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Mostrando las entradas etiquetadas como Neruda

El robo del siglo

  Aviso: La siguiente entrada contiene bastantes autocitas. No tantas como las de los artículos de algunos magníficos rectores. Aunque México es el país más importante de entre todos los de lengua castellana (incluyendo a España), Argentina guarda para sí cierta primacía  "poética",  por así decirlo. Durante la mayor parte del siglo XX, Argentina fue el centro de la cultura española e hispanoamericana, el lugar de las ideas y del discurso. La palabra y el trigo, si nos ponemos nerudianos. De Argentina venían los libros y los barcos que saciaban muchas clases de hambre. El paraíso del idioma, las vacas en los pastos infinitos. Borges, Cortázar, Sábato, Quino, Bioy Casares y me pueden cambiar el orden del canon y poner delante a las vacas, si así lo desean. En otras entradas de este blog ya hemos citado cierto tipo de símbolo: la Olimpiada de ajedrez de 1939, que sirvió a muchos jugadores europeos para escapar de la pesadilla fascista. Argentina era la redención de los judí...

La cocinera del presidente (Les saveurs du Palais).

Nos decepcionó esta peli y eso que fuimos adrede a la sesión golfa de los D'Or. Podría haber sido un homenaje visual a una de las facetas más brillantes de la cultura francesa: su cocina. Podría haber funcionado como metáfora de la gran política y de la pequeña política: las cuchilladas dentro del Elíseo o entre ocupantes de la Moncloa: es decir, el celebérrimo " Agáchate, que vienen los nuestros ", de Pío Cabanillas padre. Podría haber tratado con más profundidad el cambio que supone para la protagonista ir a París desde su Périgord rural. Francia, Francia, el país más hermoso de Europa, a pesar de París, a pesar de los franceses. Pero no hay casi nada de eso en la peli. Después de un buen comienzo, se pierde en vueltas y revueltas. Y no me creo a la protagonista Frot. Todo el mundo sabe que los buenos cocineros son gordos y borrachos y llevan la camiseta sucia. Casi me duermo en el cine, soñando con pulardas rellenas de trufa, recordando con placer los vinos y lo...

Libros, libros, libros: "Edén".

Neruda decía de ellos: " Ya no caben en el mundo...cuánto libro... cuánto librito... ¿quién es capaz de leerlos?.. Si fueran comestibles...Si en una ola de gran apetito los hiciéramos ensalada, los picarámos, los aliñáramos... " El otro día se celebraba el día del libro: libros por todas partes, en mis dos casas, en el trabajo. Libros nuevecitos y libros de segunda o tercera mano, con el nombre de un antiguo dueño, con hojas marcando las hojas. Libros para cada momento, llenos de historias, de palabras, de angustias inabarcables, de risas alocadas, de polvo. Mundos infinitos. Y de vez en cuando, encuentras uno que te cuenta lo que precisamente querías leer en ese instante, uno que te trae los adjetivos que necesitabas, y que te hace ver lo insignificante (y maravillosa) que es tu vida. La última novela con la que sentí precisamente esa coincidencia, esa señal, fue "Edén", del poeta Felipe Hernández. No sé por qué, pero viví intensamente los padecimientos del protago...