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Mostrando las entradas etiquetadas como Simpsons

El Camino hacia la Victoria

"La Luftwaffe...el buque insignia del Canal Historia".... dice Homer Simpson, de una forma arrobada. La frase nos hacía mucha gracia a Pepe y a mí. La Segunda Guerra Mundial ha sido y es uno de los grandes "temas" de entretenimiento de nuestra sociedad telealimentada. Cuando zapeo, no puedo evitar quedarme atrapado en "Apocalipsis" o en "WWII en color" o en "Megaestructuras nazis" o en cualquiera de los cientos de series documentales que, convenientemente, adobadas, narradas o coloreadas tratan aquellos años terribles. Supongo que muchos teleconsumidores con vagos intereses en la historia y en la política nos ponemos el disfraz de expertos y nos emocionamos con toda esa épica enlatada y servida en capítulos. Hubo 80 millones de muertos (caídos en combate, asesinados, muertos de hambre...). El sofá es buena trinchera y el mando a distancia un arma imbatible.  En Navidades, me regalaron el librazo "El Camino hacia la Victoria"...

La ciencia, lo bueno, lo malo y lo falso.

He pasado el fin de semana en el pueblo. Y aunque la bici y los amigos no me han dejado demasiado tiempo, he releído algunos de los artículos de esta recopilación del célebre divulgador científico Martín Gardner. ¿Por qué me ha llamado la atención ese libro? Supongo que los cambios en mi trabajo condujeron mi mano hacia esa parte de la estantería. Ahora que debo jugar a ser científico, me vuelven a interesar los aspectos relacionados con la gran ciencia. Digo la gran ciencia por comparación con la pequeña ciencia, la que me rodea, la que repercute en el salario, la que gestiona el rufián del ministro Wert. Martín Gardner fue el divulgador científico por excelencia. Especialmente de las matemáticas, a través de su columna en el Scientific American . Fue un activo "escéptico", ese enfoque vital del que ya he hablado en el blog, que le llevaba a enfrentarse a las pseudociencias, a los creacionistas, a los divulgadores de supercherías. En algunos capítulos de los Simpson, L...

1900: El origen del Arte Publicitario.

Para aprovechar la última tarde de vacaciones falleras, fui a ver esta exposición en el Centro Cultural Bancaja, en la plaza de Tetuán, que presentaba un extraño aspecto bajo la lluvia del primer día de la primavera. La cartelería comercial es uno de los más curiosos exponentes del arte en el cambio del XIX al XX. Trabajando en un tema totalmente distinto, ya advertí el sutil vínculo que hay entre los procesos de transformación económica, la aparición de la publicidad como parte fundamental de los negocios y la labor artística en sí misma. Quizá de aquí a unos años, nos demos cuenta de que el más representativo producto audiovisual de nuestra época no son “Los Simpson” o “El ala oeste de la casa blanca”, sino los anuncios de Burger King o de Don Limpio. Así, la cartelería finisecular, cuyo desarrollo se apoyó en las mejoras en las artes gráficas, tenía una evidente función práctica y comercial, pero también transmitía la imagen que las clases industriales tenían de sí misma...

Herois, mites i llegendes

El capítulo sobre el monorrail de Springfield describe bastante bien la política cultural y museística de la hermosa ciudad donde vivo. Sospecho que los guionistas de "Los Simpson" han sacado más de una idea de nuestra gurteliana vida pública, infectada de Quimbys. A pesar de ello, siempre puede encontrarse alguna cosa digna bajo los escombros del monorrail. Aprovechando los dias de vacaciones, me he dado una vuelta por el Muvim. Ademas de su exposición permanente, de vez en cuando hay cosas interesantes. Estaba a punto de clausurarse la exposición de carteles "Herois, mites i llegendes". Se trata de serigrafías procedentes de Nueva Zelanda (en maorí: Aotearoa), Cuba y México, confeccionados en la prestigiosa imprenta del ICAIC en La Habana, que durante los últimos cuarenta años, ha estado produciendo material para decorar las habitaciones de los progres. Lo más curioso eran los carteles neozelandeses, que representaban héroes o luchadores nativos. La conquista bri...

Resacón en las Vegas

Ningún hombre se casa voluntariamente y de eso estoy seguro porque he estado en muchas bodas. Así que para ir engañando al novio, se han ido inventando ritos y procedimientos. Uno de ellos son las llamadas "despedidas de soltero", que se supone que tienen que consistir en intoxicaciones etílicas más profundas que las de todos los días, desmadres sin cuento, y putas de pago. Se han hecho bastantes pelis basadas en estas historias. Vi hace unos días "Resacón en Las Vegas" (en inglés "The Hangover", a secas). Con semejante traducción, me esperaba un sinpropósito para adolescentes, ruidoso e imbécil. Sin embargo, se trata de una comedia divertida que, aunque juega con los tópicos de toda la vida, tiene algunas cosas interesantes e inteligentes. Sin mostrar demasiadas pretensiones, tiene una buena construcción narrativa, actores decentes y situaciones creíbles. Por escribir otro halago, me recordaba al capítulo de Los Simpsons (loado sea su nombre) en el que Ho...

Conviertáse en brujo, conviértase en sabio. Charpak&Broch

En algún capítulo de los Simpson, ese mundo inagotable dentro del mundo, se puede ver que Lisa está suscrita a una revista cuyo título es más o menos "The Young American Skeptic". Me gusta esa palabra "escéptico" que define a los que dudan de manera sistemática, a los que ponen en cuestión las cosas, especialmente las creencias irracionales, la superstición o la religión. Los escépticos, quizá ingenuamente, aspiran a iluminar las sombras de la vida con una velita. Dice el libro " esta pequeña vela es la razón. Constituye un instrumento modesto, sin duda, y no podría resolver todos nuestros problemas; pero esta vela es lo más valioso que tenemos ". (N. Baillargeon). Me considero un poco escéptico y me interesa la desmitificación científica de los "presuntos" fenómenos paranormales. Así que compré este libro de saldo, atraido por la firma de Charpak, premio Nobel de física en 1992 y uno de los cerebros del CERN. Para mi decepción, el libro es muy f...

Los Simpson. The movie.

Cuando nos sentamos delante de la tele e Irene puso el DVD me prometí olvidar todo lo que había visto de ellos, intenté no recordar nada de Springfield, no juzgar, no comparar. Pero fue imposible. Así que vi la peli de los Simpson como quien ve un capítulo más. Uno de esos capítulos de Antena 3, cuyos chistes se prevén y siguen siendo graciosos. No es perfecta ni redonda; pero la peli me gustó. Era inevitable que me gustara. Y supongo que lo mismo les habrá ocurrido a los incondicionales de los Simpson. Y eso que los guionistas han arriesgado un poco más de lo previsto: Homer protagoniza la película y es más estúpido y más egoísta que nunca. Y también hay más "buenismo" que en la serie: el argumento gira alrededor de la importancia de lo comunitario y del medioambiente. El aspecto formal es un poco distinto: han logrado cierto efecto 3-D que siempre impresiona, aunque sea en pantalla pequeña.