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Mostrando las entradas etiquetadas como Rellan

Menudas piezas

Vayamos con la segunda comedia, que vimos en el cine. Casi todas nuestras opiniones se ven influidas por la importancia que le demos al concepto "clases sociales". Para algunos, la existencia de las clases lo explica todo o casi todo en nuestra sociedad. Y reducir las desigualdades entre esas clases se convierte en la misión de sus vidas. Muerto Dios, inventemos nuevas religiones.   Aunque no soy practicante, soy creyente. Y a veces, rezo: "Freeman and slave, patrician and plebeian, lord and serf, guild-master and journeyman, in a word, oppressor and oppressed, stood in constant opposition to one another, carried on an uninterrupted, now hidden, now open fight.. " Si a esto añadimos que también soy ajedrecista; pues resulta evidente que esta comedia recién estrenada me tenía que gustar bastante. Para otros, todo eso de las diferencias y las injusticias y la avería del ascensor social es el aburrido berrinche de los vagos. Ya saben ustedes," yo no veo ni p...

Un hipster en la España vacía.

Reseñaré tres comedias que hemos visto últimamente. Y me permitiré divagar sobre la naturaleza del género, como supuestamente hizo Aristóteles en el libro perdido que busca Guillermo de Baskerville en "El nombre de la rosa". Vamos con la primera película. Yo habría olvidado casi inmediatamente el arranque de esa peli. Merche hacía zapping en Netflix y me pareció oír que la historia transcurría en un inexistente pueblo llamado "La Cañada del Infante" o algo así, ubicado en la inefable provincia de Teruel. Y siempre que oigo esa hermosa palabra: "Aragón", atiendo. Así que levanté la vista del móvil y le dije que quizá deberíamos intentar ver esta comedia española de casi 100 minutos de metraje, dirigida por el exitoso Martínez-Lázaro ("La voz de su amo", "13 rosas", "Ocho apellidos..."). El argumento, más o menos, es el siguiente: hay un chico idealista y finico (Lalo Tenorio) que se supone que se dedica a las políticas sobre la...

Cartas de amor.

Venía Julia Gutiérrez Caba al Olympia y necesariamente teníamos que ir a verla. Más que una obra de teatro fue una lectura dramatizada de las cartas que durante toda su vida se escribió una pareja. El gran Miguel Rellán hacía de partenaire. Y nos gustó mucho. A nosotros y al resto del público, que llenaba el aforo. Les gustó hasta a los que comían palomitas (o almendras) en la fila de detrás. Era una adaptación de “Love letters”, una de las obra más célebres (y traducidas) de A. R. Gurney.       Los dos personajes (blancos, anglosajones, de clase alta) viven sus vidas en paralelo. Desde niños han mantenido el vínculo. Se acercan y se alejan. Hay períodos en los que se escriben cartas apasionadas e íntimas, en otros, pueden pasar años en los que sólo hay rutinarias felicitaciones de navidad. Los amigos (y los novios) de la infancia no han podido ser elegidos. Pero eso no los hace peores ni mejores.  Los dos intérpretes mantienen la tensión dramática duran...