miércoles 15 de julio de 2009

American Beauty (Sam Mendes, 1999)


Haciendo zapping, la encontramos en el canal Paramount Comedy y por supuesto, nos quedamos enganchados. Al principio, pensé que esta obra maestra estaba un poco desubicada en ese canal temático; pero poco a poco me di cuenta de que una de las virtudes de la peli es que funciona igual de bien como drama y como comedia. Al fin y al cabo, cuando el protagonista descubre que su vida es una mierda, una tragedia llena de sinsentidos y soledades, solamente es capaz de redimirse y de elevarse llevando la situación al absurdo, haciendo pesas y fumando maría, como un imbécil. Un imbécil que sabe que va a morir. Porque la peli trata de eso: de la soledad última que todos los humanos sentimos y la terrible percepción de que al final moriremos y que nada tiene sentido. Nada, salvo querer impresionar a una lolita, amiga de tu hija.
Pocos directores podrán presumir de una opera prima tan redonda, tan perfecta en su imperfección como esta. Creo que fueron 5 óscars. Se podrá acusar al guión de Ball de cierta autocomplacencia; pero lo cierto es que algunas de sus frases quedarán para siempre: "En menos de un año, estaré muerto. Por supuesto, todavía no lo sé. Y en cierta manera, ya estoy muerto". Y es que todos estamos muertos, rodeados de objetos sin alma, sin vida, sin gracia. Pero aún hay una oportunidad, una belleza, que puede estar escondida en el baile de una bolsa de basura movida por la tarde tormentosa.
Y yo disfrutaba del bacalao con pimiento que había hecho Amparo y del vino blanco de la Mancha que me había vendido Jaime mientras oía el sublime final: "Sé que podría estar bastante enfadado por lo que me paso, pero es difícil estar enfadado cuando hay tanta belleza en el mundo. A veces siento como si la viera toda a la vez y es demasiado. Mi corazón se llena como un globo que está a punto de estallar... y entonces recuerdo que tengo que relajarme y no intentar aferrarme a ella, y entonces fluye a través de mí como la lluvia y no puedo dejar de sentir gratitud por cada simple momento de mi estúpida y pequeña vida... No tienes idea de lo que estoy hablando, pero no te preocupes, algún día lo sabrás."

martes 30 de junio de 2009

El reino del ocaso (Jon Juaristi)


Durante el último mes he tenido este libro de título tan evocador en la mesilla de noche y he ido picoteando entre sus páginas.
Me ha gustado, pero me da la sensación de que no he entendido nada. La erudición de Juaristi me deslumbraba. Y el problema de ir deslumbrado es que uno no sabe donde va. El desordenado aluvión de referencias, nombres, alusiones ingeniosas, etimologías, anécdotas, significantes y significados no encontraba sitio en mi pequeña cabecita de hombre de ciencias. Salvando las muchas distancias entre los autores, el libro me recordaba en lo formal aquella impostura a la que le dieron un Nacional de Literatura: el "Gárgoris y Habidis" de Sánchez Dragó, que también me impresionó mucho en su momento. Supongo que todo esto fue porque de mayor yo queria ser tan erudito como Juaristi o acostarme con tantas señoritas como Sánchez Dragó. He acabado corrigiendo exámenes de chicos que no saben nada de lo telúrico y lo intrahistórico, ni falta que les hace, al menos, para chatearse con las señoritas.
"El reino del ocaso" es, en cierto modo, la continuacion de "El bosque originario". En "El bosque .." se trataban las mitologías fundacionales de distintos pueblos de Europa. En "El reino..." se trata las de "España" (las actuales España y Portugal). Lo interesante del asunto (y lo digo sin cachondeo) es que las leyendas fundacionales hispánicas son diferentes a las europeas. La mitología hispánica es basicamente, la de Al-Andalus. Fueron los musulmanes los que habitaron la península antes que nosotros (luego vinieron nuestros abuelitos con la limpieza étnica). Y fueron los musulmanes los que fabularon sobre las Columnas de Hércules y la Casa encantada de Toledo. En lo antiguo, Hispania siempre fue la última tierra antes del mar tenebroso, el sitio último al que sirios, egipcios y moros llegaron. Así que el libro trata sobre todo de las leyendas y de las imágenes árabes sobre Hispania.
Juaristi cuenta en el libro una cosa que me pareció muy interesante y me confirmo mi amigo Faysal en una larga noche de cervezas: en la cultura tradicional arabe, hay que proporcionar el origen de una historia para que el oyente pueda hacerse idea de su verosimilitud. Es decir, "esto me lo contó.. , a quien se que se lo contó...quien lo leyó de tal..al que se lo dijo tal..." Creemos que somos nosotros, con nuestras revistas científicas y nuestros jurados, los que lo hemos inventado todo.

lunes 22 de junio de 2009

Cinema jove: "Rodilla" y "Arte de Roubar"


Mi novia había conseguido unas entradas y el sábado por la noche fuimos al acto de inauguración del festival de cine "Cinema Jove". Por suerte, la cosa no era demasiado glamourosa. Más bien, me pareció demasiado poco glamourosa...
Pero valió la pena sentarnos en el Teatre Principal, aunque fuera al fondo, al lado del de la ambulancia. Por lo demás, me sonó a lo de siempre... gracias por venir, queridas autoridades... tú me subvencionas, yo te subvenciono...tú estrenas la de mi novio y yo estreno la del tuyo...e intentamos hacerlo en inglés, que para eso somos internacionales, aunque luego nos salga todo en castellano, que estamos en Valencia y "son más muelles" (como dijo el Conde-duque de Olivares).
Proyectaron un corto y un largo. El corto "Rodilla", de Juanjo Giménez, nos gustó bastante. Se nota que no estamos acostumbrados a ver cortos.
La peli era "Arte de roubar" de Leonel Vieira (portuguesa-brasileña con producción española). Se trata de una comedia disparatada sobre dos ladronzuelos a los que nada sale bien. La parodia se le va de las manos al director y es histriónica (en el mal sentido de la palabra) y exagerada. Le sobran algunos personajes y varias escenas y al final se hace pesada.
Por decir algo bueno, ya que entramos gratis, los dos protagonistas (Arce y Canelas) nos gustaron. También me gustó la puesta en escena: la peli transcurre en un Sur de Portugal polvoriento y luminoso, muy de road movie.
Me llamó la atención que la peli fuera rodada en inglés, por aquello de la internacionalización y los mercados globales. Va a resultar que también los portugueses "son más muelles"...

sábado 20 de junio de 2009

La extraña pareja (1968)


La otra noche volví a ver esta comedia clásica con mucho placer. El argumento es sencillito: dos divorciados compartiendo piso. Los divorcidados son una de las parejas más eficientes de la historia del cine, Mathau y Lemmon, que hacen que todo en la peli funcione bien. En el número 1 de la revista "Bostezo" ya me publicaron una reseña sobre la genial "Primera plana" de Billy Wilder, que también se basa en la vis cómica de la pareja.
Lemmon es un maniático de la limpieza y de la organización, mientras que Mathaus es un adanazo que solo necesita unos segundos para llenar de mierda su apartamento. Ambos proyectan en el otro sus frustaciones y sus fracasos, y te ríes un rato.
Mientras la veía me daba cuenta de que esos estereotipos reflejan bien las actitudes extremas en las que podemos caer los "singles" (traducido: los hombres que vivimos solos según la jerga sociológica actual). Y me miré a mí mismo con cierta lástima y con cierta preocupación.

miércoles 17 de junio de 2009

The road to Guantanamo (2006)


Veo en la prensa que la administración Obama necesita países que quieran acoger a los prisioneros de Guantánamo, ahora que ha decidido definitivamente cerrar el campo de concentración. Me acuerdo de la película británica "The road to Guantanamo", de los directores Winterbottom y Whitecroos (2006).
La peli, que recibió el Oso de Plata en Berlín, es un documental dramatizado mezclado con imágenes reales. Cinematográficamente, me pareció aburrida y pesada; pero me hizo reflexionar un buen rato. Claro que no llegué a ninguna conclusión. Narra la historia de 4 británicos de origen paquistaní, que fueron capturados en Afganistán por la Alianza del Norte. No queda muy claro si estaban en Afganistán como turistas o para su yihad particular. Lo cierto es que, de pronto, se ven arrojados a un mundo kafkiano de torturas y humillaciones, en el que nada entienden. Una pesadilla llevada a la realidad, pagada con el inmenso presupuesto de los países occidentales, y que acaba en jaulas para animales en una playa del Caribe.
¿Qué deben hacer nuestras sociedades laicas ante el auge del islamismo y de los fanatismos religiosos? ¿Qué debía haber hecho la administración Bush ante el atentado del 11-M y la cobertura que el fallido estado afgano daba a "la red"? No lo sé. Pero sé que lo que hizo formaba parte del plan global de los halcones y del trío de conquistadores de las Azores: la suspensión de las garantías legales, el secreto, el terror contra el terror. Insistieron en que se enfrentaban a una guerra en la que el rival no era un ejército. En realidad estaban interesados en los presupuestos militares y en crear una legislación ad hoc, no en ese rival. Y como ha dicho recientemente un ministro afgano, los talibanes (palabra que se podría traducir por los "seminaristas") sabían que todo era una cuestión de paciencia. Así que el Occidente atemorizado perdió la guerra, porque cedió definitivamente al "fin justifica los medios". La sumisión a Dios ha ganado.

viernes 12 de junio de 2009


Mi hermano me regaló este libro para mi cumpleaños. Y lo he devorado rápidamente durante estos días en los que tanto se discute en periódicos y tertulias sobre el resultado de las elecciones europeas. Se dice que ha habido poca participación porque el electorado percibe que el europarlamento no sirve para nada ¿Y para qué sirve el parlamento español? ¡Ah, sí! para elegir al presidente...
Creo que la mayor parte de los sistemas legislativos de las actuales democracias indirectas sirven para poco: ni controlan al ejecutivo ni consiguen trasladar la voluntad popular (sea lo que sea esa cosa) a las leyes que aprueban. Labordeta cita en el libro un término muy castizo para definir a esos diputados sin vinculación con sus votantes, que simplemente asienten a lo que dice su jefe de filas: culiparlantes.
Durante las dos legislaturas que fue diputado por Zaragoza, Labordeta fue cualquier cosa menos un culiparlante. Presentó más enmiendas y reclamaciones que el resto de diputados aragoneses (12 muñequicos sin boca, de visita en la Villa y Corte). Fueron los ocho años dorados del nacionalismo aragonés de izquierdas. Después se vería que la figura del "abuelo", como se le suele conocer en Aragón, movilizaba más votos que su partido: la Chunta. De hecho, políticamente, Labordeta está más cerca del autonomismo que del nacionalismo y más cerca de una socialdemocracia suavecita que del socialismo desgarrado y justiciero. El término que inventaron los de Andalán hace ya muchos años, fue el de "Izquierda depresiva aragonesa". Tanto el país como Labordeta se han ido haciendo viejos y cuando uno se va haciendo viejo, empieza a relativizar las cosas. Sabiduría lo llaman unos. Cansancio otros...
Ya hemos hablado en este blog de Labordeta. Pese a quien pese, su imagen y su voz llenan y resumen una parte importante del Aragón contemporáneo. He visto a muchos españolistas emocionarse con sus canciones.
Este libro son unas memorias del Labordeta diputado, en las que nos cuenta sus sensaciones a lo largo de las dos legislaturas que ocupó escaño. No teman: no hay ideas ideológicas, sólo anécdotas y breves retratos literarios de sus señorías. Es decir, política menor. Labordeta adopta una pose meláncolica y despreocupada. Un disfraz tipo "La ciudad no es para mí"; pero con más sutilidad y ternura. El se define a sí mismo como "beduino". El habitante del desierto, que mira con ojos asombrados los mecanismos del poder, mientras se agarra fuerte a su botijo. No hay rencores ni justificaciones innecesarias, sólo esa gracia labordetiana tan característica, esa famosa "somarda" del perdedor, que no hiere; pero no olvida.
Aunque hay algunos párrafos descuidados y mal escritos (supongo que hubo algo de prisa editorial), otros formarán parte de la mejor prosa sobre el parlamentarismo español: "Despues de cuatro años en la carrera de San Jeronimo, en ascensores y pasillos, cruzándome con individuos vestidos de gris, aprendí a diferenciar a los guardaespaldas de los diputados: por los zapatos. Los baratos y sucios, seguro que eran de guardaespaldas o de algun tipo del Mixto. Las marcas brillantes e italianas las calzaban, sobre todo, los diputados de Valencia y Murcia. Los andaluces lo intentaban, pero no pasaban de los Calahan riojanos".

miércoles 10 de junio de 2009

The private life of Sherlock Holmes.


When Billy Wilder presented this personal vision of the famous Doyle’s character in 1970, he wasn’t well understood, and the film was a failure. “The private life of Sherlock Holmes” has been better appreciated with time like other Wilder’s works
The film shows a closer and vulnerable Sherlock. He is presented as a man, not as the God of logic. The classical stereotype is broken. The problems of the famous detective are not small details in his overwhelming personality; drugs addiction and misogyny are real problems of a very complex man.
Wilder also treats widely other important aspect of Holmes’ myth: his relationship with Watson. Their living together is not easy. The speculations about the homosexual nature of the relationship worry them both. In one unforgettable sequence of the film, Watson understands the truth about his admired friend. Wilder is able to explain it masterly, with humoristic elegance.
The film is so rich that each time I see it, I discover new things. Last night, I noticed other detail in the film: Holmes has to face his own fame. His life and adventures are being published in Watson’s articles. And his glory obviously exceeds himself. His public shadow is better than his “real” skills. His brother, the evil Maycroff remind it to him, in a very cruel way. That’s very interesting: a literary character living his own literary fame. As many other things: this narrative trick was invented by Cervantes, in “Don Quixote”.