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Mostrando las entradas etiquetadas como Scott

Red de mentiras (Body of lies)

Cuando el mundo era una gran partida de ajedrez, todos, hasta el más tontico, podían opinar sobre las blancas y las negras. En última instancia, cada pequeña guerra, cada atentado, cada invasión, cada genocidio, se podían explicar en base al gran juego entre el Kremlin y Wall Street. Rambo ayudaba a los islamistas y el Che a los guerrilleros de Laurent-Désiré Kabila. Y cada cierto tiempo, los milicos volteaban un Allende. Pero cuando cayó el muro, la partida de ajedrez se convirtió en una gran partida de póker. Hay un jugador con un stack enorme, los USA, el policía global. Y muchos otros jugadores , que se atacan entre ellos (persas contra árabes, chiitas contra sunitas, kurdos contra alauitas, armenios contra azeríes, palestinos contra todos…). Y ese caos, ese havoc , como dirían en inglés, es imposible de entender.  De vez en cuando, alguno de esos jugadores, ataca al gran Minotauro, como ocurrió hace ahora doce años. Empezaba el mundo nuevo. El mundo global y sus gue...

Enemigo público.

Vimos en el canal temático AXN esta película de finales de los 90. se trata de un thriller típico de Tony Scott: entretenido, caro, rápido, desordenado y vacío. Son unos tipos muy malvados de la Agencia de Seguridad Nacional, que aprovechan los fabulosos medios tecnológicos de los que disponen para molestar a un honesto abogado (perdonen el oxímoron). El argumento no tiene demasiada lógica ni la peli demasiadas pretensiones; pero los dos protagonistas (Will Smith y Gene Hackman) son solventes. La peli sirve para plantear el viejo debate acerca de la salvaguarda de la intimidad y del poder de los gobiernos (especialmente del norteamericano) para controlar las comunicaciones. De hecho, el título original es "Enemy of the state" , que no es exactamente "enemigo público". "Bienvenido al mundo feliz de Huxley" le dice Hackman a un incrédulo Smith. La mayor parte de la población no sabe nada de la vigilancia a la que están sometidas nuestras llamadas de teléfon...

Gladiator

Parece que esta primavera toca Ridley Scott. El domingo vimos en el canal temático Calle 13 "Gladiator" (pronúnciese en latín, no en norteamericano). Siempre me ha parecido una peli casi perfecta en lo técnico. Casi todo está bien hecho: Crowe y Phoenix son creíbles, la historia no falla, y uno puede sentir la luz cegadora del Coliseo y las frías sombras del interior del Palacio. Sin embargo, sigo sin verla como una obra de arte. Supongo que no puedo evitar compararla con "Espartaco", cuyos combates no son tan espectaculares y cuyo argumento es menos sofisticado; pero sigue siendo el mejor peplum de la historia. Hasta cierto punto, "Gladiator" incluso es presentable en lo que se refiere a contextualización histórica. El malo, el emperador Marco Aurelio Cómodo Antonino, hijo y sucesor de Marco Aurelio, existió realmente y, al parecer, fue bastante nefasto (Gibbon lo considera el inicio de la decadencia del Imperio de Occidente). Como al tipo le gustaba baja...

El sueño eterno y Blade Runner.

A veces, pensamos que las obras de culto nacen de una manera fácil, espontánea, con poco esfuerzo. Esas obras llegan en el momento preciso para reflejar las aspiraciones estéticas o vitales de una generación o un determinado público. Se convierten en modelos a imitar y en fuente de inspiración para críticos y autores de blogs. Durante las últimos días, me he entretenido con dos de esas obras maestras que ya forman parte de la imagen de nuestro tiempo: la novela "El sueño eterno" (1939) de Raymond Chandler y la peli " Blade Runner " (1982) de Ridley Scott. Ambas se caracterizan porque fueron el fruto de una cuidada y trabajosa elaboración. Es decir, muestran que el hallazgo artístico difícilmente proviene de la casualidad o de la suerte. En el caso de "El sueño eterno", Chandler anduvo probando durante mucho tiempo (cuando el alcohol le dejaba) hasta que perfiló al sensato y duro Marlowe. Cada página transmite la impresión de estar dolorosamente construida....

Deja Vu

En el autobús en el que viajábamos a Logroño de turismo enológico pusieron " Deja Vu " del director Tony Scott (2006). Ya la habíamos visto por cable, así que es inevitable el chiste: fue un "deja vu" repetido... Y por segunda vez, la peli no me gustó. Se han debido gastar un dineral en efectos especiales y en actores guapos para hacer una peli en la que hay varias cosas; pero ninguna acaba de cuajar. Hay acción; pero a veces decae, hay un thriller de investigación en donde la investigación va demasiado rápida y no te dejan disfrutarla y hay mucha ciencia ficción a la que le falta solidez. Supongo que eso fue lo que más me molestó de la película: los conceptos científicos con los que juega el argumento no cuadran. Sé que una de las convenciones del género es que haya algunas "licencias científicas"; pero en la peli se pasan. Y no es que sea exceso de imaginación; es que se podían haber leído algún libro de divulgación científica sobre los conos de luz o l...