sábado, 31 de agosto de 2013

Los Pitufos-2

En una entrada anterior, ensalzaba el cine para niños. Bien, tengo que desdecirme. Fuimos a ver "Los Pitufos-2" y es bastante mala. Los niños de mi amiga Maf, Raúl e Isla, se entretuvieron y descansaron del calor; pero la peli es una colección de memeces sin más interés que la actuación de Azaria haciendo de malvado Gargamel y las vistas sobre París. Me llevé la impresión de que la peli tiene algo de promoción de esa gran capital europea. No me extrañaría que algún emprendedor esté pensando en un parque temático azulón y ñoño por allí, de acuerdo con un esforzado hombre público.

Los pitufos fueron una creación del belga Peyo. Al parecer, el éxito de los hombrecillos azules atrapó a su creador y le impidió hacer más cosas con su personalísimo estilo, de trazos finos y elegantes. Recuerdo haber leído y releído muchas veces "La flauta de los seis agujeros", la historieta seminal que dio lugar al mundo pitufo, una gerontocracia como otra cualquiera. Yo dibujaba o aspiraba a dibujar  y envidiaba esas líneas exactas, esos colores vivos.

Una de los aspectos curiosos de los enanitos es que conjugan su nombre "pitufo" como palabra universal para expresar casi cualquier idea. Así que los que importaron las historietas de Peyo para cada país, tuvieron que adaptar el original francés Schtroumpfs a sus propias lenguas. Bonito ejercicio lingüístico. La pequeña Isla decía "The smurfs" y a mí, se me caía la baba. Leo en la wikipedia que el nombre español "Pitufo" fue inspirado por el catalán "Patufet". En euskara, los han bautizado como "Pottokiak" y en esperanto, como "Smurfo". Supongo que habrá que ir buscándoles un nombre en aragonés.