sábado, 28 de marzo de 2009

Tres pelis de acción.

Como mi primo me dice que tengo el blog muy muerto, comento tres pelis de acción.
La primera es "Caos" (2006). Me saque la peli del video club con mucha ilusión. Me preparé una ensalada de endivias con roquefort y me abrí una botella de blanco de uva Viognier, de donde La Mancha se hace montañosa. Era la primera cena de domingo de esta primavera que viene soleada y hermosa. Pero la peli me sonaba a conocida. Al principio, el argumento me recordaba a la brillante "Plan oculto" pero más deslabazada e inverosímil, y con peores actores. Luego, el jueguecito de pistas facilonas y trucos deus ex machina se me fue haciendo incluso aburrido. Todo me sonaba, como un viejo chiste o un perfume empalagoso. El vino, muy recomendable.
La segunda es "Transsiberian"(2008). Este thriller fue una sorpresa muy agradable. Me esperaba una peli norteamericana, ruidosa, con demasiada acción, basada en giros argumentales violentos y llena de trucos predecibles y me encontre un thriller de tipo europeo, bien construido, verosímil y que sabe mantener la tension y el interes a lo largo del metraje. Su principal reclamo son los excelentes actores Kingsley y Harrelson. Noriega hace de improbable latin lover en medio de la taiga. El mejor momento de la película: cuando le empiezan a pegar al Harrelson y dice la famosa frase: "Somos ciudadanos americanos" y entonces les pegan más.

La tercera es la última entrega de la serie Bond "Quantum in Solace"(2008), con Craig de agente 007. Antes, las pelis de James Bond eran acontecimientos esperados. Influyeron profundamente en la estética del cine de gran consumo. Hoy son telefilmes con poca repercusión. Y eso que han pretendido dotar al personaje de rasgos que lo hacen más interesante: ahora es más frágil y oscuro y de vez en cuando los supervillanos le hacen pupa. La película transcurre en su mayor parte en Bolivia. El atrezzo de las tabernas y las casas bolivianas hace mucha risa. Hay por ahí montado un golpe de estado y unos malos que se quieren quedar con toda el agua de Bolivia o algo así. Aunque todo es pura fantasía, no me extrañaría que en el próximo año, unos malos de carne, huesos y galones, derrocaran al presidente Morales. Y es que la democracia es una mierda cuando no salen elegidos nuestros capataces.

martes, 24 de marzo de 2009

Slumdog Millionaire.


La peli, un acierto. El cine donde la vimos, un error. La sala estaba demasiado llena y es que los tropecientos Oscars tiran mucho. Así que cuando en la pantalla ya estaban apareciendo las primeras imágenes de la pelicula, poderosísimas, brutales, todavia habia gente entrando, haciendo ruido, con sus grandes paquetes de palomitas y sus hectolitros de Coke. Supongo que el sabado es para todos, independientemente de su sensibilidad o de su gusto para las pelis. Por otro lado, me dio la impresión de que la historia pierde mucho con el doblaje. Sobre todo, porque uno de sus principales escenarios es la India televisiva, es decir, globalizada, mestiza, angloparlante, occidentalizada, falsa. Y creo que solo en la version original (en inglés) se puede captar algo del contraste con la India real, mísera, populosa, antiquísima, sabia.
Se trata del viejo modelo narrativo "principe rescata a princesa", pero lo original del asunto es que las pruebas a las que se ve sometido el principe son las preguntas del concurso "¿Quien quiere ser millonario?", version hindú, que es como la version española, pero con preguntas sobre hinduismo y sobre cricket. Se trata de una escusa bien orquestada para contarnos la vida del protagonista, nacido y criado en los infinitos suburbios de Bombay, es decir, un "slumdog", un perro callejero, un nadie. Creo que son unos 100 millones. Hay esquemas parecidos a la imprescindible "Cidade de Deus"; pero con más concesiones, menos contundentes. Con todo, los padecimientos dickensianos de esos niños mendigos impresionan y son lo más valioso de la pelicula. A nuestro lado, seguian comiendo palomitas.
Luego, la historia se desdibuja un poco y va perdiendo peso cinematografico. El niño crece y sigue con la busqueda de la princesa. Y es que Boyle (Trainspotting) quiso hacer, sobre todo, un producto comercial, vendible, muy vendible. Según avanza la historia, vemos la evolución de la India (Bombay pasa a llamarse Mumbay y los basureros ya están un poco mas escondidos). Hay un poquito de drama y un poquito de emocion. La historia se cierra de manera previsible, con el grado justo de acidez y con mucho color y entonces uno comprende que no esta viendo una pelicula hindú, sino una pelicula inglesa sobre la India, es decir, que estamos visitando un parque temático, muy bien ejecutado, y con mucha magia, pero de cartón piedra.

domingo, 22 de marzo de 2009

Viaje a pie. (Julio Villar)


Me encuentro este viejo libro en casa de mi novia. Supongo que se lo presté y sé que no lo recuperaré jamás. Es un libro sobre viajes que ha viajado. Lo compré dos días antes de hacer un largo viaje por Centroeuropa. Estuvo mucho tiempo en casa de un compañero de trabajo que, pensando que lo había estropeado, anduvo buscando un ejemplar nuevo, sin caer en la cuenta de que yo ya se lo había dejado un poco ajado, pues lo compré de segunda mano. Es decir, palabras que han ido de aquí para allá. Sin hacer ruido, sin hacerse notar.
"Viaje a pie" cuenta uno de los viajes realizados por Julio Villar. Villar fue uno de los pioneros del alpinismo de élite en España. Luego se dedicó a viajar a su aire, a escribir, a vivir. En este libro, describe el recorrido que hizo desde su San Sebastián natal hasta el Mediterráneo, cruzando Navarra, Aragón y Cataluña. Pero no es una guía de viajes al uso. Raramente aparecen los nombres de los lugares. Villar, simplemente va recogiendo sus sensaciones y halla a veces un sutil ritmo poético: "El agua es sólo un chorro pequeñito. Pequeñito. El lugar es muy seco. Me gusta el agua que nace en los montes secos." Va caminando sin destinos prefijados, sin horarios, como un vagabundo, como un animal, es decir, libre. Disfruta tanto de la naturaleza, como de los pueblos que va encontrando: "¿Sabía el que labró esa cara, tan infantil, en el cabezal de la piedra de su ventana, que yo la iba a mirar e iba a sonreír al verla casi dos siglos después? Aquel hombre no murió del todo." He releído este libro muchas veces y, yo que también he caminado, pero que ando con más cadenas que Villar, no puedo evitar sentir una envidia profunda por la libertad que empapa cada página: "Me tumbo cerca de la orilla y dejo que mis oídos se llenen con el murmullo de las aguas. Estoy al borde de la tierra. De esa tierra que he recorrido paso a paso. Cuando las nubes se abren y el sol se asoma y sonríe, yo veo el reflejo de mi sonrisa desparramado por el mar".

martes, 10 de marzo de 2009

La apuesta perfecta (Even Money). 2007


Me saqué esta peli del videoclub pensando que se trataba de un thriller de estafas o robos, de los que tanto me gustan. Bueno, y porque vi a la Bassinger en la carátula. Pero es un dramón de vidas cruzadas, alrededor del mundo del juego y de la ludopatía. Vemos a los corredores de apuestas y a la mafia, a la blancos pobres y a los jubilados que pululan por los casinos esperando que llegue su gran día y a los negros que apuestan por los resultados de las ligas universitarias. Es decir, un buen planteamiento que se va disolviendo conforme avanza la película y que se va quedando en nada porque al final nada se resuelve. Creo que el veterano Rydell ha desaprovechado simultáneamente un buen tema y a un bonito (y caro) elenco de actores de la segunda fila del star system: De Vito, Roth, Bassinger, Whitaker. Ha acabado haciendo un telefilme anodino y prescindible. Bueno, al menos, el inglés que hablaban se entendía bastante bien.

jueves, 5 de marzo de 2009

Che Guerrilla.


El otro día vi la segunda entrega de Sonderbergh y Benicio del Toro sobre Ernesto Guevara: Che Guerrilla (pronúnciese en inglés).
Creo que Del Toro ha conseguido lo que quería al aportar el dinerito para la superproducción. Quedará en una parte de la memoria colectiva como la imagen viva del guerrillero. Un hombre grande y fuerte que "tenía una mirada impresionante, unos ojos claros, una melena casi pelirroja y barba bastante crecida. Llevaba una boina negra, uniforme de soldado completamente sucio, una chamarra azul con capucha y el pecho casi desnudo, pues la blusa no tenía botones", según lo describía uno de sus captores en la boliviana Quebrada del Yuro. La interpretación que Del Toro hace del personaje es muy buena: logra transmitir algo de esa aura de mesías, de ese aire de leyenda viva en la que se convirtió el doctor Guevara. Creo que capta mucho de ese hombre que renunciaba a comer si no comían todos o que se escondía para ocultar sus ataques de asma, de ese hombre que mató a muchos de un tiro en la sien. Sin embargo, la peli no me ha gustado. La narración es absolutamente lineal, siguiendo al pie de la letra lo que cuenta el propio Che en sus diarios. A veces me sentía más viendo un documental (o un documental "dramatizado") que una película. Y a veces, me aburría. Eso ya les había ocurrido en la primera parte. Pienso que prefirieron evitar ciertos conflictos ideológicos al público norteamericano y se han limitado a narrar y a narrar. Pero una película no se debe quedar sólo en narración, sino que debe sugerir, recordar, ensalzar, emocionar. Y el personaje daba para todo eso. En la primera parte, la historia tiene tres referencias cronológicas: el Che en México, la guerra revolucionaria y el Che en la ONU representando a la Cuba asediada de los primeros sesenta. En esta segunda parte, nos cuentan parsimoniosamente el día a día de los 300 días en los que el Che estuvo intentando montar el foco guerrillero continental, que iba a alzar en armas a toda Lationamérica desde Bolivia. Y aunque hay momentos emocionantes, como cuando los guerrilleros ven en el horizonte a la cantidad enorme de fuerzas que el gobierno boliviano y la CIA han enviado para aniquilarlos, o las conversaciones entre el Che y sus captores en la aldea de La Higuera, la historia se pierde y desdibuja cinematográficamente a lo largo de dos largas horas.
Otro reparo que se le puede poner a la peli es el tema lingüístico. Los acentos no pegan. Y es que hay actores puertorriqueños y españoles (el Jaenaga y el Mollá, por ejemplo) haciendo de argentinos que hablan cubano, de cubanos que hablan boliviano y de bolivianos que casi no hablan. Puede parecer que el tema no es importante; pero al propio Che y a su voluntarismo latinoamericano sí que le importaba. En términos históricos, la presencia de numerosos cubanos en las tropas guerrilleras pudo ser una de las razones del fracaso del intento. Al fin y al cabo, los pobres campesinos bolivianos de Ñancahuazú comprendían peor a aquel Cristo armado que les predicaba en español con suaves palabras que había que construir hospitales y escuelas que a los "rangers" de Barrientos que les amenazaban en quechua con violar a sus hijas delante de ellos si no lo delataban.
Se ha dicho a menudo que la principal característica del Che como personaje histórico fue su coherencia radical y sobrehumana. Creo que las cuatro películas contemporáneas que se han hecho sobre el Che: "Diarios de motocicleta", "Che!" y las dos de Sonderbergh captan esa coherencia y eso las salva y permite verlas como un todo, como la historia de uno de los principales símbolos del siglo XX, ese siglo ensangrentado y hambriento.

lunes, 2 de marzo de 2009

Las dos nuevas de Eastwood y "Una novela de barrio"


Trascribo unas reseñas que me envía mi primo, desde el pueblo.
"Hace mucho que no te cuento nada de cine ni de libros. Llevo una temporada que no voy al cine ni me apetece ver películas nuevas. Con Clint Easwood he hecho una excepción y me he descargado "El intercambio" y "Gran Torino".
La primera con la Jolie de protagonista, es una película que ya había visto. Una persona, en este caso una madre soltera, que sufre terribles injusticias, el secuestro de su único hijo, abusos policiales e incluso, para rizar el rizo, un internamiento en un terrible psiquiátrico, que al final se resuelven más o menos bien para ella. Como Clint es un genio y, ¡qué coño! uno de mis dioses, la película es superior a la media pero no saldría en ninguna lista de sus veinte mejores películas. Además, no veo a la Jolie en el papel, no me creo que ningún caballero no la retirara de su aburrido trabajo y le pusiera un piso y un par de tiendas.
Gran Torino me ha gustado algo más, un poco solamente, tal vez porque Clint es el protagonista, un viejo cascarrabias, que acaba de quedarse viudo, ex-combatiente y racista que vive en un barrio donde los antiguos vecinos han dado paso a inmigrantes, algo así como "Las Delicias" en Zaragoza, y donde ya no queda nada de su vida y sus valores. Como era de esperar, acaba haciéndose amigo de los vecinos chinos y combatiendo a las bandas que aterrorizan el barrio. De nuevo la sensación de ya haberla visto, pero con el poso que da Eastwood a todas sus películas, sean mejores o peores.
También me he leído "Una novela de barrio", premio internacional de novela negra, de González Ledesma. Un viejo policía que investiga el asesinato de un delincuente que mató treinta años atrás a un niño en un atraco a un banco. El inspector Méndez se sumerge en la vieja Barcelona, la del barrio Chino, perdón el Raval, los bares de viejos, las casas de nenas y los confidentes de toda vida. Todo contado con mucho sentido del humor y cierta nostalgia por la vieja Barcelona. Eduardo Mendoza ha firmado tres novelas muy parecidas, "El laberinto de las aceitunas", "El misterio de la cripta embrujada" y "Aventura del tocador de señoras". Mientras me leía "Una novela de barrio" no podía dejar de pensar si González Ledesma sería un seudónimo de Mendoza, por no aburrir siempre con lo mismo, o simplemente alguien que escribe novelas similares de forma muy parecida. Es muy amena de leer y pasas la mayor parte del tiempo con una sonrisa en la boca. Especialmente recomendable para los lectores de Mendoza".