la clase media-alta blanca en la Universidad; pero los otros estudiantes (fumadores de maría) desprecian a la policía como represora y violenta. No advierten que esa misma policía protege sus privilegios (y la posibilidad de fumar hierba a precios asequibles). Me recuerda vagamente un comentario (creo que de Sartre) acerca de que en los incidentes parisinos del 68, los que pertenecían a la clase social que más motivo tendría para protestar, eran precisamente los gendarmes, encargados de reprimir esos incidentes y de asegurar y mantener la diferencia entre clases.

viernes, 1 de agosto de 2008

La danza de los diferentes. Zaragoza.

Hemos pasado unos días de infierno en Zaragoza, la ciudad con "nueve meses de invierno y tres de infierno". Aprovechando que todos los turistas estaban haciendo cola en la Expo y que todos los zaragozanos estaban durmiendo su eterna siesta, visité en la ciudad bimilenaria algunos sitios vacíos, pero muy interesantes.
Entre otros fui al Centro de Historia de la Ciudad. Pensaba, equivocadamente, que se trataba de un museo de historia urbana. Me gustan los museos de historia urbana porque es una manera rápida de comprender una ciudad. Normalmente, no hay piezas históricas de demasiado valor porque estas han sido "resguardadas" en los museos "nacionales"; pero la visita siempre es interesante. El Centro de Historia de Zaragoza no es exactamente un museo urbano pues solo alberga exposiciones temporales o itinerantes.
Había 3 exposiciones:
a)Una de graffitis, que ya he olvidado.
b)Una sobre los famosos sitios de la Guerra del Francés (1808 y 1809): "La Zaragoza de los sitios", que no aportaba gran cosa. Afortunadamente, no era demasiado patriotera ni demasiado españolista.
c)La más interesante, llamada "La danza de los diferentes". Esta exposición partía de la famosa comparsa de gigantes y cabezudos, habitual de las fiestas del Pilar. Los nombres y características de los cabezudos: "La Pilara", "La forana", "El robaculeros", "El boticario", forman parte del imaginario colectivo zaragozano y aragonés. En todas las culturas aparecen esta clase de representaciones públicas de personajes deformes, entre lo cómico y lo terrorífico. Lo local y lo universal. Pienso que es una manera de exortizar los miedos, de citar al demonio en público, uno de los muchos ritos con los que intentamos comprender lo incomprensible.